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La Copa y la España plural

Por Jorge Otero
15 feb 2012

El Athletic de Bilbao, el Barcelona y la Federación Española no logran convencer al Real Madrid para que les deje jugar la final de Copa en el Santiago Bernabéu. Ni siquiera apelando a argumentos tan sensibles como el señorío, la grandeza o la generosidad de un club histórico han logrado vascos y catalanes ablandar a los directivos del club blanco.

Es hasta cierto punto comprensible que el madridismo rechace la posibilidad de ver a su eterno rival —si es que gana al Athletic— levantando un trofeo en su casa. Pero en modo alguno es aceptable: el Barça ya ha ganado Copas en el Bernabéu y, sobre todo, se trata de la final de todo el fútbol español, de los equipos grandes y pequeños. Es, en definitiva, la final de todo un país.

Más allá de que esa negativa deja en mal lugar al club blanco y muestra todos sus miedos y debilidades con respecto al Barça, el Madrid debería mirar por encima del fútbol y ver la final como una oportunidad. Florentino Pérez no es un hincha más, está por encima de ellos y debería sacrificarse por el bien del país.

Porque la final de Copa se presenta como la perfecta metáfora de la España plural.  ¿Qué mejor forma de representar lo que España pretende ser, en términos de igualdad e integración, que dejar a vascos y catalanes disputarse la Copa del Rey de España en la capital del Estado, en el campo del club que más y mejor ha defendido el sentimiento de ser español?

Ya sé que política y deporte son como el agua y el aceite, pero es que la ocasión la pitan calva. Además, esta final estará politizada, ya lo verán. Es muy posible que las dos aficiones piten mientras suene el himno nacional. La caverna mediática saldrá del sopor en que parece haberse sumido desde que Rajoy ocupa La Moncloa y pondrá el grito en el cielo: “Si no les gusta España que no jueguen nuestra Copa” será la idea más socorrida esos días.

Y ahí radica la oportunidad para el Madrid: en medio de la tormenta, el Madrid ganaría en imagen —algo de lo que en los últimos tiempos no anda sobrado— al prestar un servicio al país y ayudar en el fortalecimiento de la cohesión nacional. Este país que tanto le dolía a Unamuno aprendería a aceptarse —y a convivir— un poco mejor si fuera el Bernabéu donde pitaran el himno nacional. Sería todo un símbolo.

Pero el Madrid sigue preso de su complejo y no va a dar su brazo a torcer. Ahora que se pide a los que más tienen que contribuyan más en la lucha contra la crisis, el Gobierno tiene la oportunidad perfecta para mostrar a los ciudadanos de una forma concreta y visible que a los ricos también se les puede hacer pasar por el aro: si yo fuera Rajoy decretaría el estado de emergencia y expropiaría por un día el Bernabéu declarándolo Estadio Nacional. ¿Una idea absurda? Pues sí, pero lo que nos íbamos a divertir.

Eso sí que sería la culminación de la España plural: el Athletic y el Barça disputándose la Copa de España en un estadio llamado “Nacional”.

Del Nido y las viejas maneras

Por Jorge Yusta
07 feb 2012

CARLOS LIMÓN

En septiembre de 2010, la revista Don Balón coloca a José María del Nido entre las 50 personas más influyentes del fútbol español. Tras ocho años de mandato, el presidente del Sevilla, había conseguido situar al club hispalense en la cúspide del fútbol europeo con sus éxitos nacionales e internacionales. Nadie duda del Sevilla dentro de los terrenos de juego.

Por aquel entonces Del Nido se siente en la cúspide: dos UEFAS, dos Copas del Rey, una Supercopa de Europa y otra de España son más que suficiente para que el presidente del Sevilla cargue contra Real Madrid o Barcelona cuando le apetece fuera de los terrenos de juego. A finales de la década, lleva la voz cantante en la guerra de las televisiones. José María Del Nido quiere más para su Sevilla.

