Diferencias entre los referéndums en Kurdistán y Catalunya

El referéndum por la independencia de Kurdistán tendrá lugar (o no) el 25 de septiembre, unos días antes del referéndum de Catalunya. Que se conviertan en nuevos estados dependerá, no de la voluntad de sus pueblos, sino del voto unánime del Consejo de Seguridad de la ONU, cuyos integrantes, por el momento y en ambos casos, se han postulado en contra.

Desde el inicio del siglo XX hasta hoy se han celebrado cerca de un centenar de referéndums de independencia. En su mayoría, en las décadas cincuenta y sesenta en las colonias de Europa y luego en el bloque socialista tras la desintegración de la URSS. La última región que se independizó fue Sudán Sur en 2011, y como resultado de la guerra de petróleo de EEUU contra China, que no por la demanda de sus ciudadanos. Así, Washington tras destruir el vecino libio, rompía el país más grande de África, aprovechando el ruido de las Primaveras Árabes.

Salvo el deseo común de la independencia entre importantes sectores de sus pueblos, a Catalunya y Kurdistán les diferencian lo siguiente:

.La exigencia masiva de independencia de Catalunya es reciente: se ha planteado tras el rechazo del gobierno conservador del Partido Popular a ampliar sus competencias. Mientras, los kurdos de toda la región sueñan con un estado propio desde hace un siglo.

.El nacionalismo kurdo está basado en la etnia. Los kurdos comparten los genes con los persas y azeríes, formando parte de la rama iraní de los pueblos arios. La lengua kurda pertenece, al igual que el persa, al grupo de las lenguas indoeuropeas. La otra realidad es que los kurdos iraquíes comparten con los árabes del país su organización social basada en el tribalismo y las prácticas de la religión islámica combinadas con las milenarias tradiciones preislámicas propias.

.Los kurdos de Irak gozan de las ventajas de un sistema federal desde el 2005, aunque viven en un estado semi independiente desde que EEUU y sus aliados partieron Irak en zona árabe y región kurda, con el fin de debilitar el poderoso estado iraquí. Desde entonces, este país, convertido en la colonia de EEUU, vive un conflicto etno-religioso, que deja a diario un centenar de muertos. Ante la convocatoria del referéndum, el gobierno de Bagdad, con boca pequeña, ha amenazado enviar el ejército (que está bajo el control del Pentágono) a la región kurda.

.Mientras el gobierno kurdo promete la independencia a sus ciudadanos (y sin determinar la fecha) tras el referéndum, a los diplomáticos les comunica que sólo pretenden reforzar su posición en negociar con Bagdad acerca de las cuestiones económicas y territoriales en disputa.

.La decisión de convocar el referéndum en la Región Autónoma Kurda (RAK) se ha tomado, no a través de su parlamento como en Catalunya, sino por la élite de los principales partidos kurdos. Pues el presidente ilegal de la autonomía, Masud Barezani, que debería haber sido relevado en 2015 por haber agotado su mandato, ha suspendido el Parlamento. En Kurdistán no se han debatido ni se ha concretado asuntos como los mecanismo de las transición, el tipo del sistema político que quieren instalar después de la supuesta independencia (que sería, sin duda, un capitalismo neoliberal como el actual régimen), su estructura política, el papel de las leyes islámicas (que hoy se aplican), los derechos de las minorías étnico-religiosas como los árabes, turcomanos, izadíes, y chiitas, cristianos y otros, la relación con Bagdad, con los países de la región y con las potencias mundiales. Para los convocantes, estos asuntos (¿de poca importancia?) se aclararán después de la “liberación”.

.Bagdad carece de herramientas para impedir el referéndum, ya que la RAK disfruta de una serie de derechos que los catalanes carecen: Por ejemplo no puede retirar competencias a la RAK; los kurdos cuentan con sus fuerzas semi-militares llamados Pishmarga «quienes desafían la muerte» que actúan como un ejército, y que e incluso están presentes en las ciudades no kurdas como Kirkuk, la urbe empapada del Oro Negro, por cuyo control ya empiezan a sonar los tambores de guerra. De hecho, las fronteras de Kurdistán no estén delimitadas como lo son las de Catalunya. A demás de Kirkuk, las tierras de Sinjar al oeste de Mosul hasta Khanaqin en la frontera con Irán están siendo reclamadas por los kurdos. La extraña pregunta del referéndum “¿Quiere que la Región del Kurdistán y las zonas kurdas fuera de la competencia de la Región se conviertan en un Estado independiente?” que muestra, no sólo el maximalismo de la élite kurda, sino sus intenciones belicistas, es la que preocupa a las potencias mundiales y regionales que se han opuesto a la convocatoria. Con ésta táctica, algunos dirigentes kurdos dejan caer que suspenderían el referéndum a cambio de incluir Kirkuk en el domino actual de Kurdistán.

Por consiguiente, la demanda de independencia de RAK se debe a dos principales factores: la inestabilidad del gobierno central, y la tentación de apoderarse del petróleo de las regiones “no kurdas” que han liberado y ocupado -con el apoyo de las tropas de EEUU- durante su lucha contra el Estado Islámico.

No son pocos los obstáculos económicos, diplomáticos y militares que los catalanes y los kurdos independentistas encontrarán en su camino para crear un miniestado, y si lo consiguen, lo único seguro es que seguirán formando parte del sistema capitalista global y todo lo que significa.