El día 24 de diciembre a las 20:00 horas, con nocturnidad y alevosía, y cuando los vecinos de Zilbeti preparaban la tradicional cena en familia, recibieron un bando firmado por el Presidente del Concejo en el que se comunicaba que Magnesitas de Navarra iba a proceder a extraer 800 toneladas de mineral del paraje de Antzeri en Legua Acotada, dentro del Espacio Protegido de la Red Natura 2000 “Zona de Especial Conservación de Monte Alduide”, durante los día navideños (te puedes descargar aquí el bando).
La empresa Magna (http://www.magnesitasnavarras.es/) se ha propuesto, con la ayuda del Gobierno de Navarra, explotar un filón de magnesita al lado del pueblo de Zilbeti, en pleno centro del espacio protegido ZEC “Monte Alduide”. Se trata de hacer una mina a cielo abierto en un hayedo en el que se reproduce, entre muchas otras especies protegidas, el pico dorsiblanco, especie catalogada como En Peligro de Extinción. Hay que tener en cuenta que en ese hayedo se reproduce un 40% de las parejas de pico dorsiblanco del espacio protegido y un 5% de toda la población Navarra
Desde luego, los proyectos de Magna y del Gobierno Navarra no tienen encaje con la legalidad vigente por lo que se presenta una batalla grande y dura. Pero es que además, el proyecto tiene una gran contestación social. Prueba de ello son las más de 1.600 alegaciones en contra de personas de la región (pincha aquí para más información).
No me he resistido a hacer un pequeño montaje en Google Earth para hacerme una idea de la barbaridad que propone Magna y el Gobierno de Navarra. Me ha impactado tanto que me gustaría compartirlo con vosotros.
Esta es la situación aproximada del proyecto:

A la izquierda se observa la mina de Eugui, que es la que está en funcionamiento y a la que parece ser solo le queda 5 años de vida. En la siguiente imagen podemos ver la pinta que tiene y lo adecuado que es ese hábitat para el pico dorsiblanco:

Me imagino que el aspecto que tendrá la mina de Zilbeti no será mucho mejor que la de Eugui, por lo que me he permitido hacer un montaje de ella en la zona en la que quieren ahora explotar. Quedaría una cosa así (arriba la situación actual y abajo la situación tras explotar la mina de zilbeti:

SEO/BirdLife tiene este caso ante los tribunales, pero no servirá de nada la sentencia si la empresa tala ya los árboles. Nuevamente nos encontramos ante la peor amenaza del medio ambiente: los hechos consumados.
Tras un mes de incertidumbre ya sabemos que el medio ambiente estará en el Consejo de Ministros, aunque solo de refilón. De todas las maneras, todavía no conocemos la estructura del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, ni sus competencias. De hecho todavía no sabemos si aguas, pesca o cambio climático estarán en este ministerio o en otro. Lo que sí sabemos, es que pasamos de una ministra de medio ambiente a un ministro de agricultura (a todos nos gusta abreviar). De forma que, aunque, de facto, el MARM ya era en un 90% agricultura y pesca, ahora el MAAMA también lo será en la forma. Eso sí, estará el medio ambiente en el Consejo de Ministros.
En cuanto al ministro, Arias Cañete, no presenta un perfil muy ambiental, siendo conocidas sus inversiones en empresas petroleras, y su vocación trasvasista. Su etapa en el Ministerio de Agricultura del Gobierno de Aznar no fue especialmente verde. En cualquier caso, ahora será también ministro de medio ambiente, por lo que es esperable que veamos un ministro más comprometido con la sostenibilidad.
Queda por lo tanto, esperar, para poder analizar más el ministerio. En cualquier caso, es el momento de desear suerte al Ministro en sus nuevas funciones y ofrecerle todo el apoyo posible para avanzar en la sostenibilidad de este país, pero también para decirle que estaremos encima para que el medio ambiente no sea la tercera de sus prioridades.
