Opinion · Punto y seguido

“Crisis nuclear” entre EEUU-Irán (II): ¿Qué gana China?, ¿qué pierde?

La voluntad de China en salvar el acuerdo nuclear de Irán del sabotaje de Donald Trump, es uno de los principales motivos por  el que el propio Teherán se haya animado a permanecer en el pacto, al menos por el momento.

Irán y China están unidos por una cordial y milenaria relación, principalmente comercial. La Ruta de la Seda introdujo en China términos persas como badéh (vino, además del método de elaborarlo), o bazar (lugar de trueque) y en Irán palabras chinas de kaghaz (papel) y chay (té). Más reciente, en los años 50, el vecino oriental de Irán le exportó su poderoso movimiento maoísta, aunque será la República Islámica (RI) anticomunista que se adoptará de su doctrina de “Tres Mundos” y la expresará en la consigna “Ni Este, Ni Oeste”.

Las relaciones sino-iraníes se estrechan en 2003, fecha del inicio de las draconianas sanciones de EEUU contra la nación iraní. Hoy, China es el primer socio comercial de la RI. Miles de iraníes trabajan en las empresas chinas esparcidas por todo el país. La cooperación entre los trabajadores iraníes y los empresarios chinos ha sido bastante positiva para países.

Lo que representa Irán para China

  • Ser la pieza que une el Golfo Pérsico a Asia central, a Cáucaso, y a Europa. La posición discreta de China respecto a la guerra de Siria se debe al impacto que ha tenido sobre Irán.
  • Un socio potencial para limitar la “excesiva” influencia de EEUU en la región, y un candidato perfecto para formar una asociación estratégica en Oriente Próximo (OP).
  • Un puente de entrada en el OP, donde ha tenido escasa presencia, y así encontrar su “lugar legítimo” en una zona considerada el feudo estratégico de EEUU. El tren eléctrico que unirá la región de Xinjiang a Teherán, pasando por Kazajistán, Kirguistán, Uzbekistán y Turkmenistán, es el símbolo de este enfoque.
  • Las inmensas reservas de hidrocarburo de Irán garantizarían su seguridad energética.
  • Un gran mercado de inversión y de consumo. A pesar de votar (junto con Rusia) en favor de las sanciones propuestas por EEUU contra Irán en el Consejo de Seguridad por el programa nuclear de la RI, China utilizó la ausencia del occidente para proporcionar a Irán conocimiento tecnológico para desarrollar sus recursos energéticos; personal especializado en la construcción de túneles, presas y puentes; inversiones en las infraestructuras, como dejar 11.5 mil millones de dólares en un tren de alta velocidad, o créditos hasta 10 mil millones  a los bancos persas. Incluso ha vendido armas y tecnología militar a Teherán, eso sí, aquellas que no estaban prohibidas por las sanciones, como misiles antibuque o lanchas rápidas. En 2016 los dos países firmaron un acuerdo de cooperación militar. El presidente Xi Jinping en su visita a Irán en 2016 firmó 17 acuerdos, que, tratándose de este gigante, siempre son megacontratos.

Implicaciones positivas

Por suerte para Teherán, la salida del acuerdo nuclear de EEUU tuvo lugar después de que Trump declarase la “guerra comercial” a China, provocando el enfado del Sr. Xi, propiciando una alianza de facto entre los dos países castigados por el Madman. Ahora bien:

  • China se libera de la presión militar ejercida por la “Doctrina Obama” de Regreso Asia Pacífico, ya que Trump se centra, como Bush, en el Oriente Próximo (OP).
  • Vuelve a Irán más dependiente que nunca a China, que así poder jugar esta carta en sus negociaciones con EEUU. Es curioso que la RI no ve ninguna inconveniencia en esta dependencia, y no es precisamente por su simpatía hacia el socialismo.
  • Podrá ocupar el lugar de compañías que ya están barajando salir de Irán, como el de la petrolera francesa Total, que había firmado un acuerdo por 5.000 millones de dólares para desarrollar el campo de Pars Gas en el Golfo Pérsico.
  • Aumentar las transacciones con Irán el yuan en vez de en dólar o euro.
  • Pedir a Irán un descuento en los precios de su petróleo.
  • Disfrutar del sufrimiento de India, y no sólo por el incremento en el precio del hidrocarburo, que irá acompañado por una caída de rupia, sino también porque las sanciones de EEUU van a paralizar las inversiones indias en el puerto de Chabahar, en el Golfo Pérsico. Este enclave, que iba a ser la conexión de la India con las rutas comerciales de Afganistán y Asia Central, sin pasar por Pakistán, y un contrapeso al puerto pakistaní de Gwadar bajo el control de China, ahora puede ser un objeto de deseo de Beijín, que fantasea además con potenciar su fuerza naval en el Océano Índico, con el respaldo de Teherán.

China sigue utilizando la “acupuntura” contra los “ataques quirúrgicos” de los cowboys americanos.

Implicaciones negativas

  • Las tensiones militares en la zona, entre EEUU, Irán, Arabia e Israel pueden golpear duramente el proyecto de la Nueva Ruta de la Seda, lanzada en 2013 para incluir en su esfera económica a países que se quedaban fuera de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) cuya misión es mantener a EEUU fuera de la Asia continental.
  • Las sanciones de Trump influirán sobre la estructura energética de Eurasia, y pueden disuadir a China, y forzándole a elegir entre Irán y EEUU. La segunda mayor economía del mundo, al importar 633.000 barriles a diario de Irán, es el principal comprador de crudo persa.
  • El aumento del precio de petróleo condicionará su crecimiento económico del 6,7%.
  • Trump podría obligar al Reino de Arabia a dejar de vender el petróleo a China.
  • Las compañías chinas pueden ser multadas por EEUU, quien acaba de privar durante siete años a la empresa de telecomunicaciones ZTE de comprar componentes “made in USA” por violar las sanciones impuestas a Irán.
  • Abandonar la idea de formar una asociación estratégica con Irán, por el temor a complicar las relaciones con Arabia e Israel. En 2017, Pekín rechazó el ingreso de Irán en la OCS.

China tiene la posibilidad de eludir las sanciones de EEUU: ofrecer a Irán financiamiento a través del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura: trasladar la mercancía en el mismo mar “de barco a barco”, hacer trueque, o mediante la fórmula de “transferencia privada”, entre otras.

La cuestión ahora no es qué le ofrecerá Trump a China a cambio de que abandone a Irán, sino qué pedirá el presidente Xi a su homólogo, o ha pasado por su mente hacerlo.