Opinion · Rosas y espinas

Los barones del PSOE

Mucho se habla de los barones del PSOE. De su influencia. De lo poquito o muchito que dejan crecer a Pedro Sánchez. Pero pocas veces se les otorga la palabra. De los barones del PSOE se sabe que son varones y que mandan mucho. Que pierden primarias en las urnas y remontan luego donde da la vuelta el aire, que es ese lugar de la democracia en donde el pueblo ya no computa.

A mí me gusta mucho escuchar a los barones del PSOE, pues son unos señores a los que todo el mundo hace caso antes de haberlos escuchado. O después de haberlos escuchado hace muchísimo tiempo. Y casi nadie repara, con lo divertido que está el armagedón ahora, en sus apocalípticas advertencias sobre los terribles dolores que sufriríamos si el PP dejara de gobernar. Líbrenos dios.

Si alguien quiere saber en qué rechinar de dientes y sodoma y gomorra caeríamos si no continuara gobernando el PP, que le pregunte a un barón del PSOE. El barón del PSOE te dirá que todo es imposible, que no entiende de aritmética, que la suma es menos democrática que la resta, que el PP, en minoría y en los juzgados, es más legítimo gobernante que el PSOE apoyado por una mayoría parlamentaria nacionalista y de izquierdas.

El otro día, en un programa de la tele, uno de los grandes barones del PSOE, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, dijo esto sobre cómo periodistas, monclovitas y representantes del pueblo deberíamos comportarnos ante el llamado conflicto catalán. “Los medios de comunicación, los gobiernos, los partidos políticos deberíamos aislar este asunto, dejarlo de lado, que sea la ley la que se cumpla en cada momento. A mí no me importa nada qué hace Puigdemont en el extranjero, no tengo ningún interés en seguir los pasos a ver si desayuna o no desayuna, a ver si besa la bandera o deja de besar la bandera. A mí esto me importa un pepino. No me importa nada. Y creo que ustedes deberían intentar hacer el esfuerzo de dejar este asunto de laó (lado). Aquí estamos ante un prófugo … Mientras Puigdemont no esté en la cárcel, todas las demás informaciones no me interesan nada … Pero yo creo que no tendríamos que estar detrás de  la pista para saber qué es lo que hablan o qué es lo que dicen o cómo va a dar una conferencia un prófugo”.

Como vemos, los barones socialistas no quieren estar muy informados.

Sigo con la cita: “Cuando el president del Parlament dice que quiere hablar con el presidente del gobierno, habría que intentar poner a cada uno en su sitio. Oiga usted. Usted representa el poder legislativo de Catalunya, y el presidente del Gobierno representa el poder ejecutivo de España. ¿Cómo quiere usted que el poder legislativo de Catalunya hable con el presidente del poder ejecutivo de España sobre el poder judicial? ¿Pero esto qué disparate es? No sé. Yo creo que, de vez en cuando, estos asuntos deberían servirnos, además de mofa, para hacer cultura política”.

O sea, que nuestro barón socialista considera inadmisible que hablen, insisto, que hablen, nuestros poderes ejecutivos, legislativos y judiciales. Es cierto que eso de hablar, señor Ibarra, se nos suele escapar de las manos. Somos socialistas y obreros. Y españoles. No estamos acostumbrados. Qué “disparate” -lo dijo usted- eso de hablar.

Ítem más: dice Ibarra: “No me interesa lo que diga ese prófugo en una conferencia, honradamente. Y yo creo que los españoles tendríamos que intentar hacerle comprender a los medios de comunicación que, o cambian de tema, o cerramos la radio y la televisión, y cada vez que ustedes hablen de Puigdemont yo voy a apagar la televisión o apagar la radio”.

Lo dice uno de los grandes barones socialistas: ¡cerrad este periódico, apagad la televisión. Un prófugo anda suelto! Con este discurso, dan unas ganas irrefrenables de votar a Pedro Sánchez. Sin ira, libertad.

Se ha hablado mucho del gilipollas de la banderita en Copenhague. El que quedó en ridículo al obligar a besar una bandera española a Puigdemont. Si un tipo o una tipa se hubieran acercado a cualquier concejal del PP en Girona y le hubiera instado, con esas formas, a besar una bandera catalana, hoy estaría detenido.

Si hay que tratar con gente así, prefiero a los de las banderitas españolas que a los barones socialistas. Son más fiables. Creo.