El sábado tuvo lugar el Orgullo Indignado o, como se llamaba en anteriores citas, Orgullo Alternativo Transmarikabolleroqueer. Yo, por supuesto, estuve. Esta marcha, que esta vez partió desde Lavapiés en lugar del tradicional recorrido por Vallecas de otras ocasiones, quería unirse al 15M y por eso sustituyó su tradicional alternativo por un actual Indignado y acabó en Sol.
La finalidad del Orgullo Indignado es plantear una alternativa a la comercialización del Orgullo Gay oficial. Volver a la esencia reivindicativa, combativa y alternativa del Orgullo. Por eso, estuve allí.
En palabras de mis queridas Valientas de RQTR:
Este Orgullo crítico, que viene organizándose desde hace años, es una alternativa al Orgullo Oficial, que se organiza de la mano de partidos políticos y el mundo comercial.
En él se reividicarán particularmente 4 puntos de los que incluimos ya en nuestro manifiesto:
Combatimos toda forma de sexismo, homofobia, lesbofobia, bifobia y transfobia en todos los ámbitos: institucionales, laborales, en la educación, en cárceles y comisarías, a nivel nacional e internacional, porque la violencia transmaricabollobifóbica en el actual contexto socioeconómico, lejos de haber desaparecido, está cada día más presente, oculta o visible, en todos los estratos de la sociedad española y domina en la mayoría de países del mundo.
Defendemos la eliminación de la transexualidad de los manuales de enfermedades (DSM-V y CIE-11) en su próxima actualización. Demandamos la eliminación del requisito de diagnostico de “disforia de género” para el cambio registral de nombre y sexo, así como el acceso de las personas inmigrantes y de lxs menores al protocolo de cambio de nombre y sexo. Reclamamos el acceso universal a la salud para las personas trans desde una perspectiva de libertad, información y autonomía. Abogamos por el derecho de todas las personas que lo desean a no identificarse ni como hombre ni como mujer. Consideramos que no debe ser obligatoria la mención de sexo en los documentos oficiales. Reclamamos la eliminación de los protocolos médicos de normalización binaria para personas trans e intersexuales (como el test de la vida real, cirugías de normalización genital, etc.).
Exigimos que se respete el derecho de las personas a migrar y acogerse al estatus de asilada por motivos de orientación sexual y de género, eliminando todas las trabas existentes para ello. Abogamos por la abolición de los CIEs, y denunciamos los abusos que se producen con las personas transmaricabibollos internadas en los mismos.
Denunciamos la instrumentalización por parte de los partidos políticos y el mundo empresarial de ciertas asociaciones y federaciones LGTB, lo que domestica la lucha política y resulta en una falta de representatividad de la diversidad sexual. Denunciamos la mercantilización de las sexualidades no normativas, que son reconocidas únicamente a través del consumo (capitalismo rosa) y nos posicionamos como transmaricabollosbiqueer anticapitalistas.
Os invitamos a todas y todos a participar en esta movilización que responde al espíritu de las luchas y reivindicaciones que se vienen haciendo en el movimiento 15M desde que empezamos a tomar las calles.
La marcha transcurrió sin incidentes por las calles de Lavapiés y, finalmente, desembocamos en Sol. He aquí algunas fotos.

Partimos desde la Plaza de Lavapiés y allí mi admirado Guille Tifoideo sostuvo una pancarta que denuncia la retirada de todas las subvenciones a la lucha contra el VIH/sida que ha llevado a cabo Esperanza Aguirre para dárselas a los grupos cristofascistas provida o contra el aborto.

Por las multiculturales calles de Lavapiés, la marcha transcurrió sin incidentes y con un tono festivo. Aunque el recorrido era un poco tortuoso, eso nos permitió saludar a los vecinos del barrio y conocer a algunos de los manifestantes. Como la encantadora pareja de dueños de la sauna gay que hay en Lavapiés y de un café delicioso.

Juanmi, abogado y generoso activista, lució una bandera gay con el “Pace” que en Italia se apropiaron para el pacifismo y un amigo gay le regaló para que la pusiese en su lugar: las marchas gays. Una anécdota divertida para un manifestante encantador y guapísimo.

Javi y Giulio, una pareja envidiable, me acompañaron toda la marcha.

