Yo podría decirlo con otras palabra, pero no podría decirlo mejor. Os dejo con un monumento al sentido común y la razón que debería ser de obligado visionado y lectura en clase.
«Si criticas la religión, entonces de vez en cuando alguien te dirá con bastante desaprobación: “Tú podrás no tener fe en Dios, pero podrías mostrar algo de respeto por los que sí la tienen”. Y quizá acabes pensando: “Bueno, tal vez tengan razón. No hará daño a nadie mostrar un poco de respeto”. Después de todo a nadie le gusta que le digan sin rodeos que su religión es una estúpida basura ilusoria y una fuerza maligna para el mundo; que lo que ellos llaman fe no es más que miedo disfrazado de virtud, y que sus creencias más puras son una camisa de fuerza para la humanidad. Eso es suficiente para cabrear a cualquiera.
De modo que sí, quizá podría mostrar un poco más de respeto. El único inconveniente es que en realidad no siento ningún respeto. Lo he intentado, de verdad, y me siento realmente mal por ello, pero simplemente no está ahí. Supongo que podría mentirme a mí mismo y fingir, por el bien de los sentimientos de la gente, porque todos sabemos cuán delicados y tiernos pueden ser en estos tiempos, pero la cruda realidad es que no me importan sus sentimientos en absoluto. Ni lo más mínimo. Y por supuesto que me doy cuenta de que podría pesar sobre mi conciencia, pero por suerte mi conciencia sabe cuándo está siendo intimidada y manipulada, así que tampoco importa. Mi conciencia sabe que no hay razón alguna para que nadie en este planeta respete la religión de ninguna manera.
Efectivamente, basándonos en las pruebas, la religión misma ofrece en gran abundancia todas las pruebas para faltarle al respeto activamente hasta el punto del insulto descarado. Y, francamente, el hecho de que la religión reciba tan pocos insultos, comparado con lo que realmente merece, sólo puede atribuirse a la increíble tolerancia, moderación y buenos modales de los ateos y laicos en todas partes.
Así que si eres una persona religiosa y estás pensando en exigir más respeto para tus creencias, por favor, intenta tener presente que tú y tu religión estáis recibiendo mucho más respeto del que nunca habéis merecido. Tu fe es un chiste. Tu Dios es un chiste. Es tan absurdo que es una vergüenza incluso para la gente que no cree en él. Y tanto él como tú aún tenéis que demostrarlo todo. Hasta ahora, ninguna prueba ha sido aportada, y no parece que se vaya a aportar ninguna, como todos sabemos bien. Así que el respeto, me temo, es impensable. A lo más que podéis aspirar es a una divertida incredulidad. Y eso en un buen día.
La gente dice: “Bueno, sólo puedes entender la fe de verdad cuando tienes fe”, lo que yo creo que significa: “cuando anulas tus facultades críticas y te hipnotizas a ti mismo para creer en una sarta de estupideces fascistas sobre tu alma eterna, y entonces entenderás la fe”. Bueno, eso sí me lo creo.
A los vendedores ambulantes de la fe les gusta considerarse incuestionables afirmando que su fe trasciende la razón. Justo quien le pediría cuentas. Qué conveniente. Sí, la fe trasciende la razón como un criminal trasciende la ley. La palabra “trascendente” es muy popular entre los estafadores religiosos, porque así no tienen que explicar exactamente lo que quieren decir con ello, aparte de un impreciso estado superior de comprensión más profundo que la simple razón, que es cruda y simplista comparada con las sutilezas y profundidades de la creencia sin pruebas. Si oyes a un clérigo -y lo harás- usar la palabra “trascendente” para explicar el sinsentido en el que afirma creer, entonces sabes dos cosas. Una: no sabe de lo que está hablando. Y dos: tampoco quiere que tú sepas de lo que está hablando.
La fe no trasciende la razón para nada. La fe esquiva la razón. Huye de la razón porque la razón amenaza su cómoda burbuja de ilusión. Así que la fe descalifica a la razón del mismo modo en que un juzgado penal holandés descalifica la verdad y los testigos. Y por la misma razón.
Si eres un creyente, tu fe te permite adoptar una serie de creencias que no tienen ningún sentido, sabiendo que no serás juzgado por si tienen sentido o no, sino por el nivel de piedad que muestres al creerlas. En otras palabras, tu disposición para negar la realidad se convierte en una medida de tu virtud. Con razón la religión es tan popular, pero qué precio se paga por esta virtud.
Te han convencido de que creer en lo imposible es tu única esperanza (¿cómo sucedió eso?), y de que tu propósito es adorar algo más allá de tu comprensión definido por y sólo accesible a través de auto-designados intermediarios. Tus pensamientos, tus palabras y tu identidad ya no son decisión tuya, sino que están sujetos a la aprobación de aquéllos que han asumido autoridad sobre ti a través de tu fe, de la gente que te ha dicho que has nacido con algo malo (¡venga, hombre!), en un estado de pecado, nada menos, una enfermedad que sólo puede ser curada mediante la completa sumisión y obediencia a ellos (¡sorpresa, sorpresa!) desde el momento en que naces hasta el momento en que mueres. Y si todo esto no halaga tu ego (¿por qué iba a hacerlo?), no te preocupes. Podemos ponerle un nombre especial para que te haga sentir mejor y convencerte de que aún te queda algo de dignidad: llamémoslo “fe” y considerémosla la más alta y más noble y profunda de todas las virtudes, y finjamos que viene de dentro, cuando todos sabemos que en tu religión no está permitido que nada venga de dentro, ya que eso te daría fuerza y libertad, las dos cosas que tu religión quiere tan lejos de ti como sea posible.
