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Los ‘tuitstars’ españoles se venden por una docena de cervezas

09 Ago 2014
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Son famosos, o al menos lo son en el mundillo de internet. No sabemos si muchos de ellos son guapos, porque su identidad real suele ser desconocida. Ricos, seguro que no son, por lo menos no gracias a su estatus de celebridad en la Red. Son ‘tuitstars’ españoles y se venden por unas cuantas cervezas.

Sus seguidores se cuentan por decenas o centenares de miles y su éxito se basa en el humor. Sin embargo, no parece que tener una legión de ‘followers’ sea algo fácil de rentabilizar. Al menos, esa es la conclusión a la que se ha llegado después de que se filtrase un correo electrónico con una propuesta publicitaria a una de estas estrellas de Twitter.

Pentatrillones de cervezas

Alguno de ellos ha reconocido en alguna entrevista haber recibido ofertas publicitarias en las que el pago era o bien algo de dinero – nunca mucho -, o bien regalos. Antes de ayer, muchas de esas cuentas con miles de seguidores empezaron a tuitear con el ‘hashtag’ #Pentatrillones.

Si alguno de sus seguidores hubiera visto la tele o fuera muy cervecero, hubiera sabido que detrás de esa etiqueta hay publicidad pura y dura. Lo que pocos hubieran podido imaginar era el precio de ese ‘hashtag’. Hasta que vio la luz este tuit:

Ahí estaban, todos juntos, tuiteando pentatrillones de cosas, justo debajo del correo electrónico que revelaba a cambio de qué ponen nuestras estrellas tuiteras a la venta sus 140 caracteres de rigor. No te preocupes si no lo ves bien, que aquí va una versión ampliada. No obstante, ya vamos adelantando que cualquiera podría superar este ofertón:

senormejillon

Dos paquetes de cerveza. Dos docenas de zumos de cebada. La polémica estaba servida. Aquellos seguidores que creían ingenuamente en la pureza de Twitter comenzaron a repartir ‘unfollows’ y a criticar el comportamiento de los que hasta ahora eran los reyes del humor comprimido: colarle a sus miles y miles de seguidores un poco de publicidad tenía un precio, y era demasiado bajo.

Las estrellas de Twitter, esas que no parecían tener inconveniente en ser el azote tuitero de políticos y líderes contra las injusticias, habían sucumbido al capitalismo metiendo ‘spam’ a cambio de unas birras.

El boomerang

Pero la polémica no había hecho más que empezar. Dicen que uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras y el tuit de Eduardo Arcos, fundador de un medio digital y tuitero que levantó la liebre publicando el correo, se volvió en su contra. Una hora después de sacar a la luz el correo, Ricardo Galli, peso pesado de internet – codueño y señor de Menéame – envió un dardo sin destinatario. Como a buen entendedor pocas palabras bastan, quedaba claro a quién hacía referencia este tuit:

Pero aún tenía que desencadenarse un conato de enfrentamiento directo que, ya avisamos, acabaría con una cerveza de la paz y demostrándole a todo el universo Twitter que más vale no fiarse de nada de lo que uno lee y que la publicidad está por todas partes.

Carlos Valladolid, @cavalladolid en Twitter, una de las estrellas tuiteras que había sucumbido a la oferta cervecera, contraatacaba con un jugoso tuit que señalaba a Arcos como otro tuitero-anuncio:

Las vueltas que da Twitter. El correo que adjuntaba Valladolid en su tuit era probablemente falso, tan solo una forma de señalar que lo tuiteado por Arcos sobre Audi olía a publicidad desde lejos. Acusación indirecta que el aludido intentó atajar explicando que aquello no era publicidad, que la marca de coches mencionada en esos tuits le encanta.

Los roces entre Arcos y Valladolid acabaron con una quedada oficial entre los dos en la que seguro no faltará la cerveza, y con un par de tuits que lograron calmar las aguas, aunque no el debate que ya había prendido en la red social de los 140 caracteres:

El segundo era para aclarar que hay categorías en esto de las ‘tuitstars’. Que sí, que algunos se vendieron por dos ‘packs’ de cervezas, pero otros recibieron una cantidad de dinero que no está nada mal por poner un par de tuits:

Mientras tanto, la campaña #pentatrillones se convertía en tendencia, y otros tuiteros con miles de seguidores aprovechaban para señalarse como personas íntegras, que no venderían a sus ‘followers’ por un poco de espumoso líquido dorado:

Luego todo se convirtió en un inmenso debate entre tuiteros que departían sobre la legalidad del asunto, pero según escribió el abogado Francisco Pérez Bes en 2012, este tipo de publicidad no debe ser advertida como contenido promocionado, así que ninguna estrella ibérica de Twitter va a ser denunciada por vender su alma a cambio de cerveza.

En cuanto al debate ético, algunos seguidores se sintieron defraudados, por sentirse como mercancía en manos de humoristas tuiteros. Otros, mientras tanto, preguntaban sin cesar qué había que hacer para recibir el dichoso correo que ofrecía cervezas a cambio de unos cuantos mensajitos.

¿Está bien que gente con miles de seguidores hagan este tipo de cosas? Ni idea. ¿Son las empresas unas malvadas por mancillar un lugar como Twitter comprando 140 caracteres a cambio de alcohol? No lo sabemos, pero tenemos unos amigos que por unas cervezas tuitean lo que haga falta. Y por 300 euros son capaces hasta de bebérselas calientes. Razón: aquí.

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