¿Recordáis a nuestra amiga de ayer, mi confidente escolar “Cristina” (un seudónimo atribuido en honor a la excepcional escritora lesbiana y amiga Cristina Peri Rossi para proteger la verdadera identidad de esta estudiante lesbiana de 14 años en un colegio católico)? Pues resulta que en su iluminado deseo de compartir con alguien su angustia y aislamiento en un colegio católico siendo lesbiana, me envió un segundo correo que fue tan revelador o más que el primero.
Shangay, hoy vino una tonta de esas gordas de la Iglesia a darnos esa mierda de las JMJ 2011. Bueno yo al final no pude resistirme y le pregunté: ¿Con qué dinero se financia? ¿No sería mejor, vamos, darlo a países pobres? (No siempre se puede ayudar me dijo la muy…) Me dijo: con dinero privado. Buh. Y después me tocaba clase con el de inglés y empezó a decirme que lo de las JMJ era igual que lo del Orgullo Gay, huuguduhsdfa. OO.
Bueno pues ahora buscando por internet me doy cuenta de que la Iglesia recibe 6.000 millones al año y el Maldito Papa de gastara sus muchos millones. Qué pena no haberlo sabido antes. Esos me devoraron los sesos, lo noté. Pero me quedé a gusto.
En un principio no supe qué era la JMJ 2011. Algo que yo no conocía, así que gugleé el término y cuál no fue mi sorpresa al enterarme de que lo que yo creía alguna asignatura rara llamada JMJ es en realidad ¡la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011! Sí, sí, los tiburones eclesiásticos están preparando otro de esos actos propagandísticos, homófobos y maniqueos organizados a pachas entre el PP (de Madrid Espe-cialmente) y una Iglesia Católica desesperada por engordar sus flacas filas con más fanáticos engañados (la alucinación a la mayoría cada vez le dura menos) y extras a la fuerza. Y en esta ocasión se traen al ganador de Operación Vaticano a dar un recital en España. Sí, señoras atónitas ante la osadía del frente cristofascista, viene el mismo Papa a arengar a los jóvenes católicos (la palabra es lavar el cerebro en realidad, pero arengar queda más bonito). ¡Yo reclamo poder ir a cantarle mi Himno cristofascista “Gracias Benedicto”!
Volviendo a la seriedad del tema, que es mucha, me escandaliza que la Iglesia acose de esa manera a los jóvenes a los que dice estar formando y les utilice como vulgar ganado para justificar su escandalosos beneficios pagados por el Estado (las leyes que el PSOE nunca quiso aprobar, ni siquiera tocar fueron las que cuestionaban ese ridículo Concordato que nos desangra para darle dinero a la Empresa de las Supersticiones y Miedo Yu Yu, S.A.). Pero que un curita amargado se dedique a desinformar a los estudiantes comparando la JMJ 2011 con el Orgullo Gay me hierve la sangre. No, señor mentiroso, manipulador y con cero respeto por la sedienta mente de la juventud a la que dices formar (en inglés), el orgullo Gay no sólo no recibe ayuda alguna del Estado o la Comunidad de Madrid sino que el PP de Madrid, vía Gallardón y Espe(rancia) Aguirre, lleva años intentando aniquilarlo. Pero no pueden porque necesitan urgentemente los escandalosamente lucrativos beneficios que esa orgía consumista en la que se ha convertido el Orgullo generan. El señor Gallardón sumió el ayuntamiento en una bancarrota con su megalómana Candidatura olímpica y la señora Aguirre tres cuartas partes de lo mismo en la Comunidad para financiar la privatización de todo lo que pille (La deuda de la Comunidad de Madrid alcanzaba ya los 14.855 millones de euros en noviembre de 2010).
Luego dirán los cretinos católicos que por qué les odiamos, si ellos no hacen nada contra nosotros. No, sólo aprovecháis la más mínima oportunidad para atacarnos, intentar destruir nuestra más mínima seña de identidad, acomplejarnos, perseguirnos… hasta en los colegios, bueno, especialmente en los colegios, empezáis a sembrar vuestro odio por algo que no hace daño a nadie. Que, muy al contrario, ayuda a mucha gente, hace feliz a muchos, heteros y homos, y celebra la vida, la superación, la supervivencia a vuestras hogueras, vuestras mentiras, vuestras torturas en nombre de la fe.
Absolutamente escandalizado por estas tácticas adoctrinadoras, le volví a preguntar para qué habían ido a su colegio y su respuesta fue mucho más reveladora:
Ah, fueron para que manifestáramos “nuestra fe” a Madrid y a conocer gente de todo el mundo. Pero yo si voy, voy a Madrid a apreciar su belleza y, cuando pueda, a ir al Orgullo Gay. Y si quiero conocer a gente de otros países me voy a un curso en Inglaterra (que ya lo tengo,
). Hehe
Y también vinieron para contagiarnos su estupidez y furia por el dinero. Y nos dicen que es como un Macro concierto de música. Sí, sí, ya veo allí a Kylie Minogue.