La fe es el dominio que el clero tiene sobre ti. Es la soga invisible alrededor de tu cuello que te arrastra a lo largo del camino que ellos quieren que recorras para su beneficio, no para el tuyo. Es una palabra callejón sin salida. Es una palabra de esclavitud. Es una palabra que te deja creer en lo que te han dicho que creas sin que sientas que te han dicho en qué creer, pero lo han hecho, y puedes dejar de fingir cuando quieras. No es una virtud. Eso es lo último que es. Es una renuncia a la realidad. Es un tonto acto de auto-hipnosis. Es un pretexto cobarde. Es credulidad con un halo, y esconderse tras ella es como fingir ser inválido.
Así que no entiendo exactamente qué es lo que se supone que debo respetar. Me parece que necesitaría ser una especie de contorsionista moral para respetar algo tan nocivo, algo cuya existencia depende de una mente cerrada y que claramente está arrastrando a la humanidad en la dirección equivocada, y dándonos ideas falsas sobre nosotros mismos y sobre la naturaleza de la realidad. Siento que si respetara eso estaría contribuyendo innecesariamente a la estupidez y la ignorancia de la raza humana, y eso es algo que no quiero sobre mi conciencia.
Y aquí tenéis al propio Pat Condell diciendo esto en un video. Es una maravilla.
Gracias, Pat. Algún día esas mafias del Pensamiento Mágico caerán y entonces la raza humana evolucionará junto a la tierra, con la tierra, amando a la tierra.
Estupor es la única palabra que podría definir el estado en el que se quedó media España cuando ayer escuchó a esa insigne representante del machismo instrumental (servir al amo patriarcal dándole cara de tolerantes que incluyen a la mujer está muy feo, Cospe) que es la robot de última generación UGPDTM (usa-géneros-para-disimular-tu-machismo) Cospedal, cuando proclamó en plena mañanas de TVE la falta de imparcialidad de los informativos de RTVE… ¿Será porque no han declarado unánimemente que el 11-M lo hizo ETA a pesar de no tener modo de probar esa calumnia? ¿O porque ahora los telediarios no parecen el boletín oficial del PP como en los buenos tiempos de Urdaci?
Muchos nos quedamos esperando que Cospedal rompiese a reír en algún momento y soltase aquello de: “Que noooo, mujer, que es broma. ¿Pero cómo nos vamos a quejar nosotros de parcialidad después de aquella bochornosa etapa final con Urdaci y las multas, advertencias y denuncias del Parlamento Europeo? Es que me parecía que nos estábamos poniendo muy serios. Y ya sabéis lo que le gusta el surrealismo a mi partido, al que represento unánimemente aunque Espe se mate con Gallardón y Rajoy con Espe y unos nos pongamos escuchas ilegales y espías a otros para ver si podemos hundirles, y Espe ponga a uno de Izquierda Unida en Caja Madrid antes que a uno de su partido, pero ante todo la unidad del PP es lo que yo represento… criterio unánime”. Pero no. La tía soltó esa barbaridad sin caerse de la silla de la risa, con toda su real representatividad. Y es que es lo que tiene ser un robot de última generación. Vienen con unas aplicaciones manipuladoras muy bien diseñadas. Casi parecen auténticas.
En realidad, y poniéndonos serios, es bien clara la denuncia que veladamente hizo ayer Cospedal: ¡los Pitufos son absolutamente parciales! ¡Siempre van del mismo color! Y aunque ese color coincida con el color corporativo del PP, ¡no cantan el “Cara al sol”! Y eso sólo puede querer decir una cosa: ¡Los Pitufos son absolutamente parciales!
En fin, que para tratar este intratable asunto en serio, que a mí me da la risa, me permito usar las palabras de nuestro amigo y activista de las libertades David Santos Holguin en su blog Trece Rosas:
Me parece indecente que el PP y Cospedal, en esa campaña de desprestigio hacia RTVE, quieran lanzar infundios injustificados cuando su partido, junto con el PSOE, pactaron la Dirección de esta cadena pública; por cierto, por primera vez en la historia de la democracia, y con el objetivo de parar la utilización de una cadena pública para los intereses de los Gobiernos respectivos. Precisamente se llegó a este acuerdo por la bochornosa manipulación de los informativos de RTVE con el señor Aznar que puso como director de los informativos a Urdaci, el mismo que mentía taxativamente cada día, el mismo que llamó a Comisiones Obreras C-C-O-O o que mantenía la autoría de ETA hasta el 13 de marzo, tras lo atentados del 11-M, incluso poniendo un vídeo recopilatorio de los atentados de ETA en su larga trayectoria. Desde 2006 la Dirección de RTVE se elige por las Cortes Generales, no por el Gobierno de turno.
