La superferolítica
No es serio que la ministra de Igualdad proponga a la Real Academia Española que considere ‘miembra’ como palabra correcta para designar a las mujeres. Se confunde el feminismo con el lenguaje y sea éste o no sea machista tiene una historia y una razón de existir y todos nos entendemos. Para contentar a cuatro feministas no es posible cambiar el lenguaje haciéndolo más feo y absurdo, cuando no ridículo. Una ministra de Igualdad tiene mucho trabajo para ocuparse de algo que no le es propio. Si nos ponemos a feminizar todo acabaremos diciendo tonterías a cada paso. El anterior vicedirector de la Academia ha comentado que la pretensión de la ministra es una estupidez. No es para menos.
ANTONIO NADAL PERÍA ZARAGOZA
¿Que tiene mucho trabajo una ministra de Igualdad? Usted sabe cosas que yo no sé. A mí me da la impresión de que está cumpliendo con el único encargo que le han asignado: distraer la atención. Ahora vas a un bar y la gente pide un caño, en vez de una caña, y se hacen todo tipo de cuchufletas y chirigotas. ¿La pierna es una miembra del cuerpo? ¿De la cuerpa quizá? ¿Las chicas son patriotas o matriotas? ¿Cómo va a ser el brazo, que es masculino, un miembro superior, y la pierna en cambio miembro inferior? ¿Con qué derecho? Ya puede haber crisis (o como se llame), huelga, aumento de jornada laboral, inflación, lo que nos echen, que siempre es más entretenido con Bibiana Aído. No hace falta ni tele: es mejor que Terelu Campos y Milikito juntos.
No me sorprende que Gonzalo López Alba nos contara aquí que “José Blanco peina las federaciones en busca de mujeres que puedan incorporarse a la directiva”. Ni que fuera tonto: este Diógenes gallego, con su linterna, busca una chica capaz de decir soplacoñeces sin pestañear, que es de lo que se trata. Y como se te ocurra criticarla, eres un machista como la copa de un pino. O un machisto. Ahí está la gracia: da espectáculo, distrae, y no se puede decir nada. ¡Sencillamente diabólico!
Cómo será esta señora flamenquista que hasta ha rejuvenecido la Academia, esa vetusta institución. Los académicos antes eran unos tíos solemnes que estaban todo el santo día jeringando con que no se decía tráfico, sino tránsito, y paridas así. Con Bibiana parecen chavales llenos de vida: están hechos unos punkis. Qué estupidez, dicen tan campantes, cuando antes lo hubieran calificado de estolidez superferolítica. Es porque vengo de Iberoamérica, se excusa, encima, la superferolítica. Oiga, señora, sin insultar, claman los académicos, que serán sudacas, pero no idiotas: allí nadie habla así, salvo cuatro locas como usted. ¿Será tal vez xenófoba Bibiana? Y sólo por curiosidad, ¿cuánto cobra al mes la superferolítica por estas charlotadas?