No paran de repetir desde el Partido Popular que una de las primeras medidas que llevarán a cabo es cerrar la gran mayoría de empresas y fundaciones públicas. Aclaran que no será todas, pero sí casi todas. Pues bien, a mí me preocupa especialmente una: la Fundación Biodiversidad.
En un escenario, en el que estamos perdiendo biodiversidad y tenemos que revertir esta situación; en un momento en los que tenemos que desarrollar un Plan Estratégico del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad y una Estrategia Europea de Biodiversidad, quedarnos sin la única estructura de la Administración General del Estado dedicada exclusivamente a la lucha contra la pérdida de biodiversidad sería un golpe muy duro.
La Fundación Biodiversidad está trabajando en muchos campos de la biodiversidad: conservación, investigación, divulgación (por ejemplo, Planeta Tierra y otros suplementos ambientales están patrocinados por la Fundación), etc. Pero sobre todo hace una gran labor de apoyo e integración de la sociedad civil en la lucha por la conservación de la biodiversidad. Este último aspecto, que a mi me parece fundamental, es mucho más fácil llevarla a cabo desde una fundación que desde un ministerio (más aún si no existiese uno de Medio Ambiente).
Por otra parte, cabe reseñar que en estos momentos la Fundación Biodiversidad participa o coordina un número importante de proyectos europeos LIFE, que tienen difícil transferencia a otras estructuras del estado, por lo que, al menos hasta que terminen no sería conveniente “cerrar” la Fundación Biodiversidad.
En cualquier caso, si en estos momentos de crisis, el gobierno se deja llevar tan solo por los resultados económicos, he de decir que invertir en la Fundación Biodiversidad es un buen negocio, ya que no solo se invierte en biodiversidad, sino que en empleo de una forma muy eficiente. Para mostrarlo, me remito a unos datos que ya publiqué en mi blog hace aproximadamente un año:
Un análisis llevado a cabo por la Fundación Biodiversidad muestra que crean 180 puestos de trabajo directos por cada millón de euros invertidos. Además, la mayoría de los puestos de trabajo se crean en el mundo rural y en empleos de lo más diverso. Ahora contraponemos estos datos con otras inversiones destinadas a la creación directa de empleos:
Fondos miner. En 2008 se financiaron 241 proyectos empresariales con los fondos Miner, con una inversión total que rondó los 1.175 millones de euros (182 millones en ayudas del Estado) y que crearon alrededor de 3.871 empleos. Esto supone la creación de 3,29 empleos directos por cada millón de euros totales invertidos y 21,26 empleos directos por millón de euros invertidos por el estado.
Proyectos industriales en Extremadura. En se anunciaron ayudas públicas a industrias extremeñas con un volumen total de inversión proyectada, que ascendía a 19.170.681 euros y una ayuda pública de 2.852.460€. La puesta en marcha de estos proyectos conllevaría la creación y el mantenimiento de 126 puestos de trabajo directos Lo que equivale a 6,57 empleos directos por millón de euros totales invertidos y 44,18 empleos directos por millón de euros invertido por el la Junta de Extremadura.
Proyectos eólicos. Según el “Estudio macroeconómico del impacto del sector eólico en España” de la Asociación Empresarial Eólica en 2007 el sector de la energía eólica generó 20.781 empleos directos y 16.949 empleos indirectos y recibió 991 millones de euros en primas. Por lo tanto la relación entre inversión pública y empleo supone 20,97 empleos directos y 41,1 empleos totales por millón de euros invertidos por el Estado.
Estos no son más que unos pocos ejemplos, pero no hay más que poner en google “empleos directos” y “millón de euros” para encontrar cientos de ejemplos parecidos. Invertir en biodiversidad, y en especial en la Fundación Biodiversidad, supone la creación de entre cuatro y nueve veces más empleos directos que cualquier otra inversión pública. La conclusión es siempre la misma, invertir en biodiversidad es invertir en puestos de trabajo. Por lo tanto no hay excusa, en un momento en el que hay más de 4 millones de parados según los datos del ministerio de Trabajo, para seguir recortando presupuesto en biodiversidad.
