Una carta desde Venezuela

06 mar 2013
Compartir: facebook twitter meneame
Etiquetas: , ,

Hace años que tengo la suerte de mantener una relación fluida con un valiente grupo de activistas LGTB y feministas de Venezuela. Un puñado de personas independientes, intelectuales y visionarias que me han ido dando datos de la complicada contradicción que es ese país (especialmente de la lucha por los derechos de la mujer y los homosexuales). Esta mañana, apenas abrir los ojos, he sabido de la muerte de Chávez, una muy triste noticia para mí por razones personales e ideológicas (aunque su fanatismo religioso me había distanciado casi completamente del personaje). Ha sido a través de uno de esos amigos: Javier, mi unicornio venezolano, me había enviado un correo que acabó de escribir a los pocos segundos de fallecer Chávez.

Quiero compartir con todas y todos esta reflexión de un activista, integrado en grupos LGTB y feministas, por su sinceridad, honestidad y lucidez.

Querida Shangay,

ya en otras ocasiones me habías pedido que te hablara sobre Chávez. Me abstuve, y creo haber hecho bien en no contarte nada, pues comencé a relacionarme con gente de izquierda y activarme políticamente muy tarde, así que había muchas sutilezas del mundo de la política que no percibía, había muchas cosas que no entendía bien. Yo simplemente era un entusiasta que apenas empezaba a ver la diferencia entre la izquierda y la derecha. ¿Podías confiar en mí como corresponsal para informarte sobre Chávez y el Socialismo del Siglo XXI?

Hoy estoy mejor informado, indudablemente, pero sigo dudando en poder darte un balance certero de lo que sucede aquí. Lo mejor que puedo hacer es compartir contigo mis incertidumbres y confiar en que poseas una percepción calibrada para conseguirle valor a lo que aquí te cuento. Confío en que así sea.

Te cuento, al momento de escribir esto Chávez estaba vivo… murió segundos antes de enviarte esta carta. Chávez murió y deja un legado bueno y uno malo.

Es incuestionable el beneficio que ha sido para el desarrollo del poder popular un gobernante como Chávez. Creo que una de las cosas más favorables que promovió fue la transformación de la vergüenza social y étnica en orgullo. Para muchos dejó de ser vergonzoso ser un indígena, un negro o vivir en un barrio –para muchos, que no para todos.

Hay una gran organización popular en donde puedes observar la participación de gente que tradicionalmente estaba excluida de cualquier toma de decisión. Amas de casa que cargan la constitución bajo el brazo –literalmente– y que comprenden de política, de lo que significa el peligro de un régimen neoliberal y que han sido capaces de generar una opinión crítica incluso del actual gobierno… aún siendo seguidoras incondicionales del chavismo.

También es innegable la enorme inversión de la renta petrolera en políticas públicas, orientada sobre todo a sectores marginales. Ese es el caso de las llamadas “Misiones” de las cuales muchísimas personas se han beneficiado –incluso las que están en contra del chavismo–, y que abarcan áreas como la salud, educación y vivienda. Han sido tan efectivas que incluso, los sectores de la derecha prometieron en las pasadas elecciones que las misiones no iban a desaparecer.

La libertad de expresión.

La integración continental es otro aspecto positivo del gobierno de Chávez, pero eso es un asunto que alcanza la geo-política y que no se puede explicar diciendo simplemente que Venezuela sólo sigue el ideal bolivariano de integración latinoamericana. Sabemos bien que el tema internacional se basa sobre todo en el beneficio económico y en las alianzas políticas con fines estratégicos.

Eso es parte del legado “bueno”. Lo malo que nos lega es al mismísimo Estado.

Yo sospecho que este Estado difiere muy poco del anterior. Claro, probablemente se trate del mismo Estado, es decir, de un tipo de organización institucional y burocrática, que si bien funciona ahora bajo un gobierno de tipo socialista, funcionaría igual bajo una dictadura de extrema derecha.

Sigue siendo una institución que genera corrupción en sus funcionarios, que entorpece los lineamientos éticos y morales propuestos por el Socialismo del Siglo XXI, pero que inexplicablemente, está más fortalecida que nunca.

