Esta columna no trata del caso Gürtel

17 Oct 2009
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No sé si son 80, pero el caso es que pasados unos años tras la muerte de un autor, sus propiedades (las intelectuales sólo) son expropiadas. Yo, que soy parte interesada, digo desde esta columna que sí, que estoy de acuerdo con este mundo feliz, en donde todo es de todos. Una cuestión de orden: ¿no sería más provechoso para la sociedad empezar esta socialización de propiedades no por las intelectuales, sino por las otras, por las propiedades de verdad? Que en 2016 la obra de García Lorca pertenezca a todo el mundo es… bonito, por usar una expresión de Francisco Camps. Pero que a los 80 años de la muerte de la duquesa de Alba o del patriarca Botín todas sus propiedades engrosaran las arcas públicas sería precioso. Quien gobierne podría repartir no 400, sino 400.000 euros a cada uno, financiar leyes de dependencia y proteger a los atuneros vascos con dinero español, como pide el PNV. Pero, bueno, esto es otro asunto. Yo de lo que quiero hablar es de la Feria del Libro de Franckfort, que se celebra estos días y que ha declarado abierta oficialmente la era del libro electrónico. Esto significa que los problemas de piratería que se ceban ahora con la industria cinematográfica y musical están llamando a la puerta de la industria editorial. No sé si los defensores de las descargas gratuitas de canciones por internet se aplicarán con la misma convicción a defender el expolio de los escritores, argumentando… argumentando ¿qué? Los escritores por fortuna no cantamos en público y las editoriales no son las discográficas. La coartada empleada con la música aquí no sirve, amiguitos del alma. Espero ansioso los argumentos que intentarán legitimar el robo. Mira tú, al final acabo hablando de la Gürtel.

33 comentarios

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  • Comentario por lodicecincinato

    17/10/2009 @ 10:04

    No me gustan los chorizos. ¡No señor!, salvo en rodajas y dentro de un bocadillo. Los corruptos a la cárcel sean socialistas de izquierdas o socialistas de derechas. Ahora hablar un poco del caso Faisan (el del chivatazo a los etarras), no me seáis sectarios y cansinos.

    ¿O es que no os importa las puntillas que se están dando a esta democracia?

    www.lodicecincinato.blogspot.com

  • Comentario por Joan Vecord

    17/10/2009 @ 12:11

    ¡Hombre, ya tenemos a nuestro Ramoncín de las letras! Bienvenida sea la piratería también con los libros. Viva la cultura libre. Viva los escritores que escriben para ser leídos y no para ganar dinero. Nadie nos obliga a escribir. Escribimos (literatura) porque nos gusta expresarnos con palabras. La piratería no atenta conta los escritores ni contra la literatura (al revés, la promueve), sino contra la industria editorial.

  • Comentario por ¿Ramalazo antivasco?

    17/10/2009 @ 13:29

    ¿Proteger a los atuneros vascos con dinero español?¡Amos, anda! Según el Concierto Económico, el País Vasco abona religiosamente los gastos comunes, como, precisamente el ejército. Y no veo ninguna contradicción para que los vascos no quieran ver al ejército en su país pero pidan les defiendan en aguas internacionales que pa eso les pagan.
    Otra cuestión es mi postura personal que me parece que los piratas son los barcos que esquilman las aguas de ese país y desembarcan productos tóxicos en sus costas. Pero lo Cortés no quita lo Pizarro.

  • Comentario por Una

    17/10/2009 @ 20:02

    ”La piratería no atenta conta los escritores ni contra la literatura (al revés, la promueve), sino contra la industria editorial.”

    ¿Ah no? ¿Y los traductores? ¿Y los correctores? O sea, en general toda la gente que hace posible que parásitos como tú tengáis algo que llevaros a las manos… a esos, que les den, ¿no? Qué pena de país.

  • Comentario por Joan Vecord

    17/10/2009 @ 20:45

    Para ”una”. Redundas precisamente en lo que yo decía: no afecta ni al escritor (entendiendo al que escribe por pasión, no por dinero) ni a la literatura, sino tan sólo a la industria editorial y a todos aquellos oficios que han surgido a su alrededor para justificar y dar trabajo a tantos licenciados en Filología o carreras similares.

