Arcadi Oliveres: “El negocio del sistema es hacernos más pobres”

24 Jul 2013
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Hacia una política hecha por las personas

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Laura L. David
Periodista

El profesor Arcadi Oliveres (Barcelona, 1945) y el yayoflauta Celestino Sánchez (Málaga, 1950). Insignes abanderados de dos manifiestos —el de la Convocatoria de un proceso constituyente en Cataluña y el de la República Catalana del 99%— y dos formas de decir las cosas que vienen a confluir y a entenderse en El rescate de la democracia (Icaria Editorial), donde quieren dar la vuelta a viejas palabras de un sistema que creen anquilosado con la voluntad de construir nuevos conceptos en materia política. Una determinación que cobra más fuerza cuando proviene de aquellos que llevan en su espalda muchos años de lucha social y política. Oliveres y Sánchez hacía años que venían advirtiendo que la cultura de la Transición y el sistema capitalista era simplemente una estafa que excluía a las personas en favor de las élites financieras.

Lejos del mensaje naïf y bobo de quienes se declaran apolíticos, estos dos activistas experimentados lo tienen claro: en Cataluña y en España falta mucha educación política. Encontramos al teórico, al agitador de masas, al optimista bien informado. “El elemento clave es que las personas vayan delante del dinero o de los bancos, que las personas sean las que decidan sobre qué sociedad quieren, cuál es el modelo económico, de producción, distribución de la riqueza y del trabajo en que quieren vivir”, subraya Oliveres.

Y Celes, que baja a la calle y participa —después de haber sido diputado por el PSUC y concejal por Esquerra Unida i Alternativa (IU en Cataluña)— y reivindica su condición de sindicalista, pero también la de yayoflauta como un nuevo despertar político, propone: “El concepto de representación se tiene que terminar. Se trata de conseguir una nueva forma política donde la resolución de los problemas comporte y signifique la participación en la toma de decisiones de diferentes ámbitos sociales: plataformas, asociaciones de vecinos, organizaciones, asociaciones ciudadanas, etc. con carácter vinculante”. Y para esta transformación no se cansa de hacer referencia a las virtudes de las sacrosantas redes sociales: “ La democracia 4.0 plantea la posibilidad de estar bien informado y la no necesidad de la delegación”.

La conversación es, en realidad, un torrente de ideas, de preguntas atropelladas y de debates sin cerrar. Un estímulo para construir desde la voluntad popular un nuevo poder que no responda a los intereses creados de minorías económicas y políticas. Una conversación que puede inspirar otras conversaciones, más asambleas y espacios para (de)construir. De cualquier manera, el cambio se anuncia “urgente” y “necesario”, aunque para la transformación sea condición sine qua non la “no violencia”. A pesar de esto, los protagonistas de esta conversación saben que es posible que no lleguen a ver con sus propios ojos el nuevo modelo cuyos cimientos han contribuido a levantar.

Consultar la versión en catalán

“El negocio del sistema es hacernos más pobres”

Extracto de la conversión entre Arcadi Oliveres y Celestino Sánchez contenida en El rescate de la democracia (versión en castellano disponible a partir de otoño de 2013)

Arcadi Oliveres

Cuando íbamos a las manifestaciones hace treinta años, enganchábamos carteles; ahora en una manifestación no hay ningún cartel; todo el mundo se entera por otras vías. Por lo tanto, nos tenemos que adaptar a las nuevas situaciones.

Celestino Sánchez

Hemos de tener una visión muy positiva. Nosotros, los Yayoflautas estamos utilizando las nuevas redes sociales y aparecemos mucho. Por ejemplo, se hizo una rueda de prensa del 15-M en la plaza Cataluña, donde estaba yo, y salió una nota pequeñísima a la prensa, pero las redes sociales están funcionando de una manera efectiva, hacen una gran difusión y compensan la carencia de visibilidad en los medios tradicionales de comunicación. Y para poner otro ejemplo, el Coop57 (Cooperativa de Financiación) es una ventana abierta a la libertad y a la democracia, y con la información que envía desde twitter y facebook ayuda a romper el dominio de la información institucional. Hay pequeñas ventanas que se están abriendo para agrandar el concepto de democracia y de libertad que necesitamos. Y el que se tiene que construir tiene que ser en base a la confluencia de las movilizaciones, para encontrar alternativas de futuro para el 80% de la población.

