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La colección secreta de cuadros de Michael Jackson confirma que estaba más chiflado de lo que pensábamos

07 Dic 2016
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Luis Landeira

nordahl

Aunque lleva siete años muerto y enterrado, Michael Jackson sigue dándonos grandes alegrías a los amantes de lo bizarro. Ahora ha sido descubierta una disparatada colección de cuadros que el cantante encargó a lo largo y ancho de su vida, donde aparece protagonizando grotescas fantasías que demuestran que, para bien y para mal, este hombre no estaba en sus cabales.

Al parecer, Jackson se tomó muy a pecho el título de “Rey del Pop” y se gastó un riñón en encargar a decenas de artistas unas obras que lo inmortalizaban como si fuera un verdadero monarca, un caballero medieval, un Peter Pan o una suerte de flautista de Hamelín (sin flauta) correteando por bucólicos paisajes seguido por una jacarandosa muchedumbre infantil.

#4181071 EXCLUSIVE... 'The Story Teller', by artist David Nordahl. This picture depicts Michael Jackson's son, Prince. Commissioned by Michael Jackson and painted over a 17-year period, these unusual artworks reveal a whimsical and fantastical side to the late king of pop. Created by master painter David Nordahl in his Santa Fe, New Mexico studio, Jackson appears in a variety of intimate poses with half naked cherubs and reading stories to enthralled children. In one picture Jackson appears to resemble Michelangelo’s famous David, with bulging biceps and alabaster skin. One oil painting entitled, "Field of Dreams," sees the 1980's mega-star leading a menagerie of children across a yellow brick road scene. Refuting any suggestion that these portraits are sinister, David, 68, insists that these paintings reflect the vivid imagination and sense of humour of Jackson, who died this June, aged 50. Fame Pictures, Inc - Santa Monica, CA, USA - +1 (310) 395-0500

Según cuenta David Nordahl, el artista que más ha trabajado para Jackson, en febrero de 1988 recibió una extraña llamada de alguien que decía ser “Michael Jackson”. Al principio creyó que se trataba de una broma, pero tras un rato largo siguiéndole la corriente se dio cuenta de que nadie podía imitar tan bien la inconfundible vocecilla del astro: efectivamente, el autor de Thriller le estaba encargando unos cuadros. Y no eran unos cuadros cualquiera.

Entre 1988 y 2005, Nordahl aparcó todos sus proyectos y se puso al servicio de la megalomanía de Jackson, pintando para él centenares de obras en las que aparecía como heroico caballero andante, coronándose a sí mismo rey (suponemos que del pop) o protagonizando una recreación de La Primavera de Bouguereau donde aparece casi desnudo, con niños alados revoloteando a su alrededor como Dios los trajo al mundo. Por cierto, nótese que todos los querubines del cuadro son tan blancos como el propio Jackson menos uno mulato, que curiosamente está sobando.

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Por cada cuadro, el excéntrico cantante pagó la friolera de 150.000 dólares. No hace falta ni hacer la cuenta de la vieja para llegar a la conclusión de que el tal Nordhal se hizo millonario. Jackson no quiso escatimar gastos, pues consideraba a este pintor su “artista vivo favorito”, casi a la altura de su “artista histórico favorito”, que era Miguel Ángel, el de la Capilla Sixtina.

Pero no todos los “pintores de cámara” del Rey del Pop tuvieron tanta suerte. Ralph Wolfe Cowan le hizo sólo cuatro retratos. En uno de ellos, pintó a Michael con armadura y espada, rodeado por un loro, su mono Bubbles, un querubín oriental y varios chuchos. El cantante le hizo repetir la obra alegando una razón de peso, siempre en tono tímido y delicado: “No me gustan los perros, me gustan los monos”. El artista corrigió su obra y recibió los 30.000 dólares prometidos.

Nordahl ha revelado que trabajar para Jackson era como trabajar para un verdadero monarca: “Vivía en un mundo de fantasía y ciertas cosas no le gustaban. Sentías como si fuera a decapitarte en cualquier momento. Y así lo hizo: por alguna razón que se me escapa, prescindió de mi. Esa era su manera de decapitarte”.

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Otro de los artistas que trabajaron para Michael fue Leon Jones, autodidacta conocido por sus retratos de famosos como Tupac Sharuk o Jennifer Lopez. En verano de 2003 estaba el hombre pintando monas en Buena Park, California, cuando un enigmático caballero se le acercó y, dándole 500 dólares en efectivo, lo convenció para que lo acompañara a ver a “su jefe”. Al llegar a la mansión, el artista se dio cuenta de que el susodicho jefe no era otro que Michael Jackson, que quería que le hiciera unos mastodónticos murales, entre ellos uno en el que saldría ascendiendo a los cielos rodeado de angelitos (¡y dale con los angelitos!). Jones, que pasó meses trabajando en el sorprendente encargo, asegura que estar en la mansión de Jackson era “tan irreal como estar en otro planeta”.

No sabemos lo que costarán estos cuadros en subastas de arte “serias”, pero no nos cabe la menor duda de que tienen un altísimo valor peripatético y sentimental. Desde aquí exigimos que esa colección sea declarada Patrimonio de la Humanidad y protagonice una muestra itinerante por los cinco continentes, para que todos los amantes de Michael en particular y del arte degenerado in yeneral podamos hacernos selfies con esas versiones hiperbólicas y enloquecidas del Rey del Pop.

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