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Planeta Axel

Análisis, perfiles e historias de fútbol internacional

Juande prosigue su romance con las finales

25 Feb 2008
00:26 
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Cuatro meses ha tardado Juande Ramos en conseguir los dos principales objetivos que le plantearon para esta temporada cuando lo contrataron como entrenador del Tottenham Hotspur: ganar un título y clasificar al equipo para competiciones europeas. Ambos quedaron cumplidos ayer en Wembley con la victoria por 2-1 ante el Chelsea en la final de la Carling Cup, que necesitó una prórroga para coronar al campeón tras un intenso duelo entre dos potentes conjuntos londinenses.

Ambos entrenadores resolvieron sus dudas previas en las alineaciones apostando por los jugadores de mayor peso: Robinson fue titular en la portería de los spurs y Terry y Lampard dejaron en el banquillo a Alex y Ballack. El inicio del bloque de Juande fue fulgurante, ya que generó dos ocasiones de gol en el primer minuto. La primera impresión se fue confirmando: el Tottenham tenía más balón, presionaba arriba y mostraba una actitud más agresiva. Chimbonda remató al larguero en un saque de esquina en la oportunidad más clara del primer tiempo, pero fue el Chelsea el que golpeó primero. Didier Drogba aprovechó el hueco que dejó Robinson en un lanzamiento de falta y, en una ejecución muy parecida a la que puso de moda Cristiano Ronaldo, puso en ventaja a su equipo. Los de Avram Grant no habían sido superiores, pero se fueron al descanso con ventaja y con un decorado muy favorable de cara a la segunda parte.

Tras observar las dificultades del equipo para remontar el partido, Juande reorganizó a los suyos al cuarto de hora de la reanudación. Quitó al lateral izquierdo Chimbonda, retrasó a Malbranque, cambió de banda a Lennon y situó a Huddlestone en la derecha. El objetivo parecía ser tapar una zona del campo en la que se movían Anelka y Lampard y atacar con todo a Belletti, probablemente el más flojo de los cuatro zagueros blues. Y dio resultado: tras un centro procedente de ese costado, Bridge tocó el balón con la mano en dos ocasiones y el asistente advirtió al colegiado principal para que éste señalara penalti. Lo transformó Berbatov con su elegancia habitual.

Luego Juande reforzó de nuevo el lateral izquierdo dando entrada a Tainio y Grant contraatacó metiendo a Kalou y a Ballack. La batalla de los banquillos era deliciosa. Los spurs pudieron haberse ahorrado la prórroga si Zokora hubiese sabido resolver un uno contra uno ante Cech después de que Keane lo habilitara con una asistencia maravillosa. Pero al marfileño se le hizo de noche y desperdició sus dos remates.

Ya en la prórroga, Woodgate logró el tanto definitivo al saltar junto al guardameta checo, que rechazó el balón contra la cabeza del ex central del Madrid y el rebote definitivo acabó entrando en la portería. El Chelsea introdujo entonces a Joe Cole, terminó con un 4-2-4 ultraofensivo y acosó por completo a un Tottenham que supo resistir y celebró su primer título desde 1999.

Woodgate sonríe por fin tras su calvario con las lesiones

Jonathan Woodgate no es un central especialmente goleador. Sus tantos como futbolista profesional se pueden contar con los dedos de las manos. El último lo había logrado en un Real Madrid-Rosenborg de Champions en octubre de 2005. Ayer logró un premio inesperado: marcar el gol de la victoria en una final. Por fin una gran satisfacción para un central que prometía muchísimo, que sufrió debido a las lesiones y al que Juande considera ahora pieza fundamental en su nuevo proyecto.

El termómetro de la final

EL MEJOR: Robbie Keane. Aunque no fue decisivo en las jugadas de los goles, se movió con inteligencia e hizo mucho daño a la defensa del Chelsea con sus asistencias al espacio.

EL PEOR: Nicolas Anelka. Compartió delantera con Drogba por primera vez y su posición en banda no acabó de convencer. Estuvo muy desaparecido y apenas generó ocasiones de peligro.