Ahora está apareciendo como propuesta un concepto que para mí es muy importante: la necesidad de impulsar un proceso constituyente. ¿Y de qué se trata? De construir una nueva legalidad que responda al interés de las personas y no de los capitales financieros. Esta idea se está planteando tanto en Cataluña, como España y, también, a nivel europeo.
Grupos del 15-M europeos trataron esta cuestión en una reunión en Madrid. Hay la necesidad imperiosa de un cambio político. Para llevar a cabo este proceso hace falta una amplia mayoría, en cada uno de estos lugares tendríamos que tener el apoyo del 80% de la población.

Por otro lado, todas las mareas ciudadanas que defienden los derechos económicos, sociales y culturales que estamos perdiendo, plantean un Plan de Rescate Ciudadano, es decir, proponen también un cambio de legalidad, como la propuesta de Proceso Constituyente, otra manera de hacer política al servicio de las personas. Y lo que es interesante es que no sólo reivindican la recuperación de derechos, si no que desde las movilizaciones elaboran programas políticos alternativos al que existe. Por ejemplo, la PAH, además de la defensa de los hipotecados, plantea un programa de vivienda y de regulación bancaria. Por lo tanto, las propuestas políticas surgen desde los afectados, desde la gente, y no desde estructuras burocratizadas, alejadas de la realidad.

No es que no me preocupe España o Europa, pero yo estoy en Cataluña, y tengo que trabajar porque aquí haya un proceso que haga posible la Transición democrática, un Proceso Constituyente, una revolución democrática, llámalo cómo quieras.

Otro argumento que puede ser una herramienta para ganarnos es “tenemos que esperar a los otros”. Y no lo creo. Si Cataluña lo puede hacer, lo haremos. Y ya vendrá España. Y ya vendrá Europa, si quiere venir. Nosotros hagamos lo que tenemos que hacer. Y lo que nos están diciendo es «tranquilos, catalanes, no arméis lío, esto lo tiene que resolver Europa». No: lo tenemos que resolver aquí y nosotros.

Arcadi Oliveres

Estoy de acuerdo, tenemos que empezar aquí y barriendo para casa, como hemos empezado este Proceso Constituyente, lo hemos hecho visualizando las elecciones del Parlamento de Cataluña de aquí a tres años. Y somos conscientes que nos saltamos las municipales, las europeas, incluso las legislativas porque entendemos que se tiene que empezar por Cataluña. Esto es completamente cierto. Pero por otro lado, también querría hacer una reflexión pesimista: cuando queremos iniciar un proyecto que requiere financiación vamos a Coop57 o Oikocrèdit o Fiare o Triodos y lo pedimos, esto es muy positivo y hace veinte años esta posibilidad era impensable. Pero la gran mayoría de la población continúa teniendo un fondo de pensión durante treinta años. Y este fondo de pensión lo hace cómplice de unas empresas que explotan y que invierten en especulación y que destrozan el planeta. Por lo tanto, todavía tenemos una cierta ambivalencia: por un lado queremos hacer cosas nuevas, y de la otra todavía estamos anclados en intereses antiguos. Si tenemos que crear algo que no se tiene que basar en lo que había antes, tenemos que hacer reformas en muchos sentidos: las finanzas sería uno, la democracia sería otro. Has hablado de empezar en Cataluña, pero quizás también tendríamos que insistir en el poder municipal, básico para la democracia, en la proximidad con el ciudadano. Cuanto más cerca del ciudadano esté la expresión del poder, más útil será. Siempre pongo un dato de referencia que es instructivo: en el Estado español, de cada 100 euros de dinero público que se gastan, 51 los gasta el gobierno central, 35 los gastan las autonomías y los 14 restantes los gastan los municipios. En Suecia, los municipios gastan el 55% del dinero público. No hay duda de que la cercanía de la democracia con el ciudadano en Suecia es mucho más grande.

