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Planeta Axel

Análisis, perfiles e historias de fútbol internacional

Cambiasso decidió el derbi de Milán

24 Dic 2007
00:06 
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Era partido de liga, y claro, lo ganó el Inter. El equipo de Roberto Mancini se impuso en un encuentro intenso siendo fiel a su estilo habitual. No hizo lo más espectacular del choque –no, eso lo hizo Pirlo, autor de un golazo monumental en un lanzamiento de falta directa-, pero golpeó más veces gracias al oficio de sus futbolistas expertos. Remontó el duelo con los tantos de Cruz y Cambiasso, dos argentinos que no tienen mucho nombre pero que ofrecen un rendimiento indiscutible. El ex medio centro del Madrid fue probablemente el mejor del partido: asistió a su compatriota en el 1-1 –aunque luego “el jardinerito” maniobró de maravilla- y superó a Dida en el gol decisivo con un disparo centrado que se tragó el brasileño. Pero además, corrió, robó y distribuyó. “El Cuchu” nunca ganará un Balón de Oro, pero su aportación al líder destacado de la Serie A tiene un valor incalculable.

Roberto Mancini resolvió el rompecabezas que tenía en el centro del campo debido a las numerosas bajas recolocando a Chivu en el trivote y eligiendo al chileno Luis Jiménez para que ejerciera de enganche con la pareja de delanteros. Ancelotti devolvió la confianza a Oddo en el lateral derechó y se mantuvo fiel a Pippo Inzaghi, su rematador predilecto en los partidos importantes. Sin embargo, el héroe de Atenas sólo resistió una parte, ya que al descanso tuvo que ser sustituido por Gilardino debido a unos problemas físicos, al igual que Gattuso, que dejó paso a Emerson. También hubo lesiones en el bando local, con Matterazzi supliendo a Samuel.

Sin grandes alardes, el Inter fue mejor y ganó con justicia. Ofreció incluso alguna combinación de mucho mérito, como la que fabricaron Ibrahimovic, Cambiasso y Cruz en el tanto del empate. Esa jugada cambió el partido, animando al líder y otorgándole confianza para atacar con mayor atrevimiento. ¿Y Kaká? Apareció en alguna arrancada de potencia cuando el marcador aún era favorable, pero cuando se quedó sin espacios ante el repliegue rival sufrió más y no pudo ser determinante. Gilardino prácticamente no apareció y dio nuevos argumentos a aquellos que esperan con ansiedad a Alexandre Pato –el joven brasileño que ya podrá jugar con el Milan a partir de enero-. Aunque quizá lo que debería preocupar más a los rossoneri es la portería: Dida encajó dos goles evitables y no es la primera vez.

Con el 2-1 definitivo, el Inter aventaja al Milan en veinticinco puntos, una absoluta barbaridad. Y lo más importante es que dio sensación de firmeza, ya que mantuvo la diferencia con sus perseguidores en una jornada teóricamente propicia para sus perseguidores, Roma y Juventus. Ambos ganaron, pero la derrota nerazzurra que esperaban no se produjo. Nunca se produce.

Cesc y Almunia rompen el reloj de Juande

23 Dic 2007
00:03 
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Nunca un derbi del norte de Londres había tenido tanto sabor español. Cesc Fàbregas hizo lo más bello del Arsenal-Tottenham (2-1), Manuel Almunia hizo lo más decisivo y Juande Ramos estuvo cerca de cosechar un resultado que hubiese roto un gafe histórico. Pero no. Los spurs siguen sin ganarle a su eterno rival en partido de Premier desde 1999.

Juande Ramos había cambiado la cara a un equipo deprimido. Cuando él llegó, el vestuario se sentía perdedor, incapaz de desarrollar todo el potencial de una plantilla configurada para pelear un puesto entre los cuatro primeros. Cualquier enemigo, por pequeño que fuera, era incapaz de plantarles cara y hasta de ganarles. El ex entrenador del Sevilla incidió en lo psicológico, pero también en lo táctico. Abordó la plaga de lesiones cambiando a algunos jugadores de posición y logrando de ellos un rendimiento excepcional. Pascal Chimbonda, habitual lateral derecho, y Didier Zokora, medio centro defensivo, actuaron como centrales en varias ocasiones. Y al igual que hizo en el Pizjuán, a Juande no le tembló el pulso para dar la responsabilidad a jugadores muy jóvenes. Ayer se plantó en el Emirates con un doble pivote formado por Jamie O’Hara (21 años y ningún partido como titular en primera división) y Kevin-Prince Boateng (nacido en 1987). Y con esta receta, muy similar a la que hasta ahora le había valido para perder sólo un partido desde su llegada, se quedó a la menor distancia posible de lograr un histórico triunfo en el campo del Arsenal. Tan cerca como once metros, quizá.

