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Punto y seguido

Nazanín Armanian

Contraseña del fin del mundo

19 feb 2012
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Antes de que los mayas fijaran la fecha del Apocalipsis para el 21 de diciembre de 2012, otros pueblos –sumerios, persas o chinos– imaginaron también la extinción de la vida, personal y colectiva. Estas sociedades vaticinaban que el mundo perecería por un desastre natural, pero que más tarde renacería burlándose de la muerte definitiva.
El zoroastrismo elabora con detalle su Armagedón: el Sol dejará de girar diez días; Ahura Mazda (el Bien) y Angra Mainyu (el Mal) librarán su última batalla provocando enormes catástrofes meteorológicas. Luego, llegará un Salvador que dará la victoria al Bien, enviando al Mal a un “infierno” oscuro y frío.

El islam anuncia el cataclismo universal con la salida del Sol por el oeste y terremotos que hundirán la tierra. Los cristianos lo ilustran con el nacimiento del Anticristo y una humanidad arrastrada por la debacle moral. Ambos diseñan un infierno para los desobedientes que arderán eternamente. La suma de las tres cosmologías dibuja hoy el paisaje de un holocausto atómico con su infierno-invierno. Escalofriante.

En cambio, el auténtico Apocalipsis –bombardeo de las instalaciones nucleares iraníes– apenas asusta, a pesar de las señales. Como por ejemplo el hecho de que un tribunal estadounidense, de repente, condene a Teherán por el 11-S, o que en Irán, India, Georgia y Tailandia vivan inmersos en “el atentado por el atentado” que actualiza la doctrina del “ojo por ojo”, mostrando la dimensión universal del conflicto entre EEUU-Israel e Irán, que apesta a petróleo y dominación.

Proliferan trompetistas de guerra; mercaderes de muerte, armas, dinero y poder, demonios disfrazados de salvadores, y también los que ansían “enterrar a los yanquis en el Pérsico” y animan a la República Islámica a lanzar la batalla final, equiparando la paz con la claudicación.

El Mal llega al paroxismo, el Armagedón no precisa las 10.000 bombas atómicas que existen. Una sola creará infiernos de fuego, inviernos de hielo y dolor infinito aquí y ahora. Las guerras “por la paz” contra Siria e Irán borrarán el cielo y sólo quedará el Sheol, el mundo subterráneo desolado de sumerios y hebreos donde acabaremos miles, sin distinciones sociales ni morales.

Estado de sitio económico

12 feb 2012
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Las sanciones económicas suelen ser aplicadas a un país desde el Concejo de Seguridad de la ONU, y en teoría con el objetivo de cambiar aquella política que amenaza la paz y la seguridad internacional.

Sin embargo, ha sido EEUU el impulsor de la mayoría de las sanciones y lo ha hecho contra decenas de países que no han cumplido sus deseos (aunque bajo pretextos como “pisoteo de los derechos humanos “el desarrollo de armas de destrucción masivas”, etc.); a demás, es el único país que impone las leyes internas a otros, multándoles si comercian con los condenados. Somete a los civiles a un duro castigo colectivo pensando que así se lanzarán contra sus gobiernos, ignorando que con esta medida, las autoridades militarizan el presupuesto, crean mercado negro y exprimen aun más a los sufridos ciudadanos….y que un pueblo moribundo no se sublevar contra nadie.

Siria e Irán son las últimas víctimas de esta caprichosa medida, aunque ha sido Iraq el caso más dramático, un verdadero crimen contra la humanidad.

Entre 1991 y 2003, y después de semanas de bombardeos sobre la infraestructura civil, hogares y escuelas, Washington le aplicó a Irak las sanciones más largas y severas jamás impuestas a un pueblo en toda la historia. Esperaba que el fin de la Guerra del Golfo Pérsico coincidiera con una rebelión del pueblo contra el dictador. No sucedió, por lo que decidió castigar su inmovilidad. Así insinuó Bill Clinton: «las sanciones se mantendrán mientras dure Saddam».

