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La fe de Sevilla es poco de fiar

31 mar 2010
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ANTONIO AVENDAÑO

Sevilla profesa una piedad bullanguera que el catolicismo más ceñudo considera que ni es piedad ni es nada. Y lleva razón: la veneración de los sevillanos por las imágenes de su barrio se parece mucho más al liviano politeísmo de antaño que a la severidad de un monoteísmo invisible y abstruso que en realidad sólo entienden los doctores en Teología.
Sevilla es la primera ciudad del orbe católico en ir de procesiones, pero no lo es en ir a misa, y no digamos en confesarse y comulgar. Es cierto que la gente se emociona viendo a su Virgen cimbrearse bajo el dorado palio, pero es una emoción efímera y un poco de mentira, como lo es toda emoción vinculada al arte, al juego o al espectáculo. No es que en Sevilla no haya fe, es que es una fe tirando más bien a hereje que en Semana Santa venera Cristos y Vírgenes, y en Feria venera casetas y manzanilla. Una fe, pues, no muy de fiar.
Sólo porque salen en los periódicos, los conocen en los restaurantes caros y se cogen del bracete con el cura de su barrio, los hermanos mayores y los pregoneros, que cada Cuaresma contraatacan con sus ripios, tienden a creer que la esencia de la Semana Santa son ellos, pero es más bien todo lo contrario. Saben que todo irá sobre ruedas siempre que no se quiebre el falso sobreentendido de que la Semana Santa son ellos. Cuando alguien tiene la tentación de rasgar el velo de la ficción y jugar con cartas verdaderas, como cuando los hermanos mayores pensaron en sacar lazos contra el aborto, todo el invento se tambalea.
La esencia de la Semana Santa es mirar hacia otro lado: si la Iglesia la mirara con ojos teológicos, tendría que excomulgar a media ciudad. Y a ver quién iba a poner entonces esa bulla piadosa y jaranera sin la cual es imposible una Semana Santa de Sevilla como Dios manda.

Griñán ya ejerce de Griñán a tiempo completo

22 mar 2010
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ANTONIO AVENDAÑO

Lo ideal a la hora de hacer un Gobierno es seguir la recomendación del moralista Joseph Joubert: “No elegir aquellos a quienes los puestos les son necesarios, sino a los que son necesarios a los puestos”. Claro está que Joubert, al contrario que Griñán, nunca fue secretario de un partido socialista de Andalucía con ocho agrupaciones como ocho leonas hambrientas. Dile a las leonas que no hay nada para ellas y verás qué pasa.
Pues bien: Griñán parece haber contentado a las fieras orgánicas sin renunciar por ello a elegir a aquellos que, en efecto, son necesarios a los puestos. Este Gobierno andaluz es mejor que el anterior porque algunos de sus miembros principales podrán ejercer de sí mismos con mayor libertad y soltura que en el pasado. Al ser nombrada número dos, Mar Moreno podrá al fin ejercer de Mar Moreno, al igual que Antonio Ávila tendrá al fin ocasión de ser Antonio Ávila al dejar una Consejería de Presidencia que no cuadraba con sus virtudes y pasar a ocuparse del área económica, que es lo suyo. Y lo principal: al designar libremente a estos y al resto de su equipo, el propio Griñán ha empezado al fin a ejercer de Griñán a tiempo completo y no a tiempo parcial como hasta ahora. Ahora bien: los tres comprobarán en carne propia que ejercer de uno mismo en política entraña riesgos que ni siquiera pudieron prever moralistas tan sagaces como Joubert.

Un buen padre para los chicos

15 mar 2010
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ANTONIO AVENDAÑO

Los socialistas andaluces tienen papá nuevo. Manuel Chaves se ha ido y él mismo ha buscado un sustituto, alguien con méritos acreditados para ser un buen padre de los chicos. El congreso del PSOE andaluz, en efecto, se ha parecido mucho a esas situaciones familiares en que el hombre desaparece y la esposa busca no un buen marido, sino un buen padre. Los hijos, a su vez, intuyen la importancia de tener un padre y lo reciben alborozados. En concreto, con el 99,8 por ciento de alborozo, que fue el aparatoso porcentaje de votos que sumó Griñán. Todavía no quieren a papá, pero lo que importa es cuánto quieren quererlo. El discurso de Griñán dejó a los delegados no ya satisfechos, sino exageradamente satisfechos, y no porque no fuera un discurso brillante y bien armado, que lo era, sino porque no lo era tanto como para merecer elogios que en algún caso rozaban la histeria. Y es que la orfandad es terrible en la vida y letal en los partidos. Los socialistas aún no creen en Griñán, pero quieren creer; aún no saben si mejorará a Chaves, pero desean con toda su alma que lo haga.
Respetando una costumbre arraigada, Griñán no cerró su ejecutiva hasta las cuatro de la madrugada. Podría haber negociado su equipo en un par de horas, pero habría sido a costa de ultrajar una bella tradición familiar. Fue un gran gesto de Griñán. No eran precisas tantas horas de negociación porque era obvio que los huérfanos no darían problemas: demasiado bien saben los chicos que no es momento de crearle problemas a papá, que acaba de llegar. Cosa bien distinta será cuando unos y otros se tomen confianza. Entonces ocurrirá lo de siempre: que el alborozo alucinado se reajustará a los porcentajes propios de cualquier familia en la que todos se conocen no ya bien, sino demasiado bien.