Y es que la jugada decisiva del partido llegó en el minuto 72. Fue un penalti. Un derribo claro de Kolo Touré sobre Dimitar Berbatov. Robbie Keane asumió la responsabilidad. El partido estaba empatado a uno, y ya se sabe que los conjuntos de Juande se encuentran muy cómodos con el marcador a favor. Si el irlandés lo metía, muy crudo se le hubiese puesto el encuentro al equipo de Wenger. Pero lo falló. Más bien Almunia lo paró. Se lanzó a su derecha, adivinó la intención y rechazó el disparo.

En la jugada siguiente, Nicklas Bendtner, ese danés de diecinueve años tan prometedor, se elevó entre la defensa del Tottenham en un córner para marcar de cabeza en su primera acción del partido tras sustituir a Eboué. El saque de esquina lo había botado Cesc Fàbregas, sumando otra asistencia de gol más. La que resultó definitiva, aunque ni por asomo la más bonita que ejecutó durante la tarde. La antológica había sido la anterior.

Y es que a los 48 minutos de juego, una acción de genio absoluto iluminó el fútbol turbio que se había visto hasta entonces. De espaldas a portería, el medio centro de Arenys dio un pase en profundidad, al espacio, al único lugar donde no había rivales, con el tacón. Y con enorme precisión, controlando la potencia necesaria para que el balón le llegara a Adebayor. El togolés no podía fallar. Una jugada así merecía acabar en gol. Y cruzó el balón ante Robinson para anotar el que era el primer tanto del partido y su décimo en el campeonato, aupándose nuevamente como máximo realizador de la Premier.

Hasta ese momento, el duelo había sido más táctico que técnico, más de laboratorio que de circo. A Juande le estaba saliendo bien la estrategia, ya que el líder no era capaz de hacer circular el balón a alta velocidad. Casi ni llegaba. Pero en el segundo tiempo el panorama cambió y las ocasiones se sucedieron. Keane mandó un balón al larguero antes de que Berbatov empatara ganándole una acción a Touré y aprovechando una asistencia fantástica del irlandés, también con el tacón. Luego llegaron el penalti y el gol de Bendtner, las acciones determinantes de un choque que pudo tener cualquier resultado.

El Tottenham tendrá la oportunidad de vengarse de su vecino en enero en las semifinales de la Carling Cup, que por segundo año consecutivo han emparejado a los gigantes del norte de Londres. Viéndose lejos de los puestos europeos, ésta es una oportunidad magnífica para que los de Juande puedan meterse en la UEFA.

Los rivales de Champions

22 Dic 2007
00:25 
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Celtic: corazón en casa, repliegue fuera

Aunque el último precedente en eliminatoria directa registró una sorprendente victoria del Celtic –en la UEFA 2003/2004-, los escoceses están a años luz del Barça en cuanto a calidad. Sólo podrían equilibrar fuerzas en la ida gracias a su pasión y al aliento de su hinchada, pero el partido de vuelta en un escenario tan grande como el Camp Nou se les debe hacer eterno.

Gordon Strachan está consiguiendo algo que parecía imposible: suplir con éxito al gran Martin O’Neill. En dos años y pocos meses ha ganado dos ligas y ha logrado clasificar a su equipo para los octavos de final de la Champions en dos ocasiones. En el campeonato local suele jugar con un 4-4-2 ofensivo, situando en las bandas a sus jugadores de mayor talento, McGeady y Nakamura. El japonés está siendo muy castigado por las lesiones y no está rindiendo al mismo nivel que en campañas anteriores. En Europa es habitual que el técnico escocés refuerce el centro del campo y apueste por un único delantero apoyado por un llegador de segunda línea –suele ser Jiri Jarosik-. El estilo de juego es más bien directo, primando la agresividad y el ímpetu. Sus centrales son fuertes por arriba, pero sufren ante atacantes rápidos y con capacidad de desequilibrar en el uno contra uno. Y el repliegue fuera de Celtic Park está garantizado. Hasta ahora no le ha dado un gran resultado, pero así se escribió la historia del heroico empate en Barcelona en marzo de 2004.

