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Sin filtro | Una ‘traición’ consciente

24 may 2008
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Salomé García

Unos centenares de indignados militantes del PP se juntaron el viernes frente a la sede central de Madrid para darse el gustazo de espetar a la cara a sus dirigentes el rencor acumulado estas últimas semanas. Los ánimos están tan encrespados que Rajoy –“traidor, traidor”, le gritaban- ya es visto por muchos como el enemigo. Y él mantiene tal frialdad, tal distancia, que llega a exasperarlos. Ni con la desbandada de esta semana se inmuta.

Los medios conjurados para castigar a Rajoy por no dejarse manejar están presentando esas renuncias como una pérdida de las esencias del PP. Unos abandonos que estarían dejando al partido desnudo de señas de identidad, huérfano de los principios que le hacían merecedor del apoyo de esos mismos medios. Pero un repaso desapasionado de la lista de disidentes despierta la siguiente duda razonable: ¿responderá la calma de Rajoy a falta de liderazgo o será fruto de una estrategia meditada? Le han dado portazo Zaplana, Acebes, María San Gil y el simbólico Ortega Lara. Todos ellos –y sólo el último tiene disculpa como víctima directa- acérrimos defensores de la fórmula mágica del PP en la pasada legislatura: la de hacer de la lucha antiterrorista el eje del desgaste al Gobierno. El giro de Rajoy en esta materia ha quedado patente en los últimos días con su apoyo explícito a Zapatero. Si el líder del nuevo PP no quiere lastres para esta nueva etapa, parece lógico que no mueva un dedo para impedir que se vayan.