Tags: Ejército John Felipe Moreno Meneses servicio militar¿No os pasa con Aznar que parece que os lee el pensamiento para defender, sea cual sea el tema, la postura exactamente contraria a la vuestra? Ya puede ser la energía nuclear, la crisis económica, los Estados Unidos, el control sobre las finanzas, Mariano Rajoy, Esperanza Aguirre o Zapatero por supuesto… cualquier cosa. Tú te formas una opinión equis y a continuación sale Aznar en la tele y como un trasgo gruñón dice lo contrario de lo que has pensado. A mí esto me ha sucedido hasta con la mili. Fue Aznar, recordémoslo, el que en un arranque de populismo suprimió en 2001 el servicio militar obligatorio. Había entonces todo un movimiento de objeción de conciencia, y un montón de gente joven que sin llegar a ser objetora recibió con alegría la noticia. Un partido de derechas tomaba la decisión que nunca se atrevieron a tomar los socialistas. No tardamos en comprender por qué. En los tiempos de mi abuelo, en las guerras de África, Cuba y Filipinas, el servicio militar era obligatorio, pero los ricos podían pagar a un pobre para que los sustituyera. Había una copla: “Si te toca te jodes,/que te tienes que ir,/ que tu madre no tiene/ dos mil reales pa ti,/ a la guerra del moro a que luches por mí”. Aznar suprimió la mili de modo apresurado, sin comprobar si había profesionales suficientes para cubrir las vacantes que iban a dejar los soldados de reemplazo. El resultado de aquella imprevisión es que nuestro Ejército, ese que llamamos profesional para acallar nuestra mala conciencia, se nutre como en el siglo XIX de pobres como el colombiano John Felipe Moreno Meneses, gente que no tiene dos mil reales y tiene que luchar en la guerra del moro por vosotros, por Aznar y por mí.
Tags: Almacén Temporal Centralizado cementerio nuclear jueza SerranoMe extraña que en su deriva folclórica el PP no haya sugerido el Palacio de la Moncloa como un posible emplazamiento del cementerio nuclear. Como diría la jueza Serrano con su proverbial finura, que Zapatero se meta los bidones radiactivos por donde le quepan. De todos modos, hay que recordar con más insistencia, ahora que los pronucleares están en plena ofensiva, que si no existieran centrales los cementerios de residuos no supondrían ningún problema. Claro que la cosa del cementerio tampoco hubiera pasado a mayores si no existieran nuestros decimonónicos partidos políticos, que no admiten la divergencia ni la democracia en su interior. Con unos partidos a la estadounidense, el conflicto se hubiera plantado en términos inversos: habría un montón de pueblos compitiendo entre sí para obtener las ayudas asociadas a la concesión de este Almacén Temporal Centralizado, que tiene un nombre digno de Orwell. Como ha dicho el corregidor de Villar de Cañas, una cosa es ser político y otra ser alcalde de tu pueblo. Mientras que los alcaldes intentan solucionar problemas, los políticos se dedican a crearlos. La ubicación del TAC tampoco hubiera sido noticia si la administración española estuviera organizada de otro modo menos chapucero. El sacrosanto Estado de las autonomías no ha descentralizado el aparato burocrático. Si acaso lo ha reducido. Las comunidades uniprovinciales han salido ganando, pero Andalucía o Catalunya son ahora Estaditos con centro en Sevilla o Barcelona. A cambio de esta falsa golosina el sistema ha fomentado un egoísmo territorial y una insolidaridad nauseabunda. Parecemos una urbanización de paletos y nuevos ricos que aunque producen basura maloliente, no quieren el contenedor frente a la puerta de su dúplex.