Aunque en la actual Premier League escocesa no acaba de sacar resultados excelsos –el Rangers está a sólo dos puntos con dos partidos menos-, los fichajes de verano están dando buen rendimiento. Scott McDonald es el máximo goleador en liga, Scott Brown se ha convertido en fijo en el centro del campo y Massimo Donati logró el importantísimo gol de la victoria ante el Shaktar Donetsk.

Roma: dinamismo y factor sorpresa

Es italiana, pero no lo parece. La Roma de Spalletti es un equipo dinámico, ofensivo y veloz, que utiliza el juego por las bandas y al que le encanta utilizar el factor sorpresa para llegar a portería contraria. Segunda en la última Serie A y también en la actual, la escuadra capitalina se ha convertido en los últimos tiempos en el único enemigo del Inter en la lucha por el Scudetto. Y también en el máximo exponente del fútbol alegre y vistoso en el campeonato transalpino.

Luciano Spalletti llegó a Roma después de lograr clasificar al Udinese para la Champions League. Y por ahora está logrando grandes resultados. Apostó fuerte por una opción arriesgada: convertir a Totti en falso delantero centro y jugar sin un nueve de referencia. La Bota de Oro del capitán es la muestra perfecta de que le salió bien. No sólo por la gran cantidad de goles que logró Francesco. También por la aportación de los jugadores de segunda línea –Taddei, Perrotta, Mancini-, grandes beneficiados por los espacios que genera el diez cuando abandona el área y cae a banda o retrocede algunos metros. Ese es quizá el gran peligro del equipo: lo imprevisible que resulta por sus constantes intercambios de posiciones y por su velocidad en la circulación de balón. En algunos aspectos recuerda al Arsenal.

Pero la Roma no es sólo ataque. En su 4-2-3-1 destaca el trabajo de sus medios centros, especialmente un De Rossi cada vez más cotizado. Tan fuerte y poderoso como dotado para la distribución y el disparo, Daniele es el corazón del equipo. Suele acompañarle Aquilani, que lleva ahora dos meses lesionado, formando un doble pivote absolutamente romanista: ambos, igual que Totti, antes de ser jugadores giallorossi fueron hinchas del club. La defensa, capitaneada por la buena pareja de centrales Mexès-Juan, es bastante sólida.

Fenerbahçe: sabor brasileño en Estambul

Empujado por el estilo brasileño de su técnico Zico y de hasta seis jugadores, el Fenerbahçe logró meterse en octavos de final contra todo pronóstico en un grupo complicado. Y lo hizo ganando los tres partidos que jugó en Estambul, empujado por un público muy animoso que vio caer incluso al Inter de Milán. Sus empates fuera en Eindhoven y Moscú demostraron que, pese a bajar el rendimiento fuera de casa, también es capaz de ser competitivo lejos de Turquía. Es peor equipo que el Sevilla, pero no será un adversario fácil.

A Zico le gusta que sus equipos toquen el balón y dominen los partidos. Su Japón se atrevía a hacerlo incluso ante Alemania, pero le fallaba la definición. En Fenerbahçe tiene mimbres superiores y está sacando mejores resultados. Con Mehmet Aurelio y Appiah aportando la fuerza y el orden necesarios en cualquier conjunto, el diminuto zurdo Alex posee la libertad para crear e inventar con su talento prodigioso. Es el mejor futbolista del equipo, el que marca la diferencia, peligrosísimo a balón parado y capaz de ver asistencias donde otros no encuentran el espacio. La delantera no es de primerísimo nivel, pero está funcionando suficientemente bien. Deivid, que es un atacante más bien fuerte, se está viendo oscurecido por la eclosión de Semih Senturk, gran revelación de la temporada y segundo máximo anotador de la liga turca. Su éxito lo está pagando Mateja Kezman, suplente habitual.

Si algunos equipos suelen centrarse más en fichar calidad en ataque y se olvidan del aspecto defensivo, el Fenerbahçe tomó buena nota y firmó a uno de los mejores centrales de Sudamérica, el uruguayo Diego Lugano. Los brasileños Edu Dracena y Roberto Carlos también apuntalaron la zaga. En la portería se encuentra Volkan Demirel, el hombre que sentó a Rustu Recber en la selección otomana.

