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Doce canciones (y un videoclip) que hoy estarían prohibidas

30 Abr 2014
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Iñaki Berazaluce

El Fary la mandanga

Hubo un tiempo no muy lejano en el que la violencia de género era casi un motivo de chanza para humoristas como Arévalo o los mismísimos Martes y Trece. Si en lugar de hacer en los 80, hubieran grabado hoy el famoso sketch “Mi marido me pega” no hubieran vuelto a pisar un plató de TV en su carrera.  Figuras de la canción bufa como Emilio el Moro o el Payo Juan Manuel animaban a los maridos a dar unos zurriagazos a la parienta, pero también roqueros más concienciados como Los Ronaldos o Loquillo cantaban de recurrir alegremente a palizas y violaciones como plan B de seducción.

Pero la corrección política no se detiene en la violencia machista sino que se extiende como un puré espeso a las drogas, la inmigración, las sexualidades heterodoxas e incluso el ecologismo.

“La mataré”, de Loquillo y los Trogloditas (1988)

La canción más popular del roquero catalán se convirtió en una especie de himno a finales de los ochenta. Todos la coreamos, aunque la mayoría nunca nos paramos a pensar lo que decía la letra: “Que no la encuentre jamás o sé que la mataré”. Eran otros tiempos, menos sensibles ese fenómeno hoy llamado “terrorismo de género” y con más cuajo para expresiones artísticas potencialmente peligrosas.

Delito de opinión: Violencia intelectual, incitación al asesinato, violencia de género.

“Te quiero”, de Emilio el Moro (1972)

La canción paródica fue un género en auge durante los 70 y los 80. El Dúo Calatrava o el infame Emilio el Moro fueron algunos de sus más reputados representantes. Este último alcanzó unos niveles de incorrección política que, 30 años después, todavía nos ponen el pelo de gallina. Como muestra valga esta zafia versión de “Te quiero” de Nino Bravo, rescatada por Spanish Bizarro:

“Te pego vida mía,
Te pego caradura,
Tú me serás siempre fiel
Porque si parto el bastón
Te doy diez mil puntapiés en un riñón…

Delito de opinión: Incitación al maltrato femenino, feminicidio.

“Quince años tiene mi amor”, del Dúo Dinámico (1962)

Eran otros tiempos, claro, y aunque la edad de iniciación sexual era entre mucho y muchísimo más tardía, lo cierto es que la fijación de los hombres por las púberes no ha cambiado desde entonces. “Quince años tiene mi amor”, es decir uno menos que la edad de consentimiento sexual, lo que viene siendo un delito.

Delito de opinión: Pedofilia, tráfico de menores.

“Una de dos”, de Luis Eduardo Aute (1993)

En un desesperado intento con quedarse con una mujer, Aute lanza a su silente interlocutor el siguiente abanico de propuestas: “Una de dos o me llevo a esa mujer, o entre los tres nos organizamos, si puede ser… o te la cambio por dos de quince, si puede ser” (más adelante la oferta se elevaba a “te la cambio por dos de veinte”. Suponemos que la churri objeto del trapicheo ya era cuarentona). Sobran motivos para encarcelar a Aute pero por este en concreto deberíamos hacer la vista gorda.

Delitos de opinión: Prostitución infantil, trata de blancas, tráfico de menores, poligamia.

“Sí, sí”, Los Ronaldos (1987)

En su condición de front-man de Los Ronaldos, Coque Malla utiliza todo tipo de argucias para hacer la caída de Roma con objeto de deseo en esta canción, toda una apología de la violación. Primero lo intenta con súplicas (“Por favor, dime sí”) y en seguida pasa a amenazar con utilizar la fuerza (“Tendría que besarte, desnudarte, besarte y luego violarte… hasta que digas sí”). Nos tememos que llegados a ese punto, lo único que tendría Coque sería una condena y una orden de alejamiento.

Delito de opinión: Incitación a la violencia sexual, feminicidio.

“El negro no puede”, Georgie Dann (1982)

La fijación de Georgie Dann con los hermanos de piel azabache es bien conocida: en “Mami, qué será lo que quiere el negro” (“El africano”) o en “El negro no puede” (versión de las Waka Waka) enarbola todos los tópicos atribuidos a los negros: virilidad hipertrofiada, furor sexual, capidisminuidos (“chungo, chungo”).

Delito de opinión: Discriminación racial, atentado musical.

“Niña, no te modernices”, del Payo Juan Manuel (1976)

Al lado del Payo Juan Manuel, Emilio el Moro es la Lidia Falcón de la astracanada musical. El humor sutil y de trazo fino del Payo es palpable en su mayor hit, “Una vieja y un viejo van pa’ Albacete” o este otro “Niña, no te modernices”, cuya recuperación hay que agradecer a una recopilación de Crónicas Marcianas.