Juande ya puede ser campeón en Inglaterra

23 Feb 2008
02:28 
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Menos de cuatro meses después de su llegada a Inglaterra, Juande Ramos puede levantar su primer título como técnico del Tottenham. Su equipo disputará mañana en Wembley (16:00) la final de la Carling Cup ante el actual campeón, un Chelsea que busca también su primer trofeo tras la era de José Mourinho. Será un partidazo entre dos de las mejores plantillas de la Premier League, un duelo de rivalidad londinense entre dos de las instituciones más grandes de la capital, una batalla táctica entre dos de los entrenadores que más utilizan la pizarra en el Reino Unido.

El favoritismo, no cabe duda, recaerá en el bando blue. Pero no será exagerado. La mentalidad ganadora que ha aportado el técnico manchego y su romance con las finales han ampliado las opciones de un conjunto que también cuenta con futbolistas de primer nivel. El búlgaro Dimitar Berbatov, el elegante delantero por el que suspiran la mayoría de gigantes del continente, sólo tiene una Copa Búlgara en su currículum. La ganó en 1999 con el CSKA de Sofía antes de dar el salto a campeonatos más potentes. Ha deslumbrado con su talento en Leverkusen y el norte de Londres, pero no le ha servido para llevarse a casa medallas de campeón. Estuvo en la famosa final de Glasgow ante el Madrid, la del golazo de Zidane, cuando sólo tenía veintiún años. Su prestigio ha aumentado considerablemente desde entonces, pero su sala de trofeos sigue tan vacía como aquella noche.

También en 1999 ganó el Tottenham su último trofeo. Fue una Copa de la Liga ante el Leicester. Por aquellos tiempos el patrocinador del torneo era otra marca de cerveza –Worthington-, el técnico de los spurs era George Graham y su gran estrella era otro futbolista de enorme clase, David Ginola. Eran los días en los que Gianfranco Zola brillaba en Stamford Bridge, donde la hinchada del Chelsea ya veía a su equipo por encima del Tottenham, que tradicionalmente había sido superior. Desde 1990, el conjunto norteño sólo ha ganado en dos de sus 42 enfrentamientos al equipo de Fulham Road. La historia, en la mayor parte del siglo XX, había sido muy distina.

Si la posibilidad de estrenar su palmarés en Inglaterra une a Avram Grant y Juande Ramos, también las dudas en sus respectivas alineaciones los sitúan en una posición similar. El técnico español tiene que decidir si mantiene a Paul Robinson en la portería después de que el meta internacional volviera a ocuparla el jueves ante el Slavia de Praga y tuviera una actuación muy destacada que fue clave para mantener el resultado y sellar el pase a octavos de final de la UEFA Cup. El israelí, por su parte, no sabe si introducir en la alineación titular a los dos pesos pesados de su plantilla, John Terry y Frank Lampard, que han estado lesionados en los últimos meses. Sus sustitutos, Alex y Ballack, han rendido a un gran nivel, por lo que se plantea premiarlos con un puesto en el once.

Hijo de Certaldo, emperador de Roma

19 Feb 2008
01:59 
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Como Giovanni Boccaccio, Luciano Spalletti nació entre los viñedos de Certaldo. Aunque su legado nunca llegará a las cotas artísticas del autor del Decamerón, su estilo futbolístico parece influido por la feria de teatro ambulante que se desarrolla en las calles de su pequeño pueblo toscano. En él reina la alegría, la improvisación aparente, la movilidad constante. Enamora al espectador, provoca un efecto inusual en el calcio. Por ello, su fama se ha extendido mucho más allá de las construcciones medievales en las que aún habitan sus vecinos. Desde el trono que representa el banquillo más popular de la Ciudad Eterna, Spalletti es reconocido por todo un continente al que ahora, cual emperador romano, quiere conquistar.

