Mujeres rifeñas, el “Ramadán negro” y jaque al rey

Nazanin Armanian

Nawal Benaisa, de 36 años, que hasta hace poco era ama de casa, esposa de un taxista y madre de cuatro hijos, hoy es una de los dirigentes de Al Hirak “Movida” rifeña por reformas sociales, que megafonía en mano está quitando el sueño al régimen de Marruecos.

 

 

Otra mujer, Siliya Ziani, cantante y universitaria de 23 años se ha convertido en la primera detenida entre cerca de 300 hombres arrestados durante las últimas manifestaciones del “Ramadán negro”. Las imágenes de jóvenes heridos y ensangrentados difundidas por las redes sociales son muestras de una brutal represión policial. Con una gran cacerolada, golpeando ollas y sartenes, las rifeñas anuncian su decidida entrada en la escena política y social.

La ciudad portuaria de Rif está viviendo un apasionante movimiento social. La chispa del profundo descontento de los rifeños por su exclusión de los planes del desarrollo la encendió la terrible muerte del pescador Mohssine Fikri, el 28 de octubre del 2016, cuando intentaba rescatar varios kilos del pescado “pez espada” incautados por la policía y tirados a un camión triturador de basura. Mientras el negocio de éste especie está protegido, la oligarquía gobernante le niega el derecho de sobrevivir a los trabajadores y los pobres del país.

 

 

La negligencia del gobierno en atender la petición inicial de los vecinos, que consistía en abrir una investigación sobre el incidente, condujo a los rifeños a profundizar sus demandas: el fin de la discriminación y el subdesarrollo a los que están sometidos. Faltaba un segundo incidente para que, a demás, estas demandas seas ampliadas y arrastren a decenas de miles de hombres y mujeres a las calles: la detención del líder del movimiento Naser Zafzafi el 29 de mayo, en pleno mes de Ramadán, por reprochar al imán de una mezquita que tachaba a los manifestantes de alborotadores y separatistas. Está acusado de “atentar contra la seguridad del estado”. Esta nueva torpeza del poder, por creer que al descabezar el movimiento, acabaría con el “problema”, le ha generado a los oligarcas un desafío mayor: la entrada masiva de las mujeres en el escenario, esta mitad de la sociedad que con su resignación y religiosidad mantenían la estabilidad de la monarquía arcaica del país. Y aunque estas mujeres coreasen consignas de interés general que no feministas y en pro de sus propios derechos, el golpe asestado al sistema de opresión misógino-capitalista del rey Mohammad VI es irreparable.

Una rebelión laica en el mes de Ramadán

Ahora, la región productora de migrantes, víctimas del desempleo, pobreza y la ‘hogra’ (el desprecio) en sus movilizaciones sin precedentes exige respeto, infraestructuras -centros académicos, carreteras, teatro, biblioteca, museo, hospital-, y una autonomía administrativa para atender sus necesitadas. El régimen acusa a Al Hirak del independentismo y de ser financiados por el Frente Polisario y por Argelia para desacreditarlo y poder aplastarlo.

La familia gobernante gestiona un capitalismo de subdesarrollo, que deja de a grandes sectores de la población en la pobreza, mientras recibe de Europa y EEUU gratificaciones por retener a la gente desesperada que huye de miseria y de guerras a Europa.  Así, Rabat presenta cualquier movimiento progresista como una amenaza a los intereses del Occidente con el fin de recibir apoyo para hundirlo. La supuesta lucha contra el Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQIM), contra el “yihadismo” , inmigrantes,  refugiados y traficantes de droga, sirven de pretexto para desviar la atención del mundo de los problemas internos del país, y vincular  la lucha de millones de trabajadores por la justicia social con la delincuencia.  

En Rif, el analfabetismo alcanza al 60% de las mujeres (en todo el país, al 45%). La inexistencia de escuelas segundarias en muchos pueblos, los altos costos de la educación que la convierte en un lujo, o la creencia en  que invertir en la educación de niñas es un gasto innecesario ya que pronto se convertirán en ama de casa, son motivos de este alto índice. En países como Libia (antes del ataque de la OTAN) el alfabetismo era el cien por cien, y en Túnez  es del 97 %. Marruecos ocupa el puesto número 123 entre 188 países en el Índice del Desarrollo Humano del 2016 (España, el 27).  

La Sharia se sigue aplicando, negando a las madres e incluso las viudas la tutela de los hijos, y les retira la custodia si una divorciada vuelve a casarse, salvo si el hijo es enfermo o discapacitado, y no para hacerle un favor a ella, sino al ex marido. También la ley obligó en 2012 a Safae de 14 años a ser casada con su violador, para que éste se libre de la cárcel, y eso a pesar de que el feminismo marroquí ha conseguido desacralizar Modawana, el Estatuto de la Mujer.

Aquí, al igual que en el resto de los países “musulmanes” los ciudadanos se movilizan y se juegan la vida por una vida “material” digna que no por mayor presencia de la religión en sus vida como afirman algunos analistas.

 

La “Primavera” de papel de Marruecos

 

 

Las protestas actuales en Alhucemas son la continuación de las que sucedieron en 2011-2012 en todo el país exigiendo justicia social, una monarquía parlamentaria y separación de poderes. Estas demandas fueron rechazadas y el régimen monárquico, con el fin de contener al movimiento progresista, entregó el gobierno a las fuerzas islamistas, hostiles a la república (el sistema político del Islam es el califato), a la igualdad de derechos y la liberación de la mujer, y contrarias a un sistema de producción y distribución de los recursos que ponga fin a los privilegios de unas clases sobre otras, establecidos por el mismísimo creador.

Eso sí, aprobó una ley contra el acoso sexual a la mujer, -una verdadera epidemia que las impide la libre circulación por el espacio público (ir a trabajar, a la escuela, a pasear)-, mientras en su intento de restaurar la era pre-moderna el gobierno recurre a la milenaria táctica de alinear a las mujeres, y les exige enfrentarse con “honor” a la tentación “natural” de los hombres, con su velo y su pudor, como  se había hecho durante siglos. De hecho ha sido gracias a que la Movida empezara en el mes sagrados de Ramadán (mes de contención de los instintos básicos) las mujeres pudieron  salir a las calles.

Fatima Mirnisi fue una de las voces sutiles de esta apología a un inexistente poder de las mujeres en la era de la lapidación y la quema de brujas en Oriente. Hoy hay más mujeres cubiertas que los últimos años del siglo pasado, igual que se ha disparado la pedofilia camuflada bajo el nombre del matrimonio infantil de niñas, incluso las menores de 14 años.

Frente al oscurantismo feminizado, están el feminismo de activistas como Fatna El Bouih (1955), presa política durante cinco años por ser comunista, quien otorga prioridad a la alfabetización de la mujer, a sus organizaciones independientes y una mayor presencia activa de ellas en la política, o de Zohra Koubia, presidenta de Foro de las Mujeres que advierte del avance del islamismo, y también de la masiva inmigración de los hombres del Rif, que deja a cargo de la mujer el cuidado de los hijos y tareas domesticas, dificultando su emancipación.

Hoy, las mujeres de Rif no sólo se han hecho visibles ante el poder, sino que se preparan para liderar los cambios. ¡Sin las mujeres no habrá revolución, y sin plantear y cumplir sus demandas por la igualdad  y libertad cualquier revolución fracasará!