Tags: inmigración ley de extranjería Torrejón de ardoz Vic XenofobiaHola, amigos, hoy estoy aquí para explicaros cómo se puede organizar un buen conflicto racial, con muertos y todo, en un país donde en principio no hay ningún problema de racismo. Lo primero que tenéis que saber es que no importa que un problema no exista: si vuestros políticos, los políticos que habéis votado, son verdaderamente unos malnacidos, sabrán perfectamente cómo encabronar al personal. Bien, dicho esto, pongámonos manos a la obra. Lo primero que necesitamos es una buena crisis económica. Si es de origen financiero, mejor, porque la gente no se atreve a quemar bancos, y entonces tiene una rabia, así, como latente, que no sabe qué hacer con ella. No la apaguéis, que luego nos será muy útil, ya veréis. Bien, tenemos la crisis y tenemos los políticos malnacidos, alguno de ellos con aspecto de persona respetable. Ahora sólo hay que esperar un año o dos a que a la gente se le vaya acabando el paro. Y entonces viene lo más importante. En cuanto el político malnacido detecte el más mínimo indicio de malestar social, tiene que salir a la palestra y decir en nombre de la Responsabilidad y de la Seguridad y de la Bondad: oye, ya está bien de empadronar inmigrantes ilegales, que nos quitan las plazas del cole, abarrotan la sanidad pública y se comen todo el turrón. Y entonces la gente, que hasta ese momento no se había planteado nada de eso y pensaba que todos estamos jodidos, pero que más jodidos están los inmigrantes ilegales, esa misma gente empezará a mirarlos como la causa de todos los males (junto a Zapatero, claro). Y aquí es donde se puede utilizar la rabia que no hemos usado contra los verdaderos causantes de nuestro mal. Se sopla un poco, que soplen todos los políticos malnacidos, y ya veréis cómo prende.
Tags: bancos Haití Munilla Torrejón de ardoz Vic¿De qué escribirían ustedes hoy? ¿De los derechos de autor y la ley antidescargas? ¿De los viajes de la trama Gürtel? ¿De Munilla, un tío duro que no se deja impresionar por terremotos ni mariconadas? Cuando yo hice la primera comunión el cura habló de los negritos del África Tropical. Como era socialdemócrata dijo que los niños que estábamos allí vestidos de monjitas y marineritos no debíamos olvidar que había otros niños en el mundo que pasaban mucha hambre. Esta leve referencia al sufrimiento irritó a muchos familiares. No podían amargarnos el día más feliz de nuestras vidas, decían, aludiendo a cosas tan desagradables. A veces he incluido episodios de pésimo gusto en mis novelas y me lo han afeado. Me han dicho: ya sabemos que esas cosas tan horribles suceden, pero cuando leemos un libro queremos olvidarnos de lo feo que es el mundo. Supongo que en las redacciones de los periódicos, en las televisiones, dudarán si publicar esas fotografías de brazos asomando entre los escombros, si emitir esas imágenes de cadáveres despatarrados, unos encima de otros, con los culos en pompa. Si no lo haces, estás ocultando la realidad. Pero si te pasas, eres morboso. Yo las pondría todas, cuanto más explícitas, mejor. Y regalaría gafas para verlas en tres dimensiones, como en Avatar. Qué ingenuo soy: cómo si el cine de catástrofes y los videojuegos violentos no hubieran cumplido su función social: la de hacernos creer que los pobres apilados son dibujos y los que gritan al cielo, buenos actores. Por favor, compañeros: investigad si los ayuntamientos de Vic y Torrejón de Ardoz están enviando ayuda humanitaria a Haití. Y si los bancos que se ofrecen para tramitar las donaciones cobran comisiones por las transferencias bancarias.
Tags: Alfonso Guerra Estatut José Montilla Tribunal constitucionalHabía niños que después de Reyes se bajaban a la plaza con el balón que les habían echado, y jugábamos todos. Algunos se convertían en pequeños tiranos. Se tenía que jugar a lo que ellos decían. Los equipos por ejemplo los hacían ellos, y si a mitad del partido se les contradecía en un penalti o en una falta, se marchaban con el balón a casa y nos dejaban a todos colgados. Había reglas claras, pero ellos se arrogaban el derecho de modificarlas durante el juego si se veían perjudicados por ellas. Tenían poder y lo sabían. Y lo usaban. Pienso mucho en el comportamiento de aquellos niños mimados cuando veo en la prensa algún tráiler de esa película de suspense que está a punto de estrenarse titulada “El fallo del Estatut”. En el último tráiler que he visto salía el término nación aplicado solamente a España. Entonces iba Montilla y enviaba una carta a 200 entidades catalanas para reclamar una respuesta unitaria contra el fallo. Y justo en ese momento salía Alfonso Guerra y decía que los políticos catalanes estaban en la estratosfera. Era súper emocionante. A mí el Constitucional no me parece sagrado. Ni la Constitución tampoco. Ni España. Ni Catalunya. Ni el Estatut. El juego en cambio sí me lo parece. Cualquier juego. Y más que el juego, ese momento solemne en el que los jugadores aceptan las condiciones y se disponen a jugar. Era entonces, pensaba yo, cuando los dueños del balón tendrían que haber impuesto sus condiciones, no a la mitad del partido, cuando les hacían falta o les pitaban penalti. Los estoy viendo enfadarse, ponerse el balón bajo el brazo, subirse a casa de morros y dejarnos a todos tirados. Qué tramposos.