Los rivales de la UEFA

22 Dic 2007
00:19 
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AEK: Rivaldo apura su magia en Atenas

Serra Ferrer logró el año pasado quedar por encima del Panathinaikos y asegurar la segunda plaza para el AEK. Este año el objetivo es ir un poco más allá y desbancar a Olympiacos, con el que actualmente está empatado a puntos en cabeza de la liga griega. En vistas a este objetivo, la directiva hizo un esfuerzo en verano y le quitó a Rivaldo al campeón, provocando la noticia del año en el fútbol heleno. El brasileño sigue dejando detalles de indudable calidad, sobre todo a balón parado, y es el principal generador de oportunidades de un conjunto en el que también destaca el delantero Lyberopoulos. Si la línea defensiva es de buen nivel –Dellas forma pareja con el prometedor Papastathopoulos-, la salida de balón es más deficiente. Con una presión intensa sobre los medios centros se les puede hacer bastante daño. Las subidas del lateral Edson Ratinho por la derecha son otro aspecto que hay que vigilar, al igual que el juego entre líneas de Manduca.

Zenit: esperando que Arshavin se quede

Hablar del Zenit que veremos en febrero a día de hoy es muy complicado. El mercado de fichajes en Rusia está en plena ebullición y los movimientos en la plantilla están garantizados. Con el apoyo de la multinacional Gazprom, llegarán refuerzos de nivel para afrontar el gran reto de la Champions, en la que el equipo de San Petersburgo ya tiene plaza asegurada tras ganar la última liga rusa. El técnico holandés Dick Advocaat aceptó seguir en el cargo, y el otro objetivo prioritario es convencer a Arshavin para que no escuche las numerosas ofertas que tiene. El media punta es el jugador referencia del equipo y de la selección de Hiddink, además de un ídolo absoluto en la ciudad. El argentino Alejandro Domínguez y el delantero Pavel Pogrebnyak son otros futbolistas destacados en ataque. La línea defensiva –y sobre todo la portería- es más bien floja, aunque el lateral Skrtel apunta alto. El centro del campo, con Tymoschuk de referencia, es más fuerte.

Bolton: trabajo, orden y sacrificio

El Bolton estaba sufriendo las consecuencias de la marcha de Sam Allardyce, su técnico milagro de los últimos años, y no levantaba cabeza. Sammy Lee no lograba sacar petróleo de un equipo que había rendido por encima de sus posibilidades en la etapa de su predecesor. La directiva se vio obligada a buscar un cambio en el banquillo y contrató a Gary Megson, que está reflotando la nave devolviendo al conjunto sus signos de identidad: el orden, la presión y el trabajo. Todos son conscientes de que, más allá de Anelka –que podría irse en enero- y Diouf, la calidad del equipo no es suficiente para marcar la diferencia, por lo que el sacrificio es obligatorio. Con esta receta lograron últimamente resultados de prestigio como un empate en Munich ante el Bayern (2-2) o una victoria ante el Manchester United (1-0). Megson suele utilizar un sistema 4-1-4-1 con las líneas muy juntas y una basculación constante. Incluso los puntas se pasan el partido corriendo.

El instante decisivo de Kaká

17 Dic 2007
23:31 
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24 de abril de 2007. Old Trafford, Manchester. Minuto 37 del partido de ida de semifinales de la Champions League entre el United de Ferguson y el Milan de Ancelotti. En ese preciso instante se gesta la jugada decisiva en la elección del mejor jugador del año. Más tarde, Ricardo Izecson dos Santos Leite, Kaká, añadiría más méritos a su candidatura, pero ese fue el momento en el que el mundo supo que, casi con toda probabilidad, si el equipo rossonero se proclamaba campeón de Europa los premios individuales de 2007 serían para el brasileño. Lo de Atenas fue una confirmación, la prueba irrefutable, pero los primeros indicios, los que dieron la pista, se encontraron en el césped del Teatro de los Sueños. Se presentaron en forma de autopases extraordinarios: un balón bombeado con la derecha y una prolongación con la cabeza que quedó muy espectacular con el choque de los centrales. Fue seguramente la gran escena futbolística del año. Sobre todo porque su protagonista, pocos minutos antes, ya había logrado un gol importantísimo.