    Y, disculpa, pero estar contra la mercantilización de las letras (y, secundariamente, a favor de la piratería) no tiene que significar automáticamente ser un parásito. Existen multitud de proyectos de liberalización (y, por ende, verdadera divulgación) de la cultura que viven de la acción de VOLUNTARIOS como yo. Para poner tres ejemplos: el GUTENBERG PROJECT para textos, el LIBRIVOX para recitados y la red de traductores TLAXCALA (búscalos por el Google). Además, yo personalmente me entretengo en traducir al catalán artículos del pensador madrileño Santiago Alba Rico en el blog www.albaricoencatala.blogspot.com

    Pero son cosas que se hacen por ”amor al arte”, concepto que muchos creo que no queréis (o ni tan siquiera podéis) entender. La edición en MP3 de un obra de Chesterton que en LIBRIVOX hacen gratis un par de voluntarios, vosotros la harías al módico precio de 6.000€, en justa consideración por vuestras aptitudes profesionales (¡faltaría más, verdad?).

    Perdona que te devuelva el piropo, pero para mí está claro quienes sois los verdaderos parásitos del mundo literario. Y el e-book va a resultar un fantástico pesticida.

  • Comentario por Neskane2

    17/10/2009 @ 22:43

    La manifestación de hoy es un caso fragante de vergüenza ajena, como todas las que convocan estos profesionales de la manipulación y el crimen. . Defensores de la vida un día y segadores de la misma cuando les conviene, como hace 70 años. ¿Desde cuando a un fascista le ha importado el ser humano? Ni siquiera creen en sus madres. Veamos. El modus operandi es el mismo que el del desfile ese de las fuerzas armadas, nombre mutado del día de la VICTORIA. El día después del desfile, salen las voces de los “demócratas de toda la vida” recomendando que HAY QUE OLVIDAR ELPASADO, no hurgar para descubrir donde fueron cobardemente abandonados y darles un enterramiento digno, aquellos 300.000 seguidores republicanos que tenían mas derecho a la vida que nadie y estos desalmados hoy defensores de no se que vida, salen a hacer el ridículo para ocultar sus crímenes y presentarse como defensores de Dios y sus Leyes en la tierra. Fachas e Iglesia fueron, son y serán los auténticos causantes de muerte y destrucción en nombre de su dios.. Pero ¡ay madre!, llega otra vez el día fatídico 12-10-09 y vuelven a organizar el mismo SARAO de todos los años, para recordarte su parte en los acontecimientos victoriosos que aplastaron a los rojos, mediante algaradas armadas, pero no se lo pierdan, en este caso, ¡PARA QUE NO LO OLVIDES JAMAS!

  • Comentario por Fétido

    17/10/2009 @ 23:42

    Pues por mi parte no tienes por qué preocuparte, oye. No pienso descargarme ni una sola letra de tu obra.
    De nada.

  • Comentario por Uno

    18/10/2009 @ 10:04

    Para Joan Vecord

    Doy por hecho que todo lo haces gratis. Pero entonces ¿de qué comes? ¿Papá y mamá? ¡No me digas que cobras por tu trabajo, parásito!

  • Comentario por Una

    18/10/2009 @ 13:02

    Joan Vecord: ¿en qué trabajas? ¿Cobras por tu trabajo? ¿De qué comes? Verás, yo tengo la malísima costumbre de querer comer todos los días. Y sí, como porque traduzco y traduzco para comer. Entre otras muchas cosas, claro. Tampoco te creas que da para mucho más. Tú y tu discurso barato y demagógico ya lo conozco: ¿irías a trabajar sin cobrar?

  • Comentario por Joan Vecord

    18/10/2009 @ 13:35

    Para Uno:

    Sin que parezca recochineo, trabajo en una… librería. Y no, no vivo de mis padres. Tengo 30 años, y vivo de mi sueldo en la librería, que no me llega ni para ser mileurista.

