El secreto encanto del PSOE

Jamás como periodista he contemplado la más remota posibilidad de acercarme unos centímetros al eje moviente de los hechos que los utópicos de escasa perspicacia llaman órbita de la objetividad.

¿A que me ha quedado centrípeto y estratosférico?

La objetividad no existe. Dejémonos de frases largas.

En un alarde de jirafismo (si tal vocablo se puede aceptar como antónimo de cebrianismo), el diario El País ha titulado esta mañana que “[Pedro] Sánchez impulsa al PSOE y se queda a cuatro puntos del PP”. Es como si El País titulara “Pedro Sánchez ya no es Pedro Botero”, o algo parecido. A Pedro Sánchez, en El País, lo han llamado “insensato sin escrúpulos”, y le han acusado de piratear sobre “una hoja de ruta insensata”. Decía El País en su editorial de aquel 1 de octubre del año pasado: “Hemos sabido que Sánchez ha mentido sin escrúpulo a sus compañeros. Hemos comprobado que sus oscilaciones a derecha e izquierda ocurrían únicamente en función de sus intereses personales, no de sus valores ni su ideología, bastante desconocidos ambos. Admitimos no tener gran confianza en su capacidad de rectificar. Pero queremos hacer, pese a todo, un esfuerzo final y llamar a Sánchez a recapacitar: que medite sobre el daño ya causado a su partido y que se vaya para no causarle todavía más”.

Pues parece que el CIS, ese mogollón de nosotros en el que nunca nos reconocemos, ha obligado a El País a titular que El PSOE de Pedro Sánchez acorta distancias con el PP. No ha titulado, por ejemplo, que el PP hunde su intención de voto hasta la liliputiense mayoría del funesto 20-D de 2015. Ni que, quizá, Pedro Sánchez haya conseguido que Mariano Rajoy no pueda amenazar con elecciones generales, pues una mayoría de izquierdas con abstención independentista hoy podría ser remotamente posible. Hay que preguntarle al tío D´Hont. Son tan veleidosas las encuestas como su burdo reflejo en las urnas. La democracia somos todos y somos nadie, como cualquier particular.

Esta pedrea de quién se lleva a Pedro la gana El País, aunque El Mundo tampoco deselogia al espigado galán de la rosa y el puño y Caja Madrid y tal: Sánchez lanza a la izquierda por encima del centroderecha. Es el titular de la portada de El Mundo sobre la encuesta del CIS, no la trayectoria de una pelota de béisbol.

Tampoco titula El Mundo que solo al 2,6% de los españoles le importa importantemente la independencia o no de Cataluña. “Aunque el conflicto territorial catalán centre a diario la actualidad de los medios de comunicación y marque, de manera arrolladora, la agenda política del país. Algo que va a continuar siendo así al menos hasta que se resuelva la encrucijada del referéndum independentista ilegal”, escribe el reportero Álvaro Carvajal en el diario de la bola. O sea, que una cosa que solo le importa muy importantemente al 2,6% de los ciudadanos, va a seguir marcando “de manera arrolladora, la agenda política [y mediática] del país”. Refulgente y autocrítica reflexión. Lo de Neymar solo fue un aviso. Catalunya también va a pagar la cláusula de rescisión. Para conseguirlo solo hace falta no pensar en ello. Como hizo el Barça con Neymar. Qué raro que las cosas que menos preocupan a la mayoría sean las que más preocupan a políticos y periodistas, y viceversa. La mayoría tendría que hacérselo mirar, por el bien de la democracia, pues de todos es sabido que políticos y periodistas están muy preparaos.

En la pedrea mediática que se está rifando a Pedro Sánchez tras sus esperanzadores resultados en este CIS, desanima la aburrida insistencia de ABC en presentarnos al neolíder altersocialista como Nosferatu, pero en feo. Escribe el diario de Bieito Rubido en su sabatino editorial, que sin duda ha sido redactado en las cuevas más siniestras de una madrugada lisérgica de pulp: “El Gobierno debe tratar de explicar sus virtudes a través de nuevas vías, más aun si Pedro Sánchez, favorecido en este sondeo por la efervescencia de su regreso, logra seducir con sus falacias a un número creciente de votantes”. Los guionistas de Fu-Man-Chu describían con mucha más sutileza a los malos. El regreso, la efervescencia, la seducción, las falacias…

–Una sombra se desliza entre tus piernas… ¿No te asusta?

–Soy una sirena, gilipollas.

Por su parte, La Razón nos titula ardorosa que Sánchez dispara al PSOE que ya está sólo a cuatro puntos de Rajoy. Así a pelo. Con todos sus anacolutos y tildes. El editorial de Paco Marhuenda nos recuerda que “en un primer momento la estrategia de Sánchez fue la de competir con Podemos en una demostración de izquierdismo sin visión de Estado”. Los miedos efluyen en un rincón del pantano, al final del editorial, donde casi no llegan la corriente ni la prosa: “Sería un error interpretar que el hecho de que PSOE y Podemos superan a PP y Cs por casi dos puntos (1,9) supone que un gobierno de izquierdas es posible de la mano de Sánchez e Iglesias”. O sea que es un error que una mayoría intente gobernar. Dadme un par de artículos de prosa zen para entenderlo.

Pedro Sanchez triunfa un poco en el CIS pero tiene un problema. Cada periódico, casi cada periodista, le pinta un retrato diferente. Todos distintos. Y yo, modestamente, pienso que es porque Pedro Sánchez aun no ha pintado su autorretrato, que es lo que nos hace falta y le hace falta. Todos los pedros, el Pedro. Todos los fuegos, y el fuego que no es fuego. El secreto encanto del PSOE.