La FIFA ratificó anoche lo que France Football ya había decidido unas semanas antes: Kaká se lleva todos los honores en este año que termina. También confirmó lo que los rumores apuntaban desde hacía días –es una lástima que no pueda mantenerse el secreto hasta el final, al estilo de los Oscars de Hollywood, y que las filtraciones le resten emoción a una gala que podría convertirse en un acontecimiento de cierto interés-. El triunfo del milanista es el de una estrella brasileña atípica: un joven nacido en la poco futbolística ciudad de Brasília, capital del país, y ajeno a las penurias económicas de la mayoría de futbolistas que surgen en su tierra. Un devoto absoluto de la fe cristiana que no duda en dedicarle cada gol a Dios. Un Atleta de Cristo que ha expresado el deseo de convertirse en pastor evangélico cuando se retire. Un hombre muy familiar que confesó haber llegado virgen al matrimonio. Y un ídolo absoluto en el mundo del fútbol, el objeto de deseo de grandes clubes europeos, especialmente del Real Madrid. Si ya era difícil sacarle de Milán cuando Ramón Calderón ganó las elecciones a la presidencia del club blanco, hacerlo ahora parece una utopía irrealizable. Por su perfil humano, Kaká no parece dispuesto a marcharse armando un gran escándalo.

Los córners deciden el Grand Slam

17 Dic 2007
00:17 
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Suele decirse que los grandes partidos se deciden en pequeños detalles. Que los equipos punteros están tan parejos que sólo quedan separados por jugadas concretas. El Super Sunday confirmó este discurso, que se ajustó absolutamente a la realidad de lo vivido ayer domingo en Inglaterra. Ninguno de los cuatro candidatos al título impresionó con su fútbol, probablemente porque todos tenían enfrente a conjuntos de gran nivel contra los que es dificilísimo jugar. Todo se resolvió a balón parado, en dos saques de esquina que catapultaron a Arsenal y Manchester United a las alturas de la clasificación de la Premier. Las caídas de Chelsea y Liverpool desprendieron sensaciones distintas: si los de Grant metieron miedo hasta el final jugando como visitantes y sin el lesionado Drogba, los de Benítez inquietaron poco a su rival pese al apoyo de su público.

El encuentro de Anfield se decidió en una jugada de estrategia. Moría la primera parte cuando el United sacó un córner por abajo, hacia la frontal del área, donde llegó Rooney para cruzar el balón. Si era un tiro o un envío hacia una zona peligrosa no quedó claro, pero Tévez apareció cerca de la portería para empujarlo hacia dentro. No había sido mejor hasta entonces el equipo de Ferguson, pero con ese zarpazo ganó un partido muy intenso y bastante cerrado. En el segundo tiempo Benítez introdujo a Babel y a Crouch para intentar cambiar el guión, pero su equipo fue demasiado directo y no pudo perforar una segurísima zaga visitante. Se repitió el resultado del año pasado y, más importante aún, se abrió una profunda brecha de puntos entre los dos gigantes del noroeste de Inglaterra.

Más vistoso fue el duelo del Emirates. Quizá porque ambos tenían asumido el rol que les tocaba desempeñar. Si en Liverpool se vivió una durísima batalla para controlar el centro del campo, en Londres estaba claro que el balón pertenecía al Arsenal y que el Chelsea buscaba el contragolpe. Pese a ello, el equilibrio reinaba en el marcador hasta que Gallas aprovechó un error de Cech en un córner para adelantar a los gunners. Terry acababa de abandonar el terreno de juego lesionado, y quizá su ausencia fue decisiva en la acción a balón parado que rompió el empate. Ese tanto condicionó la segunda parte. El equipo de Grant adelantó las líneas y por momentos encerró a un Arsenal que sufrió mucho hasta el final pese a crear peligro a la contra. Almunia estuvo providencial en tres intervenciones decisivas. El duelo se fue calentando por momentos, con un pique entre Cesc y Ashley Cole justo antes del final de un encuentro que confirmó que los jóvenes futbolistas de Wenger poseen la personalidad suficiente para pelear en los grandes partidos. Y hasta para ganarlos.

Kaká, la luz de las grandes noches

17 Dic 2007
00:15 
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Pocos habrían pronosticado en el descanso lo que aconteció en la segunda parte. Hasta ese momento, la final del Mundial de Clubes estaba siendo abierta, equilibrada. Sin un dominador claro, sin un favorito evidente. Pero cuando Nesta acertó tras el rechace de una falta lateral, el Milan mostró todo su poderío y destrozó a Boca Juniors. Con espacios y a la contra, Kaká fulminó cualquier esperanza de los argentinos. El brasileño volvió a ser el mejor del partido, de largo. Como Inzaghi, autor de otro doblete –igual que en Atenas-, el Balón de Oro firmó una actuación extraordinaria en la fecha señalada. Es el estilo de la entidad rossonera en este ciclo de Ancelotti: puede sestear en encuentros de perfil bajo de la Serie A, pero cuando se deciden títulos internacionales en partidos concretos saca lo mejor de sí mismo. Se convierte en una escuadra de alto nivel competitivo, perfectamente conocedora del oficio, casi invencible. Y acabó ganando con enorme autoridad un choque que se presumía igualado.

