Opinion · Punto y seguido

El ataque de Turquía a Siria, Rusia y la “disuasión por negación” de EEUU

Afrin, la región kurda de Siria de 325 aldeas y 700.000 habitantes (la mitad desplazados) está siendo atacada por misiles y bombas del ejército turco desde el pasado 20 de enero. En la “Operación Ramo de Olivo” participan decenas de cazabombarderos y una fuerza terrestre compuesta por unos 10.000 soldados. Turquía llevaba varios años esperando este momento. Ahora, EEUU se lo ha ofrecido en bandeja: unos días antes anunció que iba a desplegar a 30.000 hombres agrupados bajo el nombre de la Fuerza de Seguridad Fronteriza (FBF, la nueva marca de viejos productos como “rebeldes” “Estado Islámico”, etc…), a lo largo del valle del río Éufrates en la zona kurda de Siria, para proteger el perímetro de la autonomía kurda dirigida por las Unidades de Protección del Pueblo (YPG).  

Miles de personas están huyendo de Afrin, sin que su drama ocupara un minuto en los telediarios. El presidente turco, tras duras críticas a EEUU, prometió “estrangular” al “ejército terrorista” kurdo como la primera fase de su ofensiva para desmantelar la autonomía kurda siria, que fue promovida en 2011 por Bashar al Asad.

El presidente sirio, a pesar de ser anti -kurdo, ha amenazado a Erdogan con derribar los aviones turcos que violen el espacio aéreo de su país. Pero, lo cierto es que Siria no está en condiciones de enfrentarse al segundo ejército más grande de la OTAN.

Lo que realmente persigue Turquía con dicha operación:

– Exportar la profunda crisis político-social interna del régimen del partido islamista neoliberal de Justicia y Desarrollo.

– Desmantelar la autonomía kurda que, gracias al respaldo de EEUU, ocupa el 25% de Siria, país que para Ankara es su patio trasero.

– Crear una “zona segura” de 30 kilómetros de profundidad en Afrin, con el fin de instalar un mega campo de refugiados, deportando a los que están en Turquía.

– Ocupar el triángulo de al-Bab, Jarablus y Azaz, y construir una base militar en sus colinas, y así poder influir en las negociaciones sobre el destino del presidente Asad y el futuro de los kurdos.

Erdogan promete que, tras “limpiar” Afrin, lanzará una ofensiva contra Manbij, otro bastión kurdo en la orilla del río Éufrates (con campos petroleros), donde EEUU sí que tiene tropas estacionadas. “No estamos solos, Alá está con nosotros”, decía Erdogan a la vez que amenazaba con “aplastar a cualquiera que se oponga a nuestra lucha nacional”, refiriéndose a multitudinarias protestas en Ankara y Estambul contra esta agresión a los kurdos de Siria.

EEUU acelera la balcanización de Siria

Los kurdos deben preguntarse por qué Washington no ha detenido la agresión de Turquía. El asesor de seguridad de Donald Trump, el general McMaster, es uno de los artífices de la táctica de “disuasión por negación” en la guerra de Siria: hacer que los rivales paguen un precio alto para alcanzar sus objetivos estratégicos. Se trata de la misma política aplicada por Barack Obama de convertir Siria es una trampa  para los involucrados. El objetivo de esta “disuasión” no es ganar la guerra, sino evitar que la gane el enemigo; es la misma guerra sin fin del Pentágono lanzada desde la era de George Bush.

En su discurso del 17 de enero de 2018, el Secretario de Estado Rex Tillerson, que estuvo acompañado por la siniestra Condoleezza Rice, anunció la “nueva” estrategia de EEUU para Siria, la nueva versión del ‘plan B’ de la agenda de Obama para Siria, y que consiste en:  

– Frustrar las conversaciones de paz entre Rusia, Turquía e Irán y en su búsqueda de fórmulas para un gobierno de coalición en Siria. ¡Recemos para que no tomen como modelo el confesionalismo libanes!

– Derrocar al gobierno del presidente Asad y contener a Irán. En realidad Irán es el primer objetivo de la guerra contra Siria. Obama, que en 2011 dijo que las horas de Asad estaban contadas, cambió de idea cuando en 2012 tuvo que apuntar el programa nuclear de Irán en su agenda. Ofrecer garantías de seguridad a Teherán (que incluían impedir un ataque militar de Israel, y no destruir al jefe de estado sirio) a cambio de suspender su programa formaron parte del acuerdo que firmaron en 2015. Ahora que Trump pretende romper el acuerdo nuclear, acabar con Bashar vuelve sobre la mesa de la CIA y del Pentágono.

– Castigar a Erdogan por acercarse a Rusia y haber firmado un acuerdo de 2.5 mil millones de dólares para la compra de misiles rusos de defensa aérea S-400, y haber saltado las sanciones impuestas sobre Irán.   

– Empantanar a Turquía en una larga guerra de desgaste. EEUU no ha impedido la agresión turca. Se ha limitado a pedirle “moderación”. O ¿es que Erdogan no sabe que EEUU tiene intereses que no aliados?.

– Acabar con la influencia de Rusia sobre Siria.

– Disminuir la presencia de Irán, e impedir los “sueños de un arco septentrional Chiita” en toda la región.

– Utilizar la “cuestión kurda” en su proyecto de convertir los países grandes de la región en mini estados. Para que los kurdos mueren y maten por los intereses de EEUU deben recibir algún aliciente, por ejemplo, un estado autónomo en Siria.

– Mantener el caos en Siria para justificar su ocupación. EEUU ya cuenta con 10 bases militares, según Bloomberg News. Su presencia militar en este país será indefinida, al igual que ha sido en otros que ha ocupado.

– Luchar contra el Estado Islámico en Siria fue otro cuento del Pentágono para destruir el estado sirio y ocupar su territorio, al igual que lo fueron las armas de destrucción masiva de Irak, o la captura a Bin Laden para ocupar Afganistán.

Misterioso papel de Kremlin

Los kurdos afirman haber rechazado la propuesta rusa de entregar Afrin al gobierno sirio para evitar una ofensiva militar turca. Y han decidido optar por resistir.  

Turquía había acordado los detalles de esta agresión militar con Rusia, que tiene efectivos miliares en Tal Rafat, el este de Efrin. Aunque es pronto para saber la verdadera intención de Moscú, podemos barajar un par de hipótesis:

  1. Moscú ha recibido amenazas. El 5 de enero, 13 drones atacaron su nueva base militar en Khmeimim, Siria.
  2. Rusia ha cedido Afrin a Turquía a cambio de que Ankara devuelva Idlib (bajo el control de los rebeldes pro turcos) a Damasco.  

Rusia, al contrario de EEUU que está aumentando sus tropas en Siria, anunció el mes pasado la retirada de un grupo de sus militares. Pues, si por un lado Kremlin ha cumplido gran parte de sus objetivos en este país, por otro se presentan las elecciones presidenciales y Vladimir Putin prefiere no hacer una campaña con sobresaltos.

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La nueva traición de las potencias mundiales a su causa está generando divisiones en las filas de los fundadores de la anarco-autonomía kurda; ha pasado lo mismo entre los kurdos de Irak.  

En este caótico mapa, si bien es improbable que EEUU pierda a Turquía (pues, antes sacrificaría a Erdogan), lo más seguro es que estemos ante un nuevo desastre humanitario en Siria, una nueva guerra a gran escala, y también una gran incógnita: ¿Cómo EEUU piensa preservar sus posiciones en Siria, rodeadas de estados hostiles?