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Homofobia en la rotativa

28 jul 2011

El terrible asesinato de Marcos H por parte de su ex pareja, un desgraciado guardia civil que le mató a tiros en un gimnasio de Madrid para a continuación proceder a suicidarse, es otra tragedia provocada por el amor mal entendido, otro episodio de eso que se ha llamado “violencia de género” en lugar del más correcto “violencia machista”, que es lo que realmente es y como deberían haberlo llamado si no tuviesen tanto miedo a ofender a los sectores retrógrados. Pues este nuevo episodio de violencia machista, como los protagonistas eran homosexuales, ha desatado una verdadera orgía de homofobia en los medios. Sin pensárselo dos veces la mayoría se han lanzado a explotar lo más morboso, prejuicioso y homófobo de este trágico asesinato-suicidio.

Pero tan insensible tratamiento de una tragedia ha palidecido frente al desenfreno insultante de los de siempre. Y cuando digo los de siempre, por supuesto, me refiero a nuestro patrio TDT Party. Esa cutriversión cañí del ya de por sí ridículo Tea Party estadounidense fue muy bien definida en un comentario dejado por un tal Groutxo en uno de sus medios: “Una UTE formada por El Mundo, La Razón, La Gaceta, ABC, COPE, Interlobotomía, y otros sucedáneos de estos sucedáneos, cuyo fin único es el bombardeo masivo de la población con propaganda electoral del PP anti PSOE”. Si a estos les añades la plataforma de canales TDT que han monopolizado para sembrar la confusión, la mentira y la ignorancia (como todos sabemos, único medio en el que el PP puede subsistir), ya tienes el penoso TDT Party en pleno.

Parecen tener una competencia a ver quién miente, manipula o invierte más términos (llamar fascistas a los de izquierda, maltratadoras a las feministas u opresores a los obreros son algunas de las absurdeces que el también conocido como Tintorro Party, a causa de su afición de darle al vino en sus debates, suele intentar colar), pero dentro de esta deliciosa tribu, en esta ocasión ha destacado por su repulsiva cobertura del incidente el periódico de ultraderechas La Razón. El rotativo carpetovetónico no ha tenido nada mejor que hacer para estigmatizarnos un poquito más que titular este terrible crimen Pasión gay en el “gym”. Sí, sí, por si no me creen @JoniPod tuvo a bien fotografiarla:

¡Hala!, vamos a ponerle un titular como de película de Paco Martínez Soria y a darle ribetes de chiste homófobo a un crimen terrible. Que lo de los gays siempre es ridículo… especialmente cuando se matan. Ah, nena, y provecha que ellos lo llaman “gym”, que nos da un aire moderno y “enteráo” y queda muy gracioso… Hay que ser hijo de machista.

Y es que, claro, según esta patulea, aún aferrada a la tea medieval, los maricas no nos merecemos ni el más mínimo respeto y, sobre todo, somos todos iguales: nuestra orientación sexual define cada uno de nuestros actos. Especialmente cuando son criminales. Sobre todo los que refuerzan la falsa noción de que somos todos histéricos, peligrosos, enfermos, delincuentes… porque tenemos lo peor de las mujeres (histéricas) y de los hombres defectuosos (criminales). Y habrá incluso quien se apresure a afirmar que por esto no es posible el matrimonio homosexual. Desde luego, hasta en medios “gays” (ya os vale, bonitas) se han lanzado a utilizar el estereotípico “crimen pasional” para tildar esta desgracia fruto del empeño de un sector de adoptar los peores patrones sociales heteronormativos (promovidos por esa panda de listos corruptos gaympresarios que constituyen una verdadera mafia explotando la marca “gay” a cualquier precio).

