Opinion · Punto y seguido

Conflicto entre EEUU e Irán (III): ¿Una nueva “crisis energética”?

El primer impacto económico de la retirada de EEUU del acuerdo nuclear con Irán ha sido el aumento del precio del barril de Brent, de referencia en Europa, en un 3%, para situarlo en 79 dólares. El hecho de que la demanda global no ha subido en los últimos meses, el factor determinante en esta subida ha sido la especulación de los mercados financieros, aprovechando la crisis geopolítica generada por la Administración Trump. Es anecdótico que será el Departamento del Tesoro de EEUU, que no el Secretariado de Estado, el órgano que dirigirá los castigos al pueblo iraní. En un intento de forzarles a elegir entre EEUU e Irán, Washington ha dado un plazo de seis meses a las compañías extranjeras para que liquiden sus negocios con Irán, a la vez que endurecerá el acceso de Irán a las Relaciones de Corresponsalía Bancaria (CBR), impidiendo el libre comercio de este país con el mundo.

Este es el segundo golpe que reciben las rentas iraníes del petróleo desde el 2014. Entonces, Arabia destrozó los precios vertiendo en los mercados 2 millones de barriles por día (mbd) más de su cuota (9,8). Los precios cayeron de 120 dólares a 50-60 el barril. La decisión había sido tomada por Washington y Riad para golpear las economías de Rusia, Irán y Venezuela.

Irán y su petróleo

Irán es la segunda reserva mundial de gas y petróleo. “Naft” (término persa para el petróleo cuyo significado original es “húmedo” y del que nacen palabras como “naftalina” o Naftogas, la empresa rusa) y sus productos están ligadas a la milenaria historia de Irán: las tierras que albergaban pozos de gas y petróleo en llama, desde el Golfo Pérsico hasta Azerbaiyán (la tierra de Zaratustra) se convertían en sagradas: allí se levantaban los “Atash-kadé”, Templo de Fuego, iluminados con el fuego “inmortal” del gas natural. El petróleo, que hoy es la principal fuente de ingresos del país, antaño también era utilizado por las tropas del imperio para lanzar flechas de fuego al enemigo, o incluso en la “petromedicina”, curando las heridas de piel.

En 1977, Irán producía 6 mbd de petróleo de los que exportaba 4. Los daños a sus refrenarías durante la guerra con Irak (1980-88), las sanciones de EEUU y de la ONU que entre otros efectos impidieron la renovación tecnológica de sus instalaciones, la gestión de esta compleja industria y su mercado por los inexpertos ayatolás y la “enfermedad holandesa” de la economía iraní, han sido los motivos de la caída de la producción a los 3,64 bmd de los que exporta 2,5.

¿Una nueva crisis energética?

No, si la referente es la crisis del octubre del 1973, cuando los países árabes de la OPEP cerraron el grifo de petróleo a EEUU y sus aliados europeos por apoyar a Israel en la guerra con Siria y Egipto. El precio del petróleo entonces subió un 300%, y curiosamente su principal beneficiario fue EEUU:

  • Consolidó la hegemonía de sus compañías petroleras en el mercado mundial.
  • Puso fin a su crisis monetaria.
  • Facilitó la imposición de un nuevo sistema monetario internacional basado en el patrón dólar, la primera piedra en la construcción de la figura de EEUU como superpotencia comercial.
  • Convirtió su moneda en el principal patrón de intercambio de hidrocarburo en las transacciones internacionales.

Los perjudicados fueron los estados rivales de Norteamérica del bloque capitalista: Europa y Japón. Quién sabe si fue un plan elaborado por las petromonarquías árabes y Washington.

El actual aumento del precio también beneficia a EEUU, que hará rentable la extracción del petróleo de esquisto, y a Arabia que verá como sufre Irán mientras recoge los dólares adicionales para financiar su proyecto de “Visión 2030”, y presentar las acciones de Aramco ( el mayor productor de petróleo del mundo), que saldrá a la bolsa a fines del año. Pero, perjudica a la OPEP y Rusia (si sube a más de 100 dólares) porque los compradores incentivarán las energías no fósiles. ¿Se acuerdan de la (falsa) crisis entre Arabia Saudí y Qatar? Pues, justo después EEUU empezó a vender su gas condensado a los clientes de Qatar.

