Carta con respuesta

Rafael Reig responde a las cartas de los lectores

De Fraga al Fary

24 Oct 2009
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La conciencia y la obligación moral pesan mucho en algunas personas, pero sólo en parcelas. Por ejemplo, Fraga Iribarne no aceptó por esos motivos tomar una copa con Ava Gardner. Para Ava hubiese representado descender de categoría en su escala de conquistas y experiencias, pues entre Fraga y Sinatra no hay comparación posible. La conciencia y la obligación moral de Fraga no le permitieron tampoco tener tentaciones con Carmen Sevilla, Elke Sommer, Anita Ekberg y Audrey Hepburn, según ha confesado en una entrevista. Este hombre se ha perdido lo mejor de la vida. O son fanfarronadas o realmente sufría castración mental por esa conciencia y obligación moral que no estaban reñidas con figurar en un régimen dictatorial.

 ANTONIO NADAL PERÍA. ZARAGOZA 

Si dice en serio que un hombre no puede rechazar una proposición de una mujer, por famosa que sea, y que el que lo haga es poco viril, “sufre castración mental” o “se ha perdido lo mejor de la vida”, le recomiendo un par de bares en un polígono industrial de Alcorcón donde esa postura machista todavía recibe aplausos. A mí, que sí soy machista (pero o no tanto o no tan tonto), que un tío rechace educadamente a una mujer me parece bien. Que lo cuente luego es más censurable, pero ya sabe lo que hizo Dominguín. Se acostó con Ava y en cuanto acabó se vistió. Ella preguntó a dónde iba. “A contárselo a los amigos, si no ¿pa’ qué?”. No follar con Ava y contarlo también se puede disculpar.  

De haber sido Polansky, Ava habría drogado y violado a Fraga, segura de que, en el fondo, él lo estaba deseando, pero Ava Gardner era menos machista que usted y que Polanski. 

Desdeñada por Fraga, que aludió a su obligación de madrugar al día siguiente (“el abominable hombre de las nueve” le llamaban en el Ministerio), con el corazón partido, Ava se dio al whisky y, de madrugada, borracha hasta las trancas, subió a un taxi. Quiso la casualidad que el conductor no fuera otro que El Fary, que andaba entonces “haciendo la rosca”. No quedan machos hispánicos, se quejó Ava. El Fary reaccionó como usted: ¿Qué no? Ven aca pa’ acá, que te voy a dar lo tuyo. Lo demás es historia.


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