Porque todo esto viene de la asimilación, de ese empeño desesperado de los homosexuales en ser “normales”, y de que esa normalidad la definan por el muy, muy, muy defectuoso patrón heterosexual. Gracias a esa obsesión en “parecer normales” (“parecer heterosexuales” en otras palabras), los homosexuales quieren entrar en la Guardia Civil, para aparentar una hipermasculinidad imposible que pueda suplir la permanente castración social que supone la continua negación de nuestra masculinidad por el mero hecho de ser homosexuales (cuando siempre he dicho que los maricas somos el doble de hombres: tú y el que te tiras), que pueda demostrar que poseemos esa masculinidad (un constructo social definido por el patriarcado) que nos niegan como castigo. Y todo por hacer caso a comentarios como este que un repugnante ser infecto dejaba en La Razón tras el crimen:

como está la G. Civil, hemos pasado del bigote a la ropa interior femenina, esta claro que ya no es lo que era, panda de mari….., VIVAN LOS MOSSOS

Y, claro, los homosexuales, siguiendo el juego, nos apresuramos a demostrar que eso no es cierto negando nuestra esencia, engalanándonos con una plumofobia que lanzamos como dardos envenenados a diestro y siniestro, hiriendo a nuestros hermanos para complacer al verdugo. No hay nada que complazca más a un dictador que un traidor (aunque al final siempre lo mate). Hemos renegado de nuestra orgullosa diferencia para copiar lo peor de ellos, decadentes inmovilistas. Y el resultado ha sido este amor mal entendido, este imposible aparentar, hacer las cosas para ser aceptado, hacer lo que los demás hacen, estar tan pendientes del qué dirán que desemboca en el triste “L@ maté porque era mi@”. O, como comenta muy certeramente en este mismo periódico Gatos en celo:

A ver si en lugar de “violencia de género” -vaya expresión tonta- va a ser que la violencia procede de la relación. El amor burgués no es natural, no es lógico, va contra el sentido común. Qué tendrá que ver el amor con la exclusividad sexual. Qué tendrá que ver la homosexualidad con las historias heteras. Si el modelo hetero es claramente una pamplinada a qué viene que los homosexuales copien esa estupidez y se hagan novios y se casen y tengan críos y perros e hipotecas en común, que follen a espaldas de sus “parejas”, se pongan “los cuernos”, en lugar de follar sin más, sin culpas, libres. Vamos, que haga cada uno lo que le salga del rabo, pero un poquito de reflexión no vendría mal. Al final han entrado en el juego burgués, se han convertido en un sector de mercado apetecible, ciudades tan homófobas como Granada salen por ahí a las ferias gritando que son gayfriendly, han sacralizado aún más el matrimonio ¿Mereció la pena tanta lucha para acabar así de domesticados?

Pues sí, quizás por ahí venga el problema. Como me he cansado de denunciar en mis libros y en mis espectáculos, ese rescatar un mundo burgués que se venía abajo está siendo nuestro final. Es lo que yo llamo el gaypitalismo.

En realidad no hay nada nuevo en esos problemas, no son nada más que expresiones del machismo. El feminismo lleva siglos denunciándolo, como me comentó mi hermana feminista Clara Ginés Viguera o @claracaracola:

@shangay los hombres parece que tienen problemas para entender que sus parejas no les pertenecen, l@ mate xq era mi@, @feministaentwitter

Sólo el factor social de una conquista o relación (fardar de novio o esposo guapo, de conquista), un concepto machista de propiedad valiosa en la sociedad, añade a una relación de afecto una de exposición social que acaba definiéndose por parámetros ajenos al amor.

Muchas son las parejas que utilizan las relaciones para integrarse en la sociedad. Tienen novio, y un cierto tipo de novio, porque la sociedad les dice que eso es lo correcto, el éxito, algo que les añade un valor, porque es “lo que hacen los triunfadores”, conseguir al guapo te define como el ganador. Y no saben ver las mentiras que esos “gays triunfadores” están vendiendo. No saben ver los miles de gays “envidiables” y “ejemplares”, con cuerpos perfectos de gimnasio, de anabolizante, de Viagra, de cirugía para encajar en el imposible patrón, que viven una mentira llena de odio hacia sí mismos, que perpetúan ese clasismo que se ha apoderado del mundo gay, de los burgayses, gracias a los gaympresarios, que han creado y manipulan la marca “gay”, gracias a ese maldito gaypitalismo que nos ha llevado a hundirnos en esa decadencia en lugar de aportar nuestras alternativas a esta sociedad que se asfixia en su inmovilismo.