Un año y cuatro meses después la historia es muy distinta. En silencio y sin hacer demasiado ruido, el presidente intenta solucionar los problemas deportivos de su equipo mientras sale de un proceso legal que puede llevarle a la cárcel. A Del Nido le tiembla la mano muy rápido con los técnicos que elige (Marcelino era su hombre de confianza y no ha cumplido un año) y el Sevilla sólo está a seis puntos del descenso.

Después de tanto criticar y aparecer en los medios de comunicación, el presidente del club hispalense parece sufrir los males que durante décadas acompañaron a Real Madrid y Barcelona. Jesús Gil, Joan Gaspar o Lorenzo Sanz han estado demasiado presentes en las formas de Del Nido, que nunca se supo adaptar a los nuevos tiempos donde la elegancia culé es el modelo a imitar.

Primero fueron la fanfarronería y las críticas y ahora son los jugadores ahora los que crean problemas en el vestuario. Míchel llega al banquillo a expensas de otra generación de futbolistas que cumpla la transición deportiva necesaria que esté a la altura de su afición.

¿El mejor mate del siglo?

Por Pablo Machuca Etiquetas: ,
31 ene 2012

Si antes de la temporada tuviéramos que apostar sobre quién haría uno de los mates de la temporada, probablemente los primeros dos nombres que nos saldrían serían los de LeBron James y Blake Griffin. Bingo. Esta semana ha surgido el debate a raíz de dos espectaculares acciones de estas dos ‘bestias’ de la NBA.

El domingo fue James quien voló sobre John Lucas, de los Chicago Bulls, para machacar el aro del United Center. Sin duda, uno de los mates de la temporada y victoria de los Heat frente a los Bulls.

En la madrugada del lunes al martes, Griffin decidió que no iba a quedarse atrás y, ante los Oklahoma City Thunder, ha protagonizado el que algunos consideran el mejor mate del año. Sobre esto no tiene dudas ni LeBron James, quien reconoció por Twitter que el mate del pívot de los Clippers era mejor que el suyo: “Guau, creo que el mío es el segundo ahora”. Griffin recibió el balón de Chris Paul y no lo dudó: saltó hacia la canasta pese a la oposición de Kendrick Perkins (el eterno enfadado) y machacó el aro.

 

Sin duda, uno de los mates del año. Pero, ¿y del siglo?

Desnudas por un sueño

Por Jorge Yusta
23 ene 2012

Estamos acostumbrados a ver todos los días a estrellas del fútbol, que mueven masas y ganan millones de euros. Pero en España también hay miles de deportistas a los que nunca alumbran los focos mediáticos y que tienen que pagar para poder hacer lo que les gusta. Este es el caso de que las componentes del equipo femenino del Alquerias, un modesto club de fútbol de Castellón.

Como ya hicieron el año pasado, las jugadoras han elaborado un calendario artístico en el que posan desnudas para recaudar dinero y poder pagarse, por ejemplo, parte de sus cuotas anuales o los desplazamientos que tienen que realizar en sus propios coches para jugar los partidos fuera de casa. Esas cuotas incluyen, entre otras cosas, las fichas federativas y las equipaciones y ascienden a unos 250 euros anuales.

La crisis, cómo no, ha repercutido en que esa cuantía haya ascendido año a año y que el club haya tenido que suprimir el autobús en el que viajaban al resto de campos de la región.   Además, esto se une al mal endémico que azota a los deportes femeninos. Es decir, la escasa presencia de público en los partidos y la poquísima atención mediática que recaban. “El fútbol femenino está poco considerado y no se le da importancia”, se queja Patricia, una de las integrantes del Alquerias, que alza su voz asegurando que lo único que quieren “es poder practicar el deporte que tanto nos gusta”.

El almanaque, elaborado en el estudio-academia de fotografía f13 con la colaboración de la estilista Marta Cubedo, muestra fotografías de las jugadoras en blanco y negro y sin ningún tipo de accesorio.  Por ahora, las ventas van viento en popa y los calendarios se pueden adquirir a un precio de 10 euros a través del teléfono del club o del correo anagc8[arroba]gmail.com.