Desde esta tribuna, reivindico la necesidad de mantener, e incluso dotar con más recursos, la Fundación Biodiversidad. Cuando algo funciona hay que cuidarlo.
Érase un ecologista, un europeo, un chino, un indio y un americano en la cumbre del clima para salvar al planeta.
El ecologista toma la palabra en nombre de todos los seres vivos del planeta y anuncia, posando su mano sobre 5.000 kg de estudios científicos, que si no reducimos inmediatamente, y de forma muy significativa, nuestras emisiones, a este planeta no lo va a reconocer ni la madre que lo parió. Además aclara, que como este es un problema que debe gestionarse en cada uno de los países hace falta un acuerdo legal, justo y vinculante, que garantice que todos los países cumplan, y que no suponga condenar a los países pobres a seguir siendo pobres.
El europeo, haciéndose claramente el indignado, alude a la responsabilidad de todos para arreglar este desaguisado y a la falta de voluntad de americanos, chinos e indios para solucionarlo, sin admitir que los que lo iniciaron y azuzaron fueron los propios europeos. Al europeo le gusta el papel de conciencia del mundo, pero tras su discurso lleno de reproches hacia los demás, esconde que lo que está dispuesto a hacer no es suficiente para solucionar el problema, y que está cómodo pensando que algunas cosas de las que pide, y no le gustaría hacer, no saldrán por bloqueo de otros.
El chino comienza diciendo que el problema no lo crearon ellos y que tienen el mismo derecho a ser tan desarrollados como los europeos o los americanos. Al ecologista ni siquiera le han escuchado ya que su sistema de traducción tiene un sofisticado software que elimina los mensajes subversivos y los envía a la carpeta de Spam. Además, los chinos no necesitan nada que les vincule, ya que ellos, harán más que nadie por el clima, de hecho ya lo hacen, pero no les gusta mucho hablar de lo que hacen dentro de su país.
El indio recuerda al ecologista y al europeo que un indio emite 20 veces menos que un europeo, y 30 veces menos que un americano, por lo que no se siente responsable del cambio climático. Lo que no tiene en cuenta es la población que tiene India o China y que el planeta no se puede permitir que tanta población emita siquiera un cuarto que los americanos. Como mucho, ellos están dispuestos “a firmar un acuerdo que no sea vinculante pero que tenga la posibilidad de vincular, si todos se ponen de acuerdo, a algún tipo de medida en la que nadie esté a disgusto y que no les equipare en obligaciones con Estados Unidos”. En este punto los traductores se han hecho un lío y le dicen al ecologista: “estáis jodidos”, al europeo: “va ser que no les interesa vuestra propuesta” y al chino: “creo que el indio es de vuestra cuerda, aunque no estoy del todo seguro”.
El americano, con aire salvador, dice que el cambio climático es un grave problema que tiene a su país dividido: sus científicos dicen que es culpa del hombre, y el Tea Party que es un castigo divino del que el hombre no tiene la culpa, y poco puede hacer por evitarlo. En cualquier caso, América es una gran nación que tiene una máxima: “Yes, we can”. Pero aunque ellos saben que pueden, lo que no tienen muy claro es si les conviene en este momento meterle mano. Vamos que se lo piensan de aquí al 2020 y luego ya les contarán a los demás lo que han decidido.
Al final, deciden dejar de lado a ecologistas y científicos, que tan poco comprenden a los gobernantes, y aprobar algo que permita al europeo, al chino, al indio y al americano quedar bien en sus países. Para ello lo importante es que el texto sea lo suficientemente ambiguo para que les sirva a todos. Bueno, a todos no, al planeta no le viene bien, pero eso no es lo importante, el día que lo necesitemos buscaremos otro planeta para vivir. Sí, yes we can.