    No pienso entrar en una discusión sobre el modelo social más deseable (y no porque no sea interesante, sino porque a través de comentarios en un blog acabaría siendo bizantina), pero creo que me es necesario matizar unos pocos aspectos:

    (1) Ojalá no me fuera necesario trabajar para vivir, ni tan siquiera en la librería. Pero entiéndase ”no trabajar” en el sentido de ”no tener que trabajar para otro a cambio de un salario”, es decir, contra el trabajo asalariado. He de suponer (aunque quizás sea demasiado suponer) que como lectores de Público estáis mínimamente familiarizados con la jerigonza y la crítica marxista. Y deseo (aunque quizás sea demasiado desear) que vuestras aspiraciones contra las vergüenzas del mercado laboral no pasen por querer dejar de participar en él tumbados a la bartola en alguna playa paradisíaca. Eso sí que sería de parásitos (¡joder, qué obsesión que tenéis con el palabro!), puesto que vuestro trabajo lo estaría haciendo otro.

    (2) A falta de una revolución (que me permitiera poder dejar de trabajar para subsistir), las cambios hacia una sociedad más justa han de hacerse gradualmente, por lo que no me puedo permitir todavía la satisfacción de no tener que ganar dinero. En cualquier caso (y centrándonos en el tema), el actual debate sobre los derecho de autor es también sobre si queremos hacer otro paso adelante o, al contrario, un paso atrás. Y ponerle puertas al monte (controles anticopia) cuando la tecnologia (e-book, internet) nos permitiría a todos poder pasear libremente por él, es claramente un paso atrás.

    (3) Los libros son muy caros, y los autores sólo reciben una mínima parte de lo que cuestan. ¿Quién se lleva la mejor parte del pastel? Como casi siempre en nuestro capitalismo, los intermediarios, es decir, editores y distribuidores. Hace unos años estaba justificada su participación, puesto que los libros necesitan una base material (¡oh dios, de nuevo el viejo Marx!) para llegar de las manos del autor a las del lector (imprenta, publicidad, transporte, etc.), y eso costaba unos buenos euros, a parte de la tasa de beneficio para los empresarios, claro. Con las nuevas tecnologías (e-book, internet) se puede prescindir de todos los intermediarios, y hacer llegar la obra directamente del escritor al lector. Los que defendéis, pues, la escritura como oficio remunerado, dedicaos más bien a combatir las tasas que se quedan por la patilla los distribuidores, que son los verdaderos parásitos (al final le he cogido gustillo, ya veis, a esta palabra multiusos).

    (4) Hay también una última y esencial diferencia entre ganar dinero trabajando en una librería (o en una fontanería, o haciendo de bombero o de cirujano) que escribiendo un libro: la primera es una necesidad (y ahora no voy a entrar a criticar la de necesidades gilipollas que tenemos en nuestro capitalismo descerebrado), la segunda es una expresión artística. Y, a mi entender, nunca se debería mezclar el arte con el dinero. El arte es un lujo (en el buen sentido de la palabra), es la expresión de un individuo (o de un espíritu, o de una sociedad o de lo que queráis) que tiene las necesidades básicas cubiertas y puede trascender la simple subsistencia material para reflexionar y crear. Depender del arte para llegar a fin de mes es, a mi entender, una aberración. Y colaborar en todo el complejo industrial que el capitalismo está montando alrededor del arte, un gran paso atrás. La libertad se aleja en sentido contrario.

  • Comentario por Joan Vecord

    18/10/2009 @ 13:44

    Para Una,

    ”Verás, yo tengo la malísima costumbre de querer comer todos los días. Y sí, como porque traduzco y traduzco para comer.”

    O sea, que te ves obligada a traducir para poder comer, y prefieres alinearte y reforzar al sistema que te obliga a hacerlo. Discúlpame, pero en tales circunstancias prefiero ser demagogo antes que imbécil.

  • Comentario por Fétido

    18/10/2009 @ 14:11

    ”Pero que a los 80 años de la muerte de la duquesa de Alba o del patriarca Botín todas sus propiedades engrosaran las arcas públicas sería precioso.”
    Dí que sí. En 1930, la duquesa de Alba plantó una cosecha de uva y quiere seguir viviendo de ella. No hubo más cosechas desde entonces. Ni producto ni servicios ni intercambio comercial. Se han sentado a ver como esperar a que llegaran los royalties.
    Ítem más: estamos aburridos de ver como las propiedades conseguidas gracias a las ventas de la obra de Camilo José Cela o Juan Goytisolo han sido arrebatadas a sus familias y se han vendido para engordar las arcas públicas.
    ”Espero ansioso los argumentos que intentarán legitimar el robo.”
    Dice el ladrón que se ha dedicado toda su vida a leer libros en bibliotecas o prestados por amigos sin pagar un duro a sus escritores que fenecían por las esquinas de inanición a millardos…
    Si es que hay que ver…

