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El hombre que quiso crear un ratón a imagen (y ADN) de Elvis Presley

02 Mar 2016
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Sergio Parra

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El Rey es el Rey, incluso si tiene aspecto de Mickey Mouse. Por esa razón, y otras tantas, Koby Barhad pretendió revolucionar el panorama ético y legal de Estados Unidos adquiriendo un cabello de Elvis Presley por eBay por unos 15 euros para, más tarde, clonarlo hasta obtener un ratón vivo.

Pero lo mejor de todo es que Barhad trató de criar al ratón en condiciones similares a las que se había criado Elvis, solo que en el año 2012, y sin su golpe de cadera legendario.

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Roedor Presley

Koby Barhad, graduado del Royal College of Art de Londres, era un forofo del Rey. Adquirir su cabello, pues, tuvo algo de fetichista, pero también era la única forma de hacerse con el código genético de Elvis. Por ello, después envió el cabello a un laboratorio de secuenciación genética, Genetrack Biolabs.

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Allí los mad doctors de bata blanca identificaron diversas características conductuales de esa secuencia de ADN, como sociabilidad, hablidad atlética y hasta adicciones. A continuación, se encargó a InGenious Targeting Laboratory que clonara un ratón con tales características. Para aproximarse más al Rey, tal y como explica Juan Scaliter en su libro Exploradores del futuro, también había que imitar al máximo el ambiente original:

Intentó recrear las condiciones en las que se crió el Rey: en su jaula puso una ratona ya mayor, que ocupó el lugar de su madre (una figura crucial en la vida del cantante) y tenía una sala en la que cualquier conducta curiosa y extravagante era premiada con juguetes o comida extra.

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Barhad estudió numerosos experimentos realizados en ratones en los últimos cien años, y no se basó solo en una jaula-ambiente, sino que ideó una serie de ellas para simulaban otros tantos momentos clave de la vida de Elvis Presley. En una de las jaulas, por ejemplo, había un espejo deformado, como los que encontramos en las ferias, para dar una falsa sensación de auto-importancia.

Los últimos años de su vida tomaron la forma de una cinta de correr en una pendiente. Eso no significa que Elvis practicara mucho deporte (más bien al contrario: lo último que se zampó antes del paro cardíaco fueron cuatro bolas de helado y seis galletas de chocolate). Elvis estaba en decadencia y tenía hechuras de obeso premórbido. Así pues, la cinta de correr es una forma de añadir obstáculos y agotamiento al ratón.

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Elvis también usaba tres tipos de gomina diferente para peinarse, no imagino cómo podrían acondicionar una jaula para eso.

Experimento mental

Más que el experimento real de un pirado o un fanboy, en realidad estamos ante un experimento filosófico o incluso mental. Porque Barhad no ha criado aún a los ratones, sino que ha procurado las condiciones en las que podría hacerse para poner en evidencia lo fácil que sería criar ratones inspirados en seres humanos, sobre todo celebridades. De hecho, Barhad también había adquirido cabellos de la princesa Diana y de John Fitzgerald Kennedy.

Al parecer, Barhad es un gran fan de la historia del monstruo de Frankenstein, y ha querido emular al protagonista, aunque finalmente haya sido una emulación un poco de chichinabo. Con todo, la genética avanza que es un contento, y quién sabe si pronto iremos a ver al sosias de Adolf Hitler en forma de roedor. Y con bigote.

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Con información de Exploradores del futuro, de Juan Scaliter, y de Wired y Guioteca.

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