No huele a remontada, apesta a recambio

18 Dic 2015
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Profesores universitarios insertados en la rígida jerarquía académica, jueces integrados en el sistema, escaladores de puestos –y subvenciones– en ONGs, estrategas de asambleas que van siempre con el caballo ganador, militares obedientes y atentos a lo popular, artistas mediocres y sometidos a las reglas del mercado, filósofos y pensadores escondidos en la ambigüedad abstracta tercerposicionista de lemas populacheros… Los personajes que Podemos elige para encabezar sus listas son un verdadero rosario de asimilacionismo.

Sólo encumbraremos a los ya sumisos, a los que se han inclinado ante algún sistema y han acatado las normas preestablecidas de algún mecanismo de adoctrinamiento, a los que han aprendido a navegar con la cabeza gacha en alguna corriente acumuladora y erosionadora de aristas y disidencias. Sea éste la Universidad y su repulsivo juego de sometimientos, amiguismos, aceptación de normas impuestas o tribus políticas. Cualquier jerarquía sistémica sirve, pero lo académico es el mejor ejemplo de casta: desde cómo se escribe una tesis (léase, por ejemplo, el clásico de Umberto Eco Cómo se hace una tesis), hasta las respuestas en un examen, todo en el sistema académico es un vomitivo mecanismo de adoctrinamiento, de “educación” en la sumisión, en la mímesis, en la copia de normas y reglas impuestas… normas de “normal”. “Nosotros somos ciudadanos normales”, está repitiendo insistentemente Pablo Iglesias, demonizando la diferencia, la disidencia, la crítica, lo extraordinario, lo “anormal” (dudosa clasificación), para animar a la masa a temer lo diferente y buscar lo reglamentado. Ni digamos sobre su hipócrita definición de “centralidad del tablero” o centro que en realidad es derechización.

Son las reglas del mercado capitalista para “triunfar”. El absurdo concepto de “ganar” es un mantra capitalista repetido hasta el vómito por podemos como justificación en si misma de tu adhesión (“si está con nosotros estás con la mayoría, estás con los ganadores”, repiten, como si ese argumento no fuese el del millón de moscas en la mierda). Ignorando que rechazar cualquier idea propia, tu esencia, tu alegre mirada retadora nunca es ganar. Es asimilarse, negarse y negar cualquier posibilidad de cambiar la sociedad o al semejante con nuevas ideas, nuevas opciones. Y Podemos es la última campaña capitalista para hacer parecer cool, moderno, inteligente, arrodillarse ante el sistema y acatar sus reglas. Hacer parecer distinto lo de siempre. El recambio anunciándose como cambio. Acatar lo de siempre para que te acepten en la masa y hacerlo parecer una victoria.

Esa línea ha seguido la bochornosa declaración de Pablo Iglesias en esa máquina de disidencia controlada y desactivadisidencias que es La Sexta: Iglesias presenta a Podemos como el voto útil contra el PP. ¿O sea que tras tanto denunciar al PSOE y al bipartidismo y la casta por usar el voto útil y el miedo como vieja política, ahora, desesperados, es el único argumento que encuentran para salvar la imparable caída? ¿Esa es la “nueva política”, repetir las estrategias, argumentos y falacias de la “vieja política”? Y no sólo eso, sino que pide el voto a los del PSOE a los que ellos realmente representan. En este vídeo de repente el que fue comunista y de las juventudes comunistas por arte de poltrona ahora se presenta como socialista de toda la vida. (AtresMedia lo ha bloqueado en mi sitio, debe escocer, así que lo podéis ver aquí)
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Todo el discurso de lo “normal” es repulsivo. Es una llamada a la asimilación, a someterse a la mayoría, a lo heteronormativo, al Patriarcado, al capitalismo. Quieren hacer parecer que ser “normal” (una etiqueta peligrosísima contra la que hemos sido tradicionalmente marginados, como homosexuales, feministas, “extranjeros”, contra la que hemos luchado toda nuestra vida) es lo bueno. Cuando el concepto de normal es lo peor. Es un mecanismo de control. “Normal” viene de “norma”, de los que acatan la norma (creada siempre por los oligarcas represores) y por eso son normales. Frente a los “anormales” que no son otra cosa que disidencias. Y esos “normales” son lacayos que pisarían a quien fuese por no sobresalir de la norma, por no destacar, por no ser diferentes a la masa, por no sufrir el castigo de los disidentes.

Ese discurso nos devuelve a lo peor del sometimiento franquista, en el que cualquier pluralidad, divergencia o disidencia del aplastante pensamiento único era inmediatamente etiquetado de anormal, fuera de la norma. En ese demonizado grupo estaban desde los hijos de republicanos hasta los que no iban todos los días a misa para que les viese el todopoderoso cura.

Pero, claro, Podemos está intentando apelar a la masa sometida y disociándose todo lo posible del disidente, del anormal del  marginado de la minoría. Es un discurso patriarcal para mayorías y ya sabemos que las mayorías siempre se construyen sacrificando a las minorías, buscando el mínimo denominador común frente a la labor de buscar lo excepcional que nos haga avanzar y –mucho menos– educar a la sociedad en esos cambios.