Las chicas cuentan con el total apoyo de sus familias y parejas porque “saben que lo hacemos por un buen motivo”, aunque se trata de una iniciativa que han tomado al margen del club.  Y mientras sigue recogiendo los frutos de su calendario, acuden día a día a entrenar con el objetivo de mantenerse en la Primera División Regional. Eso sí, sin descuidar sus profesiones y estudios, que compaginan con su sueño.

 

 

 

 

Lo peor no es perder, sino la cara de Pepe que se te queda

Por Jorge Otero
19 ene 2012

Mourinho debe de tener sus cinco sentidos atrofiados.
Dice que no escucha al madridismo
. Dice que no vió el feo pisotón de Pepe a Messi. La conclusión es evidente: el Real Madrid tiene un entrenador sordo y ciego.

Ojalá fuera sólo eso. Mou tampoco parece tener gusto. Su planteamiento de equipo pequeño ante el Barça, su apuesta por un fútbol raquítico, simplón y oportunista, con seis jugadores en la cueva, le volvió a dejar en evidencia. A Mou no le gusta el fútbol de toque, de elaboración, el buen juego en definitiva. ¿Quieren pruebas? Pudo haber fichado a Silva en 2010 y no lo hizo. Y ayer ante el Barça apostó por Altintop o Coentrao antes que por Ozil, Sahin o Kaká. Sobran más argumentos.

Al técnico portugués también le falla el tacto. Casi todo lo que toca acaba corrompido. Mou cabalga a lomos de la polémica. Pierde los papeles cuando se enfrenta al Barcelona de Guardiola. Puede ganar más de veinte partidos consecutivos, puede estar callado durante semanas, pero llega el Barça y le entran picores por todo el cuerpo.

La rueda de prensa que ofreció el día anterior al partido fue un ejemplo claro: para defenderse de las críticas que preveía iba a provocar su planteamiento, se defendió con un discurso agresivo y victimista en el que daba por supuesto que le condenarían hiciera lo que hiciera.

Pero casi fue peor después del partido. No sólo evitó recriminar a Pepe —”jugó muy bien”, dijo del central reconvertido en medio centro—, sino que responsabilizó veladamente a sus jugadores del gol encajado a balón parado, cabezazo espléndido de Puyol a la salida de un córner. Y qué decir de su “sordera”. Decir que no escucha sólo sirve para crispar y dividir aún más a una afición que cada día parece más desconcertada, pero que también lleva en el pecado la penitencia: hace mucho tiempo que calla y ya sabemos que quien calla otorga.

Falta el olfato. Algo huele mal en el Real Madrid, pero ni su entrenador, ni los dirigentes parecen percibir ese mal olor. Mou se ha hecho el amo del club ante la pasividad de Florentino. El presidente le fichó para ganar al Barça y le otorgó plenos poderes. A cambio Mourinho sólo ofrece derrotas ante el directo rival, poco fútbol y mucha crispación, crispación que además es contagiosa: justificar la enésima necedad de Pepe como hizo Emilio Butragueño, o hacerse el sueco como hizo Mou, pone el prestigio del club contra las cuerdas. El “dedo” de Mourinho señala un camino lleno de espinas y Florentino lo sigue sin importarle el destino.

Mou no da con la tecla. Se estrella una y otra vez contra el mismo muro: contra el Barça no sale a ganar, sale a no perder. Y así lo normal es que termines perdiendo. Pero lo peor no es perder, sino la cara de Pepe que se te queda. Olvidan Mourinho, Pepe y los que le justifican que ante el mejor equipo del mundo se puede perder una y mil veces, pero lo que no se puede perder nunca es el decoro, la deportividad, esa grandeza de la que habla su himno. Todo eso se esfumó en el partido de Copa contra el Barça. Ya se encargó Pepe de hacerlo.