La larga lista de los artículos prohibidos por su posible uso para construir armas de destrucción masiva incluía, papel, lápices, leche en polvo, cloro y muchos medicamentos. Si el genocidio es un crimen intencional contra un pueblo, cerca de medio millón de niños y un millón de adultos iraquíes murieron a causa directa de la sanciones, cuando los Convenios de Ginebra prohíben cualquier traba a la libre circulación de alimentos y de medicinas, incluso durante las guerras. A los niños les negaron alimentos, salud, un hogar, una educación y el derecho a un futuro. En 1996, un periodista del programa “60 Minutes” de la CBS preguntó a Madelene Albright si merecía la pena seguir con el bloqueo cuando han muerto más niños que en Hiroshima. “Es el precio que creemos que merece la pena pagar” Contestó. ¡Claro! ¡No se trataba de sus hijos!

El objetivo perverso de prolongar las sanciones era impedir que la nación iraquí levantara cabeza en décadas, mientras saquean sus recursos naturales. Así, consolidaban el proyecto de empobrecer aquella sociedad, debilitarla sustancialmente y anclarla en el subdesarrollo para décadas. Un montón de escombros y una generación nacida entre bombas, terror y hambre, garantizarán el éxito del plan.

El PIB del país cayó a los niveles de 1949, llevando al 70% de la población en 1994, por debajo del umbral de la miseria. Un año antes de la guerra un dinar iraquí equivalía a tres dólares, cuatro años después, un dólar era 1.700 dinares, que significa el paro, la inflación, el hambre y la desesperación de los trabajadores…

Ante la cifra escandalosa de víctimas EEUU y la ONU aplicaron la política de “alimento por petróleo”: por el que permitían a Irak vender su fuel sin recibir el dinero, retenido por el Banco de Nueva York (¡), para ser dividía en tres partes: una para indemnizar a EEUU, Arabia Saudí y Kuwait, otra destinada a los sueldos multimillonarios de los inspectores de la ONU y la última a la compra de alimentos, cubriendo el 20 % de las necesidades primarias de un pueblo que agonizaba sobre un mar de Oro Negro.

Hoy en Siria, las sanciones ya han causado la devaluación de su moneda y disparar el precio de los alimentos, robando el pan de la mesa de los más pobres.

En Irán, el bloqueo al Banco Central y al petroleo por parte de EEUU y la Unión Europea ha creado una atmósfera prebélica. El “bazar” (la burguesía comercial), al igual que durante la guerra con Irak (1980-88) acapara los productos básicos para venderlos a precios de lujo en el mercado negro.  El comercio exterior ya es una cuestión de seguridad nacional, y bajo el dominio de militares y empresas que gestionan.

Más sanciones son igual a más corrupción, ocultamiento de datos reales del paro, de la inflación, culpar a los extranjeros de los males que padecen y aumentar la dependencia del país a los estados que esquivan el bloqueo.

Cuentan que Kennedy retrasó el embargo a Cuba hasta disponer de un millar de sus habanos, para luego imponer la multa de un millón de dólares y diez años de prisión a cualquier compatriota que, en cualquier parte del mundo, fumase los puros cubanos. Anécdota que desenmascara la hipocresía de pudientes, lo absurdo, irracional y surrealista de las infracciones, que oculta el drama de los  sancionados.

 

Siria: ingeniería de un ataque militar

05 feb 2012
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En un cable secreto fechado el 13 de diciembre de 2006, el vicecanciller de Estados Unidos William Burns detallaba la estrategia y las actuaciones encubiertas de su país para debilitar y derrocar al presidente de Siria Bashar al-Assad. En el cable se proponía explotar la inexperiencia del joven oftalmólogo, airear sus trapos sucios, incitar a los kurdos, utilizar el recurso de “la amenaza islamista” y oportunidades como el asesinato del Primer Ministro libanés Rafic Hariri, para acusarle del terrorismo, y todo sobre un caldo de cultivo hecho por la propia dictadura corrupta. Objetivo: eliminar lo que hoy es el último obstáculo al dominio total de la OTAN sobre el levante mediterráneo.  