Desde proponer como ministro de Economía al profesor Nacho Álvarez, el mismo que anunció que Podemos rectifica y ya no pide una reestructuración de la deuda pública de España, pasando por la infame idea de que la jueza Victoria Rosell, que procesó a cinco sindicalistas por protestar contra la reforma laboral, será nº 1 por Las Palmas, o imponer a un militar, JEMAD de Zapatero, que orquestó la invasión de Libia y defiende la OTAN, como lo hace desde entonces Podemos, y que ha creado puro machismo (Podemos se salta las listas cremallera en Zaragoza para colocar al exjefe de las Fuerzas Armadas), o el jurista que apoyó la imposición del criminal artículo 135, Podemos es una maquina de traiciones y trasfuguismo ideológico.

Esto se acompaña de un desprecio encubierto por la clase trabajadora, la sabiduría de la calle (a la que, por otro lado, no han dudado en secuestrar para añadirse una legitimidad de la que carecen). Más de una vez he escuchado a estos jóvenes universitarios despreciar a Cayo Lara porque era “un campesino inculto sin estudios”. Toma una de clasismo. Por no menionar la repulsiva campaña de desprecio a “la izquierda” (así, en general, no hay matices) que no ha hecho nada estos últimos 25 años. Esto de boca de unos burgueses que mientras esos que “no han hecho nada2 se dejaban la piel intentando superar el boicot mediático y social (heredado del franquismo con su enfermizo anticomunismo) estaban repanchingados en sus universidades, recibiendo becas, Erasmus y privilegios por someterse a todo (hilrante la justificación de Pablo Iglesias a darle la mano reverencialmente al Borbón, “por imperativo legal”… yo pude y por mis convicciones abandoné la Universidad y becas).

Así se castiga el pensamiento independiente, el alternativo. Primero tienes que someterte a alguna tribu patriarcal y una vez hayas aprendido a obedecer te incluimos en las jerarquías.

Últimamente cada vez más escucho un desencanto de los marginados, los disidentes, los represaliados que ahora ven cómo los espabilados de siempre han ocupado su espacio de disidencia para vendérselo al sistema a cambio de un poco de poder y ego. Los que esperaban cambiar el sistema han vuelto a ser relegados al fondo del armario por una panda de burgueses que dicen representar ese cambio, a esos descontentos, a las víctimas del capitalismo.

Sin mencionar la persecución y boicot a IU y a Alberto Garzón para vampirizar a la verdadera izquierda y detener cualquier posibilidad de que la verdadera izquierda, que puede cambiar este sistema porque es fiel a sus propuestas de alternativa, crezca en España. No es casual que Podemos apareciese justo cuando el crecimiento de IU estaba siendo espectacular. Consigan lo que consigan, eso sí que es una victoria porque, cuando pase toda esta insufrible campaña anticomunista y anti-alternativas o cambio, la gente, desencantada de la mentira en la que han caído volverá sus ojos a la alternativa real a esta estafa: Unidad Popular-IU. Por eso es tan importante, tan vóto útil real, que UP-IU consiga ser grupo parlamentario y pueda contrarrestar la oleada reaccionaria que se nos viene encima (algo que jamás hará Podemos, como ya ha demostrado traición tras traición).

Primero apostaron todas sus fichas para detener cualquier avance de la izquierda real, no domesticada, incómoda para el sistema, a que ellos iban a ganar. Cuando se vio que jamás ganarán, sino que sólo serán un apuntalamiento sumiso a ese sistema corrupto (sin el boicot que a IU o el PCE le han hecho desde el 78 impidiendo y distorsionando sus victorias), cambiaron ese mantra por el de “la remontada”. Como si ganando a base de tirar cada vez más puntos incómodos del sistema hasta convertirse en unos más fuesen a hacer cambio alguno. Podemos ha sido la última estrategia del sistema, de la derecha, para desactivar, detener a la izquierda real en España. Quieren que esa amenaza real a la OTAN, a la Deuda, a la Iglesia, a la Oligarquía, al Machismo, a la Homofobia, a la Represión de los y las trabajadoras, a las Bases de la OTAN en suelo español, a la Banca, a la corrupción, desaparezca. Por eso todo este boicot, toda la promoción colosal regalada a Podemos. Por eso todo ese marketing que anime a los más borregos o seguidistas a votar a Podemos e ignorar a UP-IU.

No, no huele a remontada, apesta a recambio.  Apesta a un grupo de burgueses universitarios jugando a revolucionarios de anuncio. Apesta a estrategia del sistema, con su dinero regalado, con sus televisiones de derechas, cuyo dueño se permitió anunciar públicamente que castigaría a quien se metiese con el PP, creando a un mesías “de izquierdas” donde sólo hay un acomodaticio lacayo del sistema llamado Pablo Iglesias. Apesta a oligarcas ladrones, saqueadores de nuestra economía, comprando –otra vez, como hicieron con Felipe González– a los traidores de siempre. Porque vosotros no aspiráis a cambiar nada, sólo a recuperar el poder y privilegios del PSOE (a ese que tanto criticáis).

No, mientras haya gente como vosotros, Podemos, nunca habrá cambio. Porque vosotros sois lo que los machacados trabajadores, las víctimas de este capitalismo asesino, siempre ha llamado esquiroles. Espabilados dispuestos a traicionar a cualquier revolución, a cambio de las recompensas del patrón, para que la máquina siga funcionando.

Pero, a pesar de vosotros, este domingo es el principio de esa semilla de cambio, de esperanza, de voto fértil que se llama Unidad Popular-IU. El trabajo ya ha empezado. Empezó hace mucho. Porque #VenimosDeMuyLejos.

 

 


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