Sorprendió el técnico italiano con la composición de su defensa: Bonera en el lateral derecho, Maldini en el izquierdo y Kaladze de central. Russo, en cambio, sacó lo que estaba previsto: Battaglia hizo de cinco y Álvaro González se escoró a la derecha. La posición de Banega, con bastante libertad, propició que el partido fuera más alegre de lo esperado, más fluido. La primera aparición de Kaká se convirtió en el 1-0 de Inzaghi, aunque Boca reaccionó pronto y retardó lo inevitable. Increíblemente, Palacio le ganó a toda la zaga milanista un gran centro de Morel. Y se llegó al descanso con unas tablas justas que reflejaban con precisión lo que había sucedido en el campo.

Si el gran mérito de Boca fue empatar pronto para evitar que el Milan jugara cómodo con el marcador a favor, cuando Nesta remató a la red el conjunto argentino no pudo repetir la hazaña. Estuvo cerca: Ibarra chutó al palo desde fuera del área, pero en la jugada siguiente marcó Kaká y acabó con la emoción. Fue un gol muy típico suyo: de conducción en carrera, de cambio de ritmo para marcharse de su marcador. Russo tiró de banquillo y metió a los principales generadores de fútbol que tenía a su lado: Gracián y Ledesma. Poco pudieron hacer, ya que otra contra veloz amplió aún más la diferencia. El tanto que redujo distancias al final se quedó en mera anécdota, aunque habla a favor de Boca, que peleó sin agachar la cabeza. Hubo un par de entradas duras que acabaron con una expulsión por equipo, y al final se desató la euforia en las filas milanistas y la decepción en las xeneizes. Las escenas del post-partido demostraron que ambos equipos se lo habían tomado con enorme interés. No era un partido más: definía al campeón del mundo y desequilibraba la balanza entre los dos conjuntos con más títulos internacionales. Ahora el Milan puede sonreír, como lo hizo Kaká, elegido por la FIFA mejor futbolista del torneo.

Un partidazo mundial

16 Dic 2007
00:51 
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Por mucho que algunos sigan criticando la actual fórmula del Mundial de Clubes –ayer lo hizo el técnico del Inter, Roberto Mancini, aunque quizá lo suyo fue más bien por una cuestión de rivalidad-, es innegable que el duelo entre Boca y Milan que se jugará esta mañana en Yokohama (11:30) es un partidazo. Y que atrae la atención de todo el mundo. Lo juegan dos equipos clásicos, dos clubes de dimensiones planetarias, dos marcas que venden en todos los rincones del globo terráqueo. Desprestigiarlo es negarse voluntariamente a asistir a un gran espectáculo, algo casi masoquista.

Carlo Ancelotti comentó ayer que una victoria ante Boca produciría “la mayor de las satisfacciones”. El técnico italiano ha ido disipando todas las dudas que tenía. Las ligeras molestias de Kaká parecen haber desaparecido, al igual que las de Pirlo e Inzaghi. Todos ellos serán titulares. Pippo, según todas las quinielas de la prensa italiana, le ganará otra vez el puesto a Gilardino, que es el elegido en gran parte de la temporada pero que se ve relegado al banquillo en los encuentros decisivos. La mayor experiencia de Inzaghi y su romance con las grandes citas son los argumentos que esgrime Ancelotti para rotar a sus delanteros. También partirá en el once inicial Maldini, que ya declaró meses atrás que estaba especialmente motivado para jugar este torneo debido a frustraciones anteriores en Japón.

La final del Mundial de Clubes también desequilibrará la balanza entre Milan y Boca, ambos con tres títulos intercontinentales en sus vitrinas. Maradona dio ayer la clave para derrotar a los italianos: anular a Kaká. Una gran jugada del brasileño fue el factor desequilibrante en la semifinal del jueves ante Urawa Red Diamonds. Miguel Ángel Russo habrá tomado nota, aunque la baja del colombiano Vargas, que ejerció de medio centro defensivo ante Etoile du Sahel, supone un contratiempo añadido. El uruguayo Álvaro González le suplirá en la zona ancha, convirtiéndose en la única novedad en el once.

