Opinion · Palabra de artivista

Querida Cristina Tárrega (carta abierta a una musa Púnica)

Querida Cristina Tárrega,

He sabido (a pesar de tus intentos por ocultarlo y negarlo) que ibas a montar una discoteca con Granados, el corrupto líder de la trama Púnica. Lo hemos podido escuchar en las grabaciones de tus conversaciones con él, de las que se desprende una amistad, confianza y compincheo ya de por sí alarmantes. Casi tan alarmante como que acabes la ronda de llamadas anunciando triunfal que te vas a Valencia a reunirte con Rita Barberá. Las cifras de las que hablas con total naturalidad, como si te las desayunases cada día, dan vértigo. Esa familiaridad con los millones, la corrupción y las propiedades me ha recordado tu agresiva defensa de Esperanza Aguirre y el PP cuando fui a tu programa en Telemadrid Territorio Comanche y denuncié la manipulación mediática de un medio que me era muy cercano (mucho antes de que tú aparecieses por el mismo). Por si, como te ocurre ahora con Granados, sufres un brutal ataque de amnesia y no lo recuerdas, fue así.

No sé qué fue más insultante, que negases la verdad o que lo hicieses delante de tantos compañeros —a los que ni tenías en cuenta, ¿no te llama la atención que suenen aplausos mientras yo rompo la foto?— que fueron represaliados y despedidos (861, exactamente) para que lacayas sin talento como tú pudiesen cobrar las escandalosas barbaridades que sus amigos y amos les regalaban por mentir. Pero, claro, por eso te pagaban: por hacer propaganda de los corruptos —como tu amigo Granados— y manipular. No te esperabas que alguien no sacase la lengua para lamer la bota del verdugo a cambio de unos minutos de circo. Nunca os lo esperáis.

Sobre el hecho de que, de repente, me invitases a tu programa (algo que me sorprendió sobremanera… casi tanto como tu surrealista afirmación de que prácticamente había llamado Espe Aguirre para que yo fuese). Permíteme que te recuerde, Cris, que no fuiste tú, sino tu productora, que me conocía de otros programas que había hecho conmigo, la que se acordó de mí. Me llamó desesperada porque se os había caído el invitado de ese día y ella estaba contactando a todo el mundo que pudiese ir en pocas horas. Yo acepté. Ya había decidido abandonar la tele y quise aprovechar tu dejadez para cimentarlo (sabía que después de eso todos me cerrarían las puertas en castigo a no cumplir mi papel de drag clasista que entretiene y distrae a las masas saqueadas). Se resume lo que ocurrió en un artículo de 20 Minutos que fue el único medio interesado en reflejar mi denuncia: Shangay Lily rompe en directo una foto de Esperanza Aguirre en Telemadrid.

En ese artículo se mencionan muy someramente las amenazas, sobornos velados e insultos que sufrí a continuación. No sé si lo recuerdas, pero en cuanto acabó el programa me llamaste. De hecho todavía estaba en el coche de vuelta a casa. Fue muy ilustrativo el estado de nervios en el que te encontrabas. “Como me cancelen el programa por tu culpa y mi hijo se quede sin comer me voy a cagar en todo y en ti”, me dijiste a gritos. “¿Pero Espe no es tan tolerante, democrática y plural? ¿Por qué estás tan nerviosas y temes que te cancelen el programa inmediatamente por una opinión mía? ¿Espe, la luchadora de la libertad, sería tan canalla como para quitarte el programa por lo que ha hecho un invitado? ¿Es esa la verdadera Espe que tú conoces y no la que has retratado en tu programa durante casi cinco minutos arrastrándote para suplicar su piedad?”, te contesté yo. “¿Acaso temes que te haga lo que le hizo a su lacayo Germán Yanke en cuanto no fue salvajemente sectario?”, añadí yo aludiendo al bochornoso despido del presentador por “comprar el discurso de nuestros adversarios“. Tú aprovechaste el momento para insultar y despreciar al que había sido tu compañero de cadena: “A ese conejo nadie le echó. Simplemente no se presentó a trabajar y ahora va de víctima”, me contaste. “¿Y entonces por qué estás tan nerviosa?”, te insistí. No me quisiste responder. Acudiste a la descalificación personal: “Eres un cabrón. Eso no se hace. Soy tu amiga. ¿Por qué no me contaste que pensabas hacer eso?”. Yo, por supuesto, te dije la verdad: “Lo he hecho por ti, por protegerte. Tú no sabías nada así que ante tus patrones te protege”. Y, claro, porque sabemos que si te lo hubiese dicho ni me habrías permitido entrar en el programa (como me había pasado otras veces). Tú negaste la mayor y me dijiste que habrías permitido todo (si acaso te habrías preparado para dejarme en evidencia y manipular mi protesta). A continuación tuve que soportar los insultos del director, al que me pasaste. Aitor Alonso Arruti era un viejo conocido de cuando él colaboraba con mi amiga Terelu en T de Tarde (donde era un simple redactor devenido colaborador eventual. Ahora sabemos cómo trepó en la escala jerárquica). Que si yo era la vergüenza de los maricas (aunque el siempre ha escondido su homosexualidad), que si era un traidor por mi amistad con Cristina y con él (aunque no se habían acordado de mí en los últimos años), que si me iba a arrepentir… En fin las pataletas de lacayo temeroso de las represalias de su amo.