Nuestra llegada a Sol levantó gran expectativa. Muchos curiosos se alegraron de volver a ver movimiento “indignado”.

No quise irme sin hacerme una foto con los maravillosos voluntarios de MadVIHda. Repartían condones, una tradición que se ha ido olvidando: la prevención es lo esencial, no la medicación que está enriqueciendo a muchas farmacéuticas que intentan minimizar la presencia del condón. Gracias por vuestra generosidad MadVIHda.
Cuatro chicas enseñan sus pechos en una capilla para protestar contra la insoportable misoginia y homofobia de la Iglesia y a los de siempre se les viene el mundo abajo. A mí me llaman “hijo de puta” y me amenzan con darme “un susto” o tirarme la puerta de mi casa abajo y no pasa nada. Por no decir las barbaridades que han tenido que sufrir las Valientas de la Complutense por un acto que nos representa a la mayoría de la comunidad gay (a pesar del incomprensible abandono de la FELGT, que ha llevado a nuestras activistas de RQTR a salirse de la Federación) y, desde luego, a las feministas, más que acostumbradas a su acoso. Pero las víctimas son ellos, porque no les dejamos insultarnos líbremente y gozar de subvenciones, prebendas y privilegios por ello.
Ese es el doble rasero de la derecha.
Por un lado jalea y glorifica como “listos” a sus corruptos. Por el otro, nos quieren hacer pasar por corruptos, violentos, perseguidores, a todo el amplio espectro que está a su izquierda (minorías, trabajadores, humanos decentes que piensan en algo más que en acumular riquezas que se sumen a las de papá).
No, señor, las víctimas no somos verdugos.
Por supuesto, no hay que olvidar que todas esas estrategias las han aprendido de la Iglesia. La inventora y gran maestra en eso del doble rasero. Como se ve en su distorsión, manipulación e hipocresía tratando el tema del acto pacífico de las Valientas y alentando por otro lado toda una cataráta de declaraciones homófobas, pedófilas y misóginas por parte de sus representantes.
Pues harían bien en mirar lo sucedido con el repulsivo arzobispo belga al que le han dado cuatro tartazos por sus inhumanas declaraciones sobre el sida como “una especie de justicia intrínseca”. Cerdo, ¿has visto a algún ser amado morir por amarte? Yo sí. Y no os permitimos a basuras como vosotros, hipócritas de la Iglesia Católica, que sigáis subidos a vuestro pedestal de muertes, a vuestra soberbia, queriendo regir nuestras vidas y nuestras muertes mientras vivís en una contínua bacanal de despropósitos. Antes de hablar de esa terrible e injusta enfermedad que es el sida, habla un poco del medio millar de niños belgas que fueron violados por curas. ¿O es que os pilla muy cerca la pedofilia?
Y otro tanto se puede decir de esta torticera derecha, que no deja de buscar persecuciones, difamaciones y acosos donde sólo hay una lógica denuncia de su corrupción aún no resuelta.
No olvidemos que por mucho que jaleen e hinchen los casos de la Junta de Andalucía, que serán severamente castigados si se demuestran, como ha venido haciendo hasta ahora el PSOE con los casos descubiertos en sus filas, el Partido Popular lleva en sus listas a 2 imputados por los trajes, 4 implicados en Gürtel, 2 en Brugal y 1 en corrupción urbanística.
Mucha gente cree que “artivista” es una palabra inventada por mí para adornarme con un título más o menos simpático, que derroche ingenio, humor y perfume a modernidad. No lo es. El artivismo es un movimiento que nació en el seno de los movimientos anti-sistema y posfeministas a mediados de los 80, en concreto con las guerrilla girls, un grupo de activistas feministas que cubrían sus rostros con máscaras de gorila (en inglés las palabras guerrilla y gorilla suenan igual) y colgaban cuadros en los museos con lemas como: ¿Tienen las mujeres que estar desnudas para entrar en el Met. Museum? Menos del 5% de los artistas en las secciones de Arte Moderno son mujeres, pero un 85% de los desnudos son femeninos. El artivismo une el concepto de performance (y por lo tanto el del valor performativo que tan bien elaboró Judith Butler) al de política, denuncia y burla del sistema patriarcal y heterosexista imperante.