No sé si Cospedal y el PP quieren una RTVE contralada por Urdaci o bien un modelo similar a Intereconomía, Libertad Digital o quizás una dirección pública al estilo de Telemadrid o Canal Nou. Deberían aclarar su significado de imparcialidad dónde se sitúa.
Creo que no se puede explicar más claro. Pero, ¿y las risas que nos echamos con El Club de la PPMedia?
P.D.: No puedo revelar la fuente pero me han hecho llegar esta grabación que prueba de modo fehaciente que los Pitufos intentan desacreditar al PP y no son imparciales.
En 2009 el parlamento británico intentó aprobar una ley que prohibiese contenidos homófobos en televisión. En realidad era una cláusula de una ley más general, para penar la “incitación al odio”, la que podría obrar el milagro. Y es que dentro del paraguas normativo ideado para atenuar levemente el continuo diluvio de ultrajes que los homosexuales tenemos que soportar en esta sociedad, una cláusula ponía fin a la consideración de la homofobia como “libertad de expresión” (una tradicional argucia de los homófobos para hacer pasar por mera libertad de expresión lo que no es más que odio, ataques e insultos).
Pues la campaña lanzada por los medios de comunicación (especialmente los del fascista Rupert Murdoch) para demonizar la iniciativa legal, fue bestial. El tiempo, medios y atención que los medios de comunicación dedicaron a una norma menor frente al que le dedicaron a temas verdaderamente esenciales para los ciudadanos como la crisis fue absolutamente desproporcionado. Día tras día se hinchó la importancia de la norma para convertir aquel ajuste democrático en una terrible amenaza a las libertades de los ciudadanos. Se sobreexpuso de tal modo que consiguieron hacer parecer aquella necesaria norma el más escandaloso ataque al Imperio desde los bombardeos nazis.
La monstruosa campaña de descrédito, manipulación y alarmismo tuvo su gran apoteosis unos días antes de la votación, con unas lamentables apariciones de personajes populares para hablar ante los parlamentarios en contra de la cláusula. Ese fue el caso del humorista Rowan Atkinson, “Mister Bean”, que atacó ardientemente la posible aprobación de esa “peligrosísima amenaza de la libertad de expresión y la cultura”. Su argumento principal era: “Si prohibís hacer bromas homófobas o ridiculizar a los homosexuales con personajes homófobos, es posible que los gays desaparezcan de la televisión”. Subtexto: ¿De qué vamos a vivir los humoristas si no nos dejáis humillar, ridiculizar, pisotear la autoestima de los homosexuales? ¿Acaso no es para lo que han nacido los homosexuales, para que nos riamos de ellos?
Gran Bretaña tiene una enorme tradición homófoba; especialmente notable es su utilización de los hombres vestidos de mujeres sobre los escenarios desde Shakespeare (una norma misógina prohibía a las mujeres aparecer en un escenario), originando el término drag queen: drag es “arrastrar” y hace referencia al sonido de las enaguas que portaban los hombres disfrazados al arrastrarlas por el suelo, ergo: “reinas que arrastran”: drag-queens. De esa tradición surgió toda una escuela de la pantomima, vaudeville y varietés que ha implantado en el subconsciente británico la rutina de mofarse de un hombre vestido de mujer y, por ende, de los homosexuales o de la mera idea de que un hombre sea afeminado o quiera ser una mujer. Por desgracia este es el tejido del que está fabricada la homofobia. Íntimamente ligada a la misoginia: “la mujer es un ser inferior”. Pero es difícil conseguir hacer entender a los ignorantes que la orientación no tiene nada que ver con el género o el sexo. Los homosexuales no queremos ser mujeres (los gays) u hombres (las lesbianas). De hecho queremos tener el doble de genitales que definan nuestra identidad: el nuestro y el de nuestro maromo o pibona.
Por supuesto, obvio aclarar que con semejante adoctrinamiento la reforma de la ley no fue aprobada y la cláusula que defiende los personajes homófobos, los chistes homófobos, las ridiculizaciones homófobas de los humoristas como “libertad de expresión” se ha quedado intacta.
El caso es que me preguntaba yo qué ocurriría si aquí, en España, se intentase implantar una ley así. ¿Tendrían que retirar “Sálvame” de la parrilla o sería toda Telecinco la que desaparecería rápidamente seguida por Cuatro con ese Florentino “El Rey de la Sal Gorda”, Antena 3 y demás cadenas? Claro que sólo por poder ver al cretino de Carlos Herrera defendiendo su “libertad de expresión” para insultar a la Valientas feministas y LGTB de la Complutense o a toda la plantilla de zombies de Intereconomía o LibertadDigital hablando en el Congreso para explicarnos a todos lo que es libertad, fascismo (de izquierdas, por supuesto) y refinamiento democrático, quizás valiese la pena. Eso sí que sería humor.
La madre de una querida amiga ha estado enferma estos días. Bueno, en realidad le intervinieron a corazón abierto en un conocido hospital de Madrid. Por suerte la operación ha sido todo un éxito. Pero eso no es lo que ha atraído mi atención, por mucho que el hecho de que cualquier intervención funcione en esta arrasada sanidad pública madrileña sea milagroso. Lo que llamó poderosamente mi atención fue la anécdota que la estancia hospitalaria ha dejado tras de sí, una anécdota que mi amiga me contó maravillada sin ser consciente de la terrible homofobia que escondía su relato.