Su pasado de jugador no podía anticipar de ninguna forma una carrera como técnico tan celebrada. Nunca fue una figura, aunque sí llegó a la condición de héroe local. Fue muy querido en Spezia, donde estuvo cerca de ascender por dos veces a segunda división. Ese fue su límite como futbolista, la parte alta de la Serie C1. En esa categoría de héroes modestos, sólo vitoreados en las pequeñas tabernas de las ciudades diminutas, se convirtió en un clásico. Tras llegar a capitanear la escuadra de la segunda localidad costera de la Liguria, Luciano decidió volver a su tierra para retirarse cerca de casa, en el Empoli, un equipo pequeño que pocos años antes había vivido el milagro de ascender a Serie A. Pero esa hazaña pareció fruto de una fortuna transitoria, ya que dos descensos consecutivos retornaron al conjunto toscano a la división natural del futbolista Spalletti.

Pronto descubrió Luciano que su verdadera vocación se encontraba fuera del campo, a escasos centímetros de la línea de cal. Pocos meses después de su retirada, estando el equipo en una situación muy comprometida, le propusieron dirigir los últimos encuentros de la temporada para intentar evitar el descenso a la cuarta categoría. El Empoli logró el objetivo en un dramático play-out ante el Alessandria. En ese equipo que se acercó al abismo militaba un jovencísimo Vincenzo Montella, con quien Spalletti se reencontraría tres años después en la Sampdoria y una década más tarde en la Roma, donde apenas le daría oportunidades. Pero faltaba aún mucho para aquello. En ese momento, ambos eran personajes anónimos cuyos nombres sólo figuraban en letra pequeña en las páginas más perdidas de los rotativos deportivos de color rosa.

En verano de 1995, Il aeroplanino se marchó al Genoa para catapultar su carrera hacia el estrellato. Sin su mejor delantero, Spalletti logró iniciar un ciclo victorioso que devolvió al Empoli a la Serie A gracias a dos ascensos consecutivos. Ahí, no había duda, estaba forjándose un entrenador de futuro indudable. No sólo por sus resultados, también por el estilo atrevido que derivó en un fútbol espectacular. La salvación la siguiente temporada en la máxima categoría convenció definitivamente al mundo del fútbol italiano para que aceptara en su elite a un nuevo miembro. La Sampdoria llamó a la puerta y Luciano regresó de nuevo a la Liguria, esa tierra que tantas alegrías le había reportado cuando vestía la camiseta blanquinegra del Spezia.

Su ascenso meteórico se tomó entonces un respiro. No era lo mismo liderar un proyecto en una institución pequeña en la propia Toscana que dirigir a equipos históricos de ciudades desconocidas. El proceso de adaptación requirió cierto tiempo y algunas experiencias poco afortunadas. Además de a la Samp, entrenó al Venezia, al Udinese y al Ancona. Pero cuando la entidad friuliana le dio una segunda oportunidad, Spalletti no falló y se instaló definitivamente en un bólido imparable que le acabaría conduciendo a los altares de los banquillos transalpinos. Llegó un mes de marzo con el equipo peleando por evitar el descenso. Logró la salvación y empezó luego un proyecto que colocaría a la ciudad de Udine en los mapas estrellados de la Champions.

Fue una escalada progresiva. Primero la UEFA, luego el cuarto puesto para que su hinchada pudiera conocer Barcelona, Atenas y Bremen. Triunfos de prestigio como uno en San Siro ante el Milan le pusieron en el primer plano mediático. Su fútbol atrevido daba gran importancia a la velocidad y a las bandas. Él propulsó las carreras de Vincenzo Iaquinta, David Di Michele, Sulley Muntari, Marek Jankulovski, Martin Jorgensen y David Pizarro. Fue un equipo memorable, pero Luciano entendió enseguida que difícilmente podría repetirse ese éxito. Los nuevos cracks se irían y el peso de la Champions perjudicaría a una entidad no acostumbrada a los altos vuelos. Así que anunció su intención de marcharse. Sólo podía ir a un grande. Fue la Roma, que estaba atravesando un momento desastroso.