Ni guapo ni rico, pero gran jugador

Por Sergio León
12 ene 2012

El Mirandés, un club de Segunda División B, se ha colado en los cuartos de final de la Copa del Rey. Os dejo un texto sobre uno de sus jugadores escrito por un gran amigo:

Ni guapo ni rico, pero gran jugador

Por CARLOS LIMÓN

Ocupar las páginas deportivas de los diarios era hasta ahora un derecho reservado para Real Madrid y Barcelona y para grandes y famosos jugadores como Cristiano Ronaldo o Leo Messi. Sin embargo, en las últimas semanas la estrella de un equipo rebosante de ilusión pero que sólo cuenta con 3.500 socios ha conseguido colarse en la foto al lado de los balones de oro.

Ahora en los bares de Miranda de Ebro, una pequeña localidad burgalesa, se habla más de la Copa del Rey que de la Liga, del C.D Mirandés más que del Barcelona y de su estrella Pablo Infante más que del Balón de Oro de Leo Messi. Infante también juega por la banda y como Messi y Cristiano suele marcar los goles decisivos de su equipo. No es guapo, ni rico, pero sí es un gran jugador tal y como demostró ante Villarreal y Racing de Santander en los dieciseisavos y los octavos de final de la competición.

Los dos históricos de Primera División acabaron desbordados por la velocidad y el talento de un extremo izquierdo que estuvo a punto de colgar las botas por una dolencia cardiaca en la temporada 2008-2009. Cuatro goles y una asistencia en cuatro partidos, un saldo que hubieran firmado el siete del Real Madrid y el diez del Barcelona.

Lejos de los flases y los anuncios, la fuerza del corazón rojillo y el trabajo del grupo han colocado a Miranda en el mapa futbolístico dentro de una competición reservada para los mayores. Un trabajo de grupo dirigido por Carlos Pouso, técnico del Miranda, que ante un Primera División sabe que es igual de importante cerrar filas que tirarse en tromba en busca del gol que obre el milagro.

Si la ida en Anduva contra el Racing fue un monólogo rojillo a cargo de Infante, la vuelta en el Sardinero estuvo llena de apuros y hubo que esperar a que el milagro llegase desde los once metros. Infante anotó el tanto de la tranquilidad y Miranda de Ebro volverá a soñar en los Cuartos de Final de la Copa del Rey.

Una Europa a dos velocidades

Por Jorge Yusta
23 nov 2011

No solo la crisis que estrangula la economía europea y pone cada día a prueba las deudas soberanas provoca que se plantee la idea de una Europa de dos velocidades. En el fútbol del viejo continente, de hecho, ya pasa. Pero Platini prefiere seguir mirando para otro lado.

La goleada del Real Madrid anoche al Dinamo de Zagreb es una muestra más de que la Champions League necesita una profunda remodelación acorde a la diferencia que existe entre unos equipos y otros. A estas alturas, el torneo de clubes más importante del mundo no puede seguir escudándose en los ingresos para mantener un sistema de competición con 32 equipos que tan solo adquiere emoción cuando arrancan las eliminatorias directas.

Cada temporada que pasa es más complicado ver caer a alguno de los grandes en la fase de grupos y muchos partidos acaban resolviéndose con humillaciones a rivales que no están a la altura del torneo.

El conjunto croata, por ejemplo, que se llevó un set de goles en el Bernabéu, continúa como último en el grupo D con 0 puntos. En su portería ha encajado 15 goles y tan solo ha marcado los dos de anoche a Adán. Sin embargo, en la liga croata es líder con 10 puntos de ventaja sobre el Hajduk Split. Muchos podrían pensar que el conjunto dirigido por Jurcic tendría problemas en la Segunda española.

Pero no es el único caso. En el grupo del Barça, el Bate Borisov y el Viktoria Plzen tan solo tienen 2 y 1 punto, respectivamente. Los bielorrusos solo han sumado dos empates pero se proclamaron en octubre campeón de su liga cuando todavía faltaban por disputarse cuatro jornadas. Los checos, que eliminaron al Copenhague en la fase previa, tan solo han sido capaces de empatar en casa con el Bate y cuentan con un gol a favor, precisamente en ese partido. En su liga, el Viktoria es tercero, con nueve puntos menos que el Sparta de Praga.

