Filantrocapitalismo en sanidad: Amancio Ortega (parte 2) “Pobreza vs desigualdad / caridad vs derechos sociales”

Juan Antonio Palacios Castaño
Colaboran: Grupo LARCS [i] (Laboratorio Abierto de Reflexión Científica y Social)

“Las señoras que juegan con fuego deben recordar
que el humo se mete en sus ojos”
(Mae West)

(viene de la primera parte)

  1. Caridad > Beneficiencia > Asistencia Social > Bienestar social > ¿‘Caridad’?

Todos somos conscientes que el Estado de Bienestar en España está presentando cambios importantes[i] que han venido justificándose por ‘los efectos secundarios’ de la crisis y el aprovechamiento de la situación por determinados sectores interesados, en muchos casos, próximos a escándalos de corrupción política[ii].

Percibimos cómo el nuevo modelo resultante está derivando hacia prácticas ‘caritativas’ y asistenciales de otra época. Parecía que ya las habíamos olvidado y que nuestro objetivo central era la redistribución de riqueza y la transferencia equitativa de apoyo entre la ciudadanía ante situaciones personales o colectivas de adversidad, algo propio del Estado de Bienestar.

El problema más serio es que estamos empezando a darlo por supuesto, como si se tratara de una ley natural que, ‘tarde o temprano tendría que llegar’.

Seamos claros, el sistema social, y sanitario por extensión, en nuestro país está amenazado por un involucionismo amplio que hace retroceder los derechos ciudadanos y humanos que se han conseguido con lucha y esfuerzo a lo largo de generaciones. Todo un patrimonio que las políticas neoconservadoras están consiguiendo derribar.

Habíamos sido capaces de distinguir y caminar entre las diferentes etapas[iii][iv] por las que ha pasado, de modo sucesivo, la acción social: caridad, beneficencia, asistencia social, servicios sociales y bienestar social. Ahora, estamos recorriendo el camino inverso: Estamos pasando, a marchas forzadas, del bienestar social, a la caridad y la filantropía.

Y, sí, también aquí damos con el supuesto ‘algo que tenía que llegar’ ¿No les pasa eso a los americanos en Estados Unidos?

Ni el modelo de cuidado y protección social estadounidense se parece al nuestro, ni la historia que se ha vivido allí ha seguido el mismo recorrido. Yo estuve allí, viví entre ellos y, créanme, la vivencia de inseguridad social, sanitaria y ciudadana que se tiene, resulta brutal. Sólo quien siempre ha vivido en ese medio y no ha conocido el nuestro, lo puede considerar ‘algo normal’.

En algunos foros y textos se sigue insistiendo que “en todo tiempo y lugar han existido pobres[v]. Llama la atención que, tras haber evolucionado a lo largo de décadas, en nuestro medio europeo, en la acción e intervención social y sanitaria de la población más desfavorecida, volvamos a formas anacrónicas de asistencia social concebidas hace mil años, que son presentadas como ‘novedosas’ formas de atender las fallas del sistema, agudizadas con la crisis.

Lo que es realmente novedoso es que vivimos como algo normal que se nos incluya en ese grupo como población destinataria de la ayuda. Ahora, de repente, “somos todos pobres”.

Y esta acción caritativa de nuevo cuño que parte de aquellos que acumulan la riqueza, en buena parte por la baja presión fiscal de nuestro país, es el eco de aquella ‘caridad de pobres’ de antaño, desarrollada con la familia o en el vecindario, con todo el peso religioso que conllevaba, en tanto que permitía alcanzar al creyente la vida eterna[vi]. Por cierto, algo que no ha sido exclusivo del cristianismo.

Lo que es realmente novedoso es que vivimos como algo normal que se nos incluya en ese grupo como población destinataria de la ayuda. Ahora, de repente, somos todos pobres

Este apoyo del rico, su limosna, es un acto que conlleva un interés determinado, como hemos dicho, alcanzar la vida eterna, con la justificación ética de la acumulación alcanzada como resultado de una predestinación: Dios me ha elegido.

Tal y como definen algunos autores[vii], este apoyo del rico al pobre queda específicamente definido al voluntario, indiscriminado, inespecífico, aleatorio, no regulado y no sujeto a periodicidad alguna. En este orden, ricos y pobres se necesitarían mutuamente, pero las reglas las imponen los primeros.

Por otra parte, su aceptación lleva al no cuestionamiento del orden social establecido, algo que, hasta ese momento, se ha percibido como inmutable, propio de la ley natural y justo, para lo que no se necesitan, de entrada, reformas ni intermediarios.

Supongo que, a estas alturas habrá observado que el caso Amancio Ortega presenta todos los elementos constitutivos y características de esta ‘nueva caridad’.

Es ahí donde la filantropía surge como ramificación de la caridad, como acto de fraternidad desinteresado, basado en ese ‘espíritu de buena voluntad hacia los semejantes’, porque se trata de ‘hacer el bien por el bien’. Pero, ¿quiénes son sus semejantes, los bangladesí, los indios o sólo los españoles? La ética y el discurso de bondad personal, con su carácter de aleatoriedad y su base ‘graciable’, convierte las ofrendas erráticas de limosna, muchas veces millonarias, en un cóctel especialmente dañino para la humanidad.

