Rajoy no lee ‘El País’

A Mariano Rajoy, entre otras muchas cosas, los iletrados le debemos unas cuantas aportaciones léxicas impagables. La última es el término sustanciaó. Substanciar, en lenguaje jurídico y según la academia, significa “tramitar un asunto o un juicio hasta que quede resuelto en una sentencia”. Dijo Mariano al ser preguntado sobre el informe del Consejo de Estado acerca del Yak-42 (62 muertos españoles por codicia y negligencia, 62 muertos enferetrados a cachos dispersos y equívocos por unos militares que no saben reciclar): “¿Han sacaó un dictamen sobre eso? No lo he visto. Pero yo creo que eso ya está sustanciaó judicialmente, lo que había que sustanciar, desde hace muchísimos años”.

Rajoy no se había leído El País esa mañana, si su respuesta es sincera: “¿Han sacaó un dictamen sobre eso?”. Tampoco ninguno de sus edecanes, ministros y asesores había querido alterar la paz pontevedresa del tancredo con una llamada advirtiéndole de la exclusiva de El País. O con un sms, que se le dan mejor. Al final va a ser verdad que nuestro presidente solo lee el Marca, o se lo lee Soraya, que es más relajado.

Juan Luis Cebrián tiene razones para estar preocupado. Su apoyo al presidente, vía decapitación mediática de Pedro Sánchez, le ha costado este año al diario de Prisa el 10% de sus suscriptores (6.580). Y resulta que Mariano ni siquiera ojea sus portadas antes de lanzarse a caminar rápido o correr despacio por la pontevedresa Ruta da Pedra e da Auga.

Hubo un tiempo en que los presidentes españoles se enteraban de sus cosas por la prensa, cual le sucedió a Felipe González con el asuntillo de los GAL. Mariano Rajoy se informa ahora a través de las preguntas que le hacen los periodistas: “¿Han sacaó un dictamen sobre eso?”.

En la información del día siguiente, con las reacciones, el diario que dirige Antonio Caño no reproduce la pregunta presidencial, la sorpresa mariana ante los micrófonos de los periodistas. Yo considero que sería necesario un artículo poniendo el énfasis en la desinformación casi dolosa del ser o ente que tripula los destinos de este país. Pero eso sería pedir demasiado.

Como sería pedir demasiado que en su editorial del miércoles, Trillo, a su casa, este mismo periódico sin suscripción en Moncloa nos recordara que Mariano Rajoy, aquel día del Yak, era vicepresidente primero del Gobierno. Ni una palabra. Sí una nueva puya al que era entonces su jefe y hoy su enemigo: “Un airado José María Aznar, jefe del Gobierno cuando ocurrieron os hechos, llegó a pedir que se dejara en paz a los muertos”.

ABC y La Razón hicieron poco eco a la noticia. El primero la relegó a un faldón en su página 23 (La oposición en bloque pide la dimisión de Trillo por el Yak-42) bajo un obediente reportaje que nos asegura que España liderará desde julio la reacción rápida militar de la UE.

Por su parte, el diario de Francisco Marhuenda, que dos años antes de la tragedia había sido director general de relaciones con las Cortes de España, editorializaba entre algodones asegurando que aquel incidente es ya Una tragedia jurídicamente cerrada. Eso sí, poniéndose sentimental: “Permanecerá por siempre en la memoria de todos los españoles”.

En el lado de los periodistas dignos nos encontramos a un poeta y a un gallego. El poeta Antonio Lucas, en El Mundo, se aroma de ironía y desprecio no velados: “Abruma la humanidad del presidente ante 62 familias quebradas: ‘Ocurrió hace muchísimos años’. Mira tú si hace que ya estaba él en el Gobierno. Buscar el amparo del tiempo es peligroso cuando se trata de muertos. Justo a ellos las décadas les pesan ya muy poco”. Ítem más: “A Rajoy le sucede en el caso del Yak-42 como a Robert Louis Stevenson cuando alcanzaba escribiendo sus altos momentos de gracia: ‘Mi memoria es magnífica para olvidar’. Pero algo así, cuando lo suelta un político, es una clamorosa dejación de funciones”. Salve a los poetas.

El gallego aludido, Manuel Jabois, infiltra un aquel de desprecio en el diario de Prisa: “Tiene razón Rajoy en decir que el Yak-42 ocurrió hace muchísimos años. Si entonces no hubo castigo a Trillo por qué habría de tenerlo ahora. Si el listón de la responsabilidad se para frente a la muerte de 62 soldados, y la que lo para es la derecha y su extrasensibilidad patriótica, qué va a hacer ahora Rajoy con Trillo sino dejarle en Londres para que contemplen, ellos y otros, la destrucción que causa en las víctimas la verdad sin justicia”. Salve a los gallegos. Perdón: a algunos gallegos.