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Payasos corporativos: Ocho empresarios que levantaron sus imperios haciendo el ridi

22 May 2014
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David Cánovas

Ruiz Mateos

Con la cantilena de “los mercados” a veces se olvida que a la cabeza de las grandes corporaciones hay unos señores “de rostro humano”. A veces demasiado humano, cabría añadir. Presidentes, directores, consejeros y otros próceres del capitalismo que de vez en cuando nos ofrecen curiosas estampas de la fauna empresarial. Lo cierto es que, ya sea con ánimo promocional o simplemente porque se les va la olla, hay unos cuantos que han hecho el ridículo más espantoso. Llamémoslo folclore ejecutivo.

Si bien antes de la llegada de los medios de comunicación de masas la cosa no llegaba a mayores, hoy los inclementes canales de Youtube documentan con todo lujo de detalles los faux pas de grandes empresarios como Steve Ballmer o Richard Branson. Ahora que está de moda el derecho al olvido, no les vendría mal ponerse en contacto con Google para que purgue estos bochornosos borrones en su historial.

Steve Ballmer

Pecado capital: Hacer aerobic en las presentaciones de Microsoft.

Ay, Stevie, delfín de Bill Gates y efigie de Microsoft durante tantos años, ahora que te has ido, qué de buenos momentos nos has dejado para el recuerdo. Alias “el rey de ‘los camachos’”, el inclasificable CEO de Microsoft cuenta incluso con recopilatorios online de sus momentos más espídicos y desaforados. Del que encabeza estas líneas nos quedamos sin duda con la primera presentación del vídeo, aquella en la que se jugó un ataque al corazón para motivar a la plantilla. “Tengo tres palabras para vosotros: ¡amo esta compañía!”. Mítica fue también aquella visionaria declaración ante el lanzamiento del iPhone: “¿500 dólares por un teléfono? ¡Es el teléfono más caro del mundo! Jajaja, ni siquiera tiene teclado para enviar correos electrónicos”.

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Richard Branson

Pecado capital: Lanzar una línea de vestidos para novia de esta facha.

“Attention whore” es una expresión anglosajona que define muy bien el deseo de que le hagan caso a uno a toda costa. El fundador del emporio Virgin es un ejemplo paradigmático. (Los ejemplos suelen ser paradigmáticos, for the record, pero la expresión contribuye a reforzar el regusto periodístico del artículo). La cuestión es que nuestro querido Branson, tras haber fundado una discográfica, una aerolínea o una cadena de centros comerciales, quiso ir más lejos. En efecto, la idea era potenciar la imagen de marca de Virgin Brides, su nueva línea de vestidos de novia. A todo esto, menudo branding, Richard….

José María Ruiz-Mateos

Pecado capital: ¿Por dónde empezamos?

Por suerte o por desgracia, en nuestra curtida y baqueteada piel de toro, no hay muchos empresarios de semejante talla épica. Lo que se prodiga por aquí son los genios aislados: Velázquez, Goya, Buñuel, Ramón y Cajal, Ruiz-Mateos… Todo aquel que naciera en los setenta lleva perennemente grabada en la retina la imagen del ínclito José María embutido en un traje de Supermateos para defender su inocencia en los juzgados. ¡Que te pego, leche!

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John McAfee

Pecado capital: Aparte del posado, fingir un ataque al corazón para escapar de la justicia.

Puede que el hecho de que alguien empiece como limpiabotas y acabe fundando Nike (es un ejemplo paradigmático inventado) tenga su gracia, pero como seres humanos siempre nos fascinan más las historias de descenso a los infiernos. ¿Y cuál es la de McAfee? Muy sencillo: un día, tras vender la empresa y arruinarse, copó los titulares por su detención en Belice acusado de tráfico de drogas y tenencia ilegal de armas. No se pudo demostrar nada, por lo que optaron por liberarle… sólo para volverle a acusar de asesinato ( de un vecino concretamente). Esta vez logró huir a Guatemala, donde fingió un ataque al corazón para evitar que le deportaran. Al final, después de que se revelara su paradero accidentalmente en una entrevista concedida a la revista Vice y fuera deportado a EEUU, se levantaron los cargos, no sin que antes le embargaran todos sus bienes y su casa quedara incendiada en misteriosas circunstancias. Si quieres saber más sobre su vida, se rumorea que el narco George Jung está escribiendo su biografía.

Emilio Botín

Pecado capital: Dejar la marca España a la altura del betún.

Si los espartanos hubieran contado con este discurso motivacional de Botín en lugar de la floja arenga de Leónidas, otro gallo les habría cantado. Ya se sabe: “If yu ar jiar is bicos yu ar a güiner”. Bueno, peor es oír a un presidente español hablar en “castellanou” con acento tex-mex.

Frade

José Frade

Pecado capital: Ser un oportunista (presuntamente).

Da la impresión de que al inventor del landismo se le han agotado las ideas tras su larga y rentable trayectoria como productor. La última, y penosa, maniobra del achacoso exmagnate cinematográfico ha sido registrar la marca “Ocho apellidos catalanes”, al calor del último hit del cine español. Naturalmente, Frade no tuvo nada que ver con la producción de la película inspiradora, pero hay que estar al quite y esas cosas.

Steve jobs

Steve Jobs

Pecado capital: Quejarse del diseño del equipo quirúrgico con un pie en la tumba.

De vuelta a EEUU, verdadero vivero de empresarios estrambóticos, debemos recalar por fuerza en la trayectoria del fundador de Apple. Es de dominio común que no era muy amigo de la higiene personal y que seguía dietas peculiares, pero lo que mejor le caracterizaba era su perfeccionismo obsesivo. Cuenta Walter Isaacson, su biógrafo oficial, que en los prolegómenos de su operación de páncreas, el equipo médico le trajo una mascarilla para la anestesia. Al parecer, Jobs estaba muy descontento con el diseño y pidió que le mostraran modelos alternativos. Huelga decir que, en cuanto se despistó, lo anestesiaron ipso facto.

Leary

Michael O´Leary

Pecado capital: Tener la lengua demasiado larga.

El CEO de Ryanair era tan graciosete que hasta él se hartó de sí mismo. De hecho, cuando renunció a ser la cara visible de la compañía, declaró que a la aerolínea le vendría bien una imagen algo menos… digamos polémica. Entre sus frases más memorables está la de: “Creemos que los pasajeros que se olvidan de su tarjeta de embarque deben pagar 60 € por tontos” o aquella vez que dijo: “Soy el jefe peor pagado y menos valorado de Europa. Sólo cobro veinte veces más que el salario del trabajador medio de Ryanair. La brecha tendría que ser mucho mayor”. Y qué decir de esta perlita: “La gente me ve como un Jesús, un Superman o bien como pedazo de mierda. Yo creo que soy más bien como Jesús: un profeta en su tiempo”. Se le echará de menos.

Todas estas locuras y más en la biografía oficial de Steve Jobs, The Guardian, Cracked, El Confidencial, Youtube y Wikipedia, y alguna otra fuente más que se nos ha olvidado.

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