Lo triste es que esto no se quedó ahí. Al día siguiente recibí una sorprendente llamada personal tuya (algo que jamás habías hecho). El tono meloso de tu voz habría provocado un coma diabético a toda una planta de atletas olímpicos en plena forma. “Hola, cariiiiño. Siento haberme enfadado ayer, pero me pilló por sorpresa. Lo cierto es que sabes que te sigo queriendo mucho y que nosotros somos ante todo amigos.  Pero muy amigos. Porque nosotros somos muy amigos desde hace muchos años. Mi viiida, he pensado que tenemos que quedar a merendar más veces, como hacíamos antes (jamás había merendado con ella)… Mira, corazoooon, te llamo porque me ha dicho un redactor que se ha enterado de que vas a darle una entrevista a un periódico hablando de lo que pasó ayer después del programa. Y yo, claro, le he dicho inmediatamente: ‘Shangay jamás me haría eso. Es mi amigo. Uno de mis más queridos amigos’. ¿Porque tú jamás me harías eso verdad?”, remataste con una voz casi suplicante.

Cuando te confirmé que la entrevista ya había tenido lugar y que, en efecto, contaba las amenazas e insultos recibidos, tu tono cambió al de negociadora en Chechenia: “Mira, amooor, yo sé que estás enfadado, ¿pero por qué no cancelas esa entrevista y vienes a mi programa a hablar de lo que quieras como amigas? De hecho, he estado pensando cuánto te echo de menos y me gustaría contar contigo como colaborador fijo en el programa. Que vengas todas las semanas. Pero si cancelas esa entrevista tan fea que es fruto del enfado. ¿No te gustaría venir a mi programa a hablar de lo que quieras?”. Por supuesto, te dije que no. Ya llevaba bastantes años en televisión (más de una década; más que tú) para conocerme la estratagema: te contrato para cada programa, obligándote a desdecirte de lo afirmado e incluso a alabar las bondades de Espe y el PP (si no, ¿con qué cara apareces en una cadena que has denunciado como censora y enemiga?) y, cuando ya has hecho la limpieza de imagen como buen lacayo a sueldo, te doy la patada aludiendo a cualquier estupidez (preferiblemente algo incomprobable, como que la audiencia baja cuando apareces; o que han recortado el presupuesto y ya te llamará en cuanto lo vuelvan a aumentar…. que está al caer). Claro, quedas pendiente de volver y, sin dudarlo, mantienes tu discurso de apoyo al verdugo esperando poder recibir los beneficios. Algo que nunca llega. Tú, que igualmente sabías que con el enfrentamiento no conseguías más que reforzar mi antagonismo, mantuviste tus  ofertas de lanzarme al estrellato si iba al programa a explicar y debatir mi denuncia (traducción: a desdecirme). No, adorada Cris, yo hacía mucho que no estaba en esa carrera de lameculos en la que tú triunfabas.