Como resultado, se consigue desligar al Estado de sus obligaciones con la ciudadanía mediante los mismos ‘discursos de bondad’ y ‘acciones de superficie’, todo ello bajo el paraguas de la transparencia e implicación de toda la población.

Buena voluntad y caridad  es la respuesta a los crecientes problemas sociales y sanitarios. Retirada del Estado de sus funciones sociales y paso de lo privado a las ‘obligaciones públicas’. Son los propios afectados, desprovistos de mecanismos de presión, negociación y aleccionados a la nueva cultura, los que dan la bienvenida a lo que viene: ‘más vale esto que nada’.

Planteamientos como el que se hace parecen propios de la antigüedad, de la Grecia Clásica por ejemplo, y no de un siglo XXI con conocimientos y experiencia amplia y milenaria.

“La ayuda al necesitado no era entendida en la Grecia Clásica como una responsabilidad del Estado. En determinadas circunstancias se ayudaba públicamente con distribución de alimentos a los pobres […] La ayuda era ejercida por las familias de condición elevada a través de la filantropía, que se consideraba un acto de bondad, una cualidad de los dioses”[viii].

Algunos autores[ix] se han cuestionado la razón por la que nuestros políticos, especialmente defensores de la desregulación pública, prefieren hablar de pobreza y deterioro, en lugar de desigualdad. Hablar de desigualdad pone en duda la legitimidad de la riqueza y la desigual renta entre la ciudadanía. Por el contrario, la pobreza y el deterioro nos llevan hacia la ‘mala suerte’.

Sólo tenemos que repasar las noticias y debates en torno a la donación. En ningún caso se habla de desigualdad, oportunidad de inversión, priorización de necesidades. Y sí se comenta:

“A todo el mundo le encanta hablar de la eliminación de la pobreza, porque parece una respuesta admirable y ética, mientras deja sin tocar las estructuras de poder”[x].

Y del debate Pobreza frente Desigualdad, nos vemos empujados al dilema Auxilio-Caridad frente a Derechos Sociales.

Porque, en definitiva, ¿de qué se trata?

Una parábola atribuida a Saul Alinsky[xi] puede resumir el trasfondo del debate:

“Un hombre está paseando por la ribera cuando se da cuenta de que hay un cuerpo flotando río abajo. En aquel momento un pescador se lanza al río, arrastra el cuerpo hacia la orilla, le hace la respiración boca a boca y salva de este modo la vida del hombre. Unos minutos después sucede lo mismo y así una y otra vez. Posteriormente, flota de nuevo otro cuerpo río abajo. Esta vez el pescador ignora totalmente al hombre que se está ahogando y empieza a correr por la orilla río arriba. El observador pregunta al pescador: ¿qué está haciendo? ¿Por qué no intenta rescatar a este hombre que se está ahogando? Esta vez, replica el pescador, me voy río arriba a ver quién demonios está tirando a esta pobre gente al agua”[xii].

En su aplicación al caso Amancio Ortega, diremos que el aumento de las pruebas diagnósticas con tecnología avanzada en el mundo occidental está preocupando a los profesionales sanitarios.

Hablar de desigualdad pone en duda la legitimidad de la riqueza y la desigual renta entre la ciudadanía. Por el contrario, conceptos como pobreza y deterioro nos llevan hacia la mala suerte

En EEUU, la sanidad privada realiza TAC como prueba habitual. En las décadas 80-90 se hicieron 3 millones de TAC a toda la población y ahora, 20-30 años después se hacen 70 millones, de las que 4 millones corresponden a niños. El cáncer, mientras tanto, sigue aumentando.

¿Sólo nos queda, entonces, seguir haciendo pruebas de forma creciente y gastar nuestros fondos en más equipos de alta tecnología? ¿O, tal vez, debamos ver primero lo que pasa río arriba, es decir, lo que ocurre con los determinantes de salud?

Sabemos muchas cosas sobre los factores de riesgo y cómo reducirlos. De hecho, invertir en ellos da resultados sorprendentes.

Por ejemplo, en los países de ingresos altos como el nuestro, el 27% de todas las muertes por cáncer registradas en el mundo son atribuibles al consumo de alcohol, el sobrepeso, la obesidad y la falta de actividad física[xiii][xiv].

¿Por qué no invertir en ellos? ¿Por qué esa necesidad de inversión especifica?

En la próxima Parte 3 (última) resolveremos éstas y otras cuestiones a través de la praxis real de la filantropía en nuestro país para, a continuación, posicionarnos frente al caso concreto de la donación de la Fundación Amancio Ortega.

¿Cómo funciona en la práctica actual la filantropía? ¿Cuáles son las consecuencias para el resto del sistema sanitario? ¿Puede constituir un modo alternativo de contribución a la satisfacción de las necesidades sociales y sanitarias? Y, en ese caso, ¿deben de incentivarse o rechazarse este tipo de prestaciones?