Hay muchas cosas que funcionan terriblemente mal en Venezuela. Casi todas las personas que conozco, comprometidas de corazón con el cambio social que han conseguido puestos en algunas de las instituciones del Estado, han tenido luego que renunciar por que no han podido combatir la burocracia, la corrupción y toda suerte de discriminación del que han sido objeto por parte de los funcionarios públicos. Es decir, la ética socialista no impregna las instituciones del Estado.

Recientemente, el asesinato de un líder indígena, adalid de la lucha por las tierras, ha hecho crecer aún más la sospecha de que altos sectores del gobierno están confabulados con los terratenientes. Eso es sólo la punta del témpano, abajo hay toda una intriga que involucra la contratación de sicarios, prebendas en la explotación de recursos naturales, el secuestro de líderes indígenas, la compra de favores y un largo etcétera. Todo esto ocurre mientras Chávez guarda un silencio que no se puede calificar de otra forma sino “cómplice”.

El asesinato de Sabino Romero y el vía crucis que ha sufrido el pueblo Yukpa está lleno de otras muchas vicisitudes que no he de contarte aquí, pero que constituyen un claro ejemplo de la forma de actuar del Estado: es etnocentrista y etnocida, elitesco, homofóbico, misógino, represivo y respalda los intereses capitalistas de las nuevas élites.

La única diferencia que puedo imaginar entre el actual gobierno y el anterior de derechas, es que este no está dispuesto a vender Venezuela completamente al capital extranjero, lo que si pensaban hacer los líderes de la derecha venezolana.

A todas estas Chávez, con su silencio cómplice, fue una figura enigmática. Me gustaría pensar que el gobierno lo tiene secuestrado y lo utiliza como figura carismática (no es mentira que cuando muera, Venezuela va a llorar su partida), pero quizás la verdad sea más oscura: Chávez fue un personaje inventado por la izquierda venezolana, preparado por ella y cuyo éxito dependió en gran medida del descontento que sentía la mayoría por los partidos políticos tradicionales. Temo que Chávez haya sido sólo un personaje con libreto, un personaje exitoso, pero ficticio.

No obstante, Chávez motorizó un cambio social innegable, aunque lo haya hecho desde un gobierno forajido. Allí está ahora nuestra gran empresa: un pueblo de mentalidad socialista pero que está destinado a enemistarse con el Estado. Venezuela va a ser ser un pueblo ingobernable.

Amore, a partir de ahora que no está Chávez, es que vamos a ver de qué talante está hecho el gobierno y el Estado venezolano. Quizás las cosas sigan igual o quizás recrudezcan. No sé si ahora sea propicio volverse anarquista, denunciar este y cualquier otro Estado, como siento que se debe hacer.

Ahora es que vale la pena tener los ojos puestos en Venezuela. Ya no está Chávez que, a pesar de todo, era garantía de paz. Ahora el gobierno forajido no tiene ningún obstáculo para actuar como le plazca, mostrando su verdadero rostro, delinquiendo en nombre de un socialismo que no profesa. Pero quizás exagero. Yo soy muy suspicaz.

Amore, está atenta tú, quizás yo sea miope.

Un besazo fuerte

javier.-

Creo que mi admirado Javier explica mucho mejor la compleja realidad venezolana que las mil campañas interesadas, maniqueas y mentirosas que desde España lanzan los grupos empresariales, oligarcas y golpistas de los saqueadores que siguen teniendo interés en una América Latina esclava, corrupta y servil.

P.D: Gracias a Jai1977 por aportar este video que me ha hecho llorar. nadie explica mejor a Chávez que el propio Chávez. Es muy emocionante lo que dice a partir del minuto 1:01:35: “No se trata de Chávez. Chávez no ha sido sino una circunstancia. Como dice la canción de Rocío Dúrcal. ¿Cómo es que dice? Amor lo nuestro sólo fue casualidad. La misma hora el mismo bulevar.  Ese ha sido Chávez. Yo no tuve la culpa de haber nacido en 1954. A pocos días de Dien Bien Phu. O al mismo tiempo que los aviones yanquis bombardeaban ciudad Guatemala para sacar a Jacobo Árbenz. O pocos meses después de que Fidél, Raúl, el Che y no sé cuantos más asaltaron el cuartel Moncada, locos de patria. Yo no tengo la culpa. Yo he podido nacer 100 años antes, o ayer. Yo no pedí ni siquiera venir a este mundo. Todo fue casualidad, la misma hora el mismo bulevar”