Opinion · Por encima de nuestras posibilidades

Nos quieren en casa: respondemos en las calles

Tras treinta años largos de democracia y en medio de una situación que calificamos como de emergencia social, las mujeres estamos respondiendo a los mayores ataques de un Gobierno que se empeña en imponer la sociedad del sálvese quién pueda y la  del cásate y sé sumisa.

Desde la llegada al Gobierno del Partido Popular el proceso de privatización y expolio iniciado por el PSOE y materializado en la reforma constitucional, ha acelerado su paso, poniendo en venta los pocos mecanismos que pueden generar cierta justicia social, la sanidad, la atención a la dependencia… cerrándose el ciclo con la amenaza del retroceso y la prohibición casi total de la interrupción voluntaria de los embarazos.

Nuevamente es sobre nosotras, sobre nuestras vidas y nuestros cuerpos, sobre los que recaen los envites más feroces porque, tras treinta años largos de democracia ningún gobierno en este país garantizó lo que hoy en las calles es un clamor inequívoco: que la interrupción voluntaria del embarazo sea un derecho y que por lo tanto salga del Código Penal.

Es precisamente esta situación de debilidad en el acceso al derecho para decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra maternidad la que hace posible que hoy enfrentemos este debate. Nunca conseguimos este derecho y por eso hoy es más fácil de destruir. Donde antes eran tres días de reflexión ahora serán siete pero la idea que está detrás de este planteamiento es la misma: controlar y juzgar moralmente las decisiones de las mujeres.

Sin embargo, lejos de hacer una lectura pesimista, lo que estamos viendo es una respuesta social absolutamente contundente y será el sostenimiento de este conflicto el que permitirá, tal y como estamos viendo en otros casos, no sólo parar este proyecto, sino aprovechar el momento para avanzar y garantizar de una vez por todas que en este país será un derecho la interrupción voluntaria de los embarazos.

Porque nos quieren en casa, respondemos en las calles y hoy estaremos en muchas ciudades del Estado, porque sabemos que los derechos se conquistan. Tomaremos las calles y con ello la palabra, sabiendo que es el único modo de garantizar nuestras libertades: enfrentando a quienes pretenden disciplinarnos.

Salimos para recordar que los países que tienen legislaciones restrictivas sobre la interrupción del embarazo abocan a las mujeres, sobre todo a las mujeres con menos recursos, a poner en riesgo sus vidas. Salimos y seguiremos saliendo porque respondemos en las calles, desde lo público, para construir un común en el que todas quepamos.

Sara Porras Sánchez