Carta con respuesta

Rafael Reig responde a las cartas de los lectores

Mi cuota parte

23 Ene 2009
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José Luis Rodríguez Zapatero habla de la Alianza de Civilizaciones. Otros hablan de enseñar y dar las herramientas necesarias al Tercer Mundo para que por sí mismo salga de la miseria. Algunos de estos ‘mundos’ empiezan a exportar productos. Ahora, Miguel Sebastián nos dice que no les compremos productos y consumamos los nuestros. Aprovechando que Sebastián pide que se consuman productos españoles, puede ser que cualquier presidente de una CCAA pida a sus ciudadanos consumir productos propios. Si es así, en Catalunya se dirá que se está boicoteando a los productos catalanes.

 

DANIEL GONZÁLEZ MADRID

Nuestra economía es súper-sana y los bancos ni te cuento, pero la crisis la provoca la tozudez de los paisanos, que dejamos un euro de propina por un café (como ya denunció Solbes) y pedimos Johnny Walker, en lugar de un segoviano DYC. Sin rastro de demagogia, con datos, el sans-culotte (o sans-cravate) Sebastián nos asegura que dejaremos a 120.000 familias en la calle como sigamos fumando rubio americano. Es responsabilidad nuestra: el empleo y el PIB caen por nuestra grandísima culpa, ¿qué va a hacer el pobre Gobierno, si los gobernados somos así de caprichosos y en Navidad comemos pavo y hasta langostinos, en lugar de conejo y salchichón, como nos tiene dicho Solbes?

Los ejemplos de Sebastián a mí no me valen, porque no he ido jamás a esquiar a los Alpes: debía de estar pensando en sus compinches políticos o del BBVA. Sin embargo, intentaré buscar los “equivalentes españoles” de los “bienes y servicios” en los que me gasto los cuartos. Para empezar, cambiaré el whisky por anís Machaquito. Voy a dejar a Dickens, que es un capricho muy tonto, cuando puedo leer a Galdós. ¿Cyril Connolly? Eso sería esquiar en los Alpes: don Marcelino Menéndez y Pelayo, que es más como Sierra Nevada. ¿Auden? ¿Eliot? ¿Philip Larkin? Ni hablar, hombre: con Gamoneda voy que chuto. Adiós a Carver, Saki o Grace Paley: a partir de mañana me conformo con Ignacio Aldecoa. Y se acabó oír a Brassens, por supuesto, ¿es que no me vale igual Javier Krahe?

Yo creo que con esto cumplo mi cuota parte (que diría, seguro, Felipe González), los 150 euros de contribución patriótica que Sebastián me reclama para salvar 120.000 empleos. A cambio sólo suplico que se me conceda permiso para no ir a ver películas españolas: es que me da ardor de estómago. Es gracia que espera alcanzar de usted el que suscribe.