Celestino Sánchez

Hay un debate que, de una manera complementaria al que son los procesos constituyentes, se está llevando a cabo dentro de sectores del 15-M: el concepto de “republicanismo”. ¿Y qué se entiende por republicanismo? La organización política de la sociedad construida desde el concepto de subsidiariedad, es decir, resolver los problemas priorizando la proximidad, tomar las decisiones y resolverlas cerca de los interesados; conseguir el acuerdo desde las organizaciones locales, entendidas como una red de movimientos y de organizaciones en una ciudad determinada para decidir sobre aquello que los corresponde y para tener influencia en las decisiones políticas que se vayan toman a cada nivel. Es decir, que la sociedad civil tenga peso en las decisiones que se toman políticamente.

Arcadi Oliveres

En cambio cada vez más nos excluyen de las decisiones y venden lo que es de todos. El negocio del sistema, del capitalismo, el negocio en Cataluña es hacernos más pobres. El negocio antes era fabricar coches, estimular el consumo con los créditos, para que yo pudiera tener dinero para comprar coches, y el beneficio era este. Ahora el sistema ha previsto que el negocio en Cataluña, y en España, y en Europa, sea otro: cómo ya no hay posibilidad de dar créditos, entonces te empobrezco y todo lo que tú has hecho en cuarenta, cincuenta, sesenta años, en sanidad, enseñanza… todo aquello público y común, te lo saco y lo privatizo. Este es el negocio. Es un proceso que no se parará.

Esto sólo tiene una ventaja: la gente que todavía no se da cuenta de lo que pasa ahora, al final lo verá. Y no sé si seremos nosotros físicamente los que tendremos la capacidad de construir la alternativa, esta solución diferente, pero si no somos nosotros será otro, porque no se pararán.

Los sindicatos lo dijeron claro, se lo quieren quedar todo. Y esto, que es verdad y es muy negativo para nosotros, a la vez nos da la posibilidad que el proceso de generación de conciencia, por parte de la gente, avance inexorablemente, porque cuando nos saquen las pensiones, nos recorten más en sanidad, la situación se hará insostenible, si ya no lo es, y será evidente para la población el expolio al cual estamos sometidos.

Es difícil de cambiar, porque esto está pasando no sólo en el ámbito catalán o en el ámbito estatal, sino también en el ámbito mundial. Este es el terrible problema de este capitalismo neoliberal, que empezó en los años ochenta y que el señor Milton Friedman predicaba con la intervención del Estado a la vida económica, y que tiene un reflejo importante no solamente con el señor Reagan o la señora Thatcher, sino con todas las otras políticas, empezando por la Unión Europea, que han sacado el sentido de la economía al servicio de las personas para poner la economía al servicio de las finanzas. De unas finanzas que son especulativas, de unas finanzas que quieren un beneficio, que han generado terribles crisis, que acaban llevándose mucho dinero público. Y esto pasa aquí, pero también en Grecia, en Chipre, en Irlanda… Y lo habíamos visto a su momento en Argentina, a las economías latinoamericanas, en Pakistán, en Egipto, en Indonesia… O sea, este capitalismo neoliberal es tan voraz que se lo quiere comer todo. Y lo que es peor: este capitalismo neoliberal se enseña hoy en día aquí en todas las facultades de económicas y en todas las escuelas de negocios. El día que vas a clase y te dicen: “hoy hablaremos de la economía de la empresa”, en lugar de decirte “la empresa es la institución que hace productos para la gente”, lo que te dicen es “la empresa, objetivo: máximo beneficio”. Y el día que vas a clase de macroeconomía, en lugar de decirte que la economía tiene que estar al servicio de los ciudadanos lo que te dicen es que la economía tiene que crecer, pero no puede crecer. Y todo esto es un sistema que se está repitiendo mentalmente para que todos acabemos pensando igual… Por ejemplo, en el ámbito de la universidad, se ha hecho el plan Bolonia, que no es otra cosa que un plan para crear profesionales para el mercado europeo, y que fomenta un único pensamiento, sin desarrollar el espíritu crítico. Por lo tanto, es verdad que aquí hay responsabilidades sindicales, es verdad que aquí hay responsabilidad nuestra, pero este es un proceso que en este momento se está internacionalizando totalmente, lo cual no quiere decir que sea negativo, porque en el ámbito internacional también se produce esta protesta; nosotros lo vemos mal, pero en Grecia también lo ven mal, en Irlanda también y en Islandia incluso se han apartado del tema, o sea, que alguna esperanza tenemos que tener. Pero tenemos que ser conscientes que este es un problema cada vez más global y más general.


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