A tiros con la izquierda

24 jul 2011
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No es figurado. En el caso de Utoya, Anders Behring Breivik llevó a cabo la fantasía que los medios de comunicación y propaganda de toda Europa llevan predicando la última década: hasta la más tímida socialdemocracia es una cosa de rojos marxistas que va a destruir el imperio europeo construido junto a la Iglesia por los señores feudales que pisan al pueblo y lo matan de hambre.

Muchos han sido los medios que han pasado de puntillas sobre las implicaciones políticas de esta monstruosa masacre y la evidente vinculación de ese “ajusticiamiento” con el preocupante ascenso de discursos cada vez más retrógrados, más ignorantes, más misóginos, xenófobos y homófobos. Retóricas que se han propuesto destruir el Estado de Bienestar y el progreso en Europa.

No es casual que, como se ha señalado en este periódico, la ultraderecha viva su edad dorada desde la II Guerra Mundial. Mi admirado Webster Tarpley ya denunciaba en su magnífico Obama: El Golpe de Estado Posmoderno el proceso en el que nos ha metido la oligarquía financiera: las soluciones a esta polarización económica cada vez pasa más por los extremismos, la violencia, la mentira, el puro marketing. La gente cada vez estará más desesperada y perdida y empezará a escuchar a mentirosos que prometerán imposibles, abstracciones absurdas que oculten la verdadera estrategia (¿por qué el PP no hace una moción de censura y presenta su programa de gobierno si tiene tan claro que Zapatero es lo peor?). El futuro es de los lemas facilones sin propuestas reales. De las soluciones imposibles, inmediatas y demagogas. Los políticos honestos no podrán competir con sus propuestas complicadas, lentas y dolorosas para redireccionar un capitalismo en caída libre con las populistas, efectistas y milagrosas mentiras que el pueblo, cada vez más apático, comprará a figuras mesiánicas sin contenido (Obama).

Porque las ideas tienen consecuencias. Y el TDT Party, con su permanente asalto a la razón, a la dignidad y a la verdad, es lo que quiere: eclosionar el odio y la ignorancia de unos pocos en una gran masa asustada por sus continuas profecías apocalípticas (“España nunca ha estado tan mal”… mientras ingresan millones para ellos y sus familiares), sus mentiras y sus llamamientos a la violencia, para que algún chiflado recoja el testigo y se lance convencido a “matar rojos, moros, gitanos y maricones”. Su lenguaje violento, rabioso, rencoroso, es lo que está sembrando en el corazón de muchos mediocres obedientes que ven en ese discurso simplón y populista su cómoda manera de exorcizar sus frustraciones, sus culpabilidades, sus soberbias, la errónea percepción de que vuelve a ser políticamente correcto perseguir a lo que se interponga entre ellos y ese pasado oscuro, repugnante y violento al que quieren volver.

Por eso, cuando los peazo equidistanes (sí, he descubierto que es un insulto) del 15M argumentan, enfundados en las últimas marcas de moda y copiando tendencias estilísticas capitalistas, eso sí, que “ya no hay ni izquierdas ni derechas, eso es tan del siglo pasado”, me gustaría poder decirles, sin perder los nervios, que, si salen de su ego autocomplaciente un segundín, es evidente que para los corruptos siervos de la plutarquía, para los propagandistas de la Iglesia y el poder y, sobre todo, para los asesinos psicópatas, sí que existen. Y están empezando a ir a tiros con la izquierda. Ya que no consiguen volver al miedo, sumisión y opresión de antaño. Esa que el PP quiere hacer pasar aquí por florecimiento económico (se olvidan decir de unos pocos). Ya que no consiguen devolver “a las mujeres a la cocina, a los trabajadores al silencio, a los emigrantes al servicio sin papeles y a los maricones a la tumba”.