Me explico: aunque la familia de la matriarca es de muchos posibles, cuando estuvo ingresada en la UCI se vio obligada a compartir sala con otros pacientes. De entre todos los que mi amiga y sus hermanas veían de paso, uno llamó su atención especialmente. Se trataba de una mujer de edad, belleza o cutis indeterminados. Quiero decir que, como estaba vendada íntegramente de pies a cabeza, no era posible ver nada de la paciente en cuestión. No se sabe cuál había sido la causa de semejante momificación, pero lo que captó la atención de la familia de mi amiga tampoco fue la aparatosa cura de la paciente, sino sus visitas. En concreto la delicadeza, cariño y atenciones de su marido e hijos. Un grupo de rubios nórdicos que hablaban en una lengua indeterminada, con lo cual ninguno de sus vecinos entendía lo que estaban diciendo. Pero lo que sí sabían entender eran sus gestos. Aquella familia era un ejemplo de ternura, entereza y atenciones. Era evidente lo mucho que querían a la enferma y entre ellos.
La ejemplar convivencia era tal que mi amiga y sus hermanas, al igual que su convaleciente madre, parecían hipnotizadas por el amor que el grupo vecino se profesaba y la ternura que exudaban sus gestos, susurros y cariñosos besitos a la momificada madre. Cada día eran objeto de admirativos comentarios entre las hermanas que se preguntaban por qué la gente, los demás, incluso ellas no serían más como esa ejemplar familia.
Todo transcurrió con aquella almibarada curiosidad hasta que una enfermera dejó caer la bomba en los oídos de la matriarca operada a corazón abierto. Fue cuando la madre de mi amiga le volvió a comentar lo excepcionalmente cristiano (estamos hablando de una familia muy cercana al Opus Dei), exquisito y ejemplar que era el comportamiento entre los miembros de esa familia y hacia la convaleciente madre. Su mandíbula cayó hasta el suelo y a punto estuvieron de tener que ponerle unas cuantas válvulas más en el corazón cuando la enfermera le comentó, no sin cierta malicia, que la ejemplar, adorada y envidiada madre no era tal, sino un hombretón pareja sentimental de aquél visitante y padre de aquellos devotos y ejemplares hijos. ¡Era una familia homoparental!
Aquello desató un revuelo de comentarios, escándalos y estupores que, finalmente llegaron hasta mí. Mi amiga no veía el momento de contarme aquella increíble historia que debería, como menos, figurar en los libros de sociología. Todas las hermanas estaban de acuerdo en que aquello era una anécdota, una sorpresa y un suceso sin precedentes.
El entusiasmo cotillero de mi amiga enmudeció cuando me escuchó susurrar entre dientes un disgustado “qué pena de homofobia”. “¿A qué te refieres?”, me preguntó sorprendida mi amiga una vez hubo acabado su relato. Yo le intenté transmitir mi tristeza y enfado por la homofobia que escondía todo aquel suceso. Le hablé de la sutil mirada homófoba. La mirada que toda su familia y ella misma habían desplegado en toda aquella historia.
Mi amiga no cayó en un principio en qué podía tener de homófobo el sorprenderse de que la momificada presencia fuese gay. Tardó poco en comprender mi tristeza ante los prejuicios que aquella sorpresa de que “los homosexuales” fuésemos como cualquier otro grupo de seres humanos que se quieren en una situación de penurias.
Y ese es el problema de esta sociedad. Hasta que la homosexualidad no sea integrada en los colegios como asignatura transversal, los adultos de todo el mundos se seguirán maravillando de que dos personas homosexuales puedan amarse profundamente, comportarse con “normalidad”, profesarse un afecto desinteresado que vaya más allá de la lujuria de un cuarto oscuro o el sexo anónimo y express… de que tengamos sentimientos, al fin.
Porque eso es lo que despertó el absoluto estupor de aquella familia vecina que observaba embelesada la interacción de la familia homoparental: ¡Si tienen sentimientos, ternura, afecto, amor! ¿Pero los homosexuales no lo son exclusivamente para follar como salvajes, como animales? ¿Pero son capaces de criar a unos hijos tan ejemplares como los que cada día, cada noche, pasaban su tiempo adorando a su convaleciente padre?
Pues sí, los homosexuales somos como cualquier otro ser humano. Cuando no se nos está amenazando con la pedrada o la difamación, claro.
En este maravilloso Día Internacional del Libro o día de Sant Jordi, no he podido resistirme a recomendaros unas lecturas. Por supuesto, me voy a centrar en autores abierta, orgullosa y lúcidamente gays o lesbianas. He aquí algunas recomendaciones para regalar o regalarse:
La homofobia en los institutos es un tema escasamente tratado en la literatura española. Y nunca con la pericia y experiencia de un profesor de instituto abiertamente gay que domina perfectamente la prosa, la tensión dramática y a los personajes de su novela.
Las cosas claras sobre el daño que la Iglesia Católica, también conocida antiguamente como La puta de Babilonia, ha hecho a la humanidad. En boca de uno de los escritores abiertamente homosexual más innovadores desde su deslumbrante La virgen de los sicarios. Imprescindible.
