Manos a la obra
Nos presentan ambos la democracia como una decisión que parece destinada a un cara y cruz entre ambos cuando la realidad de la democracia engloba valores muy distintos que estamos empezando a olvidar, y que tanto sacrificio nos costó alcanzar. Un gran sector de la izquierda no nos vemos representados con la política del PSOE y a la verdadera alternativa de izquierdas se le excluye con leyes ¿democráticas? que dan preferencia a los partidos nacionalistas. Nos quieren servir la democracia en plato llano, para que parezca siempre llena de ideas y propuestas repetitivas, y nos lo plantean como un primer o segundo plato… espero que algún día lleguemos al postre.
SAMUEL ROMERO MADRID
¿Somos de izquierdas, Samuel? Pues entonces no echemos la culpa a nadie: el fracaso de la izquierda es responsabilidad nuestra, de la izquierda. Es verdad que la Ley Electoral es injusta. El 3,8% de los votos adjudica a Izquierda Unida sólo el 0,5% de los escaños. El PP y el PSOE acaparan el 92% de los diputados: el verdadero ganador de las elecciones ha sido el nuevo régimen bipartidista, un tinglado parecido al de Cánovas y Sagasta, con partidos turnantes que representan a los mismos intereses y al mismo bloque de poder, como dos marcas de detergente que en realidad pertenecen al mismo fabricante, aunque compitan entre sí. Así acaparan el mercado.
Es verdad, pero eso no lo explica todo. ¿Qué hemos hecho tan mal? No soy ni mucho menos un experto, pero mi opinión es que Izquierda Unida ni está unida ni es de izquierdas. ¿Unida? Siempre se ha dicho lo mismo: le sobran divisiones internas y media docena (larga) de tendencias, pero caben
todos en un solo taxi.
Y no es de izquierdas porque ser de izquierdas implica, en mi opinión, trabajar políticamente. ¿Dónde estamos las personas de izquierda que deberíamos estar explicándonos con paciencia en la universidad, en los periódicos, en las oficinas, en los talleres, en la calle, en las asociaciones, en los sindicatos? ¿Dónde estamos, no durante los meses de campaña, sino durante los otros cuatro años? ¿Tiene la izquierda una presencia real y constante en la sociedad? Yo no la veo, la verdad, no nos veo. No veo una izquierda que participe, que movilice, que agite, que explique su posición y se esfuerce por convencer. Sólo veo, por desgracia, una izquierda acomodada y acomodaticia que interpela a la sociedad únicamente a la hora de pedir el voto. El verdadero trabajo político de la izquierda no se hace durante la campaña electoral: hay que hacerlo todos los días y en todas partes, con imaginación y entusiasmo. ¿Está de acuerdo conmigo? Pues entonces manos a la obra y menos quejarnos si nos castigan sin postre, porque nos lo merecemos.