Spalletti devolvió la alegría a la capital con su fútbol de apariciones por sorpresa, de especialistas en la llegada, de ocupación de los espacios vacíos. El mundo se puso las manos a la cabeza cuando decidió jugar sin delantero centro nato y situó a Totti como hombre más adelantado. Pero el invento funcionó. Las zagas rivales no sabían a quién marcar y tenían grandes problemas para controlar la segunda línea. Y Francesco se convirtió en Bota de Oro del fútbol europeo firmando la mejor marca de su carrera. La Roma superó un registro nacional de victorias consecutivas, se clasificó dos veces seguidas para la Champions y levantó los trofeos de Coppa y Supercoppa tras seis años sin títulos. Y hoy Certaldo ya tiene otro hijo honorable al que dedicarle una plaza: un estratega que ha trasladado la lírica de Bocaccio a los verdes campos con gradas.

Diego León, entre los héroes del Barnsley

18 Feb 2008
00:21 
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Un palentino que apuntaba a gran promesa del fútbol español asomó de nuevo la cabeza en los titulares de la prensa internacional tras varios años apartado de la fama. Diego León, que fue campeón de Europa sub-16 en 2001 y compartió selección con Andrés Iniesta y Fernando Torres, formó parte del once titular del Barnsley en el histórico triunfo del sábado en Anfield. Cuando su carrera parecía estancada tras pasar por el Bielefeld alemán y el Grasshoppers suizo sin destacar excesivamente, en enero tuvo la oportunidad de fichar por el modesto conjunto inglés que milita en la segunda división. Allí, en un club del Yorkshire que saboreó la gloria con su única presencia en la máxima categoría en 1997, Diego ha logrado hacerse un hueco y la hinchada ya aprecia su talento. Ahora es uno de los héroes del memorable triunfo en Liverpool en la FA Cup, un torneo que su equipo ya ganó en 1912.

Pero hubo otros. Para Luke Steele fue un cuento de hadas, un sueño aparente que requiere más de un pellizco para darse cuenta de que es real. Este guardameta de 23 años había empezado su prometedora carrera en el equipo reserva del Manchester United, pero nunca logró despegar. Salvo en una temporada en el Coventry en la que fue titular, acumuló suplencias y cesiones sin suerte. En la presente campaña todo seguía igual: estaba en el West Bromwich Albion calentando banquillo. El miércoles recibió una llamada: el Barnsley se había quedado sin portero y lo quería a préstamo para solucionar la situación de emergencia. El jueves firmó y el sábado ya estaba en el once inicial ante el Liverpool en Anfield. Lo paró casi todo. Estuvo seguro, providencial, impresionante. Fue el mejor jugador en la gran hazaña de su equipo, y eso que prácticamente no conocía a sus compañeros y que una semana antes no tenía ni idea de que jugaría en ese escenario prestigioso.

Aunque los grandes titulares se los llevó Brian Howard, el capitán, el número 10, el autor del gol memorable en el minuto 93. Su zurdazo tuvo un mérito especial: medio minuto antes le habían hecho penalti, pero pese a sus protestas iniciales, volvió a conseguir el balón, buscó posición de disparo y superó a Itandje por el palo corto. Luego definió ese momento como el mejor de su carrera. Nunca ha jugado en Premier League, pero en Liverpool mostró tener grandes condiciones.

Otros nombres propios de la tarde milagrosa: el de Martin Devaney, que se sacó un centro made in Beckham en el tanto del empate; el de Steve Foster, el defensa que abrió el camino cuando todo parecía perdido con su cabezazo de fe; el de Simon Davey, un técnico de sólo 37 años que ya tiene un gran logro para adornar su currículum. Nombres de jornaleros anónimos del fútbol que se subieron por una vez al carro de la fama gracias a la magia de la FA Cup.

Bolton: un bloque peleón pero limitado

14 Feb 2008
17:13 
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Tras la marcha del milagroso Sam Allardyce, el Bolton ha vuelto a su realidad: intentar pelear por evitar el descenso. La transformación que vivió la entidad del Lancashire con un entrenador que sacó el máximo jugo posible de una plantilla de nivel medio bajo terminó con su fichaje por el Newcastle. A Sammy Lee le vino grande el reto de intentar imitar a su predecesor y pronto fue cesado. Llegó Gary Megson para sacar al equipo de los puestos de descenso, algo que consiguió pronto recuperando la solidez del bloque, la solidaridad de los jugadores y el trabajo incansable. Volvió a las premisas de Big Sam, aunque sin llegar a sus resultados. Aún instalado en la zona peligrosa, el Bolton ha sufrido además la fuga de Nicolas Anelka, con lo que sus recursos en ataque se han convertido en muy limitados. Falta gol y calidad individual, pero sigue siendo un conjunto muy pesado: corta el juego constantemente con faltas tácticas y busca explotar las virtudes físicas de sus atacantes.