Y triunfando seguiste hasta 2012, mientras muchos cientos de trabajadores y activistas éramos castigados por no mirar hacia el otro lado cuando esa manta de corruptos saqueaba nuestros recursos y derechos. Pero eso no iba contigo. O más bien iba muy bien. A los mediocres y colaboracionistas os viene muy bien este estado de corrupción en el que, como hizo Franco exiliando a la mayoría de intelectuales y científicos mientras enzalzaba a una piara de mediocres y estafadores, los sintalento subís a los altares. Y tu programa es un magnífico ejemplo de ello. A pesar de las penosas audiencias y costes del mismo se mantuvo seis años. Permíteme, querida Tárrega, que te exponga los datos que los ejemplares luchadores de Salvemostelemadrid dieron en 2010 sobre tu programa Territorio Comanche:

La empresa productora que hace este programa cobra 8.500€ por programa, a una media de dos a la semana nos salen 68.000€ al mes. No sabemos qué parte se llevará Cristina Tárrega pero seguro que la parte del león. Con unas audiencias de un 3.6% desde el principio de temporada y 19.400 espectadores de media, no se sostiene su presencia ni su contratación en esta cadena.

En 2011 ya se supo algo de lo que te llevabas y te coronaron los medios como la segunda presentadora más cara de las autonómicas. Según datos del periódico El Mundo el ranking de aPProvechados iba así:

Bertín Osborne: 48.000 euros/mes
12.000 por cada Gran Prix semanal
(Audiencia en Telemadrid la última semana 4,3% y 23.000 espectadores)

Carlos Sobera: 38.000 euros/mes
1.200 por cada Date el Bote diario.
(Audiencia media en Telemadrid la pasada semana 4,1% y 56.000 espectadores)

Cristina Tárrega: 28.800 euros/mes
1.800 por cada Territorio Comanche (4 programas a la semana).
(Audiencia media en Telemadrid la pasada semana 8,9 % y 33.000 espectadores)

Marta Robles: 20.000 euros/mes
1.000 euros por cada Madrid a la Última diario.
(Audiencia media en Telemadrid la pasada semana 5,4 % y 44.000 espectadores)

Cristina Tarrega Carteles Telemadrid TarregaPero es que el año que se vieron obligados a cerrarte el grifo (2012 llegó con planes de cerrar Telemadrid y para ello debían presentarla como ruinosa, algo difícil con tu sueldo), los trabajadores de Telemadrid revelaron que tu programa costaba medio millón de euros anuales y ya iba por una audiencia del 2,8%. Lo acompañaron de este cartel que ves al lado (con el que empapelaron todo Telemadrid, aunque tú no debiste verlo, tan ocupada reuniéndote con Granados, Rita, Espe…). Sobre vosotros, los aPProvechados, decía un artículo de ese año titulado La plantilla de Telemadrid desvela los sueldos de Tárrega, Tertsch y Dragó: Los trabajadores de Telemadrid han señalado como culpables de la situación de la televisión pública tanto a los numerosos directivos como a las que fueran estrellas de la cadena. Acusan a Cristina Tárrega de ‘ser una experta en chupar el dinero de los madrileños’, y a Hermann Tertsch y Sánchez Dragó de cobrar cantidades desorbitadas. En concreto dicen que Tárrega cobraba medio millón de euros al año, Dragó 1,2 millones y Tertsch 281 euros al minuto. Sí, fue por culpa tuya y de otros cuantos esPPabilados (como los 113 directivos, que representaban el 10% de la plantilla y que cobraban 14 millones de euros), por lo que se hizo insostenible Telemadrid. Vamos, que mientras despedían a 861 trabajadores, supuestamente por no tener dinero para pagarles, a ti te regalaban una fortuna que tú, aparentemente, suplementabas con esos amigos púnicos.

Ahora me explico esa obcecada negación de la escandalosa manipulación que improvisaste en el programa tras mi acción (de hecho, en ese video han dejado fuera todo un largo monólogo que te marcaste a continuación alabando del modo más bochornoso a Espe y la libertad de la cadena). ¿Cómo vas a morder la mano que te daba de comer tan profusamente? Aunque estuvieses viendo cómo maltrataban a los trabajadores y otros presentadores, precisamente ese era tu beneficio. Tú a lo tuyo. A pillar cacho.

