Postureo, tomaduras de pelo y mucho circo

17 Ene 2016
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El año político ha arrancado con los peores ingredientes de un mal reality devenido circo. Mucho circo. Por supuesto, no nos puede sorprender este desarrollo. Ya fue Podemos, o su mesías, el que, desesperado, acudió a la televisión, cualquier televisión, aunque fuera la de extrema derecha, como Intereconomía o 13TV, que ganaron audiencia y crédito, para intentar, a cambio de jugar el papel del “radical” que legitima a la derechona, llevar su personaje, porque eso es, no un político, a la tele (por no hablar de su bochornoso paso a Hispan TV que denuncié en su día en la entrada La izquierda no puede ser cómplice de feminicidio y homofobia, y a la que jamás me respondió, limitándose a retirarme la palabra). Así, una vez domesticado o comprobado su sometimiento a las reglas televisivas, sería reclutado por Atremedia para diluir lo más posible la política y convertirla en un mero mamarracheo televisivo que contrarrestase el asalto de Internet y YouTube. Los demás partidos no se quedaron detrás. Se unieron prestos al desfile de fantochadas televisivas que creaba personajes y no partidos. Porque lo esencial de este asalto televisivo, hasta hacerse con el control de la política, es crear meros personajes televisivos. Agentes paralelos a una Belén Esteban o una Mariló Montero de los que sólo  se analice su vida personal, su carisma o simpatía, su antipatía, sus fobias y filias, nunca un programa electoral o de partido en detalle. Jamás hablas de un partido y de lo que va a hacer. Mucho menos de la geopolítica española. Postureo, postureo, postureo.

La CUP abrió el baile con sus tomaduras de pelo varias. Tras más de tres meses enredando, ha acabado por arrodillarse ante el amo patriarcal y cederle el puesto al verdugo oligarca que seguirá aplicando recortes, deudas y saqueos a la hacienda catalana. Nunca se puede olvidar que al menos la mitad de esa supuesta formación “anticapitalista” apoyaba elegir a un sinvergüenza como Mas. El nacionalismo nos salvará de todo. Pareciera que hubiesen cogido el discurso de esa carroña de Don Pelayo que “conquistó” España para el catolicismo. El invento nacionalista España ya no estará solo, también habrá Catalunya. ¡Con lo que me gustaría quemar el pasaporte español! En vez de eliminarlas, a enriquecer los nacionalismos ladrones (no hay otros).

La campaña del PP, el PSOE, Ciudadanos ya fue el delirio máximo. Reclutando a corruptos por doquier y descabalgando a honestos. Se lo pusieron fácil a la criatura Podemos. IU no interesaba. Y eso que entre ellos se estaban despedazando y tenía a más traidores que un congreso de triple espías. El movimiento de trepas, momias y tránsfugas ha sido más difícil de seguir esta campaña que una final de dobles entre Navratilova, Venus Williams, Seles y Billie Jean King.

Por su lado, tras las elecciones, Carolina Bescansa nos ha devuelto a lo peor del patriarcado. La mujer esclava biológica. Como dijo el lacayo falsiprogre Josep Romaneda en Hora 25 “Nada representa mejor a una mujer que una madre dando el pecho a su hijo”. Bescansa no recuerda cuando el aborto no era motor de cambio. Su bebe, paseado cual monigote, sí lo es. Pero como tenía a su nanny (¿quién tiene nanny en este país?) a cinco pasos para cuando le estorbase el mocoso y sus amos (todos hombres) de la cúpula de Podemos se cansasen de pasear al niño para distraer de que no habían conseguido los cuatro grupos (y la consiguiente financiación), no había problema. Ni siquiera la guardería del Congreso le bastaba. Había que hacer gestos y reírse de una reivindicación seria cinco minutitos. Porque en el programa ni iba ni se le esperaba. No es motor de cambio, tampoco. Y uno se pregunta: ¿Por qué no paseó al niño por los numerosísismos platós de televisión a los que va? ¿Distrae de sus idiotidiscusiones con Inda o Marhuenda? ¿Allí no le dejan hacer esos numeritos porque es privada como quieren que lo sea todo?

Postureo, postureo y más postureo. Y, eso si, las hordas de podemitas a atacar a los colectivos feministas con esta disculpa y a ningunear a cualquier feminista que critique la frivolización de un tema tan serio. De repente, nadie es más feminista que Podemos. Por muy machistas que sean (que lo son).

De pronto el símil de gente buena era la gente “normal” (con lo que hemos luchado por eliminar esa tramposa etiqueta heteropatriarcal) o la “gente corriente”. Los que fuésemos extraordinarios, anormales, disidentes o diferentes a la masa éramos los malos. No había que sobresalir,  disortifobia pura.

Y en lo que se suponía la izquierda, IU, salían momias como Manolo Monereo (que apoyó la entrada en la OTAN en un artículo en El País en su día, superdisidente), a dar lecciones de avance y tutelar a traidores de la izquierda a patadas. Consultad la entrada Y Monereo lo vuelve a lograr: apoya un acto electoral de Podemos y de la candidatura de Alba Rico al Senado, mientras boicotea el de IU-UP. Y Lara Hernandez, ex amiga con pataleta porque IU no se deja absorver por Podemos (“que quiere mucho a IU, el 90%”, dicho por ella en conversación conmigo… se le olvidaba decir “desaparecida”).

Así que a sacar la pandereta y la bolsa de palomitas y a ver este circo cual Passerella di Otto e Mezzo. O El Gatopardo, sí mejor Lampedusa.

Mientras, aquí, un adolescente transexual llamado Alan se suicidó asqueado de esta sociedad falsa, intolerante y cobarde.


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