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Francamente, este es el motivo por el que utilizamos dos apellidos para nombrar a los árbitros españoles

01 Dic 2016
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Iñaki Berazaluce

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Pajares Paz, Urízar Azpitarte, Japón Sevilla, Mejuto González, Brito Arceo… Muchos impenitentes seguidores del Carrusel Deportivo son capaces de recitar la lista de los árbitros españoles mejor que la de su propio equipo cuando ganó la Liga (o jugó contra el Barça en la Copa del Rey).

El secreto para explicar estos inopinados recuerdos es la inusual nomenclatura de nuestros colegiados, que nunca se llaman Piqué, con un solo apellido como un vulgar futbolista, ni mucho menos Raúl, con nombre propio. De los motes y alias mejor ni hablamos. No, a los árbitros se les refiere siempre por sus dos apellidos.Y, al igual que comer paella los jueves o el absurdo horario español, tiene su origen en el franquismo.

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Concretamente, el “culpable” de esta atávica tradición fue el árbitro Jesús Franco Martínez que debutó en Segunda División en la temporada 66/67. Como el sagaz lector habrá adivinado, Jesús Franco compartía primer apellido con el Generalísimo Francisco Franco. Y, claro, esa circunstancia en un estadio con 40.000 espectadores (donde siempre se colaba algún rojo) era una ocasión pintiparada para insultar al sátrapa bajo la excusa de referirse al árbitro.

Eso explica que “A la temporada siguiente, la 1967/68, desde algunos medios, como ABC, sensibilizado por la situación, se le comienza a citar en algunas crónicas con los dos apellidos y evitar así malintencionadas confusiones. Esto hace que la práctica comience a extenderse a otros árbitros, sobre todo lo que tienen un primer apellido muy común”, según explica El Fútbol y Más Allá en un prolijo artículo sobre el particular.

La precaución del siempre prudente ABC era más que razonable, como pudo comprobarse dos temporadas después. Franco Martínez fue elegido para arbitrar un Sevilla – Gijón y se armó la marimorena: el árbitro se comió un penalti clarísimo a favor del equipo local por una mano dentro del área y desde la grada le llamaron de todo menos guapo. Al día siguiente, los periodistas se desahogaron con titulares tan osados como ¡Qué malo es Franco!”, “Franco debería marcharse”, “Franco fue el culpable de las revueltas” o “Franco abucheado”.

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Franco la ha vuelto a cagar. Imagen: EuroSport.

Aquello era casi sedición, el equivalente a los memes de internet que tanto incordian al actual Gobierno. El escándalo del Sánchez-Pizjuán llegó al Palacio del Pardo. Franco (Francisco) montó en cólera y Manuel Fraga Iribarne, a la sazón Ministro de Información y Turismo, tomó cartas en el asunto. A partir de aquel momento, el libro de estilo del ABC se convertía en decreto-ley y a los árbitros se les llamaría con apellido paterno y materno. Y punto pelota.

Por si fuera poca la desdicha de apellidarse como el Jefe del Estado, la carrera de Franco Martínez quedó truncada por aquella homonimia. La prensa de la época le retrata como un magnífico referí pero nunca llegó a pitar ninguna final de la Copa del Generalísimo.

A principios de los años 70 -relata EuroSport– Franco Martínez fue designado para dirigir un Real Sociedad-Athletic de Bilbao justo cuando se estaba celebrando un Consejo de Guerra en Burgos contra varios miembros de ETA. En San Sebastián corría un chascarrillo que decía: ‘Primero vamos a acabar con este Franco y luego con el de Madrid”.

Para evitar males mayores, a Franco (el árbitro) le “sugirieron que se pusiera enfermo y no pitara el partido”, según contó años más tarde en una entrevista.

Lo que sí llegó a pitar fue un partido del Mundial de Argentina 78. Actualmente, es vicepresidente del Comité Técnico de Árbirtros.

Y de aquellos Francos Martínez estos Mejutos González.

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Y el Madrid, ¿otra vez campeón de Europa? Imagen: El Confidencial.

Con información de El Fútbol y Más Allá, Modestino, EuroSport y El Correo.

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