#feministaentwitter

21 jul 2011
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Hace unos días el hashtag (etiqueta) #feministaentwitter fue TT (trending topic, o sea: “tópico tendencia”) en twitter. Con motivo de la sorprendente tendencia, los pocos feministas, bueno, no tan pocos si éramos tendencia, que nos desesperamos leyendo trivialidad estúpida tras trivialidad estúpida (“Yo el twitter lo tengo para partirme la caja con las paridas de la gente”, me confesó un chico hace poco mientras me enseñaba los tuits de Carmen de Mairena; más simples que el mecanismo de un tornillo), inmediatamente empezamos a saludar con alborozo la celebración.

En pocos minutos el hashtag se llenó de tuits de descerebrados afirmando barbaridades paleolíticas del tipo: “Todas las feministas son feas con bigote que odian a los hombres porque ninguno se las quiere follar”. Aquella horda de machistas recalcitrantes utilizaba las estrategias de siempre: insultar, desacreditar, liar, manipular, mentir y distorsionar lo que es el feminismo para intentar justificar su violencia machista y preservar la caricatura de la feminista que tan bien le ha funcionado al Patriarcado hasta ahora.

La gente, que sufre un severo caso de “equidistanismo” (sí, he aprendido ahora la palabra que tan bien define al 15M, a pesar de que mi querida Rosa María Artal le quería dar otro significado), o sea: se aferra a un cómodo y cobarde “todos son iguales así que yo no soy ni de izquierdas ni de derechas”, rápidamente acudió a ese ignorante y cobarde “equidistanismo” para quedarse con que tan malo es ser machista como feminista, lo bueno está en el centro. De hecho, el comentario de una mujer en el Google + de un amigo (sí, sí, ya tengo Google + para perder el tiempo un poco más) fue: “No hay que ser feminista, ni machista, hay que ser humanista”. Patética afirmación de colaboracionismo con el verdugo que respondí con un comentario que creo resumen muy bien el problema:

Intentar hacer pasar el feminismo por lo opuesto al machismo es manipular la realidad. Y que lo haga una mujer es triste. Equiparar a los asesinos machistas con los feministas que luchamos por la libertad es como decir que no hay que ser ni de ETA ni víctima sino persona indemne.

Por suerte muchos aplaudieron y entendieron mi explicación. No pude, o caí, en añadir que además de víctimas, los que están al otro lado del terrorismo, intentando encontrar una nueva respuesta pacífica y honesta, son lo más parecido a los feministas, pero me habría extendido demasiado. En cualquier caso, con esta epidemia de equidistanismo se hace imposible pasar más allá de la superficie más facilona y genérica. Esa ha sido mi gran duda con los “Indignados” y su lamentable “PSOE y PP la misma mierda es”. Es innegable que le han hecho el juego a la derecha, gran promotora de ese discurso “equidistaní”.

El caso es que también abundaron los insultos personales por declararme orgullosamente feminista. Entre estos destacó uno de un engendro que se llama persona y que estaba poniéndonos tuits insultantes a todas las feministas compulsivamente. Su empeño en querer marcar en el imaginario colectivo la asociación de “feminazis” con feministas o de “Machismo y feminismo la misma mierda es” (una vez más ese peligroso discurso “equidistaní”) o incluso de que en realidad son las mujeres las que están maltratando cada día a los hombres y que las feministas tienen el poder y tienen sometida a la población masculina a una ola de terror y violencia (de academia surrealista dadá), delata su escuela machista clásica.

Me quedé perplejo cuando vi el psicótico cartel que había puesto como imagen de perfil y que cambiaba los anuncios denunciando el maltrato a las mujeres por una imagen de una mujer “maltratadora” que es lo común, como si eso existiese.

Ya casi me he acostumbrado a los delirios de este tipo de chiflados, pero nada me podía avisar de lo que me encontré cuando entré “blog”. La asquerosa montaña de mierda que él llama entradas animaba a los hombres a ser violentos con las mujeres, y esta cloaca incluso frivoliza en tono jocoso con los maltratos a las mujeres que cada semana dejan cadáveres y nos “explica” que si las mujeres se metiesen en la boca un puñado de caramelos y no hablasen ante su agresor el hombre no tendría que estar dándoles palizas “por su bien”.