Otro equipo que sigue sin saber lo que es puntuar en Champions es el Otelul Galati rumano,  que ha perdido los cinco partidos disputados y tiene solo 3 goles a favor y 10 en contra. En la liga rumana también se encuentra hundido en la sexta posición. El líder, el Dinamo de Bucarest, le saca 9 puntos de ventaja.

El Genk belga, con el que se enfrenta esta noche el Valencia en Mestalla también es colista del grupo E con solo 2 puntos (uno de ellos el que logró ante el Valencia en su casa). En Stamford Bridge, sin embargo, se llevó cinco goles. En la liga belga se encuentra segundo, a solo tres puntos del Anderlecht.

La nota discordante la está tocando el APOEL  FC, la gran sorpresa de esta Champions. Los chipriotas aguantan líderes del grupo G con 8 puntos, uno más que el Zenit y cuatro más que el Oporto. Pero en su liga doméstica se encuentra tercero con seis puntos menos que el AC Omonia.

Visto lo visto, la UEFA debería plantearse con seriedad la opción de reducir drásticamente el número de equipos que deben disputar la Champions. Probablemente, se reducirían parte de los beneficios, pero elevaría el nivel futbolístico, el espectáculo en los estadios, la competitividad entre los equipos y no devaluaría el prestigio del propio campeonato.

Mourinho, el teatro y los Ultra Sur

Por Pablo Machuca Etiquetas: , ,
07 nov 2011

El entrenador del Real Madrid, José Mourinho, pronunció ayer en la rueda de prensa posterior al partido contra el Osasuna la siguiente frase: “Quiero agradecer a los pocos que estaban detrás de portería, porque si no fuera por ellos yo pensaba que el campo estaba vacío”. Esos “pocos” a los que se refiere Mourinho son ni más ni menos que los Ultra Sur, ese grupo de delincuentes que aún campa a sus anchas (con zona propia delimitada por vallas de cristal) por el Bernabéu. Esos que ayer coreaban “Euskal presoak, cámara de gas”, entre otras lindezas.

A Mourinho le molesta que el estadio del Madrid se parezca más a un teatro que a un campo de fútbol. Tiene sentido si tenemos en cuenta que el portugués viene de disfrutar con las aficiones inglesa e italiana, mucho más pasionales que la que visita cada domingo Chamartín. No le quito la razón al entrenador blanco, pero con sus palabras rinde pleitesía a esos “pocos” (que no son tan “pocos”) y suma otra más a su lista de declaraciones y actos desafortunados.

Lo triste del asunto es que Mourinho no es el único ni será el último en venderse a quienes domingo tras domingo enarbolan banderas preconstitucionales, símbolos nazis y rompen el silencio del Bernabéu con cánticos amenazantes que rozan lo delictivo. Cannavaro les dedicaba un saludo fascista antes de cada partido. Otros jugadores como Van Nistelrooy, antes de irse del club, han pasado por su zona para despedirse, como quien pasa por caja.

Son los ultras, esa lacra que sufren muchos equipos en diversos lugares del mundo. En Madrid representan a la extrema derecha más violenta y cavernícola, y cuentan con el beneplácito de los clubes que les acogen y les permiten hacer cuánto desean. En otros lugares del país cambia la ideología pero no su carácter violento y mafioso.

La suerte que tenemos en España es la que no tienen, por ejemplo, en Argentina, donde las amenazas se cumplen porque allí la situación ha llegado hasta el límite. Las llamadas ‘barras bravas’ son grupos organizados y mafiosos que chantajean a jugadores, directivos y presidentes para no perder su posición de privilegio. Se usa el fútbol y la pasión por los colores para obtener poder y los que mandan en este deporte les abren la puerta como ha hecho Mourinho. El problema es que una vez abierta, son ellos los que te ponen el pie y no te dejan cerrarla.