A Megson le gusta utilizar un sistema 4-1-4-1, con Iván Campo enlazando entre defensa y centro del campo y el peleón Kevin Davies luchando en solitario arriba. Los jugadores de segunda línea aportan mucha llegada, especialmente Kevin Nolan, un consumado especialista aprovechando rechaces en la frontal. El senegalés El-Hadji Diouf suele entrar por banda derecha y con su velocidad y nivel técnico se ha convertido en la mayor fuente de inspiración del equipo. Los refuerzos del mercado de invierno Gretar Steinsson y Gary Cahill pretenden aumentar la solidez de una zaga que andaba algo justa, mientras que con Matt Taylor el Bolton se ha asegurado a un zurdo peligrosísimo a balón parado y en el disparo lejano.

Egipto y Abo Treika, aún más grandes

11 Feb 2008
00:01 
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Egipto ha hecho honor a su sobrenombre: se ha comportado como un equipo faraónico. Es decir, grandioso. La campeona de África en 2006 revalidó su título ayer en Accra –sexto en su historia-, para que no quepa duda sobre su reinado continental. Y lo hizo con estilo, mandando, jugando un fútbol maravilloso. Poniendo el broche a un torneo fantástico, derrotando con justicia a Camerún en la final (1-0) con un gol de Mohamed Abo Treika, el gran mito del Al-Ahly y del combinado nacional, el hombre que convirtió el penalti definitivo ante Costa de Marfil hace dos años y que repitió como héroe con una definición de enorme categoría. La CAN 2008 la ganó el equipo que demostró ser, de largo, el mejor.

Sabedor de su superioridad, el conjunto de Shehata salió a por el partido. Y si tardó tantos minutos en lograr el gol que decantó la balanza fue por el acierto de un Kameni prodigioso que mantuvo vivos hasta el final a los leones indomables. El arquero del Espanyol lo paró casi todo, especialmente dos remates a bocajarro de Emad Moteab en el primer tiempo. También un disparo lejano de Abd-Rabo Hosny, el futbolista más valioso del torneo. Egipto hasta llegó a rematar el poste. Parecía que los astros no estaban de su lado, pero el peso de su superioridad era demasiado exagerado como para que no se cumpliera la lógica. No fue una acción colectiva la que dio la gloria a los faraones. Fue un error de Rigobert Song, que se complicó enormemente al recibir un balón en defensa. Zidan lo peleó con fe, se lo acabó arrebatando y asistió a Abo Treika, que llegó desde atrás y disparó al primer toque, raso, junto al palo corto. Era el minuto 76, pero los jugadores lo celebraron como si fuera ya la consecución del título.

Aunque luego Egipto asumió muchos riesgos. Retiró a Zaki y a Abo Treika –con lo que ello hubiese significado en una hipotética prórroga- y se echó demasiado atrás, regalando por momentos el balón a Camerún. Pudo costarle caro, pero cuando M’Bia se sacó un disparo peligrosísimo apareció Essam El-Hadary, monumental una vez más, para rechazar el balón con una mano prodigiosa. Fue la única ocasión realmente clara del equipo de Pfister, que puede darse por satisfecho con su subcampeonato visto lo que ha ofrecido a lo largo del torneo. Eto’o volvió a tener un papel anónimo, maniatado por esa defensa de tres centrales que rindió al mismo nivel que sus compañeros.

Mención especial merece el tercer título de Ahmed Hassan, que empezó el torneo como suplente pero jugó los dos últimos encuentros, más retrasado de lo que en él es habitual, y tuvo actuaciones magníficas. El centrocampista del Anderlecht estuvo en los equipos egipcios del 98, 2006 y 2008, por lo que adquiere estatus legendario. También el meta El-Hadary fue campeón en la cita de Burkina Faso de hace diez años, pero como suplente.