De vómito que siga existiendo este tipo de excremento por el mundo.

Homofobia e hipocresía católica en Fuenlabrada

11 jul 2011

El caso de Andrés García Torres, el cura de Fuenlabrada retirado de su cargo por el Obispo de Getafe tras ser acusado de ser homosexual, ha evidenciado, una vez más, la terrible homofobia que la repulsiva Iglesia Católica sigue sembrando por el mundo. Mostradme un caso de homofobia y yo os señalaré un vínculo con esa hipócrita institución corroída de avaricia, represión y homosexualidad negada.

Pero centrémonos en este caso particular. Aquí la homofobia llega por ambos lados:

Por un lado tenemos al curita, una prenda analfabeta, que se dedica a soltar barbaridades insultantes como su famoso Que me midan el ano a ver si lo tengo dilatado y se queda más homófobo que ancho. Esto me recuerda a una broma que ese ignorante estúpido de Mariano Mariano me hizo en una entrevista en Marbella durante un sarao. El supuesto humorista no dudó en mostrar cero sensibilidad hacia otra persona a pesar de su discapacidad (solidaria sobre todo) y, tras mi cariñosas respuestas, me soltó un ridículo “yo el esfínter no lo tengo flojo como tú” que me dejó perplejo. ¿Cuándo van estos infelices heterosexistas a aprender que el esfínter es un músculo y por lo tanto el ejercicio, la penetración anal, lo que hace es fortalecerlo (aparte de prevenir el cáncer de próstata al masajearla)? Pues no, hay que seguir escuchando esa sarta de cromañeces que nos devuelven a la Edad Media como mínimo.

Señores, que existe una cosa que se llama fisiología, estudiad un poco y aprended las bondades de un esfínter bien utilizado. Si por ser dilatado se “aflojase” o aumentase su tamaño, después de todas las cagadas que soltamos en la vida (en vuestros casos por la boca) tendríamos un hoola-hop a los 20 años. El sexo anal muy al contrario de “ceder” el esfínter, lo fortalece. Ignorangutanes.

Por otro lado tenemos a la sacrosanta Madre Iglesia que en un acto de “caridad cristiana” se apresura a apartarle de su parroquia por sospechas de que pudiese ser homosexual (a juzgar por una foto… y lo que se callan, como siempre) y le ordena recibir un “peritaje psiquiátrico”. Porque todos sabemos que la homosexualidad es una “enfermedad” para la asquerosa Iglesia Homófoba. Pero lo peor está por llegar. Cuando escuchamos en labios del cura homófobo-homosexual las preguntas que los “psiquiatras” adeptos a la Iglesia Católica le hacen el alma se nos cae al suelo.

En palabras del cura, el psiquiatra “Me interrogó de forma denigrante, me preguntó si mis padres me habían violado de niño o si les había visto tener relaciones sexuales entre ellos”. Aparte de esto el médico le prescribió, entre otras pruebas, la de detección del VIH. La terapia que deberá seguir, “conforme a los postulados de la antropología cristiana” -como dice la orden del obispo-. A estas preguntas se sumaron otras como sí había mantenido relaciones sexuales con su hermano de niño o si habían abusado de él, porque todos sabemos que la homosexualidad es un trauma infantil que está a la par de un psicópata asesino o que la homosexualidad produce por arte de magia el VIH (seguid asustando a los inocentes niños que bastante sufren ya al descubrir su homosexualidad en una sociedad llena de homofobia). ¡Menuda panda de homófobos de mierda anida la Iglesia!