Menos mal que nos queda el Levante

Por Jorge Otero
24 oct 2011

Como dice Ladislao J. Moñino en el arranque de su crónica en Público, una aventura como la del Levante siempre la agradece el fútbol. No sólo eso: también reconcilia al aficionado con esta Liga tan bipolar, tan escocesa. Ojalá el Levante siga ahí arriba mucho tiempo.

Es obvio que no ganará la Liga; es probable incluso que no se clasifique para jugar una competición europea. Su objetivo es no descender y por ello peleará. Pero, sí, se agradece este chorro de aire fresco que ha traído a la competición.

Aunque el sueño tenga fecha de caducidad, la gesta del Levante tiene mucho mérito. Con uno de los presupuestos más bajos y con la plantilla más veterana de la Liga, está postergando lo impostergable: ese duopolio que forman el Real Madrid y el Barcelona.

Muchas voces desde Madrid y Barcelona han proclamado que la Liga española no es como la escocesa, que aquí hay competencia, que eso que dijo Del Nido sobre “la porquería de Liga” que tenemos es una falsedad. Pues bien, aunque el Levante se empeñe en desmontar esa teoría, la evidencia nunca se puede ocultar. El Madrid goleó al Málaga, uno de los gallitos en este arranque liguero, en 45 minutos y sin despeinarse.

Mientras, el Barça pudo golear al Sevilla: le dio un baño en toda regla. Sólo una puntual falta puntería y la inspiración de Javi Varas impidieron el triunfo de Messi y compañía. Fue algo excepcional: de cien partidos como ese el Barça ganaría noventa y nueve. Esta vez la estadística traicionó a los culés. Sólo eso.

Ojalá me equivoque, pero en breve, tres o cuatro jornadas, el Madrid y el Barça empezarán a marcar distancias y allá por Navidad ya tendrán un amplia ventaja sobre el tercero. Se impondrá el aburrimiento, perdón, la normalidad. Por eso lo mejor para todos, incluso para los dos grandes, es que Levante aguante ahí arriba todo lo que pueda. El fútbol y los aficionados se lo agradeceremos. De hecho se lo estamos agradeciendo ya.

Quaresma, rabona y expulsión

Por Daniel del Pino Rojas Etiquetas: , ,
23 sep 2011

El portugués Ricardo Quaresma es uno de esos futbolistas que se perfilaban como una futura estrella mundial y ha terminado como un jugador al que su carácter de divo le ha costado la carrera. José Mourinho pagó por él 30 millones de euros en el verano de 2008 con la ilusión de que se convertiría en el sustituto perfecto de Figo y el nuevo ídolo de la afición nerazzurra, pero poco después, sus malas actuaciones y su dejadez en el campo, llevaron al hoy técnico del Madrid a tirar la toalla: “Es un hombre que he traído yo a Milán y se puede hacer poco con él. Está bloqueado y no ha sabido asimilar los pitos de los aficionados”.

En el mercado invernal de 2009 se fue cedido al Chelsea y regresó en verano al Inter, que acabó por venderlo al Besiktas de Guti por poco más de siete millones en 2010. Allí tampoco está rindiendo como se esperaba. En los tres partidos que van de la liga turca no ha marcado un gol y sólo ha dado una asistencia.

Ayer, en un partido contra el Bursasport, fue expulsado tras intentar irse de un defensa con una rabona, tropezarse y hacerle una falta incomprensible en el centro del campo que le costó la segunda amarilla.

Cuando fichó por el Barça desde el Sporting de Lisboa en 2003, el conjunto catalán esperaba lo mismo que Mourinho, que se convirtiera en el nuevo Figo. Pero las lesiones y su escasa aportación cortaron su progresión y regresó a Portugal un año después. Sus mejores años transcurrieron en el Oporto campeón de Europa.

Nada parece que vaya a hacerle resurgir de sus cenizas ya, así que desafortunadamente, los aficionados tendrán que conformarse con vídeos como éste.