No habrá escasez en los mercados porque:

  • Irán exporta el 67% de su crudo a Asia: China, India, Corea del Sur y Japón. EEUU recibe el 0% y Europa unos 400 mil barriles diarios. Si occidente deja de comprar el crudo iraní, China, con mucho gusto, se hará con este excedente aunque le pediría rebajas en los precios.
  • EEUU está produciendo unos 10,6 mbd, incluso por delante de Arabia.
  • Las petromonarquías árabes pueden llenar el vacío que deja Irán, aunque para aumentar su producción deben romper el acuerdo alcanzado en 2017 entre la OPEP y Rusia en reducir la producción en 3 millones hasta el final del 2018, para mantener el precio en torno a los 60 dólares. Algo que no les será fácil por dos motivos.

a) Es dudoso que dichos países puedan ofrecer más petróleo de su capacidad actual durante un largo tiempo.

b) Una deslealtad de tales dimensiones en el seno de la OPEP puede romper el cartel, provocando un terremoto energético.

  • La Agencia Internacional de Energía liberaría las reservas de petróleo de emergencia.
  • La demanda mundial crece, pero la recuperación económica de China y EEUU es tan lenta que no disparará su consumo energético.
  • Irán seguirá inyectando su petróleo en el mercado, ya que EEUU necesitará una tropa de funcionarios para organizar el asedio a Irán, desde enseñar sus leyes a los bancos extranjeros, a las cámaras de comercio, las entidades financieras, hasta disuadir a sus aliados rebeldes como Turquía, fieles clientes de Irán.

Medidas preventivas de Irán

Con el fin de amortiguar el impacto de las sanciones e impedir una recesión, el gobierno del presidente Rohani ha decidido:

  • Ofrecer a sus clientes una serie de ventajas, como pagar a 90 días cuando la habitual es a 30.
  • Potenciar las exportaciones de gas y GNL. Irán posee el gigantesco campo de gas Pars Sur en el Golfo Pérsico.
  • Someter al sector bancario iraní a los estándares mundiales, para atraer la confianza de las grandes compañías. Irán ha cumplido la exigencia del FMI para poner orden en su caótico capitalismo, al proporcionar fondos para recapitalizar algunos bancos, por ejemplo.
  • Buscar fórmulas de recaudar más impuestos. Y no será a los ricos. Las veces que los gobiernos han intentado imponer el IVA a los productos, el Bazar, -la burguesía comercial tradicional con fuertes vínculos con el clérigo y los militares-, se ha negado incluso con huelgas generales, prohibido en Irán para otros sectores. Los “bazaríes” han amasado una fortuna astronómica a base de especular y contrabando aprovechando las sanciones (son los mismos que están celebrando la retirada de Trump del acuerdo nuclear, quemando banderas de EEUU en público). Estos enemigos de la industrialización de Irán, han causado el cierre de decenas de fábricas y talleres, para depender el país a las importaciones a los productos más absurdos: En 2017, pagaron 800.000 dólares para comprar 374 toneladas de ¡lentejuelas!
  • Reducir la dependencia del petróleo y desarrollar el sector privado.
  • Darle a la Unión Europea (UE) la oportunidad de reclamar su independencia a Washington. ¡EU no puede privar a la UE del gas ruso y también de su alternativa iraní! El comisario de energía de la UE, Miguel Arias Cañete, aseguró en Teherán que la UE ha decidido intensificar sus intercambios comerciales con Teherán. Pero, sus empresas, como Total o Siemens ya han congelado sus acuerdos, y a Irán ya no le sirven compromisos políticos, sino económicos.
  • Buscar apoyo en alianzas económicas alternativos: acaba de firmar un acuerdo de libre comercio para tres años con La Unión Económica Euroasiática, compuesta por Rusia, Kazajistán y Bielorrusia.

Si habrá una “crisis energética” cuando las fuerzas militares del triángulo EEUU-Israel-Arabia choquen con las de Irán.