Y luego está el chulazo con el que se hizo la foto, Yannick Delgado. En un primer momento el cura Andrés afirmó que era un seminarista con el que había acudido a Fatima. Pero la Iglesia afirma que no les consta que el chulazo portugués sea seminarista como podemos leer aquí:

En respuesta a las preguntas de EL PAÍS, una portavoz del obispado asegura que “no le consta” que el joven con el que le acusan de haber mantenido una relación, Yannick Delgado, “sea seminarista”. Sin embargo, Delgado, de 28 años y origen cubano, afirma que estudió en el Seminario de Getafe desde 2006 a 2007. En la reunión con el obispo, según el sacerdote, se le mostró una fotografía en la que ambos aparecen solos, agarrados por el hombro y con el torso desnudo durante un viaje a Fátima. Esa era la supuesta prueba. “Hacía mucho calor y estábamos sin camiseta, ¿qué es este puritanismo? ¡Estamos en el siglo XXI!”, protesta García Torres que, al igual que Delgado, niega mantener o haber mantenido una relación más allá de la amistad. La imagen que supuestamente le mostraron, asegura, solo la tenían ellos y desconocen cómo llegó a manos del obispado. “Estaba en mi ordenador, ni siquiera la subí a Facebook”, dice Delgado. Los tribunales han fallado en multitud de ocasiones que la Iglesia puede, por ejemplo, despedir a un profesor de religión por su vida privada, pero lo que no puede hacer es investigarla.

Un momento, ¿los seminaristas tienen perfiles en facebook? ¿Y suben fotos como esta? (corriendo a facebook). Me encantaría ver esta tragedia social con algo más de humor, pero por desgracia no hay nada gracioso ni divertido en esta historia que no hace más que dejar al descubierto un ápice de la terrible homofobia que la Iglesia se empeña en sembrar en una sociedad aburrida de esa antigüedad (y en los políticos afines del PP).

No puedo por menos que imaginarme a un niño asustado que es llevado a estos repugnantes (sí, sé que repito el adjetivo mucho, pero es lo que me produce toda esta historia católica y esa Iglesia) psiquiatras por sus beatos padres y se encuentra bebiendo ese veneno ponzoñoso que la Iglesia católica no se corta en distribuir desde sus púlpitos hasta sus confesionarios.

Resultado final de este penoso partido de homofobia sobre yerba (sí, parece que estén todos “fumáos”): homofobia 15- sentido común 0. O, lo que es lo mismo, preservar los estereotipos, mitos, mentiras y supercherías que sustentan la homofobia en esta sociedad y que acabará sufriendo el niño inocente de un pueblo que tenga la desgracia de vivir en una familia y sociedad católicas.

¡Apostasía ya!

Resucitad el Orgullo Gay

02 jul 2011
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Murió de éxito, de especulación, de vanidad, de complacencia.

El Orgullo Gay era un ser mitológico,  invencible, un misterio encerrado en una reluciente armadura (muchos rumoreaban que era una mujer harta de las limitaciones sociales, otros aseguraban que era un hombre sin miedo a definir su masculinidad en sus propios términos) que, subido a su fiel alazán, había superado mil lances, mil enfrentamientos, mil batallas, mil complots tramados en cortes corruptas e inmovilistas, obsesionadas con mantener el viejo orden a cualquier precio. Pero nada pudo con su valentía, su honestidad, su coraje…

Hasta que un grupo de comerciantes, avariciosos representantes de la recién nacida burguesía, decidió aprovecharse de aquél halo legendario, de su popularidad, del inmenso amor que le profesaba el pueblo maribollo. Se ganaron al Orgullo Gay engañándole, prometiéndole mil victorias, convenciéndole de que su lucha estaba en realidad en la corte, integrándose, asimilándose, siendo uno más. Le juraron que eso era lo que su pueblo maribollo quería: ser como los tiranos que les habían oprimido.

Y Orgullo Gay creyó en aquellas palabras. Creyó que aquellos comerciantes eran la voz de su amado pueblo. No sabía que esos impostores habían amordazado a todo aquél del pueblo maribollo que se opusiese a su plan. Y aceptó acudir a las mil fiestas, desfiles y celebraciones que los comerciantes organizaban en su honor. Aunque ese no fuese su mundo. Aunque a ella/él aquello le resultase muy incómodo. Lo mío es la lucha, no estas fiestas, repetía nervioso. La visibilidad es más importante que la lucha, le dijeron.

