Opinion · Rosas y espinas

El tuitero absuelto

Me entero por la prensa de que la Audiencia Nacional acaba de absolver a un tuitero de 23 años. Nuestros jueces son unos flojos. A este ritmo, Mariano nos va a dejar una España de despiporre, sodomía y gomorreo. Cada día se nos pone más podemita el presidente, y de ahí a transformarse en Charles Manson hay apenas una calada de marihuana. Lo podéis documentar vosotros mismos leyendo cualquier columna del ABC.

El caso es que este delincuente de 23 años, hoy en libertad por el relajo con que el Gobierno desatiende nuestra Justicia, se enfrentaba a dos años de cárcel por retuitear una frase enaltecedora de ETA de José Miguel Beñarán Ordeñana Argala, implicado en el asesinato de Carrero Blanco y, a su vez, volado en 1978 por una bomba justiciera del Batallón Vasco Español (papá del terrorismo de Estado que alcanzaría sus más altas cotas artísticas y democráticas con el GAL).

Consideran estos jueces descocados de la Audiencia Nacional que aquel retuit de Kailet P. ya no contiene enaltecimiento del terrorismo, pues la banda terrorista vasca está inactiva desde 2011.

Lo cual que el peligroso Kailet P., el Keyser Söze del pajarito azul, está hoy en la calle lo mismo que cualquier cristiano. Después del entusiasmo popular que despertaron entre los españoles las condenas a raperos, tuiteros, yayoflautas y otros neoterroristas, uno piensa que esta absolución puede hacer mucho daño a las expectativas electorales del PP. Pero es que el partido del gobierno, con mil imputados, no tiene tanto personal como para tutelar a todos los jueces de España, y además existe el peligro de que el heraldo popular sea encarcelado, nada más pisar juzgado, por cualquiera de esos asuntillos aislados que afectan al partido del Gobierno.

Como todo el mundo sabe, Mariano Rajoy sí charló personalmente con los magistrados del Tribunal Constitucional antes de la admisión a trámite del recurso, interpuesto por el propio Gobierno, contra la resolución del president del Parlament de Catalunya con el tema del procés, como ha denunciado Jueces para la Democracia. Eso no es injerencia, sino charla casual dentre dos apóstoles de la separación de poderes.

En el caso del tuitero Kailet P., nuestro amado líder se despistó, se durmió en los jardines de Cuelgamuros, abandonó España a su suerte y no acudió a la AN a explicarle a los togados cómo se sentencia como dios manda en este país. No se puede estar en todo.

Con tanto laissez faire, Rajoy se ha comportado en este asunto como un Montesquieu perezoso, y así no es de extrañar que la Comisión Europea sitúe a España como tercer país a la cola de los 28 en confianza en la Justicia. Le ganamos solo a Bulgaria y Eslovaquia, como en Eurovisión.

Este absolver sin ton ni son a peligrosos tuiteros es lo que provoca que, según el mismo informe, el 58% de los españoles no considere nuestra Justicia independiente. ¿Cómo va a ser un juez independiente sin el consejo cálido y cercano de Mariano in person? La alarma social está servida, y las víctimas del ciberterrorismo, como Pablo CasadoRafael Hernando, viven hoy con más desazón que ayer.

De nada vale la vindicación de la cadena perpetua revisable si no cuidamos estos detalles. Como todo el mundo sabe, aquí la demanda popular es de pena de muerte revisable, pues ya es posible criogenizar al reo tras el garrote vil y, dada la gran inversión española en ciencia de los últimos años, resucitarlo en caso de que la pena se revise dentro de un par de lustros. A ver si Rafaelillo Catalá me compra la idea. Sinceramente, no me extrañaría.