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Beatificando la pedofilia, la homofobia, la misoginia

01 may 2011

Ese populista reaccionario, fanático e hipócrita que fue el Papa Juan Pablo II ya está un paso más cerca de su anunciada santificación. Ya es beato.

De nada ha servido las airadas denuncias de las victimas de su íntimo amigo Marcial Maciel, el pedófilo fundador de los Legionarios de Cristo, las evidencias de su febril persecución de cualquier intento de renovación dentro de la Iglesia que les alejase de los ricos y poderosos y les acercase a los pobres, su maníaco apoyo a toda una serie de nuevas sectas dentro de la Iglesia dirigidas al dinero, al poder, a la represión y a deshacer cualquier avance que su bestia negra, el Concilio Vaticano II, hubiese intentado conseguir. Juan Pablo II, adoctrinado por su mentor, el actual Papa Benedicto XVI, convirtió la destrucción de todo aquél que quisiese estar al lado de los pobres y enemistado con los ricos en su prioridad y buscó nuevos aliados en esa tarea. Como explica magníficamente Jesús Rodríguez, autor del libro La confesión. Las extrañas andanzas de Marcial Maciel y otros misterios de la Legión de Cristo (Debate), en este artículo oportunamente titulado El aliado oscuro de Juan Pablo II:

Un catolicismo de resistencia. Ese era el proyecto que ofrecía el nuevo Papa en un tiempo de incertidumbres. Para su batalla, necesitaba un ejército incondicional. Ya no le valían los franciscanos, dominicos o jesuitas. Estaban demasiado comprometidos con los pobres. Fronterizos con el marxismo. Enemistados con los poderosos. Wojtyla encontró sus nuevos reclutas en el Opus, los Kikos, Lumen Dei, los carismáticos, Comunión y Liberación, Schoenstatt, San Egidio y en la Legión de Cristo. Juntos se montaron en la máquina del tiempo y rebobinaron hasta los años cincuenta. Hasta una Iglesia con un poder centralizado, sin lugar para la disidencia. Y decidieron que esa era la Iglesia de fin de siglo; la que tenía que reevangelizar el planeta. Maciel sería uno de los mariscales de campo.

Gracias a Juan Pablo II la Iglesia volvió a ser una lucrativa empresa al servicio de los poderosos, junto a los poderosos, dirigiendo a los poderosos. Y si en el camino había que mirar hacia el otro lado mientras su “mariscal” Maciel abusaba de niño tras niño, pues se hacía.

Y eso que en su pontificado tuvo como prioridad perseguir a los homosexuales, el aborto o la libertad de las mujeres y el uso del condón o el sexo fuera del matrimonio.  Nunca lo hizo dentro de la Iglesia, donde tenía ingentes masas de usuarios y usuarias de los tres “pecadillos”. Juan Pablo II fue un Papa extraorinariamente hipócrita y populista. A pesar de las reiteradas denuncias contra su amigo e ídolo Marcial Maciel, bloqueó duramente cualquier investigación o proceso contra el pedófilo fundador de los Legionario de Cristo.

De hecho ignoró hasta esta Carta abierta enviada al papa Juan Pablo II, en noviembre de 1997, por ocho ex miembros de los Legionarios de Cristo que acusan a su fundador, Marcial Maciel, de haber abusado sexualmente de ellos cuando eran adolescentes que el grandioso Pepe Rodriguez nos recuerda.

Así que hay que entender que esa es la dirección que la Iglesia quiere tomar. Corrupción sobre corrupción, basura sobre basura, arcada sobre arcada. Católicos, Apestólicos y Robamos.

P.D.: Para completar el retrato, recomiendo la lectura de esta columna de la periodista Nicole Thibon para la sección de opinión Dominio Público que titula El beato Juan Pablo II.

El doble rasero de la derecha

09 abr 2011

Cuatro chicas enseñan sus pechos en una capilla para protestar contra la insoportable misoginia y homofobia de la Iglesia  y a los de siempre se les viene el mundo abajo. A mí me llaman “hijo de puta” y me amenzan con darme “un susto” o tirarme la puerta de mi casa abajo y no pasa nada. Por no decir las barbaridades que han tenido que sufrir las Valientas de la Complutense por un acto que nos representa a la mayoría de la comunidad gay (a pesar del incomprensible abandono de la FELGT, que ha llevado a nuestras activistas de RQTR a salirse de la Federación) y, desde luego, a las feministas, más que acostumbradas a su acoso. Pero las víctimas son ellos, porque no les dejamos insultarnos líbremente y gozar de subvenciones, prebendas y privilegios por ello.

Ese es el doble rasero de la derecha.

Por un lado jalea y glorifica como “listos” a sus corruptos. Por el otro, nos quieren hacer pasar por corruptos, violentos, perseguidores, a todo el amplio espectro que está a su izquierda (minorías, trabajadores, humanos decentes que piensan en algo más que en acumular riquezas que se sumen a las de papá).

No, señor, las víctimas no somos verdugos.

Por supuesto, no hay que olvidar que todas esas estrategias las han aprendido de la Iglesia. La inventora y gran maestra en eso del doble rasero. Como se ve en su distorsión, manipulación e hipocresía tratando el tema del acto pacífico de las Valientas y alentando por otro lado toda una cataráta de declaraciones homófobas, pedófilas y misóginas por parte de sus representantes.

Pues harían bien en mirar lo sucedido con el repulsivo arzobispo belga al que le han dado cuatro tartazos por sus inhumanas declaraciones sobre el sida como “una especie de justicia intrínseca”. Cerdo, ¿has visto a algún ser amado morir por amarte? Yo sí. Y no os permitimos a basuras como vosotros, hipócritas de la Iglesia Católica, que sigáis subidos a vuestro pedestal de muertes, a vuestra soberbia, queriendo regir nuestras vidas y nuestras muertes mientras vivís en una contínua bacanal de despropósitos. Antes de hablar de esa terrible e injusta enfermedad que es el sida, habla un poco del medio millar de niños belgas que fueron violados por curas. ¿O es que os pilla muy cerca la pedofilia?

Y otro tanto se puede decir de esta torticera derecha, que no deja de buscar persecuciones, difamaciones y acosos donde sólo hay una lógica denuncia de su corrupción aún no resuelta.

No olvidemos que por mucho que jaleen e hinchen los casos de la Junta de Andalucía, que serán severamente castigados si se demuestran, como ha venido haciendo hasta ahora el PSOE con los casos descubiertos en sus filas, el Partido Popular lleva en sus listas a 2 imputados por los trajes, 4 implicados en Gürtel, 2 en Brugal y 1 en corrupción urbanística.