El debut literario de nuestro adorado BobPop rezuma inteligencia, ironía y vanguardia por los cuatro costados. ¿Qué otra cosa se puede esperar de este faro de la inteligencia y la cultura?
La continuación de la exitosa Recortes de mi vida sigue escandalizando desde las agencias de marketing hasta las más surrealistas clínicas de rehabilitación para gays. Un provocador nato que supo encontrar la literatura a tiempo (tras su primer delirium tremens).
Aunque el empeño en explicar sus complejos inventos y elaboraciones matemáticas la hacen algo dificultosa de leer en algunos momentos, es imprescindible rescatar a este héroe gay que tritura todos los estereotipos de lo que un gay puede y debe ser. ¿Y quién mejor que otro héroe gay, pionero en la literatura gay, para hacerlo?
El desolador retrato del cínico panorama sexual en el mundo gay actual hace reflexionar, impresiona y provoca como pocas cosas que haya leído. A pesar de la mediocre traducción, es una novela con mayúsculas que se sale de lo meramente anecdótico. En ciertos momentos es tremendamente dura. Una obra maestra.
Hablando de obras maestras, quizás uno de los mejores libros que haya leído en toda mi vida. La belleza de las imágenes, reflexiones y sentimientos no eclipsan la revolucionaria trama. Mi recomendación número uno.
Una verdadera delicatesen de manos del creador de la mítica El padre de Frankestein (que originó la oscarizada película Dioses y monstruos). Es un regalo que os deberíais hacer. Un delicioso paseo por el mundo teatral de Broadway escrito con tal destreza que enamora, hipnotiza y embelesa. Uno de mis autores icono.
El debut literario de este escritor chileno que recorre en sus páginas Antofagasta, Nueva York, Málaga y Madrid, es un ejemplo de frescura literaria, honestidad y empatía. Especialmente brillante la contrucción de sus personajes, peculiares, raros, siempre tiernos. Está autopublicado en Bubok pero es tan literatura en mayúsculas como la que más. Dáos este placer.
Para terminar, un interesante ensayo sobre la existencia o no de la tan cacareada música gay o dirigida al público gay. Con entrevistas a algunas de las más relevantes figuras de la música gay (o no) de hoy en día. Y a mí.
Ah, no puedo cerrar esta entrada sin recomendar a los que lean en inglés cualquier obra de mi ídolo absoluto: el escritor, activista y referente gay James Robert Baker. Especialmente su maravillosa, maravillosa, maravillosa Tim and Pete.
Ayer jueves diluvió en Madrid, impidiendo que las procesiones católicas saliesen a la calle. Pero también diluvió en otro sitio, diluvió… humor ateo en twitter. Fue una forma muy creativa de escupir la frustración, indignación e impotencia de ver los privilegios que la Iglesia Católica sigue gozando en este estado supuestamente aconfesional que prohibió la procesión laica.
Los más destacaron la lluvia torrencial que cayó sobre Madrid y que en algunos momentos dió miedo. Parecía un mensaje o una venganza divina por la prohibición de la procesión laica Yo aporté mi granito con esta preciosa metáfora ñoña-católica de cómo explicarían ellos lo que les viene bien:
Tanto llovió, que xinaski rebautizó la fiesta como “Llueves Santo”.
Como la delegada del Gobierno en Madrid había prohibido antes la procesión laica, un modo bastante respetuoso de protestar por la falta de aconfesionalidad en la que seguimos viviendo, un twittero realmente ingenioso lo resumió con esta certera quiniela:
Por supuesto la casualidad de que llueva torrencialmente impidiendo que salgan los católicos a hacer labores de propaganda electoral no se le pasó a ningún ateo como una paradoja de lo más divertida. Muchos insinuaron lo que Mike:
Otros fuerom mucho más prácticos preservando el caracter festivo de la jornada:
En esta sección hubo quien aplicó conceptos mucho más sofisticados como el “darwinismo social” para subrayar la ironía de unos privilegios que la Iglesia que ni puede aprovechar. Maravilloso:
Aunque algunas acudieron al refranero popular para explicar la situación con innegable pragmatismo machismo:
Otra twittera destacó, sin embargo, que no todo es gozoso para nosotros los ateos:
Aunque hubo quien, imbuido en el espíritu de la Semana Santa, reflexionó profundamente sobre la pasión de Cristo y sus causas:
Y esto sólo es una muestra de la inteligencia y humor que los ateos derrocharon ayer jueves para contrarestar el inexplicable apoyo del gobierno a la caverna nacional-católica.
Pero hoy ya es Viernes Santo, o “Viernes Zampo” a juzgar por la variedad de platos, potajes y guisos que se cocinan hoy, así que, siguiendo con la descoordinación entre la Iglesia y su jefe celestial, seguro que Dios está ahora mismo zampándose una barbacoa en el cielo… bailando el A quién le importa con su novio Mahoma.
Como ateo, me sumo a la indignación de toda esa creciente población española que exige a Zapatero que levante el vedo de proteccionismo que la Iglesia sigue disfrutando en un estado que hace muchos años perdió moralmente.