  • Comentario por Una

    18/10/2009 @ 16:39

    No, no seas demagogo. No ”me veo obligada”, simplemente de entre todas las posibilidades existentes (he hecho un poco de todo, desde limpiar escaleras hasta empujar carritos llenos de libros en una biblioteca), la traducción es el trabajo más satisfactorio que he tenido. Pero según tú, resulta que tengo que traducir gratis (eso sí, tú seguirás cobrando tu sueldo en tu librería, por aquello de que las contradicciones sólo son aplicables a los demás pero a ti que no te toquen el chiringo). Por cierto, no toda la traducción es literaria ni todo es artístico: hay infinidad de personas que se ganan la vida traduciendo todo tipo de cosas, desde manuales de batidoras a los manuales de los bonitos teléfonos móviles y emepetreses que muchos sí estáis dispuestos a pagar. Pero claro: estamos ante lo mismo de siempre. El traductor, que se joda. Por imbécil.

  • Comentario por Una

    18/10/2009 @ 16:42

    Yo personalmente estaré encantada con la llegada del libro electrónico, siempre que se nos siga remunerando por nuestro trabajo y que no suponga un retroceso más en los ya bastante pisoteados derechos y condiciones laborales de traductores y correctores. Quienes encarecen el precio del libro son, como tú bien dices, los intermediarios; que sean ellos, pues, quienes se echen a temblar, ya que de de ellos no depende la creación de nada sino únicamente el inflado artificial del precio de la cultura. Pero me molesta enormemente que hables de los traductores como una especie a fumigar: tranquilo, que de eso ya se encargan las propias editoriales.

  • Comentario por Una

    18/10/2009 @ 16:45

    p.s. mucho antes (pero muuuuuucho antes) de que existiera Tlaxcala, yo ya traducía en la prehistoria de Internet para uno de los portales alternativos más importantes de habla hispana. Y es que ambas cosas son compatibles: querer comer, y diseminar cultura de forma gratuita.

  • Comentario por Joan Vecord

    18/10/2009 @ 19:17

    Para ”Una”:

    >.

    Precisamente es lo contrario de lo que me atribuyes: estando los dos bajo el mismo tejado (el mundo editorial) eres tú la que no quieres renunciar a tu chiringito. Yo abogo por un mundo más justo en el que los avances tecnológicos permiten el acceso gratuito a la cultura escrita, y lo sigo defendiendo a pesar de que suponga la desaparición de mi actual modo de subsistencia. Tú, en cambio, te opones a la desaparición del actual mundo editorial que te da de comer, por mucho que esté basado en unos cimientos injustos. [Bueno, doy por entendido que consideras una injusticia que del PVP total del libro el traductor se lleve un porcentaje mierdoso, pero doy por entendido también que prefieres que siga siendo así a que te quedes sin nada. Viva la injusticia, mientras uno le pueda seguir sacando tajada, no?].

    >.

    Pues entonces no sé de qué tienes miedo. Aunque las nuevas tecnologías hagan desaparecer la mayoría de los actuales sueldos que participan en la edición de un libro, aunque te quedaras sin trabajo de traductora, sencillamente ”no te verías obligada” a elegir un trabajo un poco menos de tu agrado. ;-) Y, según cómo se mire, tu postura es de lo más egoísta y conservadora: a la mierda el progreso, a la mierda la cultura libre, mientras yo conserve mi trabajo. Creo que deberías cambiar de periódico. ¿Has probado Libertad Digital?

    >

    Bueno, creo que precisamente ahí radica uno de los núcleos de la cuestión a los que antes hacía referencia. ¿En qué mundo de locos vivimos que un tío, para ganarse la vida, tiene que traducir manuales de batidoras? ¡No me jodas que lo hace por gusto! Oh, dios, es verdad, ya me acuerdo: cuando empecé a estudiar Filología (sí, no te asustes, lo hice) soñaba con el día en que llegaría a poder traducir las instrucciones de un vibrador… Ahora en serio. Considero que lo más normal debería ser no ahondar en las miserias de nuestro tiempo (y perpetuar este capitalismo esperpéntico), sino en encontrar soluciones. Puesto que encontrar un idioma de comunicación neutro y universal (esperanto, latín, inglés o el que sea) en el que poner como mínimo todas las instrucciones de todas las batidoras del planeta parece bastante utópico por el momento, ¿qué te parece hacer un ”cortar y pegar” a través del Google Translate?

