Un tsunami democrático recorre el PP
MANOLO RICO
En los meses previos al congreso que el PP celebró en Valencia, los jerifaltes del partido propagaron a los cuatro vientos la buena nueva de las primarias. La batalla entre Clinton y Obama iba a ser una broma de principiantes comparada con el tsunami de democracia interna que inundaría hasta la última sede del PP de España.
Y las primarias eran sólo un ejemplo. Pero había más. La revolución democratizadora comenzó con dos decisiones de enorme audacia:
1. Los estatutos (ver PDF), que antes se podían consultar en la web del PP, dejaron de ser públicos. Una medida para no sobrecargar la Red.
2. A los militantes se les quitó el derecho a recibir una copia de dichos estatutos en sus domicilios y a cambio tendrán ejemplares a su disposición en todas las sedes del partido. Una medida para no consumir papel y proteger así el medio ambiente.
¿Y qué decir de las publicitadísimas primarias? Pues que están transformando la ciencia política comparada. Se trata de unas primarias donde los afiliados no votan directamente a los candidatos y en las que se necesita el aval del 20% de los compromisarios para aspirar al cargo de presidente. ¡Eureka! El sistema de elección indirecta de toda la vida, pero con una novísima denominación: primarias.
l éxito está siendo tan rotundo que ni uno solo de los congresos regionales del PP convocado con las nuevas normas ha tenido que elegir entre dos candidatos.










