Strambotic

Noticias insólitas, bizarras e impertinentes

Cuando Miguel de Cervantes recaudaba jamones para la Armada Invencible

06 Feb 2017
Comentarios

Compartir: facebook twitter meneame

Jaime Noguera

Ganarse la vida como escritor en nuestro país ha sido siempre poco menos que misión imposible. Hasta los más grandes, como Miguel de Cervantes, han tenido que vivir pluriempleados y desarrollando tareas que no eran de su gusto, con tal de sobrevivir. Como todos sabemos, trabajó como soldado, pero también como contable y recaudador de impuestos.

En 1587 (casi 30 años antes de la publicación de El Quijote) el manco de Lepanto fue enviado a Andalucía con el encargo de obtener provisiones para la Armada Invencible en su misión de invasión de Inglaterra. Aceite, trigo o jamones, todo valía para dar de comer a la Flota y a los aguerrido soldados españoles que tenían la misión de conquistar Londres, aunque puede ser que Cervantes lo viese todo como una ocasión de mejorar su situación económica, a costa de lo ajeno y con el  riesgo de acabar entre rejas.

Por un lugar de Despeñaperros, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha de mucho que llegaba a tierras de Andalucía Miguel de Cervantes. Frisaba  la la edad de cuarenta años y era uno de los encargados de obtener para la flota española nada menos que 60.000 quintales de provisiones. Se trataba de conseguir alimentos para, según National Geographic, una  tripulación de 12.000 marineros y 19.000 soldados que tenían previsto desembarcar en las costas británicas el años siguiente: 1588.

El menú del día de la Felicísima (así se bautizó a la Armada en España), según la Sociedad Española de Medicina Marítima era el siguiente:

“24 onzas (700 g) de bizcocho o dos libras (900 g) de pan fresco cuando no se diese bizcocho y media azumbre de vino. Los domingos y jueves por cada ración, seis onzas y tocino y por menestra dos onzas de arroz a cada ración; lunes, miércoles y sábados seis onzas de pescado, atún o de pulpo, o 5 sardinas con 3 onzas de habas o garbanzos; los martes y viernes 6 onzas de queso y 3 de habas o garbanzos, aceite cuando se da pescado, vinagre cuando se da pescado y un cuarto de cuartillo (1/8 de litro) por ración; agua la que era menester, de ordinario tres cuartillos (1’5 l) por persona”.

Allí abajo.

Cervantes se puso manos a la obra en su labor de requisa (principalmente trigo, cebada y aceite) desde Sevilla, donde tomó residencia.

Según la Sevillapedia, su celo en la tarea (o cierto relajamiento moral) le llevó a ser excomulgado al poco tiempo se su llegada a Andalucía. Sucedió en Écija, donde el vicario local lo puso en tablillas por orden del arzobispado de la capital hispalense. Se acusaba al manco de Lepanto de venta ilegal de parte del trigo embargado, que además era propiedad de la Iglesia.

No escarmentado, Cervantes volvió a toparse con la Iglesia en el pueblo cordobés de Castro del Río aquel mismo año. Allí, y por “sus truculentas comisiones” según la Wikipedia, fue a dar con sus huesos en la cárcel, situada en los bajos del actual Punto de Información Histórica.  Según el prestigioso cervantista Jean Canavaggio, allí se gestaron las primeras páginas de El Quijote.

Jamón, jamón.

De otro pueblo, Rute (Córdoba), como nos contaron en una visita al Museo del Jamón, Cervantes se llevó chacinas, quedando prendado de los jamones locales. Prueba de ello es que el escritor los incluyó en su obra El Casamiento Engañoso: “…si la convalecencia la sufre, unas lonchas de jamón de Rute, nos harán la salva…”. En La gran sultana, aparece además la frase “Paladéente las musas con jamón y vino añejo de Rute”. El museo de la familia Jimenez , por cierto está decorado con una serie de azulejos que homenajean a nuestro autor más inmortal.

En el fondo del mar, matarile, rile, rile.

En 1588 la invasión de Inglaterra fracasó, con la pérdida de unos 10.000 efectivos españoles entre combates, epidemias y naufragios (cuidado, murieron también unos 9000 marinos ingleses, víctimas del tifus y la disentería) y parte de la comida que Cervantes, junto a otros muchos recaudadores habían sacado de los campos ibéricos para llevarlo a las bodegas de los navíos de la Felicísima acabó siendo pasto para los peces del Mar del Norte y maná surgido de las aguas para los hambrientos campesinos irlandeses.

¿Y qué pasó con Cervantes?

Pasó a recaudar para las flotas que hacía la travesía a América, y recorrió durante años (y con menos problemas) otros municipios sevillanos, tales como, Carmona (1590), Utrera (1592), Arahal (1592) o Marchena (1590 y 1592). En Jaén recaudó trigo y cebada. Según Andalucía Información, con esos cereales se elaboraba en el Puerto de Santa María y en Antequera un bizcocho que era alimento fundamental para los marinos embarcados en galeras y galeones españoles.

En 1594, el literato visitó el pueblo malagueño de Vélez-Málaga hasta en dos ocasiones. Allí volvió a ser encarcelado, al no poder justificar unas cantidades, siendo acusado de quedarse con el dinero, por lo que acabó pasando unos días a la sombra en la en la Cárcel Real de Sevilla (1597) donde empezó a escribir “El Quijote”.

El resto de la historia ya la conocen, más o menos.

Con información de: Trigo y aceite para la Armada. El comisario Miguel de Cervantes en el reino de Sevilla 1587-1593Sevillapedia, la Sociedad Española de Medicina MarítimaSobremesa.es Andalucía Información.

La imagen de cabecera es obra de Javier Ramos, diseñador y hombre objeto en Agudeza Visual.

Jaime Noguera es el quijotesco autor de España: Guerra Zombi.

Síguenos en Facetrambotic y en Twitterbotic!

Probablemente tampoco te interese:

El plan de EEUU para invadir Canarias y convertirlas en un nuevo Puerto Rico

Las diez mejores canciones para deleitarse con marihuana

Espeluznantes fotos de parejas que te empujarán al celibato

 


comments powered by Disqus