Pedro Sánchez no es Excálibur

pedroPedro Sánchez ha irrumpido gloriosamente en nuestra vida política y nos sorprende día a día con su exquisito talento natural para decepcionarnos. Y dicen las marquesas que es un chico encantador. A mí también me lo parece. Este martes, sin ir más lejos, Pedro Sánchez llamó a Mariano Rajoy para asegurarle que, ante la crisis del ébola, el PSOE actuaría con “responsabilidad”. Que no pediría la dimisión de Ana Mato “por responsabilidad”. Y que el presidente siga leyendo el Marca sin tener que preocuparse por la oposición. Después Antonio Hernando, portavoz del PSOE en el Congreso, lanzó al ágora pública lo que Pedro Sánchez y Rajoy habían pactado por teléfono: “No es el momento de pedir responsabilidades”.

En clave groucho marxista, se podría afirmar que este PSOE de Pedro Sánchez nos dice que es “un acto de responsabilidad” no “pedir responsabilidades” a los irresponsables. O sea, que resulta que, en clave neosocialista cool, lo responsable ahora es no pedir la dimisión de los que trajeron el ébola desde África para hacerse publicidad gubernamental, a pesar de la oposición de infinidad de voces médicas, y a pesar de que habían desmantelado el único hospital español capaz de aislar el virus. Gracias a estos “responsables” el ébola ha saltado la barrera marina con Africa, y hoy se sienten vagamente amenazados 740 millones de europeos, que son asquerositamente hipocondriacos.

En vez de ser tan responsable ante los irresponsables, yo preferiría haber visto ayer viernes a Pedro Sánchez a las puertas del Hospital Carlos III, cuando Mariano Rajoy apareció en visita cosmética y fue despedido por los insultos y guantazos del personal médico al que había desamparado –primero— y criminalizado burdamente después. Si quieres acusar a un inocente, lo menos que puedes hacer es guardar con él las formas. Si algo no soportan las modernas clases oprimidas es la mala educación.

No digo yo que Sánchez tenga que exigir la dimisión de Rajoy, pues Rajoy nunca ha hecho nada y es el menos peligroso. Rajoy solo es peligroso cuando lee discursos que no entiende o en los que miente, pues en esos casos tose constantemente y puede contagiar el ébola si lo ha cogido en su visita de ayer al Carlos III. Que tal como están gestionando la cosa no me extrañaría.

Lo que sí me extraña es que el PSOE de Pedro Sánchez no exija, al menos, la dimisión de Ana Mato. Aunque sea por la boquita pequeña. Ana Mato se está yendo de rositas gracias a las rositas del logo del PSOE. Al no pedir la dimisión de Ana Mato, Pedro Sánchez mantiene “por responsabilidad” a una ministra irresponsable (ébola), corrupta consorte (Gürtel, su marido y el Jaguar), corta de luces (“los niños andaluces son prácticamente analfabetos”) y cobarde (el día 6 derivó a los médicos una pregunta periodística sobre si alguien debería estar dimitiendo…).

El otro día leí un tuit terrible: “Los españoles no le tenemos miedo al ébola porque ya hemos votado al cáncer”.

excaliburPedro Sánchez, con su responsabilidad ante los irresponsables, me hace añorar al perro Excálibur de Teresa Romero, sacrificado por orden de Ana Mato y del consejero dicharachero Javier Rodríguez. No es que yo conociera de nada a aquel perro, pero recuerdo a veces unas imágenes suyas muy tiernas en un balcón. La película no tenía sonido, pero se veía que Excálibur ladraba a la ciudad desde aquel balcón enrejado. Excálibur, a diferencia de Pedro Sánchez, al menos ladraba.