    >.

    Me alegro de que veas tan claramente quién es el verdadero enemigo. Pero, ¿no te sorprende que los que llevan tanto tiempo pisoteándote los derechos se interesen ahora tanto por salir en tu defensa y se rasguen las vestiduras en defender unos oficios que han tenido malpagados? ¿No será que siguen pensando en su propio beneficio y que siguen teniendo en vuestra explotación su mayor fuente de ganancia? La salida no está en mantener este sistema de explotación, sino en tomar partido en favor de la desmercantilización de la cultura.

  • Comentario por Joan Vecord

    18/10/2009 @ 19:20

    [REPITO EL COMENTARIO, PUESTO QUE SE ME HA COMIDO LAS FUENTES DE ”UNA”]

    Para ”Una”:

    UNA: Pero según tú, resulta que tengo que traducir gratis (eso sí, tú seguirás cobrando tu sueldo en tu librería, por aquello de que las contradicciones sólo son aplicables a los demás pero a ti que no te toquen el chiringo).

    VECORD: Precisamente es lo contrario de lo que me atribuyes: estando los dos bajo el mismo tejado (el mundo editorial) eres tú la que no quieres renunciar a tu chiringito. Yo abogo por un mundo más justo en el que los avances tecnológicos permiten el acceso gratuito a la cultura escrita, y lo sigo defendiendo a pesar de que suponga la desaparición de mi actual modo de subsistencia. Tú, en cambio, te opones a la desaparición del actual mundo editorial que te da de comer, por mucho que esté basado en unos cimientos injustos. [Bueno, doy por entendido que consideras una injusticia que del PVP total del libro el traductor se lleve un porcentaje mierdoso, pero doy por entendido también que prefieres que siga siendo así a que te quedes sin nada. Viva la injusticia, mientras uno le pueda seguir sacando tajada, no?].

    UNA: No, no seas demagogo. No ”me veo obligada”, simplemente de entre todas las posibilidades existentes (he hecho un poco de todo, desde limpiar escaleras hasta empujar carritos llenos de libros en una biblioteca), la traducción es el trabajo más satisfactorio que he tenido.

    VECORD: Pues entonces no sé de qué tienes miedo. Aunque las nuevas tecnologías hagan desaparecer la mayoría de los actuales sueldos que participan en la edición de un libro, aunque te quedaras sin trabajo de traductora, sencillamente ”no te verías obligada” a elegir un trabajo un poco menos de tu agrado. ;-) Y, según cómo se mire, tu postura es de lo más egoísta y conservadora: a la mierda el progreso, a la mierda la cultura libre, mientras yo conserve mi trabajo. Creo que deberías cambiar de periódico. ¿Has probado Libertad Digital?

    UNA: Por cierto, no toda la traducción es literaria ni todo es artístico: hay infinidad de personas que se ganan la vida traduciendo todo tipo de cosas, desde manuales de batidoras a los manuales de los bonitos teléfonos móviles y emepetreses que muchos sí estáis dispuestos a pagar.

    VECORD: Bueno, creo que precisamente ahí radica uno de los núcleos de la cuestión a los que antes hacía referencia. ¿En qué mundo de locos vivimos que un tío, para ganarse la vida, tiene que traducir manuales de batidoras? ¡No me jodas que lo hace por gusto! Oh, dios, es verdad, ya me acuerdo: cuando empecé a estudiar Filología (sí, no te asustes, lo hice) soñaba con el día en que llegaría a poder traducir las instrucciones de un vibrador… Ahora en serio. Considero que lo más normal debería ser no ahondar en las miserias de nuestro tiempo (y perpetuar este capitalismo esperpéntico), sino en encontrar soluciones. Puesto que encontrar un idioma de comunicación neutro y universal (esperanto, latín, inglés o el que sea) en el que poner como mínimo todas las instrucciones de todas las batidoras del planeta parece bastante utópico por el momento, ¿qué te parece hacer un ”cortar y pegar” a través del Google Translate?

