El plan secreto a voces

Las revelaciones algo zangolotinas que ha ido soltando por Catalunya el juez en suspenso Santiago Vidal han animado esta semana mucho los periódicos de papel. Como el estupefacto lector conocerá, Vidal nos ha venido a decir que los mossos d´esquadra han gozado de preparación por servicios de inteligencia extranjeros para crear su propio Circus, que la Generalitat ha recabado de forma ilegal la información fiscal de todos los residentes en Catalunya, que los de Carles Puigdemont investigaron las querencias ideológicas de jueces y magistrados para sumar a la causa a los afines, y que los presupuestos catalanes esconden partidas cienmillonarias ocultas que garantizarían la solvencia del procés secesionista.

Hay que reconocer que con aportaciones informativas tan estupefacientes como las del ya ex senador ni siquiera ha sido necesaria la imaginación lisérgica de Francisco Marhuenda para avivar las ganas neoliberales de sacar los tanques a las Ramblas y aplicar el artículo 155 de nuestra sacrosanta e incorrupta Constitución. En su editorial de hoy, Lo que dice Vidal es verosímil, el periódico de Planeta se lanza a cantar las alabanzas del indiscreto juez separatista para convencernos de la veracidad de sus chascarrillos: “Se trata de un profesional del Derecho con décadas de experiencia a sus espaldas, que ejerció como abogado laboralista antes de ganar la plaza de juez por oposición, que ha sido profesor penalista y de Criminología en la Universidad Autónoma de Barcelona, que fue portavoz de Jueces para la Democracia y, finalmente, que si algunas de sus sentencias han sido polémicas, nunca han carecido de la coherencia ideológica de un magistrado que proviene del anarquismo iberista y cree en la interpretación alternativa y social de las leyes. Con esto queremos señalar que Santiago Vidal tendrá muchos defectos, pero que entre ellos no se encuentran la falta de capacidad profesional ni el desconocimiento de las consecuencias de sus actos”, escriben los marhuenderos.

Ha logrado así Vidal una victoria parcial en sus ansias sececionistas: conseguir que La Razón hable alabanzas de un separatista catalán, en lugar de despacharlo con los habituales exabruptos que tanto contribuyen a la unidad de España. Personalmente, he recortado y enmarcado la página, y la he colocado en mi capilla particular entre una escultura en dinero negro de la Virgen de Monserrat y una litografía del ángel Marcelo con gorrilla.

En ABC no han sido tan condescendientes con Vidal. La Cataluña de las listas negras, titula su análisis el periódico de Bieito Rubido: “El exjuez (sic) sintetiza la paranoia política que provoca el síndrome totalitario del independentismo […]. En sus arengas secesionistas por el mapa catalán, Vidal ha acreditado una incontinencia verbal verbal sobresaliente”.

El País, al menos, sí recoge en su editorial los intentos del juez y ex senador de frivolizar sus extravagantes –y quizá ciertas– revelaciones: “O el senador miente descaradamente. O es un delincuente. O quizá ambas cosas a la vez, en distinto y contradictorio grado. Apretado por los suyos, él mismo alegó ayer que sus revelaciones en ‘tono coloquial’ son falsas: ‘no se ajustan a la realidad’. Cuesta creerlo, porque no han sido improvisadas, sino reiteradas en al menos media docena de conferencias públicas. Y porque su trayectoria profesional previa a su paso a la política republicana era la de un juez alternativo pero detallista, conocedor del Código Penal y de sus castigos”.

Tampoco El Mundo acepta creer a ciegas los excéntricos supuestos: “Sus palabras pueden responder o no a la verdad, pero sí son verosímiles en la medida que proceden de una persona que ha estado en el cogollo de las decisiones del independentismo catalán […]. No son fruto de un arrebato coyuntural”.

A quien esto escribe cada una de estas posiciones mediáticas le parecen sosegadas y bien, aunque se echa en falta una batería de cuestiones sensibles que rodean al asunto. ¿Cómo es posible que los mossos d´esquadra hagan viajes secretos a Israel sin conocimiento del CNI? ¿Qué clase de ineptos velan por la seguridad de nuestro secreto tributario y permiten que Puigdemont robe los datos de cuatro millones de contribuyentes? ¿Qué empresa demoscópica ha hecho la encuesta que segrega a 300 magistrados catalanistas de los otros 500 españolistas? ¿El juez Vidal desayuna con cola-cao o con nesquik?

Son preguntas que no se hace nuestra prensa, en su afán por circunscribir la responsabilidad sececionista al este de Aragón. España y Cataluña, en esto, se parecen. Los adalides de ambas posiciones trabajan con el mismo maniqueísmo simplista: yo soy el bueno y el otro es el malo. Sobre el sur de Occitania no hay debate político, sino un simplista remake de cualquier western malo. Es mentira que tengamos los politicos que nos merecemos. Nadie se merece esto. Tenía razón Ortega cuando describió nuestra España invertebrada. Pero olvidó aclararnos que está invertebrada por exceso de reptiles en las alfombras.