Termina en una parte 3: Filantrocapitalismo en sanidad: Amancio Ortega “Cuando el viento da la vuelta”


NOTAS
[i] Integrantes del Grupo LARCS: María José Vílchez Lara, María C. Vázquez Torres, Elena García Sánchez, Raúl Sánchez Fernández, Juan José Portolés Radiu, María Luisa Álvarez Méndez, Emilio Silva Barrera y Juan Antonio Palacios Castaño, entre otros
[i] Rodríguez, G. (2015). “Estado de bienestar en España: transformaciones y tendencias de cambio en el marco de la Unión Europea” en VII Informe sobre exclusión y desarrollo social en España 2014. Fundación FOESSA, Madrid, 2014 http://www.foessa2014.es/informe/uploaded/capitulos/pdf/05_Capitulo_5.pdf [ii] Salvador, M. (2017). “Economía del bienestar y corrupción en el marco de la teoría de la justicia”. Tesis doctoral. Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. Departamento de Economía Aplicada III. Universidad Complutense de Madrid. http://eprints.ucm.es/40831/1/T38259.pdf
[iii] López Alonso, C. (1985). La acción social medieval como precedente. En VVAA De la beneficencia al Bienestar Social. Cuatro siglos de acción social, pp. 47-67. Madrid: Consejo General de Colegios Oficiales de Diplomados en Trabajo Social y Asistentes Sociales. http://digibug.ugr.es/bitstream/10481/19790/1/13_ERO_medicinaiaccionsocial.pdf
[iv] Alemán Bracho, C. y García Serrano, M. (1998). “Tercer sector: buscando el equilibrio entre solidaridad y eficiencia”. Alternativas. Cuadernos de Trabajo Social. N. 6 (oct. 1998). ISSN 1133-0473, pp. 17-49 https://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/5796/1/ALT_06_02.pdf
[v] Hernández, M. (2010) El estudio de la pobreza y la exclusión social. Aproximación cuantitativa y cualitativa. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 69 (24,3) (2010), 25-46 http://www.redalyc.org/pdf/274/27419173003.pdf
[vi] Fernández García, T. y Alemán Bracho (coords.). (2003). Introducción al Trabajo Social. Madrid: Alianza Editorial. Pag. 40
[vii] Mata, A. y Pallarés, J. (2013)”De los derechos sociales a la caridad: Crónica de un retroceso anunciado”. Actas del IV Congreso de la Red Española de Política Social (REPS). “Las políticas sociales entre crisis y post-crisis” 6-7/06/13. Universidad de Alcalá. Págs. 1183-1195 https://www.dropbox.com/s/hpzto77agdc0cq5/actas.pdf  http://www3.uah.es/congresoreps2013/Paneles/panel7/sesion2/annamata@geosoc.udl.cat/TCMata_Pallares.pdf
[viii] Fernández García, T. y Alemán Bracho (coords.). (2003). Introducción al Trabajo Social. Madrid: Alianza Editorial. Pag. 33
[ix] Milanovic, B. (2011). Los que tienen y los que no tienen. Una breve y singular historia de la desigualdad global. Madrid: Alianza Editorial.
[x] Milanovic, B. (2011). Los que tienen y los que no tienen. Una breve y singular historia de la desigualdad global. Madrid: Alianza Editorial. Pág. 105. citado por Mata, A. y Pallarés, J. (2013)”De los derechos sociales a la caridad: Crónica de un retroceso anunciado”. Actas del IV Congreso de la Red Española de Política Social (REPS). “Las políticas sociales entre crisis y post-crisis” 6-7/06/13. Universidad de Alcalá. Págs. 1183-1195 http://www3.uah.es/congresoreps2013/Paneles/panel7/sesion2/annamata@geosoc.udl.cat/TCMata_Pallares.pdf
[xi] Alinsky, S. (2012) “Tratado para radicales. Manual para revolucionarios pragmáticos”. Traficantes de Sueños, Madrid. Edición original: Rules for Radicals: A Pragmatic Primer for Realistic Radicals, Nueva York, Random House, 1971 https://www.traficantes.net/sites/default/files/pdfs/Tratado%20para%20radicales-TdS.pdf
[xii] Cabezas, J. (2003) “La culpabilidad dolosa como resultante decondicionamientos socioculturales”. Tesis doctoral.  Departament de Dret Penal i CiènciesPenals. Facultat de Dret. DivisióCiènciesJurídiques, Económiques i Socials. Universitat de Barcelona http://www.tesisenred.net/bitstream/handle/10803/1412/TOL192.pdf
[xiii] Danaei G., Vander S, Lopez AD, Murray CJ, Ezzati M (2005) ‘Causes of cancer in the world: comparative risk assessment of nine behavioural and environmental risk factors’. Lancet. 2005 Nov 19;366(9499):1784-93. http://ac.els-cdn.com/S0140673605677252/1-s2.0-S0140673605677252-main.pdf?_tid=ac0ec9ba-5578-11e7-82fe-00000aacb35d&acdnat=1497936423_84e70a522896edd3d415f3708e526717
[xiv] Cáncer de mama: prevención y control: ‘Factores de riesgo del cáncer de mama’.OMS http://www.who.int/topics/cancer/breastcancer/es/index2.html