Yo opino que la mujer lo mejor que sabe hacer
es casarse y tener hijos y estar en su casa bien
La cogí del cuello la tiré al colchón
me lancé hacia ella le metí un palizón

Delito de opinión: Violencia de género, machismo, discriminación laboral.

“Piromafia”, Tijuana in Blue (1988)

Tijuana in Blue logró merecida fama durante un período especialmente complicado en Las Vascongadas. En su tema “Piromafia” dan dos o tres ideas para prender con los bosques de pinos y eucaliptos, “que dejan la tierra reseca”. En realidad, la canción es una crítica a los bomberos pirómanos, que se forraban (y siguen haciéndolo) plantando, quemando, revendiendo y replantando bosques en la cornisa cantábrica.

Delito de opinión: Ecocidio, apología del terrorismo vegetal.

 “Hoy voy a asesinarte”, de Siniestro Total (1982)

Con esa guasa tan gallega y aparentemente inocente, Siniestro disparaba a diestro y total en sus letras. En los 80, la violencia de género se practicaba profusamente en España pero aún no tenía nombre. Medio en broma, medio en serio, Siniestro se planteaba seriamente pasarse por la piedra (en el peor de los sentidos) a una novia por unos celos, quién sabe si imaginarios: “Hoy voy a asesinarte, nena, te quiero pero no aguanto más. El te regala el y el lechero te da leche de verdad y tú te preguntas por qué… ¡si lo hiciste con los dos antes de ayer!”.

Delito de opinión: Violencia de género, amenazas contra la integridad física.

“La dejo o no la dejo”, de Albert Pla (1995)

“Ejecuta y ajusticia y atenta contra el sistema. Tiene este cruel defecto, pero en fin, nadie es perfecto”. Con esa cara de no haber roto nunca un plato y esa voz inocua y atiplada, Albert Pla dispara letras de este calibre: “Un político muerto, un político menos”.

Delito de opinión: Apología del terrorismo, enaltecimiento de la violencia política.

“Un buen día”, de Los Planetas (2000)

Una de las mejores composiciones del grupo granadino hoy sería una patata caliente para las radiofórmulas, aquellas donde la sola mención de la palabra “drogaína” hace que un hit salga del cajón de los candidatos como un tiro. Realmente los chicos de Jota&co hablaban en sentido figurado cuando la publicaron allá por 2000, pues meterse “cuatro millones de rayas” sólo lo han hecho unos cuantos y no han salido vivos del intento. Pero el caso es no tentar a la juventud, no vaya a ser que les dé por emular a los mayores.

He estado con Erik hasta las seis y nos hemos metido
cuatro millones de rayas.
Y no he vuelto a pensar en ti
hasta que he llegado a casa,
y ya no he podido dormir
como siempre me pasa.

Delito de opinión: Incitación al consumo de estupefacientes, narcotráfico de frases, hipérbole.

 “Money for Nothing”, de Dire Straits (1985)

Una de las canciones más famosas de la historia del rock no hubiera pasado el filtro actual de corrección rosa de haberse publicado en nuestros días. Y todo debido a sus tintes homófobos, toda vez que en su letra un personaje se refiere a los homosexuales con el término despectivofaggot (lo que viene siendo “maricón”). Por la misma razón Ramoncín y su gran exíto “Marica de Terciopelo” también hubiera acabado en el cubo del productor, pero esta vez prohibida por su evidente falta de calidad. El caso es que “Money for Nothing”, que cumple ahora 25 años de su composición, acaba de ser prohibida en Canadá. Chúpate ésa. (Perdón, fagocítate ésa)

La estrofa que ha suscitado la polémica es la siguiente:

“The little faggot with the earring and the makeup

Yeah, buddy, that’s his own hair

That little faggot’s got his own jet airplane

That little faggot, he’s a millionaire”

Delito de opinión: Homofobia con tintes de ramoncinfobia.

“Corazón de tiza”, de Radio Futura (1988)

Otro caramelo adolescente relleno de guindilla, ahora a cargo de la banda de Santiago Auserón: “Y si te vuelvo a ver pintar un corazón de tiza en la pared, te voy a dar una paliza por haber escrito mi nombre dentro”. Hombre,

Delito de opinión: Amenazas contra la integridad física, desproporción entre daño y pena.

BONUS TRACK: Y el videoclip

“La mandanga”, de El Fary

Por este inenarrable vídeo de El Fary hubieran ido a comisaría todos los que en él aparecen: las mujeres fumadoras, los taxistas de la timba y, sobre todo, el mismísimo Fary, animando a la juventud a “caminar como quieran” y “darle a la mandanga” (el hachís, el chocolate, la maría, la buena mierda…)

Delito de opinión: Incitación al consumo de estupefacientes y al narcotráfico.

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