Y es que es muy rentable eso de ser amigo de los verdugos. Porque a los que se opusieron a la manipulación no les fue tan bien como a tí. Hace tiempo, recordé en este mismo blog que, a pesar del boicot, mentiras y saqueos del PP y amigos (entre los que te cuentas) Telemadrid es viable (si quieres leer datos objetivos, entra ahí, Cristinita). Es de cuando tu lideresa, Espe Aguirre, intentaba hacer creer (como han hecho con Sanidad y Educación) que Telemadrid era un negocio ruinoso y que mejor privatizarlo (regalarselo a sus amiguetes y familiares, vamos). Esto se resolvió con 861 trabajadores despedidos. Gente con familias, hijos que se quedaron sin comer (como tú me gritabas al teléfono, y que imagina en quién se cagaban), personas con cáncer que fueron despedidas estando de baja, personas con depresión que se quedaron en la calle, familias que mantenían a padres y hermanos en medio de una crisis brutal que fueron en algunos casos desahuciados mientras tú planeabas discotecas de lujo y apaños con Rita Barberá.

Sois gentuza como tú, trepas sin talento, analfabetos haciendo gala de ello, freaks ofreciendo a la gente que se ría de ellos (y hundiendo la dignidad y respeto de colectivos enteros; en tu caso la mujer), los que habéis hundido la televisión en el pozo de ignorancia que es. Especialmente en Telemadrid, una plataforma que innovó en los 90 de manera prodigiosa. Produciendo formatos que a día de hoy se copian (Madrileños por el mundo, Madrid directo, talk shows, el Básico…). Hasta que llegó gente como tú.

Por culpa de bostezos como tú, una cadena pública que en los tiempos en que yo (y muchas más diversidades) la frecuentaba tenía un share medio del 21%, ha llegado a ¡un share medio del 4%! (ese era el dato un año después del infame ERE). Nadie quería ver vuestro decadente frikerío, por más payasadas que hicieseis. Hasta el simplonerio cansa. Y ver a una payasa hacer el ridículo puede confortar a los mediocres que prefieren reírse de alguien en lugar de enfrentarse a un reto con alguien intelectualmente enriquecedor, pero para eso ya llegó Telecinco y Mediaset a hacerse con el monopolio (casualmente te fuiste al procesadetritus de Sálvame en cuanto te cortaron tu programa). Sólo allí podías seguir haciendo la payasa.

Porque, querida amiga de meriendas imaginarias, tú lo sabrás (eres muy lista para eso), pero nadie se habrá atrevido a decirte en la cara que tú has hecho una carrera de ser la payasa, la mamarracha y el hazmereír de España. Te encantaba salir en los zappings y que te ridiculizase Flo y demás “humoristas”. Te venía muy bien. De hecho lo potenciaste falseando los testimonios en tus programas (algo muy grave que ridiculiza y hace poco creíbles tragedias reales). Lo sé porque una vez, cuando éramos compañeros de radio en Zeta Radio/Onda Corazón, me pediste que falsease un testimonio para meterlo en tu programa. Las redactoras me dijeron que era proceder habitual en tus programas y que por eso salían esos casos tan esperpénticos. Seguiste con esa peligrosa ridiculización de las tragedias de la gente en tus programas de televisión, buscando a cual “testimonio” más mamarrachesco o ridículo para llamar la atención. A ti no te importaba lo mamarracha que estuvieses en los programas. Lo que tú querías era audiencia y publicidad (como esos repulsivos talk shows latinoamericanos que promocionan machismo, violencia, clasismo y odio). Tú no entraste en televisión para desafiar estereotipos o prejuicios, o para educar al público. Tú hiciste lo contrario: reforzar los peores estereotipos, la ignorancia, el machismo, la homofobia, la ridiculización de lo diferente. Así opera el capitalismo: invisibilizando las disidencias, las alternativas (lo hemos visto en Andalucía, en Grecia) y entronizando la estupidez, el hedonismo, la autogratificación inmediata. El poder corrupto no quiere intelectuales, personas con talento, innovadores, creadores, deslumbrantes personalidades. Quiere mediocres, gente sin opinión o que se abstenga de decirla jamás y se limiten a seguir la corriente.

