Más agresiones homófobas y una marcha en Roma

31 Ene 2016
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Últimamente, las agresiones homófobas han escalado de un modo alarmante. Se intenta explicar  este crecimiento como resultado de la mayor visibilidad de las personas LGTB. Es un análisis perezoso y simplista que recala en la tradicional estrategia del opresor de culpar a la víctima de su opresión/agresión: es que vas vestida como una puta, es que te quedaste en la sacristía con el cura, es que le sonreíste a ese hetero, es que andas como un negro…

Se ha insinuado que al salir de la “zona de Chueca” (barrio “gay” de madrid que ya no tiene nada de gay, sino de shopping mall para heteros con animación gay) los propios homosexuales estamos provocando las agresiones. Ha sido a raíz de la agresión de dos chicos que iban abrazados en la intersección de Alcalá con Gran Via como se ha lanzado la alarma. A esta ha seguido una retahíla de agresiones en el mismo Chueca o limítrofes que han despertado un debate. ¿Están aumentando las agresiones homófobas o simplemente se denuncia ahora más?

Es un tema complejo, pero lo que queda clara es la homofobia ahora subyacente. Durante siglos nos han acostumbrado a que esta agresiones eran normales o sólo una broma. Se ha aceptado con resignación este proceder de matones que bebían de más y “simplemente le daban una paliza a los maricones”.

A veces me gustaría ser de los que responden con una sorpresa, una paliza a esos agresores. Pero con eso sólo estarías cayendo en su vida amargada. Aunque creo que ninguna agresión debe quedar sin respuestas y ya va siendo hora de hacer leyes que delimiten los crímenes de odio.

El otro día hablaba con un amigo y se mostraba preocupado por este aumento en agresiones. ¿A qué se debían? Lo han sido siempre. No hace tantos años, en el 2001, a un novio y a mí nos echaban de un taxi por cogernos las manos y darnos un beso. Por supuesto le dije al taxista que siguiese amargado y que ahora íbamos a follar en cada habitación de casa en su honor. El individuo sacó hasta la tradicional barra de hierro para defenderse de nuestros besos. Pero si no dejas que la agresión te llegué es un triunfo.

Desafortunadamente, ese y otros eventos, como gritos de maricones al ir abrazados por la calle, devolvieron a ese muy amado novio al armario. Pero tenemos que seguir luchando. No nos debemos creer que la homofobia ha desaparecido. Aunque me parece muy bien que las nuevas generaciones luchen por una igualdad jurídica y social real.

Y mientras tanto, en Italia montan una marcha como gran triunfo en la que solamente piden la unión civil de parejas gays. No el matrimonio, que sería lo igual, o la adopción. Sólo poder casarse los gays ricos y heredar o mantener sus cuentas bien. ¡10 años después del matrimonio en España!

Y a los italianos les parece un avance vertiginoso. Orquestado por Arcigay, la única asociación gay con subvenciones del país. Como las de aquí a las que pediría menos fotos para figurar y más lucha real. Pero es lo que tenemos. A lo que nos ha reducido este estado capitalista. Mucha subvención y a jugar cuando y cómo te toca.

Le decía a este amigo (italiano) ¿y por qué no piden el matrimonio igualitario? Piano, piano. Me contestaba él. Si, tan piano que nunca llega o llega cuando gobiernos conservadores como el de Gran Bretaña lo usan para ganar votos. Cameron sabe que es puro gaypitalismo, tan indefenso como todas las demás estrategias para implementar el capitalismo en la comunidad de turno.

Y mientras, a sufrir agresiones.


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