Eso es lo que hacen ya que el domingo la juventud no va a misa.
Muchos besos, y otra vez gracias!
El hecho de que la Iglesia Católica siga imponiendo sus actos prepotentes a una ciudadanía que hace años que dejó de tener el más mínimo interés en esos Genocidas de la Diferencia me parece indignante, pero que vayan a los colegios a engañar, a sobornar y a prácticamente obligar a unos adolescentes asustados a hacer de extras de sus despliegues de fuerza, me parece el colmo de la desvergüenza. Por esto la enseñanza debería ser laica en todos los casos y que quien quisiese que sus hijos aprendiesen supersticiones, mentiras y ritos mágico lo pagasen de su bolsillo y les llevasen como tarea extracurricular a las Oficinas de Propaganda del Odio, o sea: la Iglesia.
Pero lo más grave de todo esto es la pregunta que nuestra querida amiga “Cristina” se hacía: ¿quién paga todo esto? Y la realidad es que formalmente pueden decir que lo paga dinero privado, pero lo que no explican es que a esos inversores privados el Estado les desgrava el 80% de su inversión. O sea: un chollo. ¿Por qué el PSOE sigue dando estos alicientes a regalarle dinero a la Iglesia y castiga a los inversores que quieren ayudar a los jóvenes, a nuevas empresas? ¿Nadie va a denunciar este trato de favor, estos privilegios a la Iglesia? Porque ese dinero que Hacienda no ingresa me lo están quitando a mí, a todos nosotros. Ese es el modo de financiar estos actos megalómanos.
Como siempre, los únicos que cuestionaron, lucharon por que esta afrenta al ciudadano no se llevase a cabo fue la verdadera izquierda: Izquierda Unida. La juventud de Izquierda Unida, de hecho. El área de Juventud de Izquierda Unida fue la única que denunció la financiación pública de un acto católico en un estado aconfesional. Y todavía estamos esperando respuestas a esta demanda. Para los ciudadanos de izquierdas que dicen que el PSOE no les representa: ahí tenéis a la maravillosa IU. Luchando sola, a brazo partido, por mantener los avances que mayoritariamente ellos impulsaron. No os busquéis disculpas para no hacer nada. Si una chica lesbiana de 14 años perdida en un colegio católico de provincias puede, vosotros también.
Ah, y gracias, “Cristina”. Tu seudónimo rima con “heroína”.
La Iglesia lleva siglos procesando y ejecutando a las dos grandes amenazas de su pirámide productiva: los homosexuales (hombres que no cumplen su cometido en la cadena reproductora de la que se nutría la Iglesia con sus diezmos, sus fieles y sus siervos) y las feministas (mujeres que no acatan su posición de meras máquinas reproductoras-de placer-sirvientas familiares), pero ahora también van a por los bufones, a por uno en concreto: Leo Bassi. Pero esta represión no hace más que evidenciar su naturaleza: tiranos, déspotas, dictadores, enemigos acérrimos de la libertad.
Quizás por eso su furia procesal se vea cada vez más aislada de una sociedad en la que se ha convertido en un mero anacronismo, una reliquia con escasa representación, un viejo instrumento de una oligarquía que observa con ira cómo ese pueblo, que antes se dejaba pisar, ejecutar, torturar y matar de hambre, tiene algo más de voz. Y la Iglesia, que ha gozado de verdaderos abismos de despotismo, tiranía y caprichosa masacre del pueblo, se está hinchando de ira.
Sus tiranos, esos obispos, cardenales y demás figuras creadas para subrayar la diferencia de clases, los privilegios que han instaurado en una sociedad feudal que hace tiempo desapareció (menos en su estado, una dictadura que ya quisiera para sí Gadafi), son como niños malcriados que no conciben que la población no obedezca cada uno de sus caprichosos designios e ignore sus peligrosas pataletas. Porque eso son estos acosos a la democracia, a la libertad, a la evolución, que estamos viendo últimamente: pataletas de un dictador que ya no puede asesinar a su pueblo esperando el agradecimiento del ajusticiado por su magnánima caridad.
Toda esta caterva de “sindicatos” (menuda perversión de una palabra que designa a una organización creada para defender al pueblo justamente de esos a los que Manos Limpias representa: los tiranos), asociaciones, fundaciones y demás figuras legales que los magos eclesiásticos no dejan de sacar de su chistera (¿cómo podía ser de otro modo?, los códigos penales, civiles y el corpus jurídico fue creado por ellos, los inventores de la norma represora; saben muy bien cómo utilizar los vericuetos legales para reprimir, someter, callar a sangre y fuego; es lo que llevan siglos haciendo), nos pretenden hacer creer que son la voz del pueblo, de esa supuesta mayoría de practicantes que sus voceros afirman que viven en España (me caigo de la risa, las Iglesias son monumentos al pasado para disfrute de turistas), y afirman una y otra vez que la Iglesia, “magnánima”, “caritativa”, “bondadosa”, no está detrás de estas organizaciones manufacturadas a base de dinero y privilegios sociales (dos componentes de los que la Iglesia posee sumas incalculables) que se han atrevido a atacar abiertamente a toda figura que haya cuestionado sus privilegios dictatoriales, sus maneras tiránicas, su desprecio a la más elemental libertad.
