Opinion · El repartidor de periódicos

Compiyogui, sé fuerte

elmundo.750Desigual reacción de nuestros periódicos matritenses a la exclusiva digital de eldiario.es sobre los mensajitos de aliento que, tras ser imputado por el escándalo, entre otros, de las tarjetas black, Javier López Madrid recibía de Felipe de Borbón y Letizia Ortiz. Una versión modernuqui de aquel famoso Luis, sé fuerte con un impagable compi yogui de parte de la reina. Sin embargo, la prensa de papel, acorazada en su endogamia, ignoraba o minimizaba el escándalo. El más grande de la Villa y Corte, El País, le dedicaba a los mensajes media columna en su página 21 del jueves. Casi menos palabras de las que nuestros ejemplares y preparaos reyes teclearon en sus teléfonos para sacar de su depresión al presunto delincuente y acosador. Cuando quiere, o cuando le conviene, El País cae en un autismo muy escasamente deontológico. Le sucedió cuando la cal viva de los GAL, en la que Felipe González enterraba cotidianamente la lengua del hoy multimillonario mercader (de dineros y de almas) Juan Luis Cebrián. También los negocietes de Juan Carlos I El Paquidérfobo fueron coronados de silencio por el diario de Prisa. Y en este plan.

abc.200ABC, por su parte, no molestaba en absoluto a sus monárquicos lectores con menudencias guasaperas. Ni una línea al asunto. Al fin y al cabo, el monarquismo es una fe, un dogma, una religión para los que se agostan en el vasallaje a la sangre (heredada y derramada). Aunque, en casos como el de López Madrid o su franquista suegro (ex ministro del caudillo), tan borreguil pleitesía pueda resultar muy rentable.

Siguiendo con el asunto, Francisco Marhuenda derramaba en La Razón tanta inteligencia como flequillo inventando la máxima de que la mejor defensa es el ataque, y titulaba que La justicia investigará la filtración de los mensajes de los reyes. A tan sabia estrategia solo se le puede poner un pero.

larazon.200Y es que dichos mensajes, compi yogui, no están bajo secreto de sumario, y a ellos tiene acceso todo el mundo. Detalle en el que tampoco reparó nuestro preparao, en funciones, ministro de Justicia, Rafael Catalá, que fue quien dijo: “Lo que me preocupa de este asunto es el hecho de que comunicaciones personales, de las que no sé cuál es el origen de su grabación y difusión, puedan estar asociadas con un procedimiento judicial y que sean de conocimiento general”. Incidió en el asunto Jorge Fernández Díaz, ministro de Interior. La Razón nunca contrasta los desvaríos de nuestro gobierno en funciones. Es un periódico en funciones. De correveidile. De Rosencrantz. De fámulo.

Evidentemente, quien sí se vio obligado a responder a sus majestades fue El Mundo, cuyo suplemento La Otra Crónica (LOC) aparece explícitamente alabado en los correos: “Te escribí cuando salió el artículo de lo de las tarjetas en la mierda de LOC y ya sabes lo que pienso Javier. Sabemos quién eres, sabes quiénes somos. Nos conocemos, nos queremos, nos respetamos. Lo demás, merde. Un beso compi yogui (miss you!!!)”. El director del citado suplemento, Iñaki Gil, salió al quite: “¿Sabemos quién eres? Pues, Señora, espero que no. Que su augusto marido y Usted no conocieran las andanzas del señor López, al que un juez ha interrogado para saber si financió con 1,8 millones de euros de dinero negro al PP”. Y no pasa por alto el periodista que el zarzuelero amiguete también está inmerso en un asunto de acoso sexual “que daría para algún capítulo castizo y sombrío a lo Grey” (al día siguiente, o sea ayer, el juez archivaba la denuncia de la acosada: qué casualidad más monárquicamente oportuna, Leti).

larazon.200La sinrazón de La Razón

Adelanto disculpas por tan elemental juego de palabras. Pero es que el diario que dirige Francisco Marhuenda no deja de sorprender cotidianamente con su afamada creatividad progubernamental. Si el miércoles se ponía sensible en un segundo editorial, que en el título calificaba de Acuerdo vergonzante para Europa la conversión de Turquía en campo de concentración de refugiados, hoy rectifica en el mismo espacio tras comprobar que el PP votaba después en el Congreso (y se quedó solo) a favor del acuerdo suscrito por la UE. La nueva versión del texto se titula Demagogia a destiempo con los refugiados. Que arranca: “No se entiende el arrebato del secretario general socialista, Pedro Sánchez, que exigió ayer al presidente del gobierno en funciones que rechace un acuerdo europeo con Turquía que todavía no se ha firmado”. Rectificar, a veces, no es de sabios. Nos quedará siempre la duda de si Soraya le levantó a Rajoy el teléfono para reconducir el confundido arrebato humanitario de su ex jefe de gabinete, o si este actuó motu proprio. Qué gente, señor. Miedo y asco en la prensa.

Ada Colau

Al margen de que la alcaldesa de Barcelona no eligiera bien el tono y el lugar para decirle a dos militares que no apreciaba la presencia del Ejército en un Salón de Educación, la reacción de nuestra prensa ultramontana ante la anécdota no deja de ser ligeramente espeluznante. Alfonso Ussía titula su meditación sobre el asunto, en La Razón, Paleta y zafia. Y escribe: “Ahora se ha comportado zafiamente con los militares. Y por ahí no paso. Ha despreciado y humillado públicamente a dos representantes uniformados de la institución militar, la más admirada y querida de los españoles”. Después, Ussía se pone nostálgicamente cuartelero relatándonos el cuento rosa de su mili, como los pelmas de antaño. Pero olvida, no sé si consciente o inconscientemente, que su vínculo con la milicia tiene afectos incluso más íntimos. El docto periodista es sobrino del general Jaime Miláns del Bosch y Ussía, quien no ha tanto (el tiempo de la Historia no es el de la biología) diseñó un golpe de Estado para acabar con la democracia. Por ahí sí pasó don Alfonso.

abc.750ABC, por su parte, también pone en su lugar a la condal alcaldesa en su editorial La ignorancia de la izquierda populista, donde entona cantos de alabanza hacia la ejemplaridad de nuestro ejército y no nos canta el Cara al Sol porque los periódicos de papel no suenan. Pero, eso sí, también reconoce que en la milicia hay garbanzos negros. Más concretamente, un garbanzo negro: “El ex JEMAD José Julio Rodríguez [es] vivo ejemplo de cómo una ideología sectaria puede ser degradante”. Por si no lo recuerda el inclemente lector, el citado general fue candidato por Podemos en las últimas elecciones. Lo que no sé es a qué rango lo ha degradado el ABC por podemita. Quizás al de compi yogui de Maduro, que es lo que está súper de moda.