El gobierno de Zapatero, como los anteriores, y los venideros si el PP accede al poder gracias al desencanto que el PSOE ha insuflado a sus votantes (no es casual que cada vez más jóvenes y desilusionados les llamen P$OE, PsoE o PPSOE), han estado legislando para una minoría ruin, despreciable, déspota. Esos banqueros, latifundistas y católicos que han creado sus fortunas pisoteando al pueblo, cada vez ven más cercano el final de su reino de opresión y en lugar de aceptar la realidad, están construyendo altos muros, injustas leyes, anacrónicas persecuciones.
En oscuros despachos, tras cortinas que ocultan a los verdaderos magos de Oz, en cumbres inhumanas, en grandes catedrales erigidas en nombre del miedo, estos avaros acumuladores de privilegios tejen enmarañadas redes legales, de contactos, de peones o siervos que está dispuestos a luchar hasta el último céntimo, resquicio legal, corrupción que permita pervertir la constitución, las leyes, la justicia… y todo para gozar de su despotismo cinco años más.
Zapatero, a través de su delegada de gobierno en Madrid, ha prohibido una procesión laica que evidentemente ha pedido un sector de la población, entre el que me incluyo, harto de tener que tragar la hipocresía, la soberbia, la prepotencia de la Iglesia Católica y escasos talifanes que sieguen paseándose por nuestras aceras y calles como si les pertenecieran. Siguen colgando sus nombres de santos (pasivo-agresivos y asesinos la mayoría), de tiranos que acusaron a ciudadanos republicanos para que les fusilasen, de serviles monjitas que son recompensadas por su apoyo al machismo y su silencio ante la persecución de mujeres generosas, Valientas, luchadoras por la igualdad y la dignidad de las mujeres… y tras sus persecuciones se ponen sus ropas de hipócrita y organizan estos Desfiles de la Victoria que son las procesiones de Semana Santa.
Pero lo peor viene de esa estrategia para maquillar su creciente pérdida de fieles que son los registros bautismales y el impedimento de apostatar. En 2008 el gobierno de Zapatero permitió una atroz perversión legal del Tribunal Supremo (ese nido de carcamales nacional-católicos), que impedía que los que hemos tenido la desgracia de ser bautizados católicos contra nuestra voluntad podamos tachar nuestros nombres de su mailing publicitario, que no son otra cosa los registro de la Iglesia. Aunque ellos lo usan como registros legales que utilizan para conseguir subvenciones. Privilegios y un trato de favor. Pero cuando interesa los tildan de meros apuntes sin interés jurídico.
Se acabó la apostasía, al menos de momento. El Tribunal Supremo ha anulado una sentencia que instó al Arzobispado de Valencia a anotar, junto a la inscripción del bautismo de Manuel B. G., su rechazo de la religión católica, en ejercicio del derecho de cancelación que le reconoce la Ley de Protección de Datos. Hasta ahora los tribunales y la Agencia de Protección de Datos venían dando la razón a los apóstatas, pero el Supremo ha fallado definitivamente a favor de la Iglesia.
La sentencia del Alto Tribunal, escrita por Margarita Robles poco antes de ser nombrada vocal del Poder Judicial, sostiene que la Iglesia no tiene la obligación de inscribir las declaraciones de apostasía en el Libro de Bautismos. Es lo que solicitó Manuel B. G., quien recurrió a Protección de Datos. Esta agencia no accedió a la pretensión de que se cancelase el bautismo, pero ordenó al Arzobispado que en 10 días anotase al margen de la partida de bautismo que Manuel B. G. había ejercitado su derecho de cancelación.
Este caso de censura, secuestro y persecución de una demanda del pueblo es tan escandaloso que, cuando hace unos días decidí acudir a la web del movimiento más activo en la lucha por conseguir el derecho a apostatar, Apostasia.es, me encontré con que, en lugar de la página que informaba de los modos de conseguir apostatar, ahora hay un remedo de magazine de una sola página con un video de Espe Aguirre hablando de los libros y cómo ella (gran lectora de esa escritora portuguesa llamada Sara Mago) defiende la Noche de los Libros. Una vergüenza la mofa con la que el PP se ríe de nuestros derechos y el PSOE lo consiente.
¿Cuánto más nos vas a dejar abandonados en las fauces de nuestros enemigos, Zapatero?
P.D: Sobre el tema de apostatar, me dicen que sigue siendo factible. Aquí tenéis las instrucciones de una chica feminista que lo hizo en 2010.
Anoche la noticia explotó en internet como la pólvora: Madonna repudia la Cábala en favor de un culto mucho más acorde con su hipócrita doble moral: el Opus Dei.
El tabloide británico Daily Mirror fue el que puso el rumor en ruta. Hablaban de la Obra con tal desconocimiento (un desconocimiento que el culto de Escrivá de Balaguer siempre ha fomentado) que, tras lanzar la preceptiva referencia al Código Da Vinci (gracias Dan Brown por subrayar la misoginia de estos y de toda la Iglesia), menciona que la cantante “aún no es miembro de pago”.