Los grandes ausentes, Ronaldo y Riquelme. El brasileño no pudo recuperarse y quedó descartado ya días atrás. Román no fue inscrito, aunque viajó a Japón para animar a sus compañeros y cuentan que su influencia en el grupo está siendo muy positiva. ¿A quién debe temer, pues, el Milan, si no está el diez? Martín Palermo es la versión argentina de Inzaghi: finalizador sin técnica aparente pero que se crece en las finales. Y, claro, luego está el triunvirato de jóvenes valores destinados a llegar pronto a Europa. Banega es un medio centro tan bueno con el balón en los pies que lo adelantan para que se convierta en un falso enganche. Cardozo tiene velocidad y una técnica dañina en carrera. Y Palacio posee un cambio de ritmo que suele ser imparable para las zagas rivales. Boca dispone pues de recursos suficientes para ser peligroso arriba, pero puede tener dificultades en defensa. Maidana y Paletta forman una pareja de centrales prometedora, pero quizá algo inexperta.

Alineaciones probables:

Boca: Caranta; Ibarra, Maidana, Paletta, Morel Rodríguez; Battaglia, Álvaro González, Banega, Cardozo; Palacio y Palermo.

Milan: Dida; Oddo, Nesta, Maldini, Jankulovski; Gattuso, Pirlo, Ambrosini; Kaká, Seedorf; Inzaghi.

El mejor domingo posible en Inglaterra

15 Dic 2007
11:18 
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Lo llaman Super Sunday o Grand Slam. La etiqueta da igual. Es un día maravilloso, el mejor posible, aquel que todos los amantes del fútbol inglés tienen marcado en el calendario: toca quedarse en casa. Nada de comidas familiares, de escapadas a la casita del monte, ni de viajecitos culturales. A poder ser, el tema alimenticio debería resolverse con un bocadillo apresurado entre un partido y el otro. No vaya uno a perderse la jugada más destacada mientras está pinchando con el tenedor el trozo de carne. Hay que verlo todo: la salida al campo de los equipos, el saludo inicial de los entrenadores, la mirada de concentración de las estrellas… En un día como éste, deberíamos quedar exentos hasta de algo tan natural como el parpadeo.

Y es que mañana, los cuatro gigantes indiscutibles de la Premier se miden entre sí en un doble enfrentamiento prodigioso. Además se cruzan de la mejor forma posible a efectos geográficos y de rivalidad: Liverpool-Manchester United y Arsenal-Chelsea. Por un lado, el gran clásico del fútbol inglés por títulos e historia, que opone además a los conjuntos principales de dos ciudades separadas por escasos kilómetros, una hora como mucho en coche. Por el otro, derbi londinense de matices sociales innegables: un equipo del norte de la capital, con la base de aficionados más multirracial de la liga, ante uno de la zona central, de un barrio rico y acomodado. Y lo mejor de todo: los cuatro siguen vivos en la lucha por la Premier y dan la sensación de poder pelearla hasta el final.

En el duelo de Anfield hay coincidencia. Será más especial que el de los últimos años, porque el Liverpool ha mejorado sus prestaciones y parece presentar por fin una candidatura al título. Los de Benítez tienen deseo de venganza. La temporada pasada, cuando el United estaba inmerso en una carrera de fondo contra el Chelsea, los de Ferguson ganaron en el santuario red gracias a un gol de John O’Shea al final de un partido dominado absolutamente por el equipo de Rafa. El técnico español reconoció esta semana que aquella jugada produjo una enorme frustración en su vestuario: “Fuimos mucho mejores que ellos ese día. Conceder el tanto en el último minuto fue lo peor de todo, un momento muy malo para nosotros”. Le preguntaron por cómo espera que Torres responda a la presión de un partido tan especial, algo que no preocupa en exceso a Benítez: “Ha jugado ya varios Madrid-Atlético. Más o menos es un encuentro similar”. Ferguson remarcó el carácter único del choque, comentando que no hay ningún otro en Inglaterra que se le pueda parecer. Y contrariamente a Rafa, que dijo pensar sólo en el duelo de Anfield, el escocés sí se atrevió a pedir un deseo: que en el Emirates se registre un empate.