Super weekend, versión alemana

09 Feb 2008
03:37 
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Cuando en un mismo fin de semana coinciden varios partidos entre los equipos punteros del campeonato, los ingleses bautizan la jornada en cuestión como la del Super Weekend. Así que, tirando de diccionario, podemos afirmar que lo que se vivirá entre hoy y mañana en Alemania será un Superwochenende. El menú es difícilmente superable: primero contra segundo, tercero contra cuarto y el derbi regional de mayor rivalidad del país. Tres choques apasionantes que consiguen que la Bundesliga rivalice con la Premier y la Copa de África en un sábado y un domingo pensados para auténticos sibaritas del fútbol internacional.

Lamentablemente, el Dortmund-Schalke y el Bayern-Bremen se jueguen exactamente el mismo día y a la misma hora (domingo, 17:00). Auténtica papeleta para el aficionado neutral, obligado a elegir entre un duelo decisivo en la lucha por el título y una batalla en la que está en juego el honor y la supremacía en la Cuenca del Ruhr, la zona más futbolera del país.

Liberado de cualquier competencia, el Bayer Leverkusen-Hamburgo de esta tarde (15:30) centrará la atención del sábado alemán. Igualados en la clasificación y a seis puntos de la cabeza, ambos conjuntos esperan una jornada propicia para acercarse al liderato. La reentré de los hanseáticos tras el parón invernal no fue nada positivo, con un empate en casa ante el Hannover, pero confirmó el buen momento de cara a puerta del croata Ivica Olic, el hombre que ha logrado arrebatarle el puesto de titular a Zidan, una de las sensaciones de la presente Copa de África. Los de la aspirina, por su parte, volvieron de vacaciones con un 2-3 en Cottbus en el que tuvo un papel central Simon Rolfes, el medio centro zurdo al que ha hecho internacional Joachim Löw.

El Bayern-Bremen habría sido aún más interesante si el Werder no hubiese perdido contra todo pronóstico el pasado domingo ante el Bochum en casa. Todo el mundo esperaba que los dos primeros llegaran empatados en cabeza, pero ahora los bávaros disponen de tres puntos de ventaja y de una gran oportunidad para abrir una importante brecha. No estará Ribéry, lesionado el viernes anterior en Rostock, pero las opciones para sustituirle son de mucho nivel: Altintop o Schweinsteiger. En el conjunto de Schaff hay ganas de revancha tras el 0-4 del partido de ida, aunque el técnico no podrá disponer ni de Sanogo ni de Hugo Almeida. El brasileño Diego volverá a ser la gran esperanza de un equipo con multitud de recursos en ataque pero especialmente vulnerable en defensa.

El Schalke, a siete puntos del liderato, aún sueña con la ensaladera. Pero su eterno rival querrá liquidar cualquier esperanza del conjunto de Gelsenkirchen, como ya hiciera nueve meses atrás. La temporada pasada, el Dortmund ganó el derbi 2-0 en la penúltima jornada y decantó el título a favor del Stuttgart. Frustrar al enemigo se ha convertido en los últimos años en uno de los pocos motivos de satisfacción de una hinchada fiel que vive momentos complicados.

Otros partidos destacados del fin de semana

Manchester United-Manchester City
El derbi local más emotivo
Siempre son especiales los duelos entre los dos equipos de Manchester, pero más aún lo será el de este domingo (14:30), en el que se homenajeará a las víctimas del desastre aéreo de Munich coincidiendo con su cincuenta aniversario. Pero el partido en sí también es importante a nivel clasificatorio, con el United a dos puntos del Arsenal y el City peleando con varios equipos por la cuarta plaza.

Chelsea-Liverpool
Todo un clásico contemporáneo del fútbol inglés

Sin Torres, que estará de baja durante diez días, el conjunto de Benítez viaja a Londres para medirse a un Chelsea que está luchando por el título (mañana, 17:00). El holandés Kuyt sustituirá al delantero español y Benítez lo elogió en la semana en la que se quedó fuera de la convocatoria de la selección holandesa. En los blues, Lampard podría volver y Terry ha empezado a entrenar con el grupo.