Doble retrato de dos hombres y un partido

12 mar 2010
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ANTONIO AVENDAÑO

Los socialistas andaluces cambian de montura en mitad de la corriente y eso siempre tiene sus riesgos. Pero que no se burle el PP: ya quisiera tener monturas suficientes para poder hacer lo mismo. 514 delegados deciden un cambio de calado tal vez mayor de lo que pudiera parecer. He aquí por qué:
Chaves era un presidente tranquilo y Griñán es un presidente inquieto.
Chaves era un líder previsible y Griñan es un líder imprevisto y repentino.
Chaves tiende al silencio y Griñán tiende al monólogo.
Para Chaves era un lastre político no tener nunca prisa y para Griñán lo es tener demasiada.
A Chaves suele faltarle alguna frase rotunda para redondear las entrevistas mientras que a Griñán suelen sobrarle varias.
Chaves es un aristotélico que cree ser platónico y Griñán es un platónico que cree ser aristotélico.
Si es cierto el antiguo adagio helénico de que el zorro sabe muchas cosas y el erizo sólo sabe una gran cosa, Griñán es un zorro y Chaves un erizo.
Chaves es una liebre que se cree una tortuga y Griñán es una liebre que siempre supo que lo era.
A Chaves le costó mucho menos tiempo convencer a los demás que convencerse a sí mismo de que sería un buen secretario general, mientras que a Griñán le pasa seguramente lo contrario. Chaves logró ser secretario general como esos alumnos que sacan un aprobado tras estudiar horas y horas. Griñán lo será sólo con haber echado una ojeada a los temas la noche anterior. Uno estudió para aprobar. El otro tendrá que hacerlo para merecer el aprobado que hoy le regalarán esos 514 indulgentes profesores que lo examinan en Sevilla.

Los muertos de Málaga ya son de todos

08 mar 2010
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ANTONIO AVENDAÑO

A mucha gente le gusta la Ley de Memoria Histórica, pero sospecha con amargura que es una ley fracasada. Y no tanto porque haya nacido coja en sus propósitos e instrumentos como porque no ha logrado remover la percepción del pasado que sigue teniendo la mitad del país. Aunque la idea general de la ley era la de ajustar cuentas con la dictadura franquista y saldar simbólicamente sus sangrientas e incontables facturas impagadas, la derecha la interpretó como un asunto personal y una agresión en toda regla, y por ahí sí que no. Ni que la guerra hubiera quedado empate, ¡por Dios santo, ver para creer!
Entre 1937 y 1957 fueron enterrados en San Rafael 4.471 cadáveres, de los cuales se han recuperado 2.838. Su modélica exhumación se ha parecido a lo que muchos querrían que hubiera sido la Ley de Memoria: un intento de pactar el pasado y reconciliarnos con nosotros mismos como país. En la operación, promovida por la Asociación contra el Olvido, han participado de buena fe las autoridades socialistas y conservadoras, consiguiendo así lo que parecía imposible: que los muertos que eran sólo de unos se hayan convertido en muertos de todos.
El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, del PP, ha actuado con respeto y generosidad, lo cual a su vez ha favorecido que la Junta de Andalucía haya respondido con la misma moneda. O tal vez fue a la inversa. Da igual. El hecho diferencial es que una institución gobernada por la derecha ha actuado como si fuera de izquierdas, y una institución gobernada por la izquierda ha tomado buena nota de ello. Lo novedoso no es que San Rafael no haya sido exhumado contra nadie: lo novedoso es que nadie se haya sentido agredido por la exhumación ni nadie haya intentado agredir a nadie con ella. Ver para creer.

Niños grandes con un juguete de 500 kilos

04 mar 2010
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ANTONIO AVENDAÑO

La controversia taurina en Catalunya es fácil de falsear al haber en ella bastantes catalanistas antiespañoles disfrazados de antitaurinos y demasiados españolistas anticatalanes disfrazados de taurinos. Les ocurre a ambos como a aquel alumno de Juan de Mairena que escribió un trabajo sobre los banquetes con cuatro partes: la primera, contra los que aceptaban los banquetes en su honor, por fatuos y engreídos; la segunda, contra los que declinaban el honor de los banquetes, por hipócritas; la tercera, contra los que asistían a ellos, por parásitos del honor ajeno; y la cuarta, contra los que no asistían, por envidiosos. El alumno quería titular su trabajo Contra los banquetes. Mairena le hizo la sabia sugerencia de que lo titulara Contra el género humano, con motivo de los banquetes.
Puede que en este debate haya demasiada gente contra Catalunya o contra España, con motivo de los toros, pero los argumentos de los antitaurinos son mucho más generosos que los de sus oponentes. Estos no quieren admitir que defienden las corridas porque les divierten: prefieren la impostura de que sin corridas dejaría de haber toros. Defienden los toros porque les divierten o porque les parece una fiesta muy española. No defienden los toros. Defienden su ocio. Tal vez su patria. Los antitaurinos exhiben mayor temple moral porque batallan contra el dolor. Sus huestes combaten bajo la bandera de la compasión, mientras que las de los taurinos lo hacen bajo la del egoísmo; son niños grandes cuyo juguete pesa 500 kilos. Si fueran alumnos de Mairena, los primeros podrían titular su trabajo: Contra la crueldad, con motivo de los toros, mientras que los segundos deberían conformarse con esto: Contra el tedio, con motivo de los toros.