Pero veo que en breve tendrás un nuevo programa en Telemadrid. ¡Qué casualidad! Por los pelos ha ganado Cifuentes y ahora puede devolverte a la caverna mediática que ya está remontando entre exclamaciones de su liberalidad y progresía. Seguro que no nos veremos por allí ni me entrevistarás. Yo tampoco querría estar en un medio que ha despedido a más de 900 trabajadores y se niega a cumplir la resolución judicial que le exige que los readmita. Pero siempre puedes montar discotecas para bailar sobre nuestra tumba. Se te da bien.

Para finalizar, amiga de falseríos, quiero recordar un interesante hecho que ocurrió durante la entrevista y que quedó eclipsado por mi protesta. Es lo que los freudianos llaman un “acto fallido” y que delató tu profunda y retorcida homofobia. Tú que vas de “amiga de los gays” (¡y qué gays los que te rodéan! ¡Sólo con Josemi se podría refundar Alianza GayPopular!). Durante la absurda entrevista (tú acudías a los topicazos de tratarme como a una petarda) yo usé con enorme orgullo la palabra “maricón”. Tu reacción fue inmediata y sorprendentemente agresiva: “¡Qué fea palabra maricón!”, exclamaste ofendida. “¡A mí maricón me suena  a bóveda!”, añadiste intentando ser ingeniosa. Pero tu réplica no era más que un repulsivo ejercicio de homofobia con el que retorcías hasta convertir en negativo un clásico de ese valiente y genial cantante-icono gay que fue Miguél de Molina. Sólo que donde el valiente e inteligente Miguel utilizaba esa réplica para dignificar la homosexualidad reapropiandose del insulto para subvertirlo (se adelantó  en muchas décadas a la teoría queer y su performatividad), tú querías hacer parecer el término algo feo, antiguo, claustrofóbico. Pero el creador de esa ingeniosa arma de dignificación, santa Miguel de Molina le llamo yo, lo usaba como réplica cada vez que en los teatros le intentaban insultar y denigrar gritándole “¡maricón!”. Él, majestuoso, respondía encantado: ¡qué bonito piropo! ¡Maricón suena a bóveda! Dan ganas de ponerse de rodillas… y rezar. Suena a grandioso. A catedral. ¡Fíjate qué diferencia! Tú querías hacer de esa apropiación de la palabra para positivizarla algo sucio, feo, insultante. Claro, tú eres, como el PP que te ampara, más de ocultar, avergonzarse, intentar “parecer normal”, asemejarse al hetero, de renegar de tu historia y tu desafío a sus insultos si eres homosexual. Tú, en definitiva, eres muy de absurdigays y cristofascistas.

Dos meses después, te contesté en una carta en el portal dosmanzanas.com: Si ‘maricón’ suena a bóveda, ‘La Tárrega’ suena a homofobia, lo titulé. Ya ves, nuestra relación epistolar se remonta a mucho tiempo. Solo que tú jamás has respondido. Claro, tú sólo respondes a llamadas Púnicas o a esa ‘bolso Vuitton’ ‘Noos’ alcaldesa que fue ‘RitaLeaks’ Barberá. A los demás no nos das ni la hora. Sólo homofobia y amigos corruptos. ¡Ah!, y mucho victimismo, como hemos podido ver en las entrevistas que has dado después en las que vas de pobre víctima de la Púnica ‘arrollada’ por los amigos. Pero no seas humilde, ínclita createstimonios. Tú eres toda una musa de la Púnica. Verás como en cuanto Sánchez Dragó deje de follar en sillones de pubs a la vista de todos o alardear de tener relaciones con niñas de 13 años en Tokio te dedica un libro entero. Ya lo veo: Disco Tárrega o La Púnica Sagrada. La introducción, por supuesto, la podría escribir ese otro adalid del PP, amigo del sexo con menores y ser nada repugnante que es Sostres. Isabel San Sebastián se va a morir de la envidia. Aunque Granados, ahora que va a tener mucho tiempo libre en su habitación de lujo celda en la cárcel podría escribirla también. Le regalo el título: De la licencia no te preocupes, tenemos todos amigos. Y luego puedes decir que no sabes cómo ha llegado esa introducción al libro. Que no le conoces de nada.

¡Ah!, y mucha suerte en tu nueva trayectoria con esa adalid de la libertad que es #CristiNAZIfuentes (como la llaman en twitter, no sé por qué). Mucho más ahora que ella también ha estado hablando con un cabecilla de la Púnica al que niega conocer. Sois una pandi genial todos.