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Papá, ¿ya no tienes derechos?

11 nov 2011
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La hipocresía del PP no tiene límites. Y de su homofobia y machismo ni hablemos. En su campaña se han atrevido a apelar a ese mecanismo demagógico por excelencia (y con el que Spielberg ha hecho una carrera y millones) que son los niños. “Papá, ¿ya no vas al trabajo?” le pregunta un niño a su padre en el maniqueo video electoral con el que el Partido Popular ha dejado claro que todas sus apuestas electorales están metidas en esa serie de ciencia ficción que se llama “En las comunidades que yo gobierno hay record de deuda y paro pero cuando gobierne lo arreglaré todo… aunque no diga cómo ni en mi programa ni en mis mítines ni en mis debates”.

Yo les propongo un video alternativo que podrán usar como próxima campaña si ganan: “Papá, ¿ya no tienes derechos?”, le dirá un niño, igualmente bucólico pero mucho más maduro, a su padre homosexual. En el vídeo también podrá preguntarle a su progenitor por qué ya no es legalmente su padre o por qué su otro padre ya no puede estar casado con su marido y en el cole se ha vuelto a insultar, perseguir y ridiculizar a los padres homosexuales y a sus hijos… gracias al PP.

Ya puestos a hacer vídeos tramposos, también podríamos proyectar algunos videos en los que algunas niñas (esas grandes olvidadas del PP salvo para utilizarlas modo Iglesia) le pregunten a sus madres un sonoro “Mamá, ¿ya no somos iguales a ellos?”. O un mucho más amargo: “Mamá, ¿por qué la vecina que es rica sí ha podido abortar en el extranjero pero la pobre perdió la vida?”.

En general todos los vídeos en los que salgan mujeres pueden preguntarse una y otra vez por qué se ha atacado a la igualdad de mujeres y hombres desde el PP vendiéndolo como algo secundario al dinero. Como si una esposa de jeque árabe pudiese disfrutar mucho de la vida por más dinero que le regale su verdugo, quiero decir amo, quiero decir marido.

Y es que ese es el modelo que el PP está vendiendo a un pueblo de privilegiados europeos (por más que crean que sus problemas son los de un somalí o una afgana): que lo único que importa es el dinero.

Pero, ¿para qué sirve el dinero sin libertad, sin respeto, sin dignidad?

Vota izquierda. Despierta de esta campaña de mercadotecnia consumista.

#feministaentwitter

21 jul 2011
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Hace unos días el hashtag (etiqueta) #feministaentwitter fue TT (trending topic, o sea: “tópico tendencia”) en twitter. Con motivo de la sorprendente tendencia, los pocos feministas, bueno, no tan pocos si éramos tendencia, que nos desesperamos leyendo trivialidad estúpida tras trivialidad estúpida (“Yo el twitter lo tengo para partirme la caja con las paridas de la gente”, me confesó un chico hace poco mientras me enseñaba los tuits de Carmen de Mairena; más simples que el mecanismo de un tornillo), inmediatamente empezamos a saludar con alborozo la celebración.

En pocos minutos el hashtag se llenó de tuits de descerebrados afirmando barbaridades paleolíticas del tipo: “Todas las feministas son feas con bigote que odian a los hombres porque ninguno se las quiere follar”. Aquella horda de machistas recalcitrantes utilizaba las estrategias de siempre: insultar, desacreditar, liar, manipular, mentir y distorsionar lo que es el feminismo para intentar justificar su violencia machista y preservar la caricatura de la feminista que tan bien le ha funcionado al Patriarcado hasta ahora.

La gente, que sufre un severo caso de “equidistanismo” (sí, he aprendido ahora la palabra que tan bien define al 15M, a pesar de que mi querida Rosa María Artal le quería dar otro significado), o sea: se aferra a un cómodo y cobarde “todos son iguales así que yo no soy ni de izquierdas ni de derechas”, rápidamente acudió a ese ignorante y cobarde “equidistanismo” para quedarse con que tan malo es ser machista como feminista, lo bueno está en el centro. De hecho, el comentario de una mujer en el Google + de un amigo (sí, sí, ya tengo Google + para perder el tiempo un poco más) fue: “No hay que ser feminista, ni machista, hay que ser humanista”. Patética afirmación de colaboracionismo con el verdugo que respondí con un comentario que creo resumen muy bien el problema:

Intentar hacer pasar el feminismo por lo opuesto al machismo es manipular la realidad. Y que lo haga una mujer es triste. Equiparar a los asesinos machistas con los feministas que luchamos por la libertad es como decir que no hay que ser ni de ETA ni víctima sino persona indemne.

Por suerte muchos aplaudieron y entendieron mi explicación. No pude, o caí, en añadir que además de víctimas, los que están al otro lado del terrorismo, intentando encontrar una nueva respuesta pacífica y honesta, son lo más parecido a los feministas, pero me habría extendido demasiado. En cualquier caso, con esta epidemia de equidistanismo se hace imposible pasar más allá de la superficie más facilona y genérica. Esa ha sido mi gran duda con los “Indignados” y su lamentable “PSOE y PP la misma mierda es”. Es innegable que le han hecho el juego a la derecha, gran promotora de ese discurso “equidistaní”.

El caso es que también abundaron los insultos personales por declararme orgullosamente feminista. Entre estos destacó uno de un engendro que se llama persona y que estaba poniéndonos tuits insultantes a todas las feministas compulsivamente. Su empeño en querer marcar en el imaginario colectivo la asociación de “feminazis” con feministas o de “Machismo y feminismo la misma mierda es” (una vez más ese peligroso discurso “equidistaní”) o incluso de que en realidad son las mujeres las que están maltratando cada día a los hombres y que las feministas tienen el poder y tienen sometida a la población masculina a una ola de terror y violencia (de academia surrealista dadá), delata su escuela machista clásica.

Me quedé perplejo cuando vi el psicótico cartel que había puesto como imagen de perfil y que cambiaba los anuncios denunciando el maltrato a las mujeres por una imagen de una mujer “maltratadora” que es lo común, como si eso existiese.

Ya casi me he acostumbrado a los delirios de este tipo de chiflados, pero nada me podía avisar de lo que me encontré cuando entré “blog”. La asquerosa montaña de mierda que él llama entradas animaba a los hombres a ser violentos con las mujeres, y esta cloaca incluso frivoliza en tono jocoso con los maltratos a las mujeres que cada semana dejan cadáveres y nos “explica” que si las mujeres se metiesen en la boca un puñado de caramelos y no hablasen ante su agresor el hombre no tendría que estar dándoles palizas “por su bien”.

De vómito que siga existiendo este tipo de excremento por el mundo.