Tags: Enrique Lynch juez Serrano libertad de expresión violencia de géneroLa teoría del entorno sigue haciendo estragos. Ya saben en qué consiste: no sólo es culpable el que comete un delito, sino también el que lo justifica con la palabra. O incluso el que no lo condena. Con esta teoría puedes acallar las opiniones que no te gusten sin dejar de ser un demócrata y un adalid de libertad de expresión. Antes de que el genial hallazgo empezara a funcionar en nuestro inconsciente colectivo, estábamos atados de pies y manos. Si Fulano decía algo que no nos gustaba, no podíamos amenazarlo para que se callara, teníamos que refutarlo. Y muchos desaprensivos se aprovechaban de esto para decir lo que les daba la real gana. La teoría del entorno nos ha dado armas para defendernos de quienes abusan de la libertad. Ahora si alguien dice algo que no conviene o que no queremos oír por la razón que sea, no tenemos que fusilarlo o meterlo en la cárcel como se hacía antes. Le aplicamos la teoría del entorno, que es más aséptica, y el tipo queda junto a su opinión socialmente desacreditado. Sucedió con el artículo “Revanchismo de género” (Enrique Lynch, El País 19-11-09) y ha vuelto a suceder con Francisco Serrano, titular del Juzgado de Familia número 7 de Sevilla, que también ha dado su opinión. ¿Qué opinión?, preguntarán ustedes. Da igual, respondo yo, su opinión sobre cierta ley. La opinión de Serrano no es compartida por al menos 22 organizaciones de toda España. Estas organizaciones han solicitado al CGPJ la apertura de un expediente disciplinario contra Serrano por pensar así. La representante de la Federación de Mujeres Progresistas ha dicho que Serrano, “amparándose en los medios, sigue haciendo daño a las mujeres puesto que se comporta como cualquier maltratador”.
Tags: Aminatu Haidar Barajas cambio climático copenhague ruidoAminatu Haidar estará ahora con los suyos, en El Aaiún. La presión de Francia y Estados Unidos ha conseguido que lo que parecía una inevitable tragedia se haya quedado en un cuento de Navidad con final feliz: el individuo ha prevalecido sobre los intereses del Estado. No siempre es así. Generalmente no es así. Lo normal es que la razón de Estado, el bien común (que suena más humanista), pase por encima de las personas. Lo que estos días está sucediendo en Copenhague puede verse de este modo: como una lucha entre los Estados y la gente de carne y hueso. “La tierra no pertenece a nadie. Sólo al viento”, ha dicho Zapatero en la cumbre. ¿Quién le habrá escrito esa mentira tan boba? La Tierra pertenece a las criaturas que habitan en ella. Vamos, no es que la Tierra les pertenezca, es que son la Tierra. Los animales. La gente. Frente a ellos se alza la razón de Estado, un entramado de intereses económicos a menudo incompatible con su bienestar. En el caso de Aminatu Haidar han vencido las personas, pero en la lucha contra el cambio climático van venciendo los Estados. Y no creo que el desenlace final cambie en las próximas horas. El Estado siempre tiene razón. Y nunca pierde si no quiere perder. Que se lo pregunten a los vecinos que viven cerca del aeropuerto de Barajas. Denunciaron al Estado por incumplir sus propias leyes contra el ruido. Dos tribunales les han dado la razón y han obligado a disminuir las molestias. Pero el Estado ha puesto sus intereses económicos por encima del bienestar de estos vecinos, y ha decidido cambiar la ley. Si te molesta el ruido, viene a decir el nuevo texto, te jodes. La Tierra no pertenece a nadie, solo al viento. Viva Haidar.
Tags: Aminetu Haidar derecho a la vida josé blanco
Los especialistas en Derecho consultados por los periódicos no se ponen de acuerdo sobre la legalidad de alimentar por la fuerza a Aminetu Haidar en el caso de que pierda la conciencia. Unos consideran que el Estado no puede imponer la obligación de alimentar a una persona que ha manifestado conscientemente la voluntad de no hacerlo. Otros acuden a una filigrana para justificar la alimentación forzosa: como una persona inconsciente no puede expresar un hipotético arrepentimiento, el Estado está obligado a garantizar su derecho a la vida. Y en este punto traen a colación los consabidos ejemplos de los grapos alimentados contra su voluntad y el de De Juana Chaos, a quien no se le permitió seguir con su huelga de hambre en prisión.
Hay muy pocas razones por las que yo me pondría en huelga de hambre. Prácticamente ninguna. Quizás el único motivo que me llevaría a tomar una decisión como esa sería precisamente la que está sufriendo Haidar: la prohibición ilegal de regresar a mi casa y vivir con mi familia. Pero si alguna vez llegara el caso, me irritaría mucho que el Estado, como pedía José Blanco, ministro de Fomento, saboteara mi protesta invocando el valor supremo de la vida humana y ocultado la verdadera razón: el terror del Gobierno a que esta muerte le complique la vida.
La vida es un derecho de las personas, pero no una obligación. Y, la verdad, no sé a quién temo más, si a los que consideran que mi vida le pertenece a Dios y que yo no tengo ningún derecho a decidir cuándo termino con ella, o a los pseudoprogresistas que bajo una coartada humanitaria consideran que la vida de Aminetu Haidar es una cuestión de Estado.
Tags: crucifijos desempleo Iglesia católica internáutas piratería
En un país con 4 millones de parados no son los desempleados quienes ponen en apuros al Gobierno, sino los dos colectivos que más teme Zapatero después de los socialistas catalanes: los católicos y los internautas. Ambos le han acusado de recortar las libertades, y ambos han conseguido en menos de 24 horas que el presidente rectifique.
El malestar de los católicos está causado por un fallo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, según el cual no debe haber símbolos religiosos en los colegios públicos. España debería acatar esa sentencia, y así lo ha pedido la Comisión de Educación del Congreso con el voto de ERC y del PSOE. Los católicos se han movilizado contra lo que consideran un atropello. La democracia, ha dicho Rouco, funciona “con la libertad y no con la imposición”. Asustado por lo que se le venía encima, Zapatero ha dado marcha atrás y ha asegurado que la retirada de crucifijos no está dentro de sus planes.
El malestar de los internautas, como se sabe, está causado por la inclusión en el anteproyecto de ley de economía sostenible de una disposición final para proteger la propiedad intelectual. Lo que les ha puesto en pie de guerra ha sido la creación de una comisión con potestad para cerrar aquellas páginas web que faciliten descargas ilegales de contenidos sujetos a derechos de autor. Efectivamente, una comisión como esta, sin tutela judicial, es un ataque a las libertades fundamentales y una puerta abierta a la censura. Asustado por la rapidez y la efectividad de la protesta, Zapatero ya ha dicho que será un juez y no un particular quien decida sobre los cierres.
Y ya está. Aquí paz y después gloria.
Tags: Catalunya Estatut estatutos de autonomíaComo tengo familia y amigos catalanes, lo primero que hice nada más leer el editorial famoso fue llamarlos y preguntarles que cómo estaban. ¿Era alta la expectación? ¿Estaban preocupados o, para emplear la expresión del editorial, algo más que preocupados? ¿Tenían la sensación de estar asistiendo al menoscabo de su dignidad? Salvo en casa de mi primo, el recurso del Constitucional no solía ser el tema de sus conversaciones a la hora de la comida. Confirmé la impresión que siempre he tenido desde que empezó la reforma de los estatutos: que la movida iba de arriba abajo, y no de abajo arriba, como sucede en los procesos verdaderamente democráticos. Que las preocupaciones de la gente iban por un lado y los intereses de la clase política (en donde incluyo a los periodistas) iban por otro. Necesaria o no, la reforma de los estatutos nunca fue un anhelo popular que los partidos canalizaran, sino una demanda de los políticos artificialmente inducida en los ciudadanos. Nada de dignidad de los pueblos: sed de poder envuelta para regalo. Los números son tercos: del 50% que acudió a las urnas, el 74% fue favorable. Eso significa que el 37% de los ciudadanos catalanes votó a favor de su Estatut. Y no hablo solo de Catalunya: en Andalucía, donde vivo, las estadísticas fueron aún más pobres. Esto en mi pueblo se llama desinterés. Pero no importa, el desinterés puede transformarse en fervor. La historia está llena de ejemplos. Sólo se necesitan políticos hábiles que sepan meter el dedo en la llaga y manipular los bajos instintos que todos llevamos dentro.