Ahora se preguntará el lector dónde está la gracia del chiste. Lo cierto es que no la tiene, pero en mi descargo, ya avisé en el título que el chiste era malo.
No nos vayamos a engañar, la conservación del medio ambiente nunca ha estado entre las primeras prioridades de nuestros gobiernos, ni siquiera de nuestra sociedad. Pero, en días como hoy, pintan bastos.
Todo empezó hace cuatro años cuando surgió la tendencia de “juntar” los ministerios y consejerías de medio ambiente con otros departamentos sectoriales. Las opciones fueron variadas, algunas comunidades autónomas optaron por integrarlas con agricultura como hizo el gobierno del Sr. Zapatero, otras con industria, urbanismo o economía. Algunas como Castilla-La Mancha no supo nunca dónde integrarla y la fue cambiando de un lado a otro, primero con industria y luego con agricultura. Esta moda no entendió de colores políticos, siendo excepcionales las comunidades autónomas que han mantenido una consejería de medio ambiente.
Pero, eso no era más que el comienzo, tras las últimas elecciones autonómicas el medio ambiente directamente ha desaparecido de las consejerías. Claro, las competencias siguen existiendo, pero el retirar el medio ambiente del nombre de la Consejería es toda una declaración de intenciones. A la retirada del nombre le han seguido, por ejemplo, eliminar direcciones generales y jefaturas de servicios.
La excusa es la crisis; hay que recortar gastos. Pero, la cuestión es que de esta manera no se recortan prácticamente gastos. Lo que recorta gastos es no asumir competencias. Pongamos el ejemplo de Castilla-La Mancha que parece que por estar presidida por la número dos del Partido Popular, y haber sido puesta como ejemplo por el Sr. Rajoy ante el resto de presidentes autonómicos, puede sentar la línea a seguir en el resto de comunidades. En Castilla-La Mancha la Consejería, en el último gobierno del Sr. Barreda, se llamaba de “Agricultura y Medio Ambiente” y ahora manteniendo las mismas competencias, de agricultura y medio ambiente, se llama solo de “Agricultura”. El cambio de nombre no solo no ahorra dinero, aunque sea más corto, sino que supone tener que hacer un cambio en todas las tarjetas de visita, papelería, rótulos, etc., así como en todos los trámites para cambiar el nombre en los documentos públicos. Además, la Consejería de Medio Ambiente que en el 2008 contaba con un consejero y diferentes directores generales, se han convertido en, tan solo, dos direcciones generales, una de Montes y espacios Naturales y otra de Calidad e Impacto Ambiental. Direcciones que a su vez tienen la mitad de jefaturas de servicios. Todo ello, hace que cada vez tenga menos pesos el medio ambiente en las políticas de la Junta y cada vez sea menos eficiente el trabajo de los técnicos al no poder ser apoyado por sus políticos.
¿Todo esto supone un ahorro? Pues prácticamente no. La cuestión es que, por ejemplo, un jefe de servicio que haya ocupado el puesto durante un tiempo ha consolidado su plaza y tiene derecho al mismo sueldo independientemente que ocupe una jefatura de servicio o tenga un puesto de técnico de base. Vamos, que les rebajamos la responsabilidad pero no el sueldo. Así que al final todo el ahorro se reduce al sueldo de un consejero, algún director general y una secretaría general técnica. Vamos, un ínfimo ahorro en el presupuesto global de una CCAA.
¿Entonces, si no supone un ahorro por qué eliminan esta consejería? A mi juicio hay dos motivos, uno el escenificar, el ahorro de los propios partidos políticos y gobiernos, aunque ya veamos que no es cierto, y en segundo lugar, y más importante, quitarse los condicionantes ambientales en sus políticas.
