Je ne suis pas Rita Maestre

20 Feb 2016
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Desde luego ni la una, empozoñada de corrupción en Valencia, ni la otra Maestre, arrastrándose ante el verdugo para suplicar clemencia. Yo, feminista convencida, no soy Rita.

Yo soy un activista y estoy orgulloso de ello. Imaginaos si me retractase del primer escrache –porque eso fue, el primer escrache– al futuro presidente español Mariano Rajoy. Pidiéndole a él una audiencia para suplicar perdón por haber interrumpido la presentación de Liberales para exigirle unas disculpas a él por cuestionar el matrimonio homosexual y gritarle a todo el PP –allí presente– “¡Basta ya de homofobia en el PP!”.

O si, aterrado ante el poder de ella –de hecho no he vuelto a hacer televisión–, me retractase de haber roto una foto de Esperanza Aguirre en Telemadrid y pidiese una audiencia con ella para pedir perdón por gritar en Territorio Comanche, ante una aterrorizada Cristina Tárrega, un necesario “Basta de manipulación en Telemadrid. ¡Salvemostelemadrid.es!”.

O si me retractase de pasear una bandera gay y darle la bienvenida a los descerebrados peregrinos que vinieron a interrumpir de rodillas una aprobada Marcha Atea ante en gasto en  la JMJ. Si le  suplicase al arzobispo una audiencia para pedir  perdón por la paliza que me dieron después.

O si me arrepintiese de escupirle al medallón de Franco que mantiene el PP de Salamanca. O de declarar la Mezquita sólo apta para “feministas y homosexuales”. O de estar en una petición de los mismo que piden tu juicio, Abogados  Cristianos, y los que el fiscal les dio una de agua bien fría

No, querida, los activistas somos muy conscientes de serlo. Y  ni nos “añadimos”, como tu mantienes en el juicio, ni nos avergonzamos de serlo. Yo defendí a las Valientas de la Complutense. Aunque bien visto quizá debería haberme echado a un lado y esperar mi nombramiento por Podemos. Como tú, que parecías ni imaginarte. Allí, por cierto, conocí a Pablo Iglesias. Organizando la protesta por el acorralamiento –y fagocitando– la mayoría de bolleras de rqtr de ese acto necesario. Ahora lo encaras todo como “cosas de la adolescencia”. ¿En el 2011? ¿Hace sólo 4 años eras una adolescente y ahora ya eres una mujer no activista? Venga ya.

Por todo eso quiero compartir con vosotros este pensamiento de la gran Morgana LeFey:

Quiero compartir con vosotras una reflexión al hilo del juicio a Rita Maestre por “blasfemia” al realizar una protesta feminista dentro del recinto de la Complutense donde hay una capilla pagada con dinero público. Bien, su protesta fue legítima, absolutamente. Ahora bien, una vez concejala del Ayuntamiento de Madrid como anarcofeminista que soy, juro por todas que le daba hostias hasta cansarme. Esta pija demuestra que el 15M estaba cuajado de impostores e impostoras que, sin ideología alguna, se envalentonaron e ilusionaron como críos porque jamás habían luchado contra nada, jamás se habían definido ideológicamente, muchas y muchos venían de buenas familias, eran buenos estudiantes y se les distinguía porque frente a las cargas policiales, se ponían una nariz de payaso para regalarle al antidisturbios una flor. Rita Maestre es un ejemplo dañino, es un flaco favor al feminismo, es la triste evidencia de que, una vez instalada en el sistema, llevaba el traje de ejecutiva grabado en las meninges y que la política es mera gestión de recursos, que la ideología o no existía o es secundaria. Si tuvo el coño de realizar la legítima protesta, sólo puede, en coherencia, tener el coño de negar la existencia de delito, negarse a la defensa de un abogado, y declarar alto y claro que la blasfemia la juzgaba un tribunal eclesiástico de infausta memoria pero que un Código Penal de un país llamado democrático en el siglo XXI NO PUEDE juzgar tal cosa. Debería negar la propia capacidad de la judicatura para inculparla, debería haber utilizado en favor del feminismo la brecha, pequeña -y gracias a ella cerrada- que supuso la protesta. Pedir disculpas al arzobispo de Madrid en audiencia privada es para que escupamos a su paso, aceptar la comisión de delito ante el juez es la demostración de que ni siquiera sabe que NUNCA, incluso si hubiera sido un delito, se declara culpabilidad ante el juez pues existe el atenuante de “convicto pero no confeso”. Declarar que “se dejó llevar por otras compañeras pero que ella ni encabezó ni organizó la protesta” es para bailar pogo en su cabecita llena de mierda burguesa. Ahora, queridas mías, nos toca radicalizarnos porque Rita Maestre recula con tal de no perder privilegios y pretende que una lucha histórica que está muy lejos de su fin, ha de radicalizarse porque nos ha dejado a todas en evidencia como radicales ya que su aventura con el lado salvaje de la vida fue como el acné, o un bache en el primer semestre del curso . Ella ya no lo es y se arrepiente de esa aventurilla adolescente y poco reflexiva. Ella, hermanas, nos ha vendido por sus prebendas alimentando de paso al patriarcado y a su estructura ideológico-religiosa criminal. Rita Maestre es una odiadora. Rita Maestre encarna lo peor del llamado feminismo burgués, y os recuerdo que capitalismo tiene nombre de macho. Anarquía es nombre de mujer. Rita Maestre merece el desprecio manifiesto de quienes, como yo, se hubieran manifestado con otras muchas en la puerta del juzgado si hubiera sido coherente. Ahora, querida Rita, búscate la vida porque ya sabemos que nos has traicionado a todas por mantener una poltrona.

Morgana LeFey

Creo que no hay mucho que añadir. Si acaso, leerse esta entrada titulada La generación menos revolucionaria de la Historia de España de un socio de La marea. Os aclarará mucho.

PD: No quiero olvidar a ese otro activismo que gente como Alfon, que sufre cuatro años de cárcel sin pruebas, hace. O los miles de presos políticos a los que vosotros hacéis el vacío y asco. ¡Vamos, sin miedo!


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