Udinese-Juventus
Otro duelo directo por las plazas Champions

Tras perder con el Milan y empatar con el Inter, el conjunto friuliano continúa mañana (15:00) su mes de locura –la semana que viene se mide a la Roma- recibiendo a otro gigante de Italia. Del Piero se lesionó en un entrenamiento y es duda, mientras que Buffon podría reaparecer tras su lesión. Los de Pasquale Marino necesitan reencontrarse ya con la victoria: la última en liga llegó el 13 de enero.

Niza-Marsella
Choque mediterráneo con sabor europeo

Tras un inicio horrible, el Olympique ha logrado salir de la zona baja y se acerca a los puestos de privilegio. El Niza está cuarto, a un punto de Champions, por lo que se puede asegurar que el derbi (mañana, 20:55) llega en buen momento para ambos. En el Marsella podría debutar en liga el joven Grandin, fichado del Caen y que prometió mucho en su estreno copero el pasado domingo ante el Mónaco.

Una contra perfecta mete a Camerún en la final

07 Feb 2008
23:53 
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Una acción velocísima de cuatro toques entre tres hombres le sirvió a Camerún para anotar el único gol de una disputada semifinal ante Ghana (0-1). Fue la jugada más brillante de un partido en el que los de Otto Pfister cedieron la iniciativa al rival y supieron sobrevivir pese al acoso constante de los locales, especialmente intenso en la segunda parte. Samuel Eto’o volvió a aparecer muy poco, vigilado de cerca por un Essien que actuó como defensa central, pero asistió con clase e inteligencia a Nkong en el tanto que decidió el encuentro.

Fue un partido con mucha pelea, jugado por momentos a un ritmo bastante alto y en el que sobresalieron los futbolistas de características más defensivas. Pese a ello, Sulley Muntari no se escondió y generó las oportunidades más claras de su equipo con sus envenenados envíos con la zurda. El centrocampista del Portsmouth ha firmado un torneo sensacional que parecía encaminarle al premio de mejor futbolista del campeonato, pero la derrota de ayer puede alejarle del galardón.

Aunque Ghana mandó durante la práctica totalidad del duelo, Geremi tuvo la ocasión más clara del primer tiempo con un disparo de falta directa lejanísimo que acabó en la cruceta. El meta Kingson, sorprendido por un efecto asombroso, se limitó a esperar que la suerte alejara el balón de la portería. Desde entonces hasta el gol de la victoria, Camerún se dedicó a esperar atrás. Y, paradójicamente, en el período de mayor sufrimiento cazó la contra ganadora (70’). Epalle cedió a Nkong, éste retrasó a Eto’o y el blaugrana se la devolvió al jugador del Atlante, que definió con calidad. Todo al primer toque, fabricado en un abrir y cerrar de ojos.

El tanto noqueó a Ghana, que sin embargo pudo empatar en un cabezazo desviado de Agogo. Camerún tiró de experiencia y evitó que se jugara demasiado en los últimos minutos, aunque el central Bikey protagonizó un episodio surrealista: empujó a un camillero mientras estaban atendiendo a su compañero Song. Le costó la expulsión y se perderá la final.

Capello debuta con un triunfo sin alardes

06 Feb 2008
23:52 
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Inglaterra ganó 2-1 a Suiza en el estreno de Fabio Capello. No fue un partido atractivo, los pross no mostraron una gran superioridad, pero derrotaron a una de las candidatas a revelación de la Eurocopa. La primera alineación del italiano dejó algunas sorpresas. No lo fue, por su mal momento, la suplencia de Michael Owen. Tampoco el sistema 4-5-1 y la renuncia a formar con dos hombres en ataque como es costumbre en el fútbol inglés. Pero sí asombraron sus elecciones en algunas posiciones: Brown en el lateral derecho dejando fuera a Richards, Upson como acompañante de Ferdinand, Bentley en la banda derecha y Jenas junto a Barry en el trivote con Gerrard. Su once de debut fue el formado por James; Brown, Ferdinand, Upson, Ashley Cole; Bentley, Jenas, Barry, Gerrard, Joe Cole y Rooney.