Y eso fue lo que sucedió el año pasado. Un reparto de puntos que acabó con el sueño del Chelsea de lograr el tercer título consecutivo. En su primera visita al nuevo feudo del Arsenal entregó su condición de campeón al Manchester United. Fue el día en el que Mourinho se fue a aplaudir a su público y pidió a sus jugadores que se retiraran con la cabeza alta. Que José ya no esté le quita cierto sabor picante al partido, ya que sus desencuentros con Wenger alcanzaron gran fama en los tabloides londinenses. El técnico francés ha recibido buenas noticias en las últimas horas: Robin van Persie ya está recuperado de su lesión y el trío de centrocampistas que se perdieron la derrota en Middlesbrough evoluciona favorablemente. Cesc Fàbregas, Alex Hleb y Mathieu Flamini volvieron a entrenar con el grupo ayer por la mañana y podrían regresar al once inicial. Sin embargo, la decisión definitiva no se tomará hasta pocas horas antes del choque. El que no estará es Drogba, un contratiempo de gran magnitud para el Chelsea. Quizá sea el momento para que Shevchenko empiece a brillar.

Inglaterra y Capello: historia de una unión aparentemente extraña

14 Dic 2007
01:50 
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En lo que respecta al fútbol internacional, lo italiano suele contraponerse a lo inglés. Los seguidores de la Premier se sitúan en las antípodas de aquellos que disfrutan con la Serie A. Los valores de sus doctrinas no pueden estar más alejados. Como la izquierda y la derecha en la política, como la fe en un Dios y el nihilismo, como el mar y la montaña. La oposición es extrema. Entre lo horizontal y lo vertical, entre lo lento y lo veloz, entre el cerebro y el corazón, entre lo táctico y lo físico, entre el repliegue y la presión. Los partidarios de ambas filosofías se pelean en las tertulias, en las columnas de opinión, en todos los foros de debate balompédicos. Un juego, dos formas de entenderlo que aparentemente no pueden llegar a un punto de unión. Hasta hoy. Fabio Capello, entrenador italiano, está a punto de ser nombrado nuevo seleccionador inglés. Ver para creer.

Hay quien puede pensar que el fútbol del ex entrenador del Madrid no se aleja tanto del que se practica en la Premier. Efectivamente, ambos estilos carecen de una elaboración cuidada, de una salida de balón aseada, de un gusto por el toque y la distribución en corto y por el suelo. Digamos que tanto los equipos ingleses en su versión más arcaica como los conjuntos de Capello son bastante directos a la hora de intentar irse al ataque. Si hay que saltarse la zona de creación, se la saltan, y no les duele en absoluto. Sin embargo, su idiosincrasia se diferencia en un principio básico. Lo británico es alegre, despreocupado, amante de la libertad: vayamos todos a marcar gol, subamos al ataque, persigamos el balón, ¡no importa que dejemos espacios ni que nos puedan pillar al contragolpe! El fútbol que predica Fabio, en cambio, es disciplinado, hermético, defensor del orden y la autoridad: si se manda un balón largo lo perseguirán los delanteros y los llegadores, pero la última línea seguirá manteniéndose en su lugar, teniendo muy claro que la prioridad absoluta es no darle un solo metro al rival, ni una concesión. Pese a la similitud en la escasa construcción, hay un mundo de diferencia en la percepción defensiva.

¿Cómo digerirá el público inglés esa sumisión a la táctica transalpina? En realidad, ya lo hizo una vez. El fichaje de Eriksson ya iba hacia esa dirección. El sueco, pese a su evidente proximidad cultural –en los países nórdicos el fútbol es eminentemente de inspiración británica-, había triunfado en Italia, con la Lazio, revelándose como un seguidor académico de la escuela del calcio. Su Inglaterra, siempre que se puso por delante en grandes torneos, se replegó de forma escandalosa. En muchas ocasiones, esa estrategia le costó eliminaciones prematuras. Y se llevó no pocas críticas. Ahora el equipo pross irá un poco más allá.

¿Por qué vuelve, pues, la FA a confiar en un técnico de ese perfil? Porque McClaren ha convertido en buenos los tiempos de Eriksson. El sueco garantizó tres cuartos de final (2002, 2004, 2006), quedándose siempre muy cerca de las semifinales (un fallo del portero y dos tandas de penaltis). Gloria, comparado con el estrepitoso fracaso de McClaren, que no se metió ni en la fase final. ¡Si hasta Steve Coppel, técnico del Reading, llegó a proponer el mes pasado de nuevo a Eriksson como seleccionador inglés! Sin hacerle caso, han seguido su consejo: vuelta al libreto italiano, pero aún más radical. Capello es el hombre. Porque es ganador. Y eso es lo que quieren los ingleses: ganar. Basta de perder. Basta de humillaciones. Llegó el momento de unir la vehemencia con la disciplina. La fórmula del éxito. O eso creen.

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