    UNA: Yo personalmente estaré encantada con la llegada del libro electrónico, siempre que se nos siga remunerando por nuestro trabajo y que no suponga un retroceso más en los ya bastante pisoteados derechos y condiciones laborales de traductores y correctores.

    VECORD: Me alegro de que veas tan claramente quién es el verdadero enemigo. Pero, ¿no te sorprende que los que llevan tanto tiempo pisoteándote los derechos se interesen ahora tanto por salir en tu defensa y se rasguen las vestiduras en defender unos oficios que han tenido malpagados? ¿No será que siguen pensando en su propio beneficio y que siguen teniendo en vuestra explotación su mayor fuente de ganancia? La salida no está en mantener este sistema de explotación, sino en tomar partido en favor de la desmercantilización de la cultura.

  • Comentario por Don tremendo

    18/10/2009 @ 20:34

    Hale, otro meando fuera de tiesto con los derechos de autor (que ni siquiera sabe distinguir propiedad física y propiedad intelectual).

    Le contestaría, pero dado que no conversa con sus comentaristas y que no somos para usted más que ruido de fondo, me conformaré con que me dé usted pena y asegurarme de no comprarle un sólo libro, al menos hasta que no pasen 80 años de su muerte.

  • Comentario por JAVIER E.

    19/10/2009 @ 09:44

    A Don Tremendo: Es una pena… ”Reconstrucción” es sublime.

  • Comentario por bodomias

    19/10/2009 @ 10:53

    ”…pasados unos años tras la muerte de un autor, sus propiedades (las intelectuales sólo) son expropiadas.”

    Amigo Orejudo (sin sorna), para que haya propiedad tiene que haber apropiación, es decir pasas de no tener a tener. Esta idea supone por sí misma que la propiedad no es un derecho natural. Esto funciona así con la propiedad de bienes tangibles. Otra cosa muy distinta son los intangibles (intelectual) de los que no cabe apropiación. A ver si nos informamos más y no estamos con las churras y las merinas a vueltas.

    No me gusta nada este rollito que os traéis ahora en Público. De hecho estoy dejando de leerlo asiduamente.

  • Comentario por Krigan

    19/10/2009 @ 11:32

    El que inventó la expresión ”propiedad intelectual” era un genio. Tan sólo con llamarlo así, ya muchos se ponen a confundir churras con merinas y a hablar de robos y expropiaciones. ¿Cómo queda el argumento si se le hubiera llamado ”monopolio intelectual”?

    En lo que sí estamos de acuerdo es en que los derechos de autor son una forma de retribuir el trabajo de alguien. Ahora bien, a mí no me siguen pagando ahora por el trabajo que hice el año pasado, y no veo porqué hay que seguir pagándole a nadie por un trabajo hecho hace décadas. Cuando tenga más de 65 años cobraré pensión, pero eso es porque cotizo a la SS, un autor es tan capaz de cotizar como cualquier hijo de vecino. Si de mí dependiera, la duración de los derechos de autor sería de 5 años desde la primera publicación de la obra.

    En cuanto a correctores y traductores, no son autores, y ya se les está pagando a tanto por trabajo (no por copia vendida), por lo cual no tiene ningún sentido que los traductores tengan derechos de autor. Ni lo son, ni se les paga como a tales.

    Modelos de negocio hay muchos, no es necesario recurrir siempre al cobro por copia. Por ejemplo, se pueden dar gratis los libros electrónicos, con publicidad insertada en sus páginas, como se hace en periódicos y revistas. Lo que no tiene mucho sentido es instaurar una dictadura, cargándose un buen número de derechos constitucionales, tan sólo para mantener un modelo de negocio insostenible con la tecnología actual.

    Otra cosa más. A día de hoy las copias bajadas del p2p no son gratuitas, en este país se cobra canon por copia privada. El día que se quite el canon, sí que podréis decir que la gente se hace gratis las copias privadas, pero a día de hoy nadie se está bajando nada gratis, salvo programas de ordenador, que para ellos no hay canon (ni derecho a copia privada).