Sé que las posibilades de que esto no sea más que otro montaje de la empresaria de Michigan para recuperar notoriedad, pelín desesperada desde que Lady CaCa ha bajado unos centímetros su ya bajo listón de fangos por los que arrastrarse para permanecer en el vientre del capitalismo consumista, son muchas. Pero las consecuencias de estas indicaciones pro-cristofascistas para esas tropas de gays descerebrados que hoy en día pululan por el mundo con un iPhone y un tracto de atención inferior al nanosegundo, pueden ser devastadoras. Muchos no se quedarán a ver si entra o no en la secta. Saldrán disparados hacia la prelatura más cercana.
No teníamos bastante con Alaska alabando a los homófobos de Intereconomía (y pasando por caja, claro), para que ahora esta icono gay envíe el mensaje de que es “chachi” entrar en un culto homófobo, misógino y clasista mientras vas de rompedora, rebelde y trangresora. Los peligros del marketing capitalista: adórnate de retórica rebelde y refuerza el sistema que pareces atacar.
Santa Boy George se hartó de denunciar la hipocresía de Madonna al estar en un culto tan profundamente homófobo como la Cábala (George lo demostraba con datos irrefutables), mientras hacía todo lo posible por establecer su estatus de “icono gay” con música dance dirigida a los gays y apariencia y eslóganes blandorros igualmente dirigidos al público homosexual. Por mucho que algunos eslóganes más bien recordasen a otros tiempos en los que éramos absolutamente ilegales. En el fondo Madonna no hace más que recordar una y otra vez que somos marginales y que no somo iguales y, sobre todo, que necesitamos su generosidad cómoda (es muy cómodo pontificar sobre la homosexualidad cuando estás segura en tu fortín heterosexual con tu marido y tus niños)… una generosidad que tenemos la obligación de devolver con creces pasando por caja.
No sé si una persona que se ha cansado de repetir que le debe todo a los gays será capaz de hacerle publicidad a un culto homófobo y lavacerebros como el Opus (aunque ya lo está haciendo), pero desde que vi aquellas imágenes iniciales de su soporífero documental I’m Gonna Tell You A Secret, en las que en pleno casting para sus bailarines se dedica a preguntarle a esos jóvenes ilusionados, desesperados por trabajar con ella, que si creen en Dios, porque si no creen en Dios les despide, la creo capaz de todo.
¿Una persona que se ha arrastrado como una perra por los peores estereotipos, topicazos y trampas de la “Diva Gay”, resulta que es la más espiritual del mundo? Sorprende que nadie le haya dicho que su carrera, al igual que la MTV (otra plataforma construida sobre los dobles mensajes de soy súper-rebelde pero enriquezco al sistema), lo único que ha vendido ha sido anorexia, drogas para anestesiar el dolor de no ser perfecto como en photoshop, cirugía estética para seguir siendo eternemente adolescente, consumismo y superficialidad. Eso dando por sentado que tanta introspección no le haya hecho ver lo evidente.
Desgraciadamente, al final todo esto sólo será un nuevo modo de conseguir publicidad. Porque, a ver, si no es porque su gente ha avisado a la prensa, ¿cómo se van a enterar de que Madonna se reune exactamente 90 minutos en la prelatura de Londres?
Ahora sólo nos queda esperar su nueva línea de cilicios, flagelos y disciplinas… ¡por supuesto, en H&M!
Por cierto, por si algún maribollo se siente tentado de probar en el Opus Dei, que lea antes este testimonio titulado Admisión, cilicios y homosexualidad. La Obra no es precisamente tolerante con la homosexualidad. Llevan décadas machacándonos. Pero lo hacen a su modo: sibilino, conductista, dentro de tu cerebro… Baste decir que ese relato está en la magnífica página de ex-miembros del Opus Dei llamada Gracias a Dios, ¡nos fuimos!
Los católicos, esas perennes victimas, esos perseguidos, indefensos adalides del amor fraterno, los mismos que usaron cada medio cristofascista (tienen muchos) para lanzar una campaña de persecución a cuatro estudiantes Valientas por enseñar pacíficamente sus pechos en una capilla y marcharse sin tocar ni una flor, esas almas generosas que les demandaron en los tribunales de lo penal, esas criaturitas idefensas que pedían que atacasen a unas mujeres por ejercer su libertad de expresión en un estado aconfesional, democrático, en pleno siglo XXI, esos mendigos de la comprensión ajena, resulta que consideran que su derecho es ir por los museos (lo más cercano a un lugar sagrado para mí, para muchos) destrozando lo que se les antoje a martillazos. Pero los vándalos, los sacrílegos, los blasfemos somos nosotros…
El “sentimiento religioso” a martillazos. Ya no basta con demandarnos por lo penal.
Ayer por la tarde un grupo de católicos entraron en el Museo de Arte Contemporáneo de Aviñon y destrozaron a martillazos dos obras del artista neoyorquino Andres Serrano. Una de ellas ya tiene un largo historial de agresiones por parte de los intolerantes católicos: “Piss Christ” (Meado Cristo, obra junto a la que aprece el artista en esa foto y en la que vemos a un Cristo sumergido en meados del artista). Esa pieza es un perfecto ejemplo de artivismo, ya que el artista neoyorquino protesta así por una infancia en una asfixiante familia católica hondureña y afro-cubana.
Pena que no haya expuesto aquí, porque ahora que han cogido carrerilla, ¿qué mejor denuncia para los de HazteOrín que un Cristo en orín? Vamos chicos, que ahora podéis dar el salto internacional y difundir vuestro estado fascista a todo el mundo. El Evangelio según San Goebbels os está esperando: una mentira repetida mil veces acaba siendo una verdad.