Y así parecía. Nadie se extrañó cuando se quitó su reluciente armadura de batalla y bajo ella descubrieron a un bellísimo ser que era tan hombre como mujer, tan viejo como joven, tan enclenque como fornido, tan amanerado como sobrio. Paseó aquella deslumbrante estampa por todas las fiestas que los  comerciantes le recomendasen. Y su presencia generó una verdadera industria. Orgullo Gay se convirtió en una valiosa marca, un monopolio que sólo los comerciantes gestionaban. Y el pueblo maribollo, que por primera vez tenía un modelo en el que mirarse, al que emular, no dudó en financiar aquella nueva corte dentro de la corte.

Los años pasaron y las guerras empezaron a pasar al olvido. Todo era fiestas, fotos, distracción… Orgullo Gay no daba abasto. Hasta que un día se encontró gordo, caprichosa, mayor, alcoholizada, enganchado a las últimas drogas de diseño, a una lujuriosa vida sexual que no llenaba el vacío de su antiguo compromiso. Su corazón no resistió tanto exceso, tanta indolencia, tanta indulgencia. Se paró en uno de los numerosos festines a los que habitualmente era invitado. Nadie pudo (o quiso) hacer nada, aquél Orgullo ya no era el que admiraban antaño. Era un tirano caprichoso y ególatra que sólo acumulaba pertenencias.

Y de repente volvió la guerra, las antiguas cruzadas en nombre de un dios iracundo, falso, excluyente. Un dios inventado por los antiguos señores feudales para justificar sus desmanes. Querían restaurar el Antiguo Régimen.

Y los comerciantes, como no podían decirle al pueblo lo que habían hecho con su amado Orgullo, decidieron embutir su cadáver en la antigua armadura y pasearlo por las calles como si nada hubiese ocurrido. Pero la derrota cada vez era más evidente. Los enemigos, sin oposición, habían empezado a derrumbar todo lo construido. Especialmente el espejismo de igualdad. Los empresarios se limitaban a añadir cada vez más carrozas, más bufones, más juglares, más distracciones que disimulasen la derrota. Y a pedir que se luchase por mantener sus negocios. Pero nadie recordaba ya cómo se luchaba. Sólo sabían celebrar…

Resucitad el Orgullo. Resucitad su importancia como celebración de nuestra lucha, como recordatorio de quiénes somos, de quienes no nos permiten ser. Resucitadlo como herramienta de combate, no como negocio de unos pocos. Necesitamos a esos activistas a los que habéis boicoteado todos estos años de bonanza por denunciar vuestras manipulaciones. Para que animen a todos a que salgan a la calle a luchar, a reivindicar, a recuperar todo lo que nos van a robar. Poneos en forma. Recordad vuestra historia, vuestros activistas, los sacrificios… que los derechos no se regalan, se conquistan. Luchando.

Porque ese es el verdadero significado del Orgullo Gay: llamar a la lucha, permitir a nuestro pueblo reponer unas fuerzas que van a ser muy necesarias el resto del año, para enfrentarse a las mil agresiones homófobas que nos esperan en cada esquina de nuestra vida, desde el colegio (la gran batalla pendiente) hasta la oficina, pasando por la familia o por un simple beso. Necesitamos tener  guerreros preparados y dispuestos a enfrentarse a la invasión reaccionaria, censuradora, dictatorial que se nos viene encima. Ya no hay nada más que celebrar. Ahora hay que reconstruir esa maquinaria activista, luchadora, que habéis destruido todos estos años.

Porque, como dice un amigo: “Antes con el Orgullo te daban una copita de orgullo activista que te servía todo el año, ahora te dan una copa de evasión, de entretenimiento, de vergüenza de ver lo que hemos hecho con el sacrificio de tantos millones de activistas”.

Pero eso era antes de que esos empresarios manipuladores lo convirtiesen en un Orgullo Gaypitalista, centrado en animarnos a asimilarnos, a comprar nuestra aceptación, a rendirnos a “los mercados”…

Resucitad aquél Orgullo, el de todos, porque lo vamos a necesitar.

Y, por lo que más queráis, usad condón. Que el Orgullo no siga siendo una ocasión para contagiarse por culpa del exceso de drogas y la bajada de guardia festiva. El sida aún mata.