Opinion · Rosas y espinas

Arantxa Torres

Resulta que la secretaria de Estado de Comunicación, o sea, la encargada de coordinar todo lo que se nos dice al populacho sobre consejos de ministros, bombardeos de Irak y otras minucias, ha hecho por una vez bien su trabajo. Carmen Martínez de Castro nos ha resumido en dos palabras a los españoles lo que piensa de los pensionistas este Gobierno del PP: “Os jodéis”.

Aquel clamoroso “que se jodan” de la diputada Andrea Fabra en el Congreso, cuando la mayoría absoluta del PP aprobó en 2012 recortar marquesamente las ayudas a los parados, es un arpegio del viento en un arpa comparado con lo que nos ha desvelado esta dama, que se dedica mayormente a sus labores en la Secretaría de Estado de Comunicación: resumiendo, es la que escribe lo que Rajoy nos lee en el plasma.

La revelación se produjo en Alicante, ciudad de pocos milagros, cuando el alcalde recibía berlanguianamente a Mr. Rajoy en un paso de cebra que da a la puerta del ayuntamiento. Rajoy es el único presidente del planeta al que es correcto recibir sobre un paso de cebra. Alguien graba la escena. En la calle, mesnadas de pensionistas abuchean a Rajoy por no se sabe qué razones, quizá solo porque ya no hay obras que mirar, ni libros que leer, ni luz en casa.

Entra en plano de la escena una mujer teñida de rubio, con gafas aparentemente más caras que sus ojos, amplia sonrisa de dientes súper dentífricos y florido pañuelo al cuello que la protege de los rigores de la primavera. La cámara la ve muy contenta, casi saltarina, abeja en mayo.

Es Carmen Martínez de Castro, Caracas 1961, periodista, secretaria de Estado de Comunicación, más de cien mil pavos al año pagados con los impuestos de los pardillos, voz y pluma de nuestro amado líder gallego.

Carmen Martínez se acerca a un hombre con gafas. Parecen colegas. Ni se saludan. Se nota que se conocen tanto que ya no lo necesitan. Ella, riendo, le dice, refiriéndose a los pensionistas que protestan: “¡Qué ganas de hacerles un corte de mangas de cojones y decirles: pues os jodéis!”. Y entonces los dos entran en carcajada, y es comprensible: no se puede negar que la frase nació radiante de fineza, gramática e ingenio. El de las gafas debe de ser un subalterno, calculo, pues se ríe demasiado, se medio tapa la boca y parece susurrarle a la descocada secretaria de Estado: “Que están detrás”.

Y estaban detrás.

La escena grabada fue censurada por la Televisión Española, la casa de todos y tal, y la editora de informativos de la TVE valenciana ha dimitido para no tragar con más censura. Esta periodista se llama Arantxa Torres, por si a alguien le interesa.

La otra periodista de esta historia, Carmen Martínez, no ha dimitido. Lo primero porque no hay más sitio en los tanatorios de Génova, pues aun están todos los funerarios con máster de Pablo Casado incinerando los restos ignífugos de Cifuentes. Y, lo segundo, no dimite porque no le da la gana. Buena es ella.

–Es un comentario jocoso con un amigo dentro de una conversación privada–, se ha disculpado.

Pues eso es lo que nos preocupa, doña Carmen. Que en privado nos hagan objeto de comentario jocoso. Lo que nos ha venido a revelar la secretaria de Comunicación es que en el Gobierno y satélites cercanos se hacen estos chistes, se convierte a los pensionistas empobrecidos y a los parados en objeto de “comentario jocoso” habitualmente, con serena naturalidad. Será para aliviarse del estrés que supone desvelarse tanto y tanto por el pueblo.

No sé si ya os he comentado que una periodista de TVE dimitió porque la cadena pública censuró difundir este ducumento videográfico de indudable interes zoológico. Se llama Arantxa Torres, insisto, por si a alguien le interesa.