Para los que no entiendan de qué va esto: el ministro francés de Cultura, Frédéric Miterrand, condenó los hechos en un comunicado en el que denunció un “ataque contra un principio fundamental” que pasa por respetar “la libertad de expresión y de creación”.
Pero, ¿qué les vas a hablar a estos de libertad, si la única libertad que conocen es Libertad Digital, adalid del nacional-catolicismo, el franquismo y la homofobia?
Eso sí, una procesión atea ha de ser prohibida porque es “una provocación”. No, queridos prepotentes, simplemente es una reivindicación de que existimos, de que tenemos tanto derecho como vosotros a utilizar unas calles que pagamos con nuestros impuestos (algo que la Iglesia Católica aún no hace), de que el tiempo del fascismo católico, del pensamiento único, del miedo, se está acabando. Por muchas demandas que pongan los ridículos de HazteOrín.
¡Anulación del Concordato ya!
Ah, y feliz Fiesta de la diosa Astarté o de la primavera. Como decía un agudo comentario de Marta Valiño en mi facebook ayer: TODAS LAS FIESTAS QUE CELEBRAN CON LLANTOS ERAN FIESTAS PAGANAS Y ALEGRES. LA IGLESIA POR ROBAR, ROBÓ HASTA LAS FIESTAS!!!!
Ayer me di cuenta de que los de HazteOrín (da mucho miedo su nivel de ignorancia e intolerancia, como para mearse) han estado hablando de mí. O sea que en cualquier momento me cae una denuncia por ir “contra el sentimiento religioso” (una norma tan genérica que podrían haberla establecido como 2.1 Bla bla bla bla bla lo que diga el beato de turno). Pero, non preocuparsi. Yo contestaré “con papé-leeees” (acento italiano).
Si me tomo este tema a chufla, es porque toda la existencia de esa norma “contra los sentimientos religiosos” es de chiste. Porque ayer mismo otra de esas asociaciones fascis… católicas (menuda imagen le están dando a la Iglesia, como si necesitase ayuda en ese departamento) ha puesto una denuncia a las Juventudes Socialistas de Andalucía por ir (todos juntos ahora) “contra el sentimiento religioso”. Y lo peor es que un carca-juez ha abierto diligencias. Es una vergüenza que la libertad de expresión, la necesaria labor de asociaciones y personas que denuncian los vicios e injusticias que venimos arrastrando desde el franquismo y que permanecen intactas, sea perseguida (desde Garzón hasta Leo Bassi). Pero lo que es una auténtica aberración, es que en este Estado se persiga cualquier campaña para difundir el uso de condón, un asunto en el que necesitamos toda la ayuda posible (el procentaje de jóvenes infectado por HIV sigue subiendo). Porque esa es la causa de la denuncia: un anuncio que se atreve a utilizar la ironía para denunciar las criminales declaraciones de Benedicto XVI en África (y en general) soltando, a lo burro, que la causa del sida es el condón. Hay que ser bestia. El condón es la única prevención frente al sida. Lo digo por si algún católico infeliz se cree la burrada del Papa-Inmóvil.
La mera existencia de esa norma en nuestro Código ya evidencia el trato de favor y privilegio que se viene dando a la Iglesia Católica y a los fascistas (de la mano desde el franquismo). Pero lo más ridículo es la rutina que esos “amigos de la represión” han cogido de poner denuncias aprovechándose de la existencia de jueces adeptos al Antiguo Régimen.
Por todo eso, últimamente he llegado a la conclusión de que las denuncias son el botellón de los fachas. Cuando cuatro fascistas se reúnen y no saben qué hacer, en lugar de comprarse cuatro litronas y dirigirse a la plaza más cercana, se sientan en sus oficinas subvencionadas, se atusan el cilicio y se preguntan: “Oye, ¿y si le ponemos una denuncia a…?”. A esta inyección de adrenalina siempre le seguirá un reafirmante: “Yo tengo un tío juez que seguro que nos la acepta a trámite”. Y así comienza su orgía represora. Están tanteando el sistema a ver hasta dónde puede llegar su prepotencia.
Pues yo, sinceramente, prefiero el botellón de siempre. Sólo le hacen daño a su hígado (y a nuestros oídos, olfato y envidia por no ser tan jóvenes claro).
Feminista, escritor, actor y activista.
Pionero en España de la visibilidad gay y queer.
Ha publicado las novelas "Escuela de glamour" y "Machistófeles",
y los ensayos "Hombres" y "Mari, ¿me pasas el poppers?".
Fue uno de los primeros personajes abiertamente homosexuales en televisión
en programas como "Corazón de..." en TVE o "La Granja" en Antena 3.
Ahora presenta su nueva obra de teatro "Masculino Singular [el fu(turista)]".
+info: www.shangaylily.com
Acerca de este blog
Una mirada feminista a la realidad LGTB y queer y a la sociedad en general. Artivismo es todo lo que denuncia la discriminación y la opresión de un modo inusitado, creativo y artístico, subvirtiendo los mensajes patriarcales y heterosexistas que nos asfixian.