Las protestas cívicas democráticas están siendo utilizadas por el Pentágono que temeroso de que la suma de las reformas ya iniciadas, el rechazo de la población a la intervención extranjera y el ascenso de los fundamentalistas islámicos (en un país multiconfesional) rebaje el nivel de las protestas, está acelerando la operación fin de Assad, a pesar de que la oposición, fragmentada, está lejos de ser  una alternativa viable.

Turquía, brazo oriental de la OTAN y convertido en el centro del mando de esta operación, amenaza a Damasco de cortar la electricidad que suministra al país, y está reclutado, con la cooperación de Arabia Saudi y Catar, a cientos de muyahedines, viejos mercenarios de las guerras de Afganistán, Chechenia y Libia, registrados en la “base de datos” (Al-Qaeda, en árabe), de los Señores de Guerras que ya han dejado su carta de presentación en las protestas: estallar coches bombas, matando a decenas de personas, con la idea de provocar un conflicto civil -al estilo de Líbano en los 80-, bajo el disfraz de una guerra santa suní contra los herejes chiitas alauitas. De este modo, y una vez que Washington se asegure de que Israel se quedará fuera del alcance de las represalias de Assad, establecerá un corredor humanitario en la frontera turco-siria, allanando el camino para el ataque final, que además podrá provocar la división del país en cantones árabe- suníes, kurdos, alauitas y drusos.

Las tropas de Estados Unidos desplegadas en la frontera jordana-siria y la base Incirlik de Turquía preparan la “zona de exclusión aérea”, a pesar de la amenaza de los misiles rusos.

El doble veto de Moscú y Pekín a las sanciones del Consejo de Seguridad, preludio de una intervención militar a la que se oponen, demuestra la importancia de Siria en el tablero euroasiático. China necesita la paz para vender sus productos y considera que el ataque a Siria desestabilizará toda la región, y  es un paso más hacia la agresión a Irán, su proveedor de petróleo. Para la Rusia de Putin, Damasco no solo es su único aliado árabe y su acceso al Mediterráneo oriental, sino también el lugar donde puede demostrar su capacidad de recuperar la influencia “soviética” en el escenario mundial tras perder a Libia. Aun así, el Kremlin puede dar una sorpresa: llevarse a Assad y su familia a Rusia si a cambio Obama abandona la idea de integrar a Georgia en la OTAN. Ambos ganarían: uno como un eficaz actor internacional y el otro se presentará triunfante ante las elecciones presidenciales…..y el pueblo se libraría de una terrible guerra.

Escenario complejo que no descarta un golpe de Estado. El fundador del Ejército de Liberación Siria, el coronel Husein Harmush exiliado en Turquía, ha sido ejecutado después de que, según la prensa asiática, unos oficiales turcos, tras drogarle, le entregasen a Damasco canjeado con varios militantes del PKK. Otro militar, el general Habib Mahmud, Ministro de Defensa, “murió de infarto” en 2011, y su compañero Ghazi Kanan ministrodel Interior “se suicidó” en 2005. La CIA y el MI6 mantienen los viejos contactos que establecieron con los militares y los agentes del Mukhaberat sirios cuando luchaban juntos contra el “terrorismo islámico”.

Los Hermanos Musulmanes, que gracias a EEUU y Turquía y la Liga Árabe y para gran disgusto de Israel y las minorías religiosas cada vez son más fuertes, han rechazado la oferta de entrar en el gobierno. Siria ya es post Assad. Incluso su protegido Hamás le ha abandonado, trasladando su sede a Catar. Hasta se niega a organizar manifestaciones de apoyo en Gaza.

Dicen que Siria es un país de tamaño microscópico, pero de cósmica influencia e impacto regional. Su inestabilidad afectará al Líbano, Jordania, Israel, Palestina e Irán.

Una intervención imperialista causará miles de vidas, y un gobierno instalado por las potencias extranjeras y gestionado por la ultraderecha religiosa nunca será  democrático ni independiente.

La suerte de la rebelión democrática siria, secuestrada y aplastada, ya se decide en los oscuros sótanos, y va en camino de convertirse en un peligroso conflicto internacional.