Los gobiernos, así como los partidos que los sustentan, aseguran que el nombre no es lo importante, sino las políticas y todos consideran que están muy involucrados con la conservación del medio ambiente. Sin embargo, el resultado es que de las 21 notas de prensa emitidas por la Consejería de Agricultura de Castilla-La Mancha en el mes de noviembre 19 son de agricultura y 2 de medio ambiente. Sin duda los comunicados de prensa son un buen índice para saber en qué trabaja un gobierno, o al menos a qué le da importancia. Pero esto es solo un ejemplo, no hay más que ir a las webs de otras comunidades para obtener resultados similares.
Ahora, falta saber qué hará el Sr. Rajoy con el Ministerio de Medio Ambiente (mira mi post: Cinco razones para un ministerio)
¿Pintan o no pintan bastos para el medio ambiente?
En los mentideros políticos se apuesta por que Rajoy no mantendrá un ministerio de medio ambiente en su ejecutivo. Preocupados, las cinco oenegés del Consejo Asesor de Medio Ambiente preguntaron por este asunto a Rajoy a través de Twitter durante la campaña electoral recibiendo una respuesta bastante reveladora: “al margen de la configuración del gobierno, estamos comprometidos con el medio ambiente”. Vamos, que o bien su equipo no tiene ni idea cuales son los planes del futuro presidente del gobierno sobre su gabinete, o bien es cierto que se está planteando la supresión de este ministerio.
Volviendo a los mentideros políticos, ya que en el primer asunto parece que no iban tan mal encaminados, se habla de desmenuzar el ministerio de medio ambiente en varios ministerios e incluso crear una agencia nacional de la naturaleza inspirada en la EPA americana (Environmental Protection Agency: Agencia de Protección del Medio Ambiente).
Ante esta situación, me gustaría proponer cinco razones de peso por las que es necesario mantener un Ministro de Medio Ambiente, aunque sea compartido con otras funciones:
- El medio ambiente debe ser una política horizontal a aplicar en las acciones de los diferentes ministerios, por lo que es necesario que haya un miembro del gobierno que vele por que las decisiones del Consejo de Ministros estén en concordancia con esas políticas generales.
- Debe haber un titular del más alto rango que pueda defender de forma global en los Consejos de Ministros europeos de medio ambiente las posiciones españolas.
- Porque, en la coyuntura actual, el medio ambiente no tiene que pagar la crisis, y esto solo puede ser asegurado con la presencia de un ministro que vele por ello cuando el Consejo de Ministros apruebe medidas anticrisis.
- Porque los empleos verdes deben ser parte de la salida de la crisis, y para que esto pueda ser posible, hace falta un ministerio que lo impulse.
- Porque quitar un ministerio no supone un ahorro ya que las competencias de la Administración General del Estado se mantienen. en todo caso, sí es un gasto económico el cambiar de nombre un ministerio al tener que cambiar estructuras, papelería y cartelería.
Si me gustaría recordarle al Sr. Rajoy y a su equipo, que eliminar el ministerio de medio ambiente no es ninguna modernidad, que los países más fuertes y poderosos de Europa cuentan con un Ministerio de Medio Ambiente. No hay más que mirar a Alemania, Francia, Reino Unido o Italia. A mi juicio, prescindir de un ministerio de medio ambiente no solo nos distanciaría de Europa, sino que demostraría una falta de sensibilidad en lo único que, seguro, nos une a todos los españoles, el ambiente que nos rodea.
En cualquier caso, si Rajoy decidiese prescindir del Ministerio de Medio Ambiente, sería muy conveniente que todas las competencias del actual Ministerio (excluyendo las de agricultura puesto que Rajoy si confirmó que habría un ministerio de Agricultura independiente) se encontrasen en un mismo ministerio. Y si se hace una agencia a la americana, que se haga igual y que tenga una dotación de personal similar (la EPA tiene 18.000 empleados) y una consideración de su director similar a la de Estados Unidos que es la de un ministro. Vamos, que si se hace, se haga bien.