Primero fue el juez Garzón. Claro, si seguía tirando del hilo de los desmanes del dictador Franco y los rebeldes que ejecutaron a millones de españoles, pronto acabaría en la “santa” Madre Iglesia y sus “bondadosos” ejecutivos vestidos de sotana y cirios que delataron, condenaron y hasta empuñaron armas. Luego fue ese grupo de feministas valientas de la Complutense que se atrevió a desafiar el poder y los privilegios de la Iglesia en nuestros campus universitarios, estas reunían de un golpe a sus dos “minorías” más perseguidas: feministas y LGTBs. Y ahora le llega el turno al bufón Leo Bassi, que se atreve a no comportarse como un atemorizado siervo que cuchichea su descontento a oscuras y luego se ve obligado a sonreírle al cura del pueblo que robó todo el dinero de su familia, o abusó de su hijo, o le señaló para que la policía de la dictadura le detuviese (todas figuras muy conocidas en la España profunda y menos profunda), o se fue a África, un continente que agoniza de sida, a decirles que el preservativo es la causa del HIV y que para complacer a su Dios de cuento de hadas deben contagiarse y contagiar a otros: hacer morir a niños nacidos infectados, a madres contagiadas, a hombres en la flor de la vida, a todo un continente que ha sido convertido al cristianismo a base de tretas, mentiras y miedo al misionerito tirano y cobarde que denunciaba a los “soldados malos” (puestos a su disposición por gobiernos financiados por la Iglesia), a los pocos indígenas que se atreviesen a cuestionar el saqueo de sus tierras, sus vidas, sus creencias por el misionerito que “ayudaba” a “los negritos”.
La Iglesia Católica no está acostumbrada a que se le diga “No”. Llevan siglos haciendo y deshaciendo a su antojo. Mimando la corrupción, los abusos, el sexo a escondidas… y ahora se ven cada vez más solos, más aislados, más anacrónicos. Y eso no les gusta. Quieren que las cosas sigan como estaban, que el pueblo salga en pleno a apedrear al maricón, a violar a la bollera, a apalear a la feminista… por supuesto, en nombre de Dios y de la caridad. Y como eso no es buena imagen en esta sociedad algo más libre, han creado a unos mercenarios, unos vicarios que harán el trabajo sucio por ellos mientras ellos miran hacia otro lado. Como siempre. Policía bueno-Policía malo. Ellos inventaron ese juego. Así es como siguen acallando a las pocas voces que denuncian sus privilegios, sus corruptelas, sus abusos… ¿Y los emigrantes?, se preguntará alguien que piense en los sospechosos habituales cuando estas máquinas de reprimir se ponen a funcionar. Los emigrantes se libran porque son su plataforma publicitaria favorita. El catolicismo sólo sobrevive en países pobres, desesperados, pueblos sin acceso a la cultura, a la más elemental información.
Ahora esa dictadura sobre la información peligra. Y la Iglesia quiere seguir gozando de impunidad. Por eso ataca con esta desproporción al más simple desafío. ¿Qué va a ser lo siguiente, detener a las comparsas o chirigotas de Cádiz por hacer una parodia religiosa? ¿Ponernos una demanda en el Orgullo Gay si llevamos un hábito con barbas y liguero? ¿Secuestrar los ninots de Valencia si se atreven a insinuar que el Papa promociona el sida? Lo siento pero no podéis seguir imponiendo el silencio, el miedo y la mentira sobre lo que el pueblo realmente piensa. Las prebendas se están acabando.
Porque, por mucho miedo que intenten infundir, hay algo que no pueden conseguir: hacernos querer lo que nos daña, ignorar las voces lúcidas que denuncian sus excesos.
Por eso sólo puedo decir: ¡Bravo Leo Bassi! ¡Te seguiremos hasta el fin! ¡Bravas, feministas de la Complutense! ¡Os apoyamos hasta el fin!
Porque son voces como las vuestras las que hacen falta para evolucionar como especie y sobrevivir y no rodillas ensangrentadas que miran hacia el otro lado mientras ese monopolio del miedo traiciona cada uno de los preceptos que decían defender: ¿Caridad? ¿Amaos los unos a los otros? ¿Asilo al desvalido? Debe ser que no leyeron la letra pequeña… “existencias limitadas a los primeros usuarios. En cuanto salgamos de las catacumbas y un emperador nos encumbre, repetiremos todo lo que nos han hecho y más”.