Pues bien, a pesar de que esa mafia cristofascista se beneficia de su monopolio de la información y la educación (por no mencionar las estructuras de “asistencia” a enfermos y terminales, por la que reciben la mayoría de su dinero, gracias a unas pobres infelices, la mayoría mujeres, que hacen el trabajo sucio mientras los machotes del templo cuentan el dinero), parece que no tienen la educación, cultura y referentes para entender que en una sociedad evolucionada, rica y abundante en medios publicitarios, la única salida que la voz del pueblo tiene, por culpa de su secuestro de los medios de comunicación y su censura informativa, es este tipo de actos. Y si la publicidad ofensiva de la Iglesia y afines no tiene cota legal, ¿por qué este tipo de actos no violentos deberían tenerla?
Con esta introducción sólo quiero subrayar mi asombro a que tanto los medios propagandísticos, incluso intelectuales (reclutan mucho en las universidades), de la Iglesia no haya querido reconocer en esta expresión intelectual del nuevo milenio un mero acto de libertad de opinión con mucho arte y se empeñen en analizarla sobre los ridículos parámetros de la Inquisición medieval. Porque cuando uno escucha los argumentos que los mercenarios de la Iglesia (la hipocresía inherente de la Iglesia les impele a aparecer como ajenos a todo esto, por encima de lo humano, incapaces de acosar, mientras pagan a estos secuaces y les recompensan con su cuantioso botín), pareciera que aún estamos en los juicios a Galileo u otro “hereje” que la Institución del Odio, el Machismo y la Homofobia haya decidido vejar para escarmiento público y, sobre todo, para mantener el miedo a la libertad implantado entre la población civil.
Palabras absurdas y vacías de contenido real como “profanación”, “asalto”, “persecución”, “herejía”, “blasfemia” y mil términos propagandísticos más que ni me interesa memorizar, nos han mostrado cómo una institución como la Iglesia ha conseguido las monstruosas cotas de poder que mantiene con un tejido social mínimo. A pesar de representar a una minoría reaccionaria, antigua y envejecida, siguen pidiendo ser tratados como representantes de una mayoría que no tienen. Y por eso se empeñan en burlar la democracia y se niegan a borrar de sus libros de socios (que como tal nos han tratado a los bebés a los que nuestros padres nos bautizaron sin consultarnos) a pesar de ser una demanda repetida por la sociedad. Claro, si se supiese el peso real de la Iglesia en España, sus privilegios jurídicos no estarían más justificados que los de los bingos. Ambos tienen una base de fieles, pelín adictos a la experiencia común que les hace sentirse más acompañados, pero ambos están acudiendo a escuchar a un extraño cantarles su fortuna.
Por desgracia, la propaganda de la Iglesia y medios cristofascistas afines, ha calado hasta en algunos gays que, al igual que lo hiciesen los Mattachine en los 60, argumentan que si somos buenos, nos estamos calladitos, y cumplimos la normativa heterosexista nos recompensarán con un carnet de friegaplatos en el club. No queridos, los que nos garantizaron los derechos en Stonewall no fueron esos asimilados (y amilanados) que se vestían con traje de chaqueta y corbata, echaban a las mujeres de la vista, y se esforzaban con toda su alma por “parecer heterosexuales”. Las que nos dieron nuestros derechos en un día que ahora celebramos en el Orgullo Gay fueron las raras. Las locazas, maricones, bolleras camioneras, transexuales, travestis y demás “gritonas” que dijeron ya basta (porque eran ellos los que sufrían ese acoso que ahora la Iglesia fomenta hacia nuestras valientas de la Complutense). Los derechos no se regalan, se consiguen. Y si queremos las capillas fuera del campus, que las queremos, no va a ser jugando el juego hipócrita de la Iglesia. Ya llevamos siglos esperando que la Iglesia “comprensiva” retire su zarpa de nuestra vida civil y ahí siguen.
Así que: ¡bravas hermanas feministas y valientas de la Complutense! Sois un orgullo para la comunidad LGTB (porque esa es otra, se ha intentado desviar el merito a la izquierda académica y no, fueron bolleras y maricones los que hicieron este acto). Contáis con nuestro apoyo y, algún día celebraremos el Orgullo Laico gracias a vosotras, RQTR.
Ah, y mis tetas también estuvieron en esa capilla.