Serpientes de verano

 

En argot periodístico, como todos sabéis, se conocen como ‘serpientes de verano’ a esas pocas noticias estivales generalmente intrascendentes que se alargan en las portadas a la espera de que se reinicie el curso político o de que Andrea Levy vuelva a leer y comentar una obra de Lorca. Muchas veces son historias truculentas, protagonizadas muy a menudo por chicas jóvenes que desaparecen una noche de verano con todas las hormonas borradas de su móvil para solaz del morbo callejero. Algunos países muy extranjeros e invadidos también dan bastante juego agosteño, lo que ayuda a enseñar geografía exótica a los veraneantes. Por no hablar de las víctimas de deportes de riesgo o de las intoxicaciones masivas de turistas alrededor de una paella. De los pilotos o los controladores o los seguratas aeroportuarios en huelga. O de los famosos que tienen el buen gusto de morirse en verano, que suelen ser muchos, como en navidad, otra época de erial informativo. En resumen, las ‘serpientes de verano’ suelen ser noticias estiradas que se redactan con más adjetivos que verbos, por eso jamás perduran.

Últimamente, ya no son necesarias las ‘serpientes de verano’, lo cual perjudica mucho a los jóvenes periodistas en prácticas. Las serpientes de verano han dejado de ser caducifolias. Duran hasta el invierno y vuelven a renacer. Las nuevas serpientes perennes de verano que más me agotan son lo de Catalunya, lo de Venezuela y lo de Trump. Lo de Catalunya se ha mezclado estos días con lo aeroportuario, y ya tenemos a la Guardia Civil invadiendo hermanamente Catalunya desde El Prat; y lo de Venezuela se nos amalgama cada vez más con lo de Trump. El presidente norteamericano acaba de anunciar que “no descarta la acción militar en Venezuela si es necesaria”. Lo da El Mundo en portada, aunque en chiquitito. El País y La Razón lo ignoran. ABC lo lleva a media página en lo oculto para rellenar una publicidad turística.

Es curioso. El tirano democrático mejor armado del mundo amenaza al tirano mediático peor publicitado del mundo, y no es noticia. Resulta gracioso comprobar lo que es noticia o no es noticia de Venezuela. Dados los precedentes y la desordenada masa sináptica que habita el piso bajo del flequillo rojo, no sería de extrañar que Venezuela siguiera los pasos de Irán (ha muchos años), Nicaragua, Cuba (fallida), Afganistán, Irak y tantos otros países reeducados en democracia por los didácticos marines (hasta a mí me duele hacer ironía de todo esto, de tanto muerto, de tanto niño muerto).

Venezuela da tanto miedo a la olgarquía oligofrénica mundial porque no es Cuba, ni Nicaragua, ni El Salvador. Es una de las mayores reservas del mundo en petróleo y (cosa que siempre se olvida) coltán. Y es la nación que con Hugo Chávez vio nacer el movimiento antiimperialista más importante e ilusionante (y yo creo que honesto) de la Historia. Por eso a nuestros grandes periódicos les da tanto pudor resaltar esta amenaza militar de Trump a Maduro. Saben que ese titular no solo está retratando al desquiciado y desquiciante presidente pelirrojo. Ese titular los retrata a ellos, a su constante manipulación. La amenaza de Trump convierte a Maduro en víctima y no en verdugo, y eso no va con la narrativa que se han inventado sobre la revolución bolivariana. Por eso la callan o la asegundan.

Angela Merkel ha criticado la “errónea” dialéctica belicista que se ha establecido entre EEUU y Corea. Nada ha dicho, que se sepa, de esta otra baladronada del pelirrojo explosivo, que como está forrado confía en arreglar sus diferencias con Europa agarrando a la cancillera por el coño, como asegura que puede hacerle a cualquier mujer.

Pero yo creo que Trump se va desnudando, nos va desnudando. Al final va a ser una suerte que se haya convertido en el hombre más poderoso del planeta, pues es más fácil enfrentarse a un tirano sincero (Trump) que a un tirano hipócrita (Clinton, Obama). La amenaza de Trump a Venezuela nos viene a decir claramente quienes son los malos y quienes son los menos malos en esta película. Pero guardemos silencio. Borremos titulares. La revolución bolivariana no es una serpiente de verano. ¿Se sabe ya si los toreros o los toros han empezado una huelga de hambre en Palma?