La primera parte tuvo un ritmo muy bajo. Inglaterra parecía tener una consigna clara: la paciencia. Si el fútbol británico peca de precipitación, dio la sensación que Capello quiso corregir ese defecto ordenando una precaución absoluta. Los centrales se pasaban el balón horizontalmente. Suiza esperaba atrás y por momentos no sucedía absolutamente nada. Tras una sucesión de pases atrás se llegó a escuchar algún abucheo en Wembley. Pero Joe Cole se inventó una gran acción personal, con desborde y profundización, para ganar línea de fondo y asistir a Jenas, que llegó para empujar a la red el primer gol de la era Capello.

Tras el descanso hubo más desorden y aumentó el numero de oportunidades en ambas porterías. El italiano metió a Wright Phillips y Crouch por Joe Cole y Jenas, aunque no modificó el dibujo: mandó a Rooney a la banda izquierda, al extremo del Chelsea a la derecha y reubicó a Bentley en el centro. El debutante de 19 años Eren Derdiyok empató para Suiza aprovechando una asistencia de Barnetta, antes de que Wright-Phillips volviera a poner en ventaja a los pross tras una carrera de Gerrard por el perfil zurdo. Fue una jugada veloz, de las que gustan a Capello a partir de tres cuartos de campo.

De Dudley a Belgrado: un viaje por los Busby Babes

06 Feb 2008
16:21 
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Dudley, con casi 200.000 habitantes, es la decimonovena ciudad más poblada de Inglaterra. La más grande sin un equipo de fútbol en una división profesional. Sus clubes no han superado nunca la séptima categoría. Sin embargo, desde hace cincuenta años es un lugar de culto para los amantes de este deporte. Allí nació y está enterrado Duncan Edwards, una leyenda del Manchester United y de la selección inglesa, una de las víctimas del desastre aéreo de Munich en el que murieron 23 personas y del que hoy se cumple exactamente medio siglo. Cuentan los que lo vieron jugar que estaba destinado a convertirse en uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. Falleció a los 21 años e integró un equipo inmortal, el de los Busby Babes, el que alcanzó una altura mitológica en un aeropuerto bávaro cuando el avión de regreso a casa intentó despegar sin éxito tras recargar combustible.

Alex Ferguson quiso que sus futbolistas entendieran la magnitud de la tragedia que se va a conmemorar en el amistoso de esta noche en Wembley entre Inglaterra y Suiza y, sobre todo, el domingo en el derbi de Manchester entre el United y el City. Sentó a la actual plantilla de los red devils en un aula para que aprendieran ese capítulo de la historia del club y quedó impresionado ante su actitud de impecable silencio y respeto.

Esas nociones académicas estaban destinadas, básicamente, a los extranjeros, más ajenos a un hecho conocido por todos los británicos. Sin embargo, a Nemanja Vidic no hubiese sido necesario que se lo contaran. El central serbio creció en el Estrella Roja, el equipo contra el que había jugado el United la noche anterior a la tragedia en una eliminatoria de cuartos de final de Copa de Europa. Desde entonces, en Belgrado se tiene un cariño especial por el United, hasta el punto que el sueño de adolescente de Vidic era llegar algún día a jugar en Old Trafford.

Harry Gregg, el portero de aquel equipo legendario que logró llegar a la final de FA Cup tres meses después de la catástrofe –con cuatro supervivientes en el once inicial-, viajó a Belgrado el pasado mes de octubre para encontrarse con Vera Lukic, su hija Vesna y su hijo Zoran –que nació dos meses después de ese 6 de febrero de 1958-, a los que salvó en ese avión después del impacto en Munich. Rechazó que lo llamaran héroe y pidió que en los actos conmemorativos se recuerde la alegría de aquel equipo que rebozaba juventud: ese banquete repleto de felicidad después del partido, esa emoción por haberle ganado al Arsenal por 5-4 el fin de semana anterior. Promediaban 24 años y estaban dispuestos a conquistar el mundo.

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