  • Comentario por Uno

    19/10/2009 @ 14:43

    Para bodomias

    Gracias por tus explicaciones. Mira, yo escribo poesías, y me salen muy rápido, porque últimamente estoy muy inspirado. Antes de ponerme a escribir NO TENGO poesía, pero después de escribirla SÍ TENGO poesía. He pasado pues de no tener una poesía a tener una poesía. La poesía es mi bien. Y por cierto, cuando la imprimo es un bien tangible. Si quieres leerla, paga.

    Estás muy bien informado sobre los bienes tangibles e intangibles, sobre la propiedad, la apropiación y su puta madre pero después de leer tu comentario, sólo se me ocurre una pregunta: ¿Y? Si quieres leer mi poesía, bodomías, paga.

  • Comentario por Uno

    19/10/2009 @ 14:47

    Para Krigan.

    En la bodega de mi barrio hay un Ribera del Duero del 88. ¿Tengo que pagar por él? Es un trabajo hecho hace un huevo de años. ¿Crees que tengo derecho a coger la botella y pirarme a casa? ¿A partir de qué año podemos considerar las cosechas de vino un bien de la Humanidad?

    Gracias.

  • Comentario por Krigan

    19/10/2009 @ 16:54

    Para Uno:

    Ya estamos pagando por copiar tu poesía, la copiemos o no (leer una poesía nunca ha formado parte de los derechos de autor). Se le llama canon. Mientras siga existiendo el canon, cualquier pretensión de que no copiemos tu poesía es querer cobrar por algo sin que usemos ese algo.

    En cuanto al Ribera del Duero, vuelves a confundir propiedad con derechos de autor, por el simple hecho de que a los derechos de autor le quisieron llamar ”propiedad intelectual” de forma bastante interesada. Si se inventase una máquina de copiar botellas de vino, a coste casi cero, ¿tú te opondrías a que tal máquina se pudiese usar libremente?

    Para que entiendas la diferencia entre propiedad y lo que llaman propiedad intelectual:

    Propiedad: la botella de vino o el libro que contiene tus poesías.

    Propiedad intelectual (derechos de autor): el derecho a copiar o no la botella de vino o el libro. Si la copia es para uso privado del copista, el derecho a recibir un pago compensatorio (llamado canon) por tal copia privada.

    Como puedes ver, la mal llamada propiedad intelectual es un derecho mucho más amplio que el derecho de propiedad. La mayor parte de los trabajadores, ya sea por cuenta propia o ajena, no tienen tal propiedad intelectual con respecto al resultado de su trabajo. Un zapatero, por ejemplo, no tiene derechos de autor. Los fabricantes de vino tampoco. Si yo me pongo a hacer copias del Rivera del Duero del 88, a los actuales fabricantes no les queda más remedio que aguantarse y soportar la competencia.

    Por cierto, con la idea absurda de que los derechos de autor debieran ser eternos, resultaría ilegal publicar las obras de Homero, Cervantes o Shakespeare, dado que no se cuenta con el permiso del autor ni de sus herederos. Asimismo, buena parte de las películas de Disney también serían ilegales, dado que se basan en cuentos de los hermanos Grimm y otros autores a los que nunca se les pidió permiso (porque los derechos ya se habían extinguido). Y lo mismo para la película Troya y otro buen montón de películas, por supuesto.

  • Comentario por Uno

    19/10/2009 @ 18:14

    Para Krigan.

    ¿Sabes por qué los escritores tienen derechos de autor y los fabricantes de Ribera no? Porque la copia de un Ribera del 88 (estupenda esa máquina tuya de copiar vinos) es OTRO objeto, un vino diferente del primero. Si yo me bebo la primera botella y tú bebes la segunda nos estamos bebiendo caldos diferentes de la misma cosecha, pero diferentes. En cambio, una copia del libro Cien años de soledad no es otro objeto, sigue siendo el libro Cien años de soledad. Si quieres disfrutar con su lectura lo justo es compensar económicamente al autor.

  • Comentario por Fétido

    20/10/2009 @ 01:37

    Entiendo que mientras el común de los mortales debe esforzarse día a día, año tras año para ganarse el pan, la elite intelectual está dispensada de tales esfuerzos mecánicos. No sea que se hernien. Así que un par de libros y/o discos y a rascarse el culo y quejarse de lo chorizos y ladrones que son los putos mileuristas trabajadores del andamio.
    Bastante agradecido debería estar aquel que puede vivir de un trabajo con el que disfruta como para andar racaneando para ingresar unos miserables euros más.
    Me he marcado como tope a la generación beatnik. No compro nada más reciente por el simple hecho de que nada hay que merezca la pena más que lo escrito desde la Grecia clásica hasta los 50 del siglo pasado. Tengo suficiente como para pasarme leyendo diez vidas. Y me ahorro un pastón.
    Así que, por el que suscribe, ya pueden llorar los Orejudos, Bustamantes y demás artistas contemporáneos, que no verán un céntimo de mi bolsillo. Bueno, en alguna subvención, tal vez.

  • Comentario por Krigan

    20/10/2009 @ 11:39

    Para Uno:

    Diferentes botellas son diferentes objetos, lo mismito que diferentes ejemplares del mismo libro. Mi ejemplar del libro de García Marquez es diferente objeto que el ejemplar tuyo. Las copias son siempre diferentes objetos, diferentes soportes (o diferentes partes de un mismo soporte/dispositivo, como cuando hay 2 copias del mismo fichero en el mismo disco duro).

  • Comentario por Uno

    20/10/2009 @ 14:36

    Para Krigan

    Falso.
    Si te bebes el vino, beberás dos botellas, dos litros Tu hígado no me dejará mentir. Si te lees las dos copias, lees dos copias, pero solo lees un libro.

  • Comentario por Uno

    20/10/2009 @ 14:45

    Para Krigan

    Aunque leas dos copias, lees una sola novela. En el caso de Cien años de soledad, el creador del original y el de la copia, en los dos casos, es García Márquez. En cambio, si clonas el Rioja, el autor de la primera botella es Bodegas Muga, pero el creador de la segunda botella eres tú. Por eso el autor debe cobrar dos veces. Son dos objetos vendidos. Por eso Bodegas Muga no tiene derechos de autor y solo cobra una. Porque solo ha vendido una.

  • Comentario por josema

    21/10/2009 @ 12:57

    has perdido todo mi respeto

  • Comentario por poliket

    21/10/2009 @ 19:10

    Es una lástima porque el Sr. Orejudo era una de mis plumas preferidas de Público.Y, sin conocerlo, por lo que escribía, me parecía incapaz de pasar por encima del interés general de la difusión masiva de obras culturales por el clásico ”que hay de lo mio” (o un ”a mi mare ni nombrarla”).

    Pues nada, que el Sr. Orejudo está a favor de mercadear, traficar, con las ideas. Y es de los que considera que los ”afortunados” que leen sus obras han de rendirle tributos, en vez de ser él el que se siente afortunado (y rinde, de alguna manera, tributo) a sus lectores (sin los que él no sería nadie; mientras que los lectores, sin él, serían lo mismo). Si es que siempre han habido clases, verdad?

  • Comentario por email Galicia

    21/10/2009 @ 19:44

    El problema es un problema de concepto: el concepto de propiedad intelectual. Una persona puede ser propietaria de una casa, de un coche o de una cafetera pero, ¿también somos propietarios de nuestras ideas? Hace unos años se pensó que se podía hacer algo así y nos encontramos con el error de concepto, porque al ser algo no físico no puede ser propiedad de nadie. De hecho las ideas se alimentan de otras ideas, y lo mismo pasa con las manifestaciones culturales. Para animar a la producción cultural se inventó la propiedad intelectual (como si antes de inventarla no hubiera magníficas manifestaciones culturales) pero se estableció que pasado un tiempo razonable estas ideas caducasen. El tiempo es absurdamente largo, pero aún así hay gente tan corta de miras que piensa que esto no es razonable sinó un expolio.

  • Comentario por poliket

    21/10/2009 @ 23:52

    Propongo que sean los aceituneros que nos digan de quién son los olivos.

    Y aun hay quien se cree propietario de la cultura, como si no fueran los lectores los que se trabajan los textos, y la cultura. Se cree el señorito que porque en un papel pone su nombre los olivos son suyos; cuando el escritor, como mucho y si es que tiene algo que poner, pone la tierra (que se apropió de otros, del conjunto, de lo público).

    ¡DECIDME EN EL ALMA, ACEITUNEROS ALTIVOS, ¿QUIEN?!
